Caldo de Verduras: Receta Tradicional Directo al Paladar

Me encantan las sopas y los purés, todos en general, pero especialmente esta receta de sopa con verduras que aprendí de mi madre. A mis hijos también les gusta mucho, tengo suerte: se comen todas las verduras que les pongo en el plato, con lo sanas que son.

Ingredientes Frescos y de Temporada

Esta sopa hecha a fuego lento de manera tradicional es un clásico de las noches de mi infancia cuando me quedaba en la aldea los fines de semana y mi abuela Lucrecia nos preparaba caldo de judías o de verduras para cenar. Las verduras que incluía mi abuela en la sopa juliana solían ser las de la huerta, en este caso he añadido alguna otra más. Aunque os aconsejo esta receta, poned las que más os gusten y preparad vuestra sopa de verduras favorita, a vuestro gusto.

  • 1 tomate
  • 3 dientes de ajo
  • 1 cucharadita de pimentón dulce de La Vera
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cebolla grande
  • 2 zanahorias
  • 50 g.

Tal como os decía en la introducción podéis emplear aquellas que más os gusten, a esta receta le va muy bien la calabaza, coliflor, unas chalotas, judías, una ramita de hinojo para los más atrevidos/as, hasta unos grelos o col rizada. Emplead siempre verduras de temporada.

Preparación Paso a Paso

Empezamos limpiando y cortando todas las verduras a trocitos pequeños. Las iremos disponiendo en montones separados. Primeramente pondremos en la olla el nabo, las patatas y las zanahorias, que tardan un poquito más en hacerse, y las cubriremos con suficiente agua. Cuando empiece a hervir, añadimos la cebolla y los pimientos y dejamos que de un hervor. Por último, agregamos el brócoli, la col, la coliflor, el calabacín, el tomate y las judías. Añadimos el unto o el hueso de jamón (yo puse unto), salamos y dejamos cocer hasta que esté todo listo.

Cortamos todas las verduras excepto el tomate en juliana fina. El corte en «juliana» consiste en cortar las verduras en tiras alargadas y muy finas. De forma que es fundamental un buena tabla de cortar, un cuchillo afilado y que quede todo más o menos con el mismo tamaño. Por la forma resultante sobre todo cuando hablamos de cebollas o verduras redonditas. Reservamos todas las verduras en un bol. Lavamos y picamos el perejil. Pelamos y fileteamos los ajos, no es necesario que sean muy finos. El ajo debe dar olor y también proporcionar la emulsión entre el pimentón dulce, el agua y el aceite para que la sopa sea excelente. Reservamos en un cuenco.

Elegimos una cazuela grande, calentamos el aceite en el fondo e introducimos el ajo. El pimentón cumple una doble función: da ese color cálido al caldo y además proporciona aroma. Es importante hacerlo con la cazuela fuera del fuego para evitar que el pimentón se queme. Así no nos quedará un desagradable sabor amargo que nos fastidiaría la sopa.

Rehogamos todo durante 2-3 minutos más. Agregamos el agua. Cocemos a fuego moderado durante unos 30 minutos, con la cazuela un poco tapada. Durante ese tiempo no hace falta remover la sopa. Añadimos sal, pimienta negra recién molida y un toque de nuez moscada rallada. Servimos muy caliente en un cuenco o plato hondo. Espolvoreamos con un poco de cilantro picado o perejil. Por último un chorrito de aceite a modo de decoración.

Esta receta de sopa con verduras constituye nuestra cena de muchas noches, junto con un filete a la plancha o una tortilla. Como cortar todas las verduras es una tarea entretenida, siempre suelo preparar más de la cuenta y la guardo en la nevera dos o tres días, se conserva perfectamente.

Si te gustan las sopas, tienes que hacer el caldo casero de pollo, porque es sencillo y muy rico. Para preparar este caldo de pollo casero utilicé la olla rápida de Woll, ideal si no te gustan las ollas express o les tienes respeto, ya que esta olla rápida puede abrirse en cualquier momento sin peligro. Una vez que lo tengas listo, puedes consumir el caldo en el plazo de 3 días máximo si lo conservas en la nevera, aunque lo mejor es aprovechar para preparar cantidad y congelarlo.

Caldo de Carne o Fondo Oscuro

El caldo de carne o fondo oscuro es una de las elaboraciones básicas e imprescindibles de la cocina de la que dependen el éxito de muchos otros platos. Quizás tan importante como el caldo de pollo, el caldo o fumet de pescado o el caldo de verduras. Se puede consumir tal cual o en sopa y es posible que nos deje como nuevos porque tiene una potencia de sabor tremenda, aunque lo más común es usarlo como ingrediente de otras recetas en las que juega un papel importante. A diferencia de otros caldos, el fondo oscuro recibe su nombre del color tan característico que tiene. Los ingredientes se tuestan en el horno o en una cazuela, transfiriendo el tostado al líquido en el que después se cuecen.

Cuantos más huesos, más sabroso quedará, así que pedid siempre a vuestro carnicero que os guarde los huesos de las carnes que compréis y que os trocee los de ese jamón del que ya habéis dado buena cuenta. Todos ellos se pueden congelar y, cuando tengáis suficientes, poneos manos a la obra con esta receta que no puede ser más fácil.

Lavamos bien los huesos para retirar restos de sangre y otras impurezas. Secamos y colocamos en una bandeja de horno. Lavamos, pelamos y troceamos todas las verduras: los dientes de ajo, la cebolla, las zanahorias, el tomate, el puerro, la rama de apio y el nabo. Colocamos en la bandeja del horno junto con los huesos. Introducimos la bandeja en el horno, precalentado a 220º C, y tostamos los huesos y las verduras durante 30 minutos.

Transferimos todo a una olla grande y agregamos las hojas de laurel, la pimienta en grano y 4 litros de agua aproximadamente. Cocemos a fuego muy suave durante 1 hora y media, desespumando para retirar impurezas en caso de necesidad. A continuación colamos el caldo y dejamos enfriar antes de pasar a la nevera donde dejaremos unas horas para que la grasa solidifique y la podamos retirar mejor. No dejéis de ver todas las fotos del paso a paso de esta receta de caldo de carne. No os perdáis detalle para que os salga de rechupete, os aseguro que vais a prepararlo un montón de veces.

Si no vamos a usar todo el caldo de carne o fondo oscuro, podemos congelarlo en bolsas aptas para congelación y/o en bandejas para cubitos de hielo que, cuando estén congelados, podemos pasar a bolsas de plástico y etiquetar. Es importante cocer a fuego muy suave y que el líquido no llegue a hervir. La temperatura debe permanecer así durante todo el resto de la cocción para que la grasa y la espuma no se mezclen con el caldo y lo enturbien.

Cómo hacer pastillas de caldo de verduras caseras

El Caldo Gallego: Un Antídoto Contra el Frío

El caldo gallego es mucho más que una sopa: es el mejor antídoto contra el frío y un símbolo de la gastronomía de Galicia, transmitido de generación en generación. Hoy te cuento cómo prepararlo en casa y disfrutar de todo su sabor y tradición.

La receta del caldo gallego varía según la casa y las costumbres de cada zona de Galicia. Todas son válidas, y ninguna está por encima de otra. Las abuelas eran maestras en el arte del caldo, usando siempre lo que tenían a mano y logrando sabores únicos. En mi casa, suelo poner bastante carne a cocer para que el caldo quede bien sustancioso. La sirvo en una fuente aparte, porque el día que preparamos caldo, ¡es plato único! Si sobra, lo vamos disfrutando hasta terminarlo; y si queda más, nunca se desperdicia: croquetas, ropa vieja… todo se aprovecha.

Hay un ingrediente característico, aunque no imprescindible: los grelos, una verdura típica de Galicia que aporta un sabor especial. Curiosamente, los he llegado a ver en un pequeño pueblo francés, probablemente gracias a un gallego emigrado, y me hizo pensar en lo mucho que viaja nuestra tradición. También se puede preparar con navizas, repollo o berzas, según lo que tengas a mano.

La carne de cerdo salada -panceta, lacón, unto, espinazo, costilla, etc.- junto con los grelos, las alubias y las patatas conforma la esencia de este reconfortante plato. Es tradición añadir un trozo de gallina vieja; si la tienes, estupendo, aunque no siempre es fácil conseguirla. Por eso, yo suelo usar un pollo grande, y si es posible, campero. También me gusta añadir un poco de carne de ternera, que aporta un sabor más profundo al caldo. Lo más importante es lograr un buen caldo, y para ello no hay reglas estrictas: usa las carnes que tengas a mano y luego sírvelas en una fuente aparte, para quienes quieran acompañarlas con el caldo. Y si sobra, nunca se desperdicia: croquetas, ropa vieja… ¡todo se aprovecha!

Ingredientes para el Caldo Gallego

A partir de los ingredientes esenciales en cada casa enriquecemos con lo que más nos gusta . El Caldo Gallego gana sabor al día siguiente en que todo está “más asentado”, en el frigorífico se mantiene en perfectas condiciones hasta cinco días. Cuando el frío aprieta, nada reconforta como un buen caldo gallego: un clásico de nuestra gastronomía que ha pasado de generación en generación. Descubre cómo prepararlo y llenarte de sabor y tradición

  • 2 kg de grelos, nabizas, berzas o repollo
  • 8 litros de agua
  • 350 g de panceta salada
  • 600 g de lacón salado
  • 1 trozo de costilla salada
  • 700 g jarrete de ternera
  • 2 muslos de gallina vieja (o pollo si no encuentras)
  • 50 g de unto
  • 500 g de alubias a remojo del día anterior
  • 1.200 kg de patatas
  • Sal
  • 4 chorizos

Pon a remojo las alubias la noche anterior en abundante agua. Desalar las carnes de cerdo saladas, dependiendo de su grado de salinidad puede ser que necesiten 24 o 12 horas y cambiarle el agua al menos una vez. Vierte agua fría en una olla y añade las alubias y las carnes (menos los chorizos) cuece a fuego medio-bajo y después de la primera media hora, conviene ir retirando aquellas piezas de carne que vayan estando cocidas. Pasamos las carnes cocidas a una fuente y la cubrimos con papel de aluminio para evitar que se enfríen.

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