La familia de Carlos Goyanes se enfrenta a uno de los momentos más difíciles por la repentina pérdida del empresario, que tenía 79 años y ha muerto en su casa de Marbella, donde se encontraba disfrutando del verano rodeado de los suyos.

Marbella, lugar de fallecimiento de Carlos Goyanes.
El patriarca falleció mientras dormía la siesta en su casa. La tarde era calurosa y se había tumbado a descansar con uno de sus nietos, se levantó para despedirlo porque el joven se iba a jugar un partido de fútbol y cuando el chico se marchó, se volvió a echar.
No había pistas que anunciasen que esto podría suceder, aunque aún no han trascendido los detalles de la muerte del marido de Cari Lapique, con la que llevaba más de 50 años casado. De hecho, su esposa ha confirmado que ha sido algo "inesperado y repentino", dejando constancia de su dolor a Beatriz Cortázar.
Estaba acompañado de su hijo Pedro, el mayor de los cinco nietos de Carlos Goyanes, quienes eran su gran pasión ya los que dedicaba gran parte de su tiempo.
El marbellí tanatorio de San Pedro de Alcántara era el escogido ayer para dar el adiós a Goyanes, que se encontraba con toda la familia pasando las vacaciones de verano en la costa malagueña. A partir de las seis y media de la tarde comenzaron a llegar al mencionado lugar sus familiares, allegados y distintos rostros conocidos que no quisieron perder la oportunidad de despedirse del empresario, retirado de la vida pública desde hacía unos años, centrado en los suyos.
Entre ellos, la viuda del empresario Fernando Fernández Tapias, Nuria González, gran amiga de la familia Goyanes Lapique, y el periodista José María García, que se ha referido al difunto como "mi hermano".
Para el reconocido locutor de radio, visiblemente emocionado por la pérdida, la de su amigo "es una muerte ideal para el que se muere", ha comentado a la prensa a las puertas del tanatorio. "Se acostó tan tranquilo con su nieto", se levantó para despedirlo y se volvió a dormir.
"No se ha enterado de nada", ha precisado. Sin duda alguna, no es lo mismo para los que se quedan, ha dicho García. "Para los que nos quedamos es difícil y complicado", ha lamentado.
Aunque resulta reconfortante saber que no ha tenido que estar ingresado en un hospital, algo que no habría llevado muy bien y que "habría sido un suplicio", ha comentado el locutor y en relación a ello ha recordado lo mal que lo pasó Carlos Goyanes cuando tuvieron que hospitalizarlo varios días hace un par de años. "No me lo imagino en un hospital. Dios le ha ayudado y le ha regalado esta muerte", ha dicho.
A las 11:30 en punto llegaba hasta esta capilla en el coche fúnebre el cuerpo sin vida de Caritina Goyanes.
Reacciones y Despedidas en el Tanatorio
Su ya viuda, Cari Lapique y sus hijas Caritina y Carla han dicho adiós al patriarca del clan en el marbellí tanatorio de San Pedro.
Abatidas por el dolor, Cari Lapique y sus hijas, Caritina y Carla, llegaban esta mañana al tanatorio marbellí para dar el último adiós al reconocido productor audiovisual en una ceremonia muy íntima y discreta, a la que sólo han acudido los más allegados.
Vestidas de riguroso luto y con unas grandes gafas de sol con las que intentaban disimular sus compungidos rostros, Cari Lapique y su hija Carla han llegado al tanatorio madrileño de San Pedro de Alcántara, donde a partir de las 18:30 horas de la tarde han empezado a acercarse familiares y amigos que quieren despedirse del empresario.
Caritina Goyanes ha llegado acompañada de su hijo Pedro, el mayor de los nietos de Carlos Goyanes, también luciendo un riguroso luto y unas enormes gafas de sol.
Ha sido recibida por varios seres queridos que han intentado consolarla con un cálido abrazo, aunque no hay gesto que pueda minar la pena que ahora siente toda la familia y allegados de Goyanes.
Poco después de la llegada de Cari Lapique, sus hijas Caritina y Carla, y sus nietos, ha comenzado el goteo de rostros conocidos. Son muchos los famosos que han querido arropar a la familia en el duelo, todos ellos íntimos amigos del clan.
Acompañada por unas amigas y con una grandes gafas de sol que no han logrado disimular sus ojos llorosos, la primera en llegar al tanatorio ha sido la hija mayor del fallecido, Caritina, que se ha limitado a decir que se encuentra bien y a dar las gracias a la prensa por el interés mostrado.
De negro y con caras apesadumbradas han llegado poco después Cari Lapique y Carla junto al marido de esta última, el empresario Jorge Benguria. Más tarde y poco antes de las 13:30 horas, lo hacían los cinco nietos del fallecido, los dos de Caritina -Pedro y Cari- y los tres de Carla -Carlos, Santi y Beltrán-. Llegaban juntos en un coche oscuro y se les veía muy tristes por la muerte de su abuelo.
Cari Lapique no ha querido hacer declaraciones a su llegada y tras la incineración de su marido se ha marchado del tanatorio en el coche con su hija Caritina, parapetada discretamente tras los cristales tintados del vehículo, pero amigos cercanos a la familia han comentado a LOC que "está mal". Lo inesperado de la muerte de Carlos Goyanes ha sido un shock tanto para su viuda como para sus hijas y nietos.
"Era el mejor padre y abuelo que se pueda tener. Estamos muy tristes, la verdad", ha comentado, serena pero con el gesto compungido y los ojos aún rojos por las lágrimas, Carla Goyanes a la salida del tanatorio de San Pedro Alcantara, en Marbella, tras la incineración de su padre, Carlos Goyanes, que ha fallecido este miércoles por la tarde a los 79 años en su casa en la Costa del Sol.
HOMENAJE DE VIDA
El Trágico Fallecimiento de Caritina Goyanes
La tragedia ha golpeado a la familia Goyanes Lapique de la peor manera posible. Y es que tan solo 20 días después de la muerte de su padre, Carlos Goyanes, y cuando todavía se encontraban intentando recuperarse de este duro golpe, este lunes fallecía de manera repentina la hija mayor del productor, Caritina Goyanes.
El pasado lunes 26 de agosto, la familia Goyanes Lapique se veía sacudida por un suceso impensable: Caritina, hija mayor del empresario Carlos Goyanes y Cari Lapique, fallecía a los 46 años de edad por un paro cardíaco. Una muerte que casualmente sucedió en la casa familiar de Marbella donde también fallecía hace solo unos días su padre, Carlos Goyanes.
Caritina Goyanes.
Apurando los últimos días de vacaciones en la casa familiar de Marbella con su marido Antonio Matos y sus hijos Pedro (13) y Mini Cari (10), la empresaria sufría un infarto después de comer y, aunque la trasladaron rápidamente a un hospital, nada pudo hacerse por su vida.
Una muerte que sorprendía a su madre, Cari Lapique, en Mallorca, a donde había viajado a la casa de su hermana Miriam Lapique para intentar coger fuerzas tras perder a su marido hace menos de tres semanas. Completamente destrozada, la socialité viajaba de urgencia a Málaga para trasladarse a la capilla ardiente de su hija, instalada en el tanatorio de San Pedro de Alcántara.
Allí veíamos una desgarradora escena con el interminable abrazo de Carla Goyanes, sus sobrinos Pedrito y MiniCari, y el viudo de su hermana, Antonio Matos, incapaces de asumir el fallecimiento de Caritina, un pilar fundamental para todos ellos.
Tras una noche especialmente complicada para la familia, este martes por la mañana se ha celebrado un funeral en memoria de la empresaria en la Iglesia de Guadalmina antes de que sus restos mortales sean trasladados a Madrid.
Escenificando su unión, Cari, Carla y Antonio han llegado juntos al responso. La madre de Caritina, devastada, ha estado arropada en todo momento por su hija y por su hermana Miriam, con Matos, absolutamente destrozado, y el marido de Carla, Jorge Benguría, a escasos centímetros de ellas y recibiendo el pésame y el cariño de familiares y amigos que han querido estar a su lado en este complicado momento.
Entre los planes del entierro de Caritina, se prevé que sea sepultada junto a su padre, Carlos Goyanes. Según infomaba Alejandra Prat, será mañana a las 14:00 horas cuando se celebre la misa de su entierro en la iglesia del tanatorio de Tres Cantos, en Madrid.
Ante la imposibilidad de Alejandra Prat de seguir hablando, por la amistad que le unía a la fallecida, la periodista Isabel Rábago añadía que Antonio Matos había sido quien había delegado esa responsabilidad en su suegra. “Mi pensamiento va hacia Cari Lapique”, añadió Rábago.
Reacciones y Condolencias Tras la Muerte de Caritina
El pasado 26 de agosto la más triste de las noticias tenía lugar en el seno de la familia Goyanes Lapique. Caritina, la hija mayor de Cari Lapique (72 años), perdía la vida a los 46 años a causa de un infarto.
Como ya se pudo conocer semanas atrás, el funeral ha sido un acto de recogimiento, un espacio para rendir homenaje a la vida de Caritina y su padre, en el que han estado acompañados por el cariño y apoyo de su círculo más cercano.
Para Cari Lapique, especialmente, es una situación desgarradora, pues ha tenido que despedir a su marido y a su hija mayor en menos de tres semanas y de manera inesperada.
Antonio Matos, viudo de la empresaria, también ha tenido que hacer frente a varios momentos convulsos. Según pudo confirmar EL ESPAÑOL, es él el encargado de delegar ciertas funciones de su compañía para desempeñar la labor de financiero dentro de Sixsens by Cari Goyanes, el catering que dirigía su fallecida esposa.
Su madre, Cari Lapique, se enteraba de la muerte de su primogénita mientras disfrutaba de unos días de descanso en la villa que su hermana Myriam posee en Mallorca. La viuda de Carlos Goyanes emprendía el viaje de vuelta in extremis tras enterarse de la muerte de su hija.
Caritina deja tras su muerte a su marido, Antonio Matos; y dos hijos, Pedro (13) y Cari (10).
Legado Familiar y Trayectoria Profesional
Intensa fue la vida de Goyanes desde lo profesional y desde lo personal. En el primer campo, el hijo del productor cinematográfico Manuel Goyanes, descubridor de Marisol cuando era una niña, comenzó en el terreno laboral siguiendo los pasos de su progenitor, como productor musical.
Con el paso de los años, acabaría dando el salto a los negocios inmobiliarios, sector en el que fundó hace décadas una agenda de promociones inmobiliarias, empresa familiar que actualmente dirige su hija pequeña, Carla.