El bruxismo es uno de los problemas bucodentales más frecuentes, caracterizado por el hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes. Se genera cuando los músculos de la masticación se contraen al apretar los dientes, produciendo una fricción al contraer y relajar los músculos.

El bruxismo se caracteriza por apretar o rechinar los dientes, causando desgaste dental y dolor mandibular.
Prevalencia del Bruxismo
Se estima que la prevalencia global combinada de bruxismo (sumando el del sueño y el de vigilia) es alrededor del 22%. Estas cifras, sin embargo, varían según la región geográfica. El bruxismo es más frecuente en mujeres que en hombres.
- En mujeres, la ocurrencia de bruxismo del sueño aumenta significativamente en la edad adulta comparada con etapas más jóvenes, mientras que en los hombres no se observó esa variación con la edad.
- En niños pequeños, se considera que existe un bruxismo fisiológico, relacionado con la estimulación y desarrollo normal de la cara, boca y dentición. Este bruxismo suele darse durante la dentición temporal y suele ir desapareciendo poco a poco a medida que salen los dientes definitivos.
Tipos de Bruxismo
- Bruxismo diurno: Como su propio nombre indica, consiste en apretar los dientes inconscientemente estando despierto.
- Bruxismo nocturno: Ocurre durante las horas de sueño. Puede estar relacionado con el Síndrome de Apnea Obstructiva Crónica o apneas del sueño.
Causas del Bruxismo
La causa del bruxismo es reconocida como multifactorial y compleja. Las últimas evidencias científicas refuerzan que no existe una única causa, sino una interacción de factores neurológicos, genéticos, psicológicos y externos.
Se distingue conceptualmente entre:
- Bruxismo primario (idiopático): Sin causa médica identificable.
- Bruxismo secundario: Asociado a otras condiciones como ciertos trastornos neurológicos (especialmente del sistema extrapiramidal, como la enfermedad de Parkinson u otros desórdenes del movimiento) y psiquiátricas, como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), el trastorno de ansiedad generalizada y la esquizofrenia, y el uso de fármacos o sustancias que afectan el sistema nervioso central.
Un meta-análisis de estudios en gemelos publicado en 2024 demostró que la concordancia de bruxismo del sueño es significativamente mayor en gemelos monocigóticos que en dicigóticos. El estrés psicológico, la ansiedad y ciertos rasgos también influyen. El estrés y la ansiedad activan el sistema nervioso simpático, preparando al cuerpo para la “lucha o huida”.

El estrés y la ansiedad son causas comunes del bruxismo, tanto diurno como nocturno.
Desde el punto de vista neurofisiológico, el bruxismo del sueño se ha relacionado con los microdespertares o activaciones breves del sistema nervioso autónomo durante el ciclo de sueño, especialmente en la fase no REM. Estudios con polisomnografía (registro de sueño) han demostrado que los episodios de bruxismo nocturno suelen ir precedidos por un aumento abrupto en la frecuencia cardíaca y respiratoria, indicativo de una micro-alerta cerebral, aun cuando el individuo no despierte por completo.
Estos microdespertares ocurren con cierta periodicidad (varias veces por hora) y podrían reflejar mecanismos de defensa del organismo frente a alguna perturbación (como obstrucciones parciales de la vía aérea, sueños vívidos, etc.). De hecho, el bruxismo nocturno coexiste con frecuencia junto a otros trastornos del sueño, como el síndrome de apnea obstructiva del sueño, el síndrome de piernas inquietas, trastornos de conducta en sueño REM e incluso otras parasomnias.
Una hipótesis fisiopatológica sugiere que en algunos casos el bruxismo podría ser una respuesta refleja que busca “resolver” un problema durante el sueño: por ejemplo, al apretar y adelantar la mandíbula se tensan los músculos de la vía aérea superior, lo que podría mejorar transitoriamente la permeabilidad faríngea en personas con apnea del sueño; o el aumento de la actividad muscular y salivación asociado al bruxismo podría “proteger” frente a reflujo gastroesofágico nocturno y sequedad bucal.
Antiguamente se creía que las interferencias o maloclusiones dentales causaban el hábito de apretar o rechinar, pero hoy se considera que los factores oclusales tienen un impacto limitado o no concluyente en el origen del bruxismo, especialmente en el bruxismo del sueño. En otras palabras, corregir la mordida por sí solo raramente elimina un bruxismo de base central.
Sin embargo, las alteraciones oclusales podrían actuar como factores contribuyentes al agravar las consecuencias del bruxismo. Por ejemplo, las maloclusiones esqueléticas de Clase III (mandíbula adelantada) o la ausencia de múltiples dientes alteran la biomecánica mandibular y se asocian a mayor incidencia de disfunción articular. En esos pacientes, si además está presente el bruxismo, los síntomas de ATM tienden a ser más marcados. Por tanto, en el contexto clínico, un paciente bruxista con alteraciones oclusales debe considerarse de riesgo elevado para desarrollar trastornos de ATM.
Bruxismo y Trastornos Temporomandibulares (TTM)
La asociación entre el bruxismo y los trastornos temporomandibulares (TTM) -un conjunto de condiciones que afectan a la articulación temporomandibular (ATM) y/o los músculos masticatorios, provocando dolor orofacial, ruidos articulares y alteraciones funcionales- ha sido objeto de numerosos estudios. En la práctica, es bien conocido que pacientes bruxómanos a menudo desarrollan dolor mandibular o disfunción articular, y viceversa, muchos pacientes con síndrome de ATM refieren antecedentes de apretar o rechinar los dientes.
Un meta-análisis publicado en 2023 cuantificó esta asociación de manera contundente: la presencia de bruxismo incrementa más del doble la probabilidad de presentar un trastorno de ATM en comparación con no bruxar. Mecanísticamente, el sobreesfuerzo muscular causado por el apretamiento repetitivo podría llevar a fatiga e hiperactividad del músculo masetero y temporales, desencadenando dolor muscular y puntos gatillo.
No obstante, es importante señalar que la relación bruxismo-TTM no es necesariamente causal en el 100% de los casos, sino más bien un factor contribuyente o exacerbador. Existen individuos con bruxismo intenso que sorprendentemente no desarrollan TTM significativo, y viceversa pacientes con TTM que no reportan bruxismo (lo cual indica que también intervienen otros factores genéticos, posturales, traumáticos, etc.
Síntomas del Bruxismo
Uno de los problemas del bruxismo, especialmente del nocturno, es la dificultad para detectarlo. Al ser un movimiento de dientes involuntario, los bruxistas no son conscientes de su situación hasta que alguien no se lo dice o las consecuencias empiezan a ser perceptibles a simple vista. Algunos de los síntomas más comunes incluyen:
- Despertarse frecuentemente con dolor en la mandíbula, cuello, oído y/o cabeza.
- Dolor en los músculos masticatorios, en la mandíbula e incluso en el cuello.
- Ansiedad y preocupación sobre la salud dental.
- Deterioro del esmalte dental y desgaste significativo de los dientes.
- Sensibilidad dental y fracturas de los dientes o restauraciones dentales.
- Interrupción del sueño, resultando en insomnio o sueño de mala calidad, afectando la fatiga diurna y reduciendo el rendimiento general durante el día.
- Trastornos de la ATM, que incluyen dolor en la articulación temporomandibular, dolor muscular, y dificultad para masticar o abrir la boca.

Los síntomas del bruxismo pueden variar desde dolor mandibular hasta desgaste dental severo.
Diagnóstico del Bruxismo
El diagnóstico de bruxismo históricamente ha sido un desafío, dado que gran parte de la actividad ocurre inconscientemente (particularmente durante el sueño) y no existe un test clínico único y simple que lo confirme de manera infalible. En la práctica, el primer paso para identificar el bruxismo es a través de la evaluación clínica e historial del paciente.
Esto incluye el auto-reporte o el reporte de terceros: por ejemplo, preguntar al paciente si nota tensión mandibular o dolor al despertar, o si alguien ha escuchado sonidos de rechinamiento durante la noche. Existen cuestionarios estandarizados y escalas de evaluación que ayudan a cuantificar la frecuencia e impacto percibido del hábito.
Junto a la anamnesis, el odontólogo realiza un examen buscando signos clínicos indicativos de bruxismo, tales como facetas de desgaste dental inusual (que no se explican solo por la edad ni la dieta), hipertrofia de los músculos maseteros (volumen aumentado por ejercicio continuo), líneas de impresión o mordeduras en la mucosa y lengua, fracturas de restauraciones dentales sin causa aparente, y limitación o dolor a la palpación de los músculos mandibulares.
Herramientas Instrumentales para el Diagnóstico
- Polisomnografía (PSG): Es el estándar, consiste en monitorear al paciente durante el sueño en un laboratorio especializado, midiendo la actividad bioeléctrica muscular (electromiografía de músculos maseteros/temporales), movimientos mandibulares, flujo respiratorio, esfuerzo cardíaco y actividad cerebral, entre otros parámetros.
- Dispositivos intraorales: Similares a una férula o protector bucal que contienen sensores de presión, de electromiografía, o una plancha muy fina recubierta de colorante que marca los movimientos dentales, los cuales el paciente usa durante la noche para registrar la actividad de apriete/rechinamiento.
- Aplicaciones móviles de monitoreo: Apps que envían recordatorios aleatorios al paciente durante el día preguntándole si en ese instante está apretando los dientes o no, creando así un registro diario de la frecuencia de bruxismo consciente.
- Dispositivos de biofeedback: Que emiten una señal (vibración, sonido) cuando detectan tensión muscular, incentivando al paciente a relajar la mandíbula.
FISIOCONSEJO. Tensión en mandíbula | 5 Ejercicios para relajar la mandíbula [7']
Tratamientos para el Bruxismo
Ahora que ya tenemos claro qué es el bruxismo, qué lo provoca y qué consecuencias tiene, es momento de profundizar sobre los tratamientos para este trastorno bucodental. Hay que tener en cuenta que, en algunas ocasiones, el problema puede desaparecer por sí solo, por lo que no es necesario ningún elemento añadido.
Tratamientos Odontológicos
- Corrección de la mordida: Dado que ciertas maloclusiones pueden agravar la sobrecarga articular, en pacientes con discrepancias óseas marcadas o contactos prematuros podría valorarse un tratamiento de ortodoncia o incluso ortognático (quirúrgico) como parte del manejo integral.
- Férulas oclusales (placas de descarga nocturnas): Clásicamente la piedra angular en el manejo odontológico del bruxismo son las férulas oclusales (placas de descarga nocturnas). Estas son dispositivos removibles de resina acrílica rígida que el paciente usa típicamente durante el sueño. Su objetivo principal es proteger las piezas dentales del desgaste y distribuir de forma más homogénea las fuerzas oclusales para reducir el estrés en dientes individuales.
- Remodelación de las superficies de masticación: Si el bruxismo ha provocado ya un grave desgaste de los dientes, el odontólogo puede tener que remodelar las superficies de masticación de los dientes. Para ellos es posible que haya que colocar restauraciones como pueden ser incrustaciones, coronas, etc.
Fisioterapia de la Articulación Temporomandibular
Un especialista en fisioterapia de la articulación temporomandibular puede ayudar a descontracturar y relajar los músculos masticatorios, disminuyendo así el cansancio muscular y el dolor de cabeza. La fisioterapia de la articulación temporomandibular incluye técnicas manuales para estirar y relajar los músculos masticatorios, masajes en puntos gatillo del masetero/temporal, movilizaciones suaves de la mandíbula y ejercicios de propiocepción mandibular. Estas intervenciones buscan disminuir el dolor muscular y mejorar la amplitud de movimiento de la mandíbula cuando está limitada.
Otra técnica utilizada es el dry needling o punción seca de los músculos masticatorios, que consiste en introducir agujas finas (similares a las de acupuntura) en los puntos musculares contracturados para lograr su relajación reflejada.
Medicamentos
Aunque no se suele recurrir a la medicación para tratar este problema, algunos profesionales podrían recomendar el uso de relajantes musculares y/o medicamentos contra la ansiedad y el estrés. Entre los fármacos sistémicos, los relajantes musculares y ansiolíticos de acción nocturna son los más empleados. Por ejemplo, bajas dosis de benzodiacepinas como el clonazepam antes de dormir pueden reducir la actividad muscular mandibular durante el sueño y mejorar la calidad del mismo, aunque su uso prolongado se limita por riesgo de dependencia y somnolencia diurna.
Otros Tratamientos y Consejos
- Técnicas de relajación: Las técnicas de respiración profunda son muy útiles a modo de tratamiento y como recurso en situaciones de ansiedad o estrés. A su vez, ayudan a relajar la musculatura afectada.
- Terapia psicológica: Podría ser necesario recurrir a un tratamiento psicológico para abordar las causas emocionales del bruxismo.
- Ejercicio físico: Practicar deporte de manera periódica es un hábito que ayuda a regular el sistema nervioso a cualquier edad.
- Evitar estimulantes: Reducir el consumo de té, café y otras sustancias estimulantes, especialmente antes de dormir.
- Higiene del sueño: Procurar que la habitación tenga una temperatura ideal y esté ventilada para favorecer la respiración y el sueño.
- Remedios caseros: Evitar masticar chicle en exceso y aplicar calor húmedo o hielo en la mandíbula para calmar el dolor.
- Postura: Mantener una buena postura, especialmente al trabajar frente al ordenador, para evitar tensiones en la mandíbula.
Es de vital importancia saber cómo tratar el bruxismo con el fin de mejorar la calidad de vida del paciente y evitar problemas mayores. Aunque debe ser el dentista quien recomiende el tratamiento más adecuado a cada paciente, lo más habitual para abordar el bruxismo es el uso de una férula de descarga. Este dispositivo se usa para dormir y tiene como objetivo reposicionar los cóndilos y relajar los músculos de manera progresiva. Los analgésicos y los antiinflamatorios también disminuyen la inflamación y las molestias típicas de esta patología.

La férula de descarga es un tratamiento común para proteger los dientes y relajar los músculos mandibulares.
Especialistas Consultados
- Dra. María José Rosales Fletes: Especialista en Alergología y Pediatría.
- Dr. Francisco Javier Pardo Moreno: Especialista en Neurología.
- Dra. Ana María Moreno Collado: Especialista en Medicina Interna.
- Dr. Javier Quintana Figueroa: Especialista en Cardiología.
- Dr. Jesús Fernández Francés: Especialista en Neumología.
- Dr. Raúl Moreno Domínguez: Especialista en Reumatología.
- Dr. Sergio García Ortego: Especialista en Cardiología.
- Dr. José Domingo Domínguez Auñón: Especialista en Dermatología.
- Dr. Antonio Clavo Sánchez: Especialista en Medicina Interna.
- Dra. Isabel María Coronel Pérez: Especialista en Dermatología.
- Dra. Jacqueline Usón Jaeger: Especialista en Reumatología.
- Dr. Carlos Piñel Pérez: Especialista en Ginecología y Obstetricia.
- Dr. David Martí Sánchez: Especialista en Cardiología.
- Dra. Delia Cortés Guiral: Especialista en Cirugía General y Oncológica.
- Dra. Marta Ramírez Ortega: Especialista en Angiología, Cirugía Vascular y Endovascular.
- Dr. Miguel Genebat González: Especialista en Medicina Interna.
- Dra. María Billón Laá: Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
- Dr. José Luis González Larriba: Especialista en Oncología Médica.
- Dr. Francisco Leyva Rodríguez: Especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora.