Cáncer Oral y de Encías: Síntomas, Diagnóstico y Tratamiento

El cáncer de boca, también conocido como cáncer oral, puede desarrollarse en cualquier parte de la cavidad bucal, incluyendo los labios, las encías, la lengua, las mejillas, el paladar o el suelo de la boca. La localización más frecuente es la lengua móvil, con tendencia a invadir estructuras cercanas y generar metástasis en los ganglios linfáticos del cuello. Este tipo de cáncer afecta principalmente a hombres fumadores de entre 45 y 65 años.

¿Qué es Exactamente el Cáncer de Cavidad Oral?

Para definir el cáncer de cavidad oral, primero tenemos que entender qué es exactamente el cáncer. El cáncer se desarrolla cuando este orden se desequilibra y las células con información genética alterada no son reconocidas y destruidas por el organismo. Estas células cancerosas alteradas se multiplican más rápidamente que las células normales del cuerpo y desplazan así a las células sanas. El cáncer de cavidad oral o cáncer oral (término técnico: carcinoma de cavidad oral) se refiere a un tumor maligno en la cavidad oral. Las metástasis suelen formarse en los ganglios linfáticos.

Los cánceres de la cavidad bucal representan alrededor del cinco por ciento de todos los tumores malignos. En Alemania, cada año se diagnostica cáncer de cavidad oral a unas 12.000 personas. En Suiza, la cifra se sitúa en torno a 1.200. Alrededor de dos tercios de los afectados son hombres. Sin embargo, las mujeres también se ven cada vez más afectadas. Los hombres se ven afectados con mayor frecuencia entre los 55 y los 65 años, y las mujeres entre los 50 y los 75. Sin embargo, cada vez más personas desarrollan la enfermedad a una edad temprana - por ejemplo a los 20, a los 25 o a los 30 años. Alrededor del diez por ciento de los afectados tienen menos de 50 años en el momento del diagnóstico. Cada año se diagnostica cáncer de cavidad oral a entre 200.000 y 350.000 personas en todo el mundo, y la tendencia va en aumento.

¿Cómo se Reconoce el Cáncer Oral? Síntomas y Signos de Alerta

La mayoría de los cánceres orales se pueden detectar a simple vista. Es crucial estar atento a los siguientes síntomas:

  • Formación de una llaga en la encía que no llega a resolverse por sí sola. Si la lesión aftosa no cicatriza en varias semanas, debes visitar al dentista con celeridad.
  • Aparición de una lesión en forma de parche en las mucosas orales.
  • Manchas blancas, rojas o grises que no pueden limpiarse, así como zonas ásperas o endurecidas.
  • Un bulto o engrosamiento en la mejilla.
  • Un dolor de garganta o la sensación de que hay algo atascado en la garganta que no desaparece.
  • Dificultad para masticar o tragar.
  • Dificultad para mover la mandíbula o la lengua.
  • Entumecimiento de la lengua u otra área de la boca.
  • Hinchazón de la mandíbula que hace que las dentaduras postizas no se adapten como es debido o se sientan incómodas.
  • Aflojamiento de los dientes o dolor alrededor de los dientes o en la mandíbula.
  • Cambios en la voz.
  • Un bulto o masa en el cuello.
  • Pérdida de peso.
  • Mal aliento constante.

Si tienes uno o varios de estos síntomas y permanecen en el tiempo, es el momento de consultar con un experto en odontología. No dejes que las heridas campen a sus anchas sin valoración médica, ya que el tiempo es fundamental.

CÁNCER DE CABEZA Y CUELLO: Detección temprana y factores de riesgo

Diagnóstico del Cáncer Oral

El diagnóstico se basa en una exploración física detallada complementada con pruebas de imagen como resonancia magnética, TAC, PET o ecografía. También se realiza una biopsia y el estudio del ganglio centinela para evaluar la afectación de los ganglios linfáticos y determinar si el cáncer se ha diseminado.

Los dentistas, otorrinolaringólogos u ortodoncistas suelen reconocer anomalías en la cavidad bucal durante las revisiones o los tratamientos de otras enfermedades bucales. En caso de sospecha de cáncer oral, en primer lugar su médico de familia puede examinar la zona afectada. Si es necesario, le remitirá a un otorrinolaringólogo o a un oncólogo (especialista en cáncer). Algunos dentistas y oncólogos también ofrecen exámenes especiales para la detección precoz.

Si se sospecha un cáncer oral, el médico examinará primero a fondo la boca y la garganta con un endoscopio y tomará muestras de tejido de las zonas sospechosas (biopsia) para determinar claramente si hay células tumorales. Cuanto más parecidas sean las células tumorales a las sanas, mejores serán las posibilidades de tratamiento.

Clasificación de las células tumorales:

  • G1: Las células tumorales siguen siendo muy similares a las células sanas.
  • G3: Las células tumorales se parecen poco al tejido sano y el tumor es maligno y agresivo.
  • G4: El tumor es muy maligno y el tejido tumoral ya no se parece al tejido normal.

Tratamiento del Cáncer Oral

El tratamiento, que debe ser multidisciplinar, combina cirugía, radioterapia y quimioterapia. La reconstrucción es esencial para restablecer la calidad de vida del paciente. Disponemos de una unidad especializada en la cirugía oncológica y reconstructiva de cabeza y cuello.

En las clínicas especializadas en cáncer de cavidad oral, los especialistas se reúnen en las llamadas conferencias tumorales para discutir los casos individuales de los pacientes y recomendar la mejor estrategia de tratamiento posible. A continuación le ofrecemos un resumen claro de las formas habituales de tratamiento del cáncer de cavidad oral.

Si el cáncer oral es todavía relativamente pequeño y está localizado, las posibilidades de recuperación son buenas. En este caso, hablamos de terapia curativa. Sin embargo, si el cáncer de cavidad oral ya está tan avanzado que no cabe esperar curación, por ejemplo porque se han formado metástasis en órganos vitales y la enfermedad ha alcanzado su fase final, se habla de tratamiento paliativo. El objetivo no es extirpar el tumor y combatir el cáncer, sino mejorar la calidad de vida, aliviar los síntomas y prolongar la vida.

En el tratamiento curativo del cáncer de cavidad oral, la extirpación quirúrgica del tumor bajo anestesia general suele ser la primera opción. Los cirujanos también deben extirpar parte del tejido sano como margen de seguridad. De este modo, es más probable que el tumor se extirpe por completo y no reaparezca. Si los ganglios linfáticos ya están afectados, también se extirpan. En el lado afectado, los cirujanos suelen extirpar los ganglios linfáticos cervicales como medida de precaución, aunque no se hayan detectado células cancerosas.

La zona afectada suele reconstruirse durante la misma operación. En la medida de lo posible, el cirujano trasplanta tejido del propio cuerpo, como piel, músculo o hueso, de otra parte del cuerpo a la zona afectada. Sin embargo, también pueden utilizarse plásticos o metales. Por un lado, el objetivo de la reconstrucción es garantizar que funciones importantes como masticar, hablar, respirar y tragar puedan desarrollarse con normalidad, mientras que, por otro lado, los cirujanos también se esfuerzan por restaurar el aspecto externo en la medida de lo posible. No siempre es posible extirpar el tumor y reconstruirlo en la misma operación.

La radioterapia es una medida importante en el tratamiento curativo y puede utilizarse sola o en combinación con cirugía o quimioterapia. Durante la radioterapia, el radioterapeuta dirige rayos X de alta energía directamente al tumor para que las células cancerosas dejen de dividirse y mueran. El tejido que rodea al tumor se irradia con menor intensidad. La radioterapia también ataca a las células sanas. Sin embargo, la tecnología actual permite dirigir la radiación al tumor y, por tanto, destruir principalmente las células cancerosas. La radioterapia suele administrarse externamente a través de la piel.

Se distingue entre quimioterapia e inmunoterapia. En la quimioterapia, los pacientes reciben fármacos que impiden la división celular para que el tumor no pueda extenderse más. La quimioterapia puede utilizarse en el tratamiento curativo como complemento de la cirugía o la radioterapia y en el tratamiento paliativo como única medida terapéutica. Suele administrarse en el hospital. La medicación suele administrarse en forma de líquido por vía intravenosa durante varios días. El tratamiento se repite a intervalos determinados, cada vez con una pausa de dos a tres semanas.

La inmunoterapia se utiliza sola o en combinación con quimioterapia en el tratamiento paliativo del cáncer de cavidad oral. En la inmunoterapia, los pacientes reciben medicamentos que activan las defensas inmunitarias del propio organismo contra las células cancerosas.

El tratamiento del cáncer de cavidad oral suele ir seguido de rehabilitación, para preparar a los pacientes física y mentalmente para su reincorporación a la vida cotidiana. La rehabilitación puede realizarse en una clínica de rehabilitación especializada o en régimen ambulatorio. La estancia en una clínica de rehabilitación suele durar tres semanas. Expertos en fisioterapia, psicología, medicina, enfermería y trabajo social elaboran allí un programa para facilitar la reintegración en la vida cotidiana.

Pronóstico y Posibilidades de Curación

Cuanto antes se detecte el cáncer oral, mayores serán las posibilidades de recuperación. De hecho, el cáncer de cavidad oral es curable en un 80-90% de los casos si se detecta en una fase temprana. Sin embargo, el 70% de los cánceres de cavidad oral sólo se diagnostican en una fase avanzada, lo que dificulta el tratamiento y empeora el pronóstico.

Como la mayoría de los tipos de cáncer, el de encías es curable si se detecta a tiempo. Las posibilidades de supervivencia y curación dependen en gran medida del estadio del tumor y de si ya se han formado metástasis. En general, el cáncer de cavidad oral es curable en un 80-90% de los casos si se detecta en una fase temprana; sin embargo, sólo el 30% de todos los cánceres de cavidad oral se detectan en una fase tan temprana. Cuanto más avanzado esté el tumor, peor será el pronóstico.

Dado que el cáncer de cavidad oral puede reaparecer incluso después de una intervención quirúrgica o radioterapia satisfactorias, es importante que los pacientes acudan a exámenes de seguimiento periódicos para poder detectar y tratar lo antes posible cualquier recidiva, metástasis o tumor secundario.

Prevención del Cáncer Oral y de Encías

La prevención del cáncer de encías es fundamental. Para ello, te animamos a dejar de lado los malos hábitos, como el tabaco o el alcohol. Además, es aconsejable que acudas al dentista periódicamente y que sigas buenas prácticas en materia de higiene bucodental.

5 medidas para prevenir el cáncer oral:

  1. No fumar: puede llegar a prevenir hasta el 40% de todos los cánceres.
  2. Dieta equilibrada: Consumir 5 piezas diarias de frutas y verduras.
  3. Realizar actividad física: Con 30 min al día ya es suficiente para fortalecer el sistema inmunológico.
  4. Limitar la ingesta de bebidas alcohólicas.
  5. Tener una buena higiene bucodental (cepillarse los dientes mínimo dos veces al día) y acudir al dentista cada 6 meses.

Las visitas periódicas al dentista son la clave de la detección precoz de los tumores orofaríngeos. Por ello, en nuestra clínica dental de Madrid apostamos por las revisiones bucodentales rutinarias.

En Nart Clínica Dental Barcelona sabemos que el cáncer de encías es un tipo de cáncer que puede ser prevenido con buenos hábitos de higiene bucal y visitas regulares al dentista.

Recuerda: Realizar revisiones dentales periódicas puede marcar la diferencia en la detección temprana de enfermedades orales. La prevención y el diagnóstico temprano son clave para tratar con éxito el cáncer de encías.

Factores de Riesgo del Cáncer Oral

Aún no está claro por qué se desarrolla el cáncer oral. Los médicos sospechan que existe un componente hereditario. Sin embargo, se ha demostrado científicamente que determinados hábitos de vida aumentan en gran medida el riesgo de desarrollar cáncer oral.

Los principales factores de riesgo son:

  • Tabaquismo y consumo habitual de alcohol.
  • Virus del papiloma humano (VPH).
  • Dieta desequilibrada.
  • Irritación crónica (a causa, por ejemplo, de dientes ásperos, dentaduras postizas u obturaciones).
  • Tomar medicamentos que debilitan el sistema inmunitario (inmunodepresores).
  • Higiene oral y dental deficientes.

Las personas que fuman y beben alcohol con regularidad tienen 30 veces más probabilidades de desarrollar cáncer de cavidad oral que los no fumadores que no beben o beben poco. Se han detectado virus del papiloma humano (VPH) en algunos tumores de la cavidad oral. Estos virus son los principales causantes del cáncer de cuello de útero y pueden transmitirse a través del sexo oral. En particular, los hombres fumadores que han practicado sexo oral con más de cinco mujeres tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de cavidad oral.

Una dieta desequilibrada también puede ser un factor de riesgo de cáncer oral. Esto se aplica en particular a una dieta muy rica en carne y que contenga muchos alimentos fritos.

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