Carta Canta: Explorando la Resiliencia y la Creatividad en Alcalá del Río y Más Allá

Este artículo explora cómo la música, el arte y la determinación pueden transformar comunidades y vidas, desde la vibrante celebración de la resurrección hasta la revitalización de aldeas rurales.

Celebración y Expresión a Través de la Música

La Fiesta de la Resurrección reunió a decenas de miles de personas en la Plaza de Cibeles, celebrando la resurrección de Jesucristo con música de artistas como Andy & Lucas y Carlos Baute. San Agustín decía que con nuestro canto damos voz al corazón, expresando una alegría que de otro modo sería difícil de manifestar. Al cantar, invitamos al mundo a unirse a nuestro júbilo, proclamando que "el Señor es Dios, que Él nos hizo y somos suyos".

Hagan de la Resurrección su canto y siembren bendiciones con gestos sencillos, buenas palabras, acciones y sonrisas. Sean un río que, al pasar cantando, sepa fecundar el solar baldío de la indiferencia y el desamor.

Plaza de Cibeles en Madrid, un lugar de celebración y encuentro.

Río Río: Un Estudio Creativo que Revitaliza Betanzos

Pablo, Andrea y Miguel, los fundadores del estudio creativo Río Río, dejaron Madrid para transformar una antigua fábrica de galletas en Betanzos en un estudio de grabado, mosaico y cerámica. La idea de mudarse a esta joya entre dos ríos fue de Pablo, quien saboreó el encanto del lugar dos años antes. El detonante fue una visita al Centro Internacional de la Estampa Contemporánea (CIEC).

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Las circunstancias en Madrid no permitieron la materialización de sus inquietudes artísticas. En Madrid ya eran artistas, pero trabajaron en diferentes sitios para ganarse la vida. Andrea trabajaba en algo parecido a lo que hace ahora, pero ser su propia jefa cambió las cosas. Emprender es estar a la intemperie de la libertad.

Los dos trabajaban en la T4, en Barajas. «Hicimos cosas varias. Yo estaba en el rollo maletas, manejando vehículos por la pista. Tenía su punto atractivo, era como una película, pero los horarios eran malísimos. Tenía una parte agotadora», comenta Pablo. «Rechazamos el contrato fijo y arriesgamos todo por Betanzos», aseguran.

Interior del estudio Río Río en Betanzos.

De Cero a Boom: El Comienzo en Betanzos

A Betanzos llegaron el 1 de noviembre del 2023 y abrieron el estudio en febrero del 2024. Los tres mosqueteros de este proyecto tuvieron desde el principio buena acogida, la ayuda de la gente. Partes desde cero. Eso ha sido bien complicado, y sigue siéndolo, pero gracias a que estamos los tres y nos complementamos, moviéndonos ante cualquier oportunidad que surge, poco a poco va yendo mejor.

Los fines de semana dan cursos monográficos de mosaico, grabado y serigrafía. Y, en paralelo, cada uno de los tres lleva a cabo su propia obra y desarrolla sus proyectos personales. El grabado es un gran desconocido, incluso en el mundo del arte. Hay cosas únicas aquí que han sido olvidadas, como el parque del Pasatiempo.

En las clases de cerámica Andrea ha vivido un bum en poco tiempo. «Tuve una sola persona en clase durante varios meses, luego se apuntaron algunas más, y recuerdo que el primer verano estuve trabajando con las cinco alumnas que no se fueron de vacaciones. De alguna manera ahí sientes que estás sobrepasando tus propios límites», confiesa la emprendedora en alusión a lo que le mostró el año de la mudanza, que el verano no es siempre un tiempo de descanso y bicicleta, que el trabajo va a más pero las fuerzas no siempre acompañan ante la necesidad de seguir generando ingresos para mantenerse.

El Parque del Pasatiempo en Betanzos, un tesoro cultural olvidado.

«Echamos de menos muchas cosas de la vida en Madrid -admite Pablo-, pero al final prefiero mil veces vivir haciendo esto que estar en el aeropuerto con un sueldo que tampoco era gran cosa. La vida aquí [en Betanzos] es más sencilla. No echamos de menos la gran ciudad, como podría pensar alguna gente. Creo que estamos muy adaptados aquí. Yo hablo por mí, no sé qué opinan y cómo lo ven ellos...».

Andrea advierte que a menudo la realidad no encaja con la idea del estereotipo: «Parece que Madrid es vibrante en agenda cultural y de ocio, y he de decir que cuando vives en Madrid no te da tiempo a hacer nada. Y, además, en realidad, Betanzos no me parece que sea un lugar en el que el ritmo sea mucho más tranquilo que en Madrid. Es verdad que tienes cosas en las que puedes encontrar cercana la tranquilidad, pero aquí veo que hay muchísima demanda. Al ser más pequeño, quizá todos los planes se concentran más.

El Arte de Volver a Empezar en el Entorno Rural

El arte de volver a empezar lo ha cultivado también esta pareja de senegalés y tinerfeña que en el 2023 dio el salto con su hijo desde Canarias a Santa María de Vilardevós, donde han creado una asociación y dan los primeros pasos para montar un coliving. «La vida de aldea es un lujo.

Baba y María saben que volver a empezar no es un suceso, un hecho aislado, sino una forma de vida. Con la esperanza metida en la maleta llegó Baba con visado de turista a Tenerife y se quedó. Cuando se conocieron, María acababa de mudarse al sur desde el norte de la isla. «Me fui al sur porque la vida me llevó a conocer a Baba», siente esta canaria que nació en Santa Cruz de la Palma en 1983 y que creció en invierno en la isla y en verano en la aldea de su padre.

En el 2023 la madurez del proyecto artístico de Baba y la sed de un cambio profesional en María les hicieron volar a la aldea. Así llegó esta familia a Santa María, de Vilardevós, donde María pasó «todos los veranos» de su infancia.

Santa María de Vilardevós, un ejemplo de revitalización rural.

Una Nueva Vida en la Aldea

A su llegada, dos casas habitadas. Una, la del tío de María. Y en la otra vivía un señor mayor que falleció en ese primer invierno gallego de Baba y María. Pasar de una isla llena de gente, de actividades, a una aldea donde solo estábamos nosotros fue brutal. Para mí, aquel era el momento de cambiarlo todo. Yo necesitaba renacer en mi profesión para arrancar de nuevo y ver el sentido de lo que hacía».

Dos años han cumplido en su aldea con fibra. Baba y María emprenden el que es su tercer otoño en Santa María con el proyecto de montar un coliving para llevar vida al pueblo. Pese al proceso de despoblación que ha sufrido en los últimos años el sur de Ourense, allí se mantiene, valoran, un centro educativo, un CEIP en el que, «por suerte», hay una media de 30 o 35 niños en los últimos cursos.

«Mi forma de ver las cosas -explica Baba- es que hay que aprender a adaptarte en cualquier situación. Nadie va a venir a hacer las cosas por ti. Si todos pensamos ‘‘al pueblo no voy, que no hay nadie’’, los pueblos se quedan sin gente. Hay que hacer algo. Para mí, la vida de aldea es un lujo. Tengo mis animalitos, mi estudio para los ensayos, pongo la música a tope y no molesto a nadie, la gente cuando viene es muy amable... ¿Qué más se puede pedir?».

Ellos han empezado por montar una asociación multicultural que integra el proyecto artístico de Baba y las experiencias que ofrece como chef con otro de bienestar del que se encarga María. Su asociación en marcha se llama Asanta Teranga, y combina el nombre de su aldea con una palabra africana. Los africanos de Senegal somos los leones de la teranga, leones de la hospitalidad», explica Baba, que este otoño lanza su primera canción en gallego, Miña Galicia, orgulloso de ser neofalante.

El Niño del Mauro: Un Tesoro Flamenco de Alcalá de Guadaíra

A mediados de los ochenta, conocí a un niño de Alcalá de Guadaíra que cantaba por soleá como Dios, siguiendo el estilo de Antonio Mairena. Francisco Javier Rodríguez Mena-Bernal, que así se llama El Mauro, de los Mauro de Alcalá, era un niño prodigio del cante que pesó al nacer seis o siete quilos. Era increíble el cante que tenía dentro aquel niño y no solo por soleá, sino por seguiriyas, tientos o fandangos. Tenía una pureza que no era normal con tan pocos años y no se aliviaba jamás.

Alcalá de Guadaíra, cuna de talentos flamencos.

Lo llevé alguna vez a cantar en mi programa de Radio Aljarafe, El duende y el tárab, y daba una audiencia extraordinaria. Era muy popular en las peñas de la provincia de Sevilla y entre los propios cantaores. Con los años, ya casado, se fue alejando de los escenarios, que no del cante. Le encanta una reunión y les aseguro que si lo escucharan ahora, con 51 años, se quedarían patidifusos de cómo canta, con una enjundia increíble. Sigue siendo fiel a su escuela, el mairenismo y la gitanería de Alcalá.

Esta serie de perfiles flamencos nació para glosar las virtudes de cantaores como él, capaces de emocionar sin vender ojana. Recuerdo que una noche me hizo llorar cantando soleares de Alcalá o de Joaquín el de la Paula.

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