Las caries son un trastorno dental común que afecta a personas de todas las edades, presentándose como perforaciones en los dientes. Para prevenir las caries, se recomienda mantener una higiene bucal y dental adecuada. Esta higiene consiste en una limpieza bucal cada 6 meses, cepillarse los dientes al menos tres veces al día y usar hilo dental habitualmente.
Asimismo, el consumo excesivo de alimentos y bebidas ricos en azúcar y almidón también aumenta el riesgo de producir caries. En sus fases iniciales, el tratamiento puede ayudar a impedir que el daño en el diente sea mayor. En el caso de que exista dolor, se recetan analgésicos para aliviarlo. Los especialistas en maxilofacial aconsejan tratarse la caries lo antes posible.

Tipos de Caries
Existen diferentes tipos de caries, cada uno con características y ubicaciones específicas:
- Caries de superficie lisa: Esta caries se forma cuando la placa se acumula y las bacterias no se eliminan en la superficie plana de los dientes. Se puede tratar con flúor.
- Caries de raíz: Se origina en la superficie de las raíces de los dientes.
- Caries en la superficie masticatoria: Aparecen sobre todo en los dientes molares. Los restos de comida y la placa dental se acumulan con más facilidad en estas hendiduras en la parte superior del diente, sobre todo si falta rutina de cepillado dental.
- Caries interdental: Afecta a la superficie lista de los dientes que se encuentra en el espacio entre dos dientes.
Además, las caries se pueden clasificar según su ubicación:
- En los surcos de los molares.
- Entre los dientes.
- En la línea de las encías, o justo por debajo de la línea de las encías.
- En la raíz del diente.
- Alrededor de intervenciones dentales previas.
¿Son Todas las Caries Iguales?
La caries es una enfermedad dental en la que el ácido producido por las bacterias de la placa dental va destruyendo poco a poco el esmalte, la capa más externa del diente, y la dentina, la capa que está justo por debajo. La acción de la caries acaba causando pequeños orificios o aberturas en el diente.
Cuando el daño afecta a los vasos sanguíneos y nervios de la pulpa, el paciente puede sufrir un dolor agudo. Para evitar las caries, hay que impedir que se queden restos de comida en los dientes, también en los espacios que hay entre ellos.
La única manera de evitar la acumulación de bacterias y de ácidos en la boca es el cepillado dental tras cada comida y la utilización de hilo dental para eliminar los residuos que se pueden quedar entre los dientes. En la caries inicial, podrías no ser consciente del daño en el esmalte dental.

Cuando pensamos en caries, la primera imagen que nos viene a la cabeza es la de diminutos agujeros en la superficie del diente. Las caries en la raíz del diente -la parte de la pieza dental que está por debajo de las encías- salen en la superficie de esa parte del diente. Son más habituales en adultos, sobre todo en las personas mayores, que presentan recesión de encías con más frecuencia.
Cuando el tejido gingival se retrae, una superficie del diente que en el pasado había estado cubierta y protegida por la encía, pasa a estar expuesta. Este tipo de caries puede ser considerado el más peligroso, ya que la raíz es la base de un diente con buena salud. Para complicar más las cosas, hay que tener presente que la raíz del diente no tiene el esmalte protector que sí que tiene el resto de la pieza dental.
Para tratar las caries en la raíz del diente, el odontólogo la elimina y hace un empaste. Si la caries se ha extendido hasta la pulpa, haría falta una endodoncia.
Si esta clase de caries se detecta de forma temprana, el dentista la puede tratar con selladores o con algún tipo de flúor. El flúor se aplica mediante el uso de cubetas que se colocan en la boca. Se espera unos dos minutos para que haga su efecto. Si la cavidad se hace algo más profunda, hará falta quitar las caries y reparar el diente con un empaste.
Este tipo de caries es más habitual en la superficie vestibular, es decir, en la cara de los dientes que está en contacto con mejillas y labios. El tratamiento es más sencillo que en los otros tipos de caries. Al progresar con más lentitud, esta caries se puede tratar muchas veces con un tratamiento con flúor (geles, pasta de dientes, barnices o agua fluorizada).
Síndrome de Hipomineralización Incisivo Molar (HIM)
El cuidado dental es un aspecto vital para mantener la salud general. Aunque comúnmente pensamos en caries o gingivitis cuando se trata de problemas dentales, hay otros problemas menos conocidos pero igual de significativos. Uno de ellos es el Síndrome de Hipomineralización Incisivo Molar (HIM). Esta condición, que afecta tanto a niños como a adultos, es a menudo mal interpretada y, por ende, mal tratada.
El HIM es una condición patológica que afecta la calidad del esmalte dental, específicamente en los primeros molares permanentes e incisivos. El problema radica en que el esmalte de estos dientes presenta una mineralización deficiente, lo que lo hace más susceptible a daños y desgaste.
Investigaciones han encontrado que los factores prenatales, perinatales y postnatales pueden jugar un papel significativo en la aparición del HIM. Algunas condiciones prenatales como la diabetes gestacional, el consumo de alcohol y tabaco, la prematuridad, e incluso el estrés materno pueden influir en el desarrollo dental del feto, lo que puede resultar en HIM.
El diagnóstico del HIM se basa en la apariencia física de los dientes afectados y en la historia clínica del paciente. Los dientes afectados suelen tener manchas o lesiones blanquecinas, amarillas o marrones. La erosión dental también puede ser evidente.
Para un diagnóstico más preciso, los criterios de diagnóstico de la Asociación Europea de Odontología Pediátrica (AEOP) se utilizan comúnmente:
- Primer Criterio: Opacidades delimitadas.
- Segundo Criterio: Fracturas del esmalte post-erupción.
- Tercer Criterio: Restauraciones atípicas.
- Cuarto Criterio: Exodoncias de primeros molares permanentes debido a HIM.
- Quinto Criterio: Diente no erupcionado.
El HIM puede ser categorizado según la severidad de la hipomineralización. Existen dos tipos de HIM, el HIM moderado y el HIM severo. El HIM moderado se caracteriza por manchas y lesiones de color blanco o amarillo, mientras que el HIM severo se caracteriza por manchas de color marrón y erosión dental. La gravedad del HIM se determina por la cantidad y el grado de los dientes afectados y los síntomas asociados.
El tratamiento del HIM es personalizado y depende de la severidad de la hipomineralización. Para los casos más leves, el tratamiento puede incluir flúor y otras medidas preventivas. En los casos más severos, puede ser necesario realizar tratamientos restaurativos como obturaciones, coronas o incluso la extracción de los dientes severamente afectados.
Erosión Dental
En la sociedad moderna, la erosión dental se ha convertido en una de las principales causas de pérdida de estructura dental mineralizada. Varios estudios han destacado una elevada prevalencia, que sigue en aumento, especialmente en personas jóvenes.
Para convencer a los pacientes y obtener el consentimiento informado para el tratamiento, es necesario cuantificar la destrucción dental y establecer un pronóstico sobre la futura progresión de la enfermedad, caso de no efectuarse ningún tratamiento.
En el caso de la erosión dental, la cara palatina de los dientes maxilares anteriores suele ser la parte más afectada de la dentición, sobre todo en pacientes con una etiología intrínseca (por ejemplo, reflujo gástrico, enfermedades psiquiátricas). En estadios precoces, la destrucción causada por ácido puede ser muy sutil, por lo que resulta difícil descubrirla, debido a la localización algo oculta de las superficies dentales palatinas, en especial si la enfermedad avanza lentamente.
A menudo, el desgaste erosivo se manifiesta demasiado tarde, cuando ya se han producido daños irreversibles y se precisa un tratamiento restaurador caro. En estadios iniciales, sólo un ojo atento y experimentado puede detectar la coloración más amarillenta debido al adelgazamiento del esmalte en la porción palatina central de la corona clínica.
Según las directrices de los conceptos de la rehabilitación oral convencional, los dientes lesionados deben recibir un recubrimiento de corona completa. Para situar los márgenes asociados de la restauración a nivel gingival, debe retirarse una cantidad considerable del volumen restante de la corona clínica durante la preparación del diente para tener la vía de inserción vertical necesaria para la corona. En otras palabras, la preparación de este tipo de dientes para las coronas agravará sustancialmente la destrucción del tejido mineralizado que se inició con el proceso erosivo.
Para evitar estas modalidades terapéuticas invasivas y para conservar la vitalidad del diente, actualmente los autores de este estudio están investigando un abordaje experimental de restauración de los dientes maxilares anteriores en pacientes afectados por grave erosión dental en la Universidad de la Facultad de Odontología de Ginebra, Suiza (Geneva Erosion Study). Se promueve un concepto de tratamiento mínimamente invasivo que consiste en la reconstrucción de la cara palatina con restauraciones de composite, seguida de la restauración de la cara vestibular con recubrimientos de porcelana.
Cuando se consigue la conservación de la estructura dental mineralizada, este tipo de tratamiento ultraconservador no puede ser igualado por ningún tipo de recubrimiento de corona completa. El tipo de restauración más indicado en la recuperación de la cara palatina de los dientes maxilares anteriores erosionados (restauraciones directas o indirectas de composite) se elige en función de la cantidad de espacio interoclusal anterior obtenido tras el incremento de la dimensión vertical de la oclusión.
Si el espacio es limitado, las restauraciones de composite pueden confeccionarse a mano alzada, ahorrando tiempo y coste. Sin embargo, si la distancia interoclusal entre los dientes anteriores es significativa, se ha demostrado que los composites de resina a mano alzada son más bien complicados.

Clasificación ECA
La evaluación de la gravedad de la erosión dental es compleja debido a la subjetividad de los métodos de valoración y la posible presencia de cofactores de desgaste. Los clínicos no implicados en estudios epidemiológicos necesitan claramente un planteamiento lo menos complicado posible para clasificar rápidamente cada paciente y decidir el plan terapéutico más idóneo.
La clasificación ECA está estrictamente relacionada con la observación clínica de la situación de los dientes maxilares anteriores que, en general, son los más dañados. Los pacientes se agrupan en seis clases y se sugiere un plan de tratamiento odontológico para cada clase. La clasificación se basa en cinco parámetros relevantes para la selección del tratamiento y la evaluación del pronóstico: la exposición de la dentina en las áreas de contacto, la conservación de los bordes incisales, la longitud de la corona clínica restante, la presencia de esmalte en las superficies vestibulares y la vitalidad pulpar.
Clases de ECA
- Clase ECA I: Cíngulo aplanado sin exposición de la dentina. Tratamiento propuesto: Sin tratamiento restaurador.
- Clase ECA II: Exposición de la dentina en la cara palatina (áreas de contacto), sin lesión en los bordes incisales. Tratamiento propuesto: Onlays palatinos directos o indirectos.
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