Cari Lapique: Una Vida entre la Alta Sociedad, el Amor y la Familia

Cari Lapique, nacida el 17 de julio de 1952 en Madrid, es una figura destacada de la crónica social española. Hija de los Condes de Villamiranda, Caritina Fernández de Liencres y Manuel Lapique Quiñones, Cari creció en un entorno aristocrático junto a sus tres hermanos, Manuel, Myriam y Pedro.

Inicios en el Mundo de la Moda

Desde joven, Cari mostró un gran interés por la moda. A los 19 años, planteó a sus padres la idea de abrir una tienda de ropa. Sin embargo, sus padres le sugirieron que primero trabajase de cara al público para adquirir experiencia en el sector. Así, a los 19 años, dejó sus estudios y comenzó a trabajar como dependienta en la boutique de El Corte Inglés del Paseo de la Castellana en Madrid. Tras esta experiencia, montó su propia boutique, Céline, en Madrid, que mantuvo durante 15 años.

Matrimonio y Familia

En 1975, Cari Lapique se casó con Carlos Goyanes, un empresario que anteriormente había estado casado con la actriz Marisol. "Yo estaba loca de amor cuando me casé con Carlos", ha dicho Cari en diferentes ocasiones. Su historia de amor ya dura casi 50 años y aunque la discreción ha reinado en la pareja, siempre se han movido en los círculos de la alta sociedad madrileña y marbellí y ella siempre se ha mostrado feliz posando en algunos reportajes tanto sola como en compañía de sus dos hijas, Caritina y Carla. Cari y Carlos contrajeron matrimonio el 20 de septiembre de 1975, una fecha que ella recordó con cariño en sus redes sociales. “48 años tiene la foto. 48 años juntos”, escribió Cari Lapique junto a una fotografía en blanco y negro de ese día tan especial.

De su matrimonio nacieron dos hijas: Caritina, nacida el 10 de noviembre de 1976 en Madrid, y Carla, nacida el 11 de mayo de 1983 en Londres.

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Desafíos Personales

En 1990, Carlos Goyanes fue encarcelado acusado de tráfico de drogas, pasando cinco meses en prisión por una supuesta implicación en la Operación Mago contra el narcotráfico. Salió de prisión tras pagar 90 millones de pesetas (unos 540.000 euros). Ese mismo año, falleció su padre, Manuel Lapique Quiñones, vizconde de Villamiranda, debido a una crisis cardíaca. Estos eventos afectaron profundamente a Cari Lapique.

Amistades y Rupturas

Lapique siempre se ha rodeado de un círculo de amistades aristócratas y de la alta sociedad madrileña. Una de sus grandes amigas era Eugenia Martínez de Irujo, pero la amistad entre estas dos mujeres se rompió debido a que la hija de Lapique, Carla Goyanes comenzó a salir con el que aun era marido de Eugenia Martínez de Irujo, Francisco Rivera. El amor entre estos dos chicos comenzó en 2004 y aunque a penas duró tres meses, la enemistad de estas dos mujeres ha continuado hasta la actualidad, ya que Eugenia Martínez de Irujo se sintió profundamente traicionada por la que consideraba era su amiga, Cari Lapique.

El empresario ha tenido dos grandes amores, sin contar a su madre y a sus hijas. El primero fue Pepa Flores, mundialmente conocida como Marisol. Tanto se querían que en el año 1969 pasaron por el altar. Un amor con idas y venidas, que terminó en divorcio en el año 1975 y en el que no tuvieron hijas. Ella se volvió a casar en 1982 con Antonio Gades, bailarín y coreógrafo, con el que tuvo a sus tres hijas.

Marisol en 1972

Vida Familiar y Nietos

Su hija Caritina se casó en 2008 con Antonio Matos, y la pareja hizo abuela por primera vez a Cari Lapique con su hijo Pedro, para más tarde tener a una niña a quien bautizaron con el nombre de Cari por su madre. Su otra hija Carla, se casó en 2011 con Jorge Benguria, esta pareja le dio dos nietos más a Cari Lapique, el primero Carlos y el segundo Santiago.

Sin duda, hoy Cari Lapique es feliz con su vida familiar y disfruta siendo ‘abuelona’, como la llaman cariñosamente sus nietos. Pasa tiempo entre Madrid y Marbella, donde estuvo con su marido durante una parte de la pandemia, y por el momento, a sus 70 años, no tiene ninguna intención de jubilarse.

Pérdidas Dolorosas

Cari Lapique, viuda del empresario Carlos Goyanes y reconocida figura de la crónica social, atraviesa uno de los períodos más dolorosos de su vida con el fallecimiento de su marido y de su hija, Caritina Goyanes. Ambas muertes ocurrieron con apenas 19 días de diferencia en agosto del pasado año. En enero falleció su hermano Manuel, tras una larga enfermedad.

La repentina muerte de Carlos Goyanes ha dejado un gran vacío en su familia. Un fallecimiento inesperado, pues aunque había sido operado para implantarle un marcapasos, el empresario parecía estar bien de salud y había cambiado sus hábitos. A través de las redes sociales, le hemos visto en los últimos tiempos compartir momentos importantes con su mujer, sus hijas y sus queridos nietos.

Caritina Goyanes ha fallecido repentinamente a los 46 años en su hogar de Marbella, un lugar que recientemente había sido escenario de otro triste adiós, el de su padre, Carlos Goyanes Perojo, hace apenas tres semanas.

Ante esta serie de tragedias, Cari Lapique ha tomado la difícil decisión de considerar la venta de la casa en la urbanización Guadalmina, en Marbella, donde se vivieron estos dolorosos momentos. Tras la muerte de su marido, Cari encontró consuelo temporal en la casa de su hermana Miriam en Formentor, Mallorca. Sin embargo, la inesperada noticia de la muerte de su hija Caritina, ocurrida en la misma casa de Marbella y por la misma causa que su padre, fue otro golpe devastador.

La familia Goyanes Lapique, incluida Cari, decidió trasladarse a la finca de Retuerta del Bullaque, en Ciudad Real, buscando un lugar donde pudieran estar juntos y sobrellevar el inmenso dolor.

Marbella, la localidad habitual de los veranos llenos de momentos de alegría para la familia, se ha convertido en un lugar cargado de recuerdos lo que ha llevado a Cari Lapique a marcharse de su retiro estival en la Costa del Sol que disfrutaba cada año. Ha dejado Marbella y en su lugar ha buscado refugio en Ibiza, junto a su hermana Myriam Lapique, viuda de Alfonso Cortina, quien fuera presidente de Repsol, en un entorno de calma y apoyo familiar desde hace un año. Las hermanas están acompañadas también por Carla Goyanes y sus hijos. Los nietos de Cari están siendo su gran consuelo en estos meses donde especialmente la malograda pérdida de Caritina, a los 46 años, fue un mazazo. Centrarse en sus nietos es uno de sus objetivos vitales.

Por fortuna, los niños vivían en el mismo edificio que su abuela Cari, lo que ha facilitado el apoyo familiar durante este tiempo tan difícil. La decisión de vender la casa en Marbella no solo representa un intento de escapar del dolor, sino también un paso hacia la sanación.

Vida Profesional Actual

El matrimonio de Cari Lapique y Carlos Goyanes tiene una agencia de viajes de lujo llamada Nuba y una inmobiliaria en la que trabaja su hija Carla Goyanes. Lapique también trabaja como relaciones públicas de la firma Suárez, con la que lleva años colaborando.

Aunque Cari se convirtió en una de las mujeres más deseadas por el papel couché, siempre quiso ganarse la vida trabajando, como sus padres le habían enseñado. Abrió su propia boutique, Céline, pero antes trabajó como dependienta en El Corte Inglés del Paseo de la Castellana. Ahora sigue siendo relaciones públicas de la joyería Suárez, con la que colabora desde hace casi dos décadas, y también con la exclusiva agencia de viajes Nuba y con la inmobiliaria de su marido, de la que se hace cargo hoy su hija Carla Goyanes.

🔴CARLOS GOYANES su MILLONARIO PATRIMONIO y la HERENCIA que deja a su HEREDERA su mujer CARI LAPIQUE

Tradición Familiar: El Nombre Caritina

Caritina Goyanes Lapique era una mujer vitalista, divertida y con un sentido familiar enraizado en su ADN desde que nació. Tanto es así que con ella se mantuvo la tradición de la rama materna cuando llegó al mundo. No hubo que elegir entre un listado de nombres como suele suceder con los recién nacidos. Si el primogénito era niño se llamaría Carlos como el padre Goyanes. Pero fue niña y en este caso estaba clarísimo. Se mantendría la costumbre de la mujeres Lapique: Caritina. Y como era de esperar no hubo discusión en este primer tramo de la vida de la bebé.

Tras su nacimiento el 10 de noviembre de 1977 en la clínica madrileña de la Concepción quedó inscrita con el nombre de Caritina Manuela Goyanes Lapique. Se convertía así en la quinta descendientes de la saga que iniciaron los bisabuelos María Magdalena Cañedo y Santiago de Liniers que decidieron llamar así a su segunda hija. A partir de 1909 se instauró el nombre de la Santa en el árbol genealógico. Así hasta llegar a la sexta generación con el nacimiento de Caritina Matos Goyanes a la que se conoce con el apodo de «Minicari» por ser una fotocopia de su madre. «Cuando nació mi hija no había dudas de que seguiríamos con la costumbre, y así fue. Aunque la llaman ‘‘Minicari’’ por lo mucho que se parece a mí», contaba orgullosa la matriarca. El resto de la familia respeta esa elección que hasta ahora sigue la línea materna. La celebración de Santa Caritina de Cirilo se celebra el 5 de octubre.

Hasta que no cumplió su mayoría de edad, Caritina Goyanes Lapique utilizaba el nombre original como hacía su abuela Fernández de Liencres y la bisabuela. Y así la llamaban las amistades y parte de la familia hasta que decidió que era demasiado largo. Los que la conocimos desde pequeña la seguíamos localizando siempre de la manera primigenia. Y comentaba con sentido del humor: «Así es cómo sé cuando sois los de antes y no nuevos, cuando os dirigís a mí como Caritina». Contaba que había compañeros de clase cuando comenzó en la universidad que pensaban que era un apelativo cariñoso con origen en la Virgen de la Caridad en vez de en el santoral.

La esposa de Carlos Goyanes, Cari, siempre prefirió el diminutivo. En este caso para diferenciarse de su madre Caritina Fernández de Liencres y Liniers, que falleció en el 2015 a los 85 años. Aseguran los que la trataron que la nieta era muy parecida en carácter y en manera de ser. La dama en cuestión posó en juventud en los años cincuenta para el fotógrafo Richard Avedon en Nueva York. La explicación que daba Cari Lapique hija cuando la entrevistaban y hablaba de su progenitora era que el padre se dedicaba al comercio de temporada y en un viaje que recalaron en Nueva York «aprovechó para hacerse esa sesión. A mí me habría encantado tener también esos retratos».

Tabla Resumen de Datos Clave

Nombre Completo Fecha de Nacimiento Padres Cónyuge Hijas Profesión
Cari Lapique Fernández de Liencres y Quiñones 17 de julio de 1952 Caritina Fernández de Liencres y Manuel Lapique Quiñones Carlos Goyanes Caritina Goyanes y Carla Goyanes Relaciones Públicas, Empresaria

Hacer historia del nombre tradicional de la familia es una manera de homenajear a Cari Goyanes Lapique, creadora del catering Six Sens, y de lo orgullosa que estaba de su familia.

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