Historia y Origen del Cepillo de Dientes: Un Viaje a Través del Tiempo

La higiene bucal ha sido históricamente una de las preocupaciones de la humanidad. Una encuesta realizada por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (Estados Unidos) preguntó sobre los utensilios más importantes creados por el hombre. Los encuestados, mil adultos y cuatrocientos adolescentes de todo el país, situaron en primer lugar el cepillo de dientes, por delante del coche, el ordenador, el teléfono móvil y el horno de microondas.

La odontología no es una ciencia moderna. Hay datos que prueban como la investigación de remedios y técnicas para aliviar el dolor de muelas ha sido un reto desde los inicios de la humanidad. Sabemos, por restos arqueológicos, que el hombre de Cromañón ya sufría caries. La salud de los dientes fue motivo de investigación en civilizaciones tan antiguas como los egipcios, los griegos o los romanos.

Los Primeros Indicios de Higiene Bucal

Los orígenes de los primeros utensilios de limpieza bucal (con funcionalidad parecida al cepillo de dientes) se remontan, según algunos estudios, a la era de los egipcios, alrededor del año 3000 a. C. Los primeros hallazgos se produjeron en el interior de diversas tumbas egipcias. En ellas se encontraron unas ramitas en forma de lápiz con las puntas blandas al tacto, como si las hubieran masticado. Estos pequeños bastones, llamados palos o varas para masticar, son los que se usaban para limpiar los dientes.

Diversas excavaciones realizadas a lo largo de la historia han demostrado la existencia de utensilios de higiene dental desde el 3000 a.C. Desde palos de mascar y ramas de árboles hasta plumas de pájaros, huesos, etc. Por ejemplo, en las tumbas del antiguo Egipto se encontraron ramas de árbol en forma de lápiz con un extremo blando y fibroso con el que efectuaban la limpieza de sus dientes.

Encontramos otro ejemplo previo al cepillo de dientes y muy similar al anterior en el mundo islámico: el llamado miswak, un invento que aún se usa en la actualidad y que proviene de la planta arak, la cual se mastica hasta deshilacharla para obtener los penachos que contienen flúor.

El Cepillo de Dientes en la Antigüedad

La civilización egipcia fue una de las primeras en preocuparse por su higiene bucal. El primer odontólogo de la historia fue Hesy-Ra, «Jefe de médicos y dentista» (como está inscrito a su tumba) que trataba las molestias dentales de los faraones. Las primeras referencias a la pasta dental se encuentran en un manuscrito egipcio del siglo IV a. C.

Los griegos consideraban los dientes como signo de buena salud. Por eso, en el mercado de esclavos siempre miraban si el candidato tenía una buena dentadura. Hipòcrates y Aristóteles establecieron técnicas de esterilización con alambres calientes para tratar algunas enfermedades de los dientes y tejidos orales.

Los romanos se preocupaban mucho por la higiene oral y fabricaban pastas de dientes naturales así como limpiadores interdentales con ramitas de plantas o plumas de aves.

Ya en el año 1.223, un maestro japonés escribió haber visto a monjes usar cepillos dentales fabricados de pelo de cola de caballo y hueso de buey.

El Origen del Cepillo de Dientes Moderno

Aun así, la primera aparición del de concepto cepillo de dientes se remonta a la China imperial del siglo XV, hacia el año 1498 aproximadamente. La primera aparición del concepto de cepillo de dientes se remonta a la China imperial del siglo XV, hacia el año 1498 aproximadamente.

Fue el emperador chino Hongzhi quien patentó un cepillo de cerdas de puerco y mangos de bambú o hueso. El origen del cepillo de dientes tal cual lo conocemos está datado en 1498 y se remonta a China, ideado nada más y nada menos que por un Emperador. ¿Y cómo fue el primer cepillo de dientes de la historia? Tal como explican desde el ICOEV, se trataba de un mango formado por un hueso (o bambú) y al que se le colocaron cerdas de pelo de animal cosidas. Concretamente de puerco salvaje de zonas frías, ya que su pelo era más resistente.

Estos primeros cepillos de dientes se fabricaban a partir de la extracción manual de cerdas de los cuellos de jabalíes de Siberia y del norte de China. Los climas fríos de estos parajes hacían que el pelaje de los animales creciera más duro y consistente. Una vez extraídas las cerdas, se agarraban a mangos hechos de huesos o de bambú.

En cualquier caso, este primer cepillo dental originado en China, si bien ingenioso, no es difícil imaginar que no era muy higiénico, por muy limpias que se quisieran dejar los pelos del animal en cuestión. Cierto que fue un paso importante de la práctica habitual, que consistía en masticar palos o ramas como la Persica mencionada antes, pero era difícil de limpiar e iba acumulando muchas bacterias. Igualmente, este primer cepillo tampoco es que tuviera demasiado éxito fuera de China.

Expansión y Adaptación en Europa

La introducción en Europa de este cepillo de dientes no fue hasta 1600, a finales del Renacimiento, cuando mercaderes ingleses viajaron a China y volvieron con ellos. El recibimiento del invento por parte de los europeos no fue del todo bueno porque consideraban que las cerdas eran demasiado duras, lo que les irritaba los dientes y les producía malestar en las encías. Gracias a las rutas comerciales, llegó a Europa, pero su dureza no fue del agrado de los entonces europeos. Y en cualquier caso, solo la realeza y las clases altas eran algo más conscientes de la importancia del cepillado, mientras que la gente corriente no tenía aún siquiera costumbres higiénicas.

Si hablamos del cepillo de dientes “moderno”, desde esos años de invención en China del 1498 hasta la actualidad, ha pasado por varias etapas. Y probablemente te sorprenderás al saber que no son de hace tanto tiempo como pensabas.

La Historia Del Cepillo de Dientes -(Completa) //LaHistoriaDe

Desarrollos Clave en el Siglo XVIII

En el año 1723 el Dr. Pierre Fauchard, conocido como “el padre de la odontología moderna”, recomendó limpiarse los dientes y las encías con un trozo de esponja natural. Sucedió allá por el año 1723, y el padre de la odontología moderna habló de los cepillos que se usaban por entonces en Europa, confeccionados con crines de caballo, criticando que eran demasiado blandos como para hacer una limpieza efectiva.

Pese a que se empezaron a fabricar en masa, como el caso de los cepillos Williams Addis, no tuvieron buena reputación, y más cuando, en 1723, se descubrió que el uso de las crines de caballo podía generar enfermedades bucales por ciertas bacterias. El descubrimiento vino de la mano de Pierre Fauchard, el cual propuso, además, la técnica de frotación diaria de los dientes con esponjas naturales.

El primer cepillo de dientes comercializado, un prototipo con cerdas y hueso de cerdo, llegó en 1780 y fue fabricado por William Addis mientras se encontraba en prisión por amotinamiento. La historia cuenta que un empresario inglés inventó un nuevo tipo de cepillo mientras estuvo encarcelado. Agujereó un hueso e introdujo en él unas cerdas que le dieron los guardianes de la celda. Tras su liberación decidió comercializar el invento y fundó su propia compañía Addis.

El Siglo XIX: Higiene y Conciencia de los Gérmenes

A finales del siglo XIX el cepillo de dientes se vuelve una presencia habitual en la vida diaria de la gente y en 1844 el Dr. El conocido bacteriólogo francés habla por fin de algo que para nosotros es obvio en la actualidad: los gérmenes. Las cerdas de los cepillos de dientes de la época se quedan húmedas, lo que favorece la aparición de bacterias o incluso hongos.

Entrado ya el siglo XIX, fue el turno de Pasteur, quien alertó a odontólogos de que los cepillos hechos con cerdas animales generaban bacterias y hongos. En ese momento, Pasteur dio a conocer la teoría de los gérmenes.

La Revolución del Nailon en el Siglo XX

Una ayuda muy importante a la hora de extender y afianzar el uso del cepillo de dientes proviene de Wallace Hume Carothers en el año 1925. No fue hasta los inicios del siglo XX, hacia el año 1930, con la aparición del nailon por parte de Wallace H. Carothers, que se sustituyeron las cerdas de animales por este novedoso material, lo que proporcionó una mejor adherencia de las cerdas al mango del cepillo y evitó su desprendimiento al usarlo.

LLegados a este punto, las empresas ven la oportunidad de lanzarse a su fabricación. La primera es la Compañía DuPont, en 1938 y ya es un cepillo de dientes con cerdas de nylon. El desarrollo del nailon en a finales de 1930 en los Laboratorios DuPont permitió una revolución en la industria de los cepillos dentales. Se trataba de un material duro, rígido, flexible y resistente a la deformación y la humedad que impedía el desarrollo de bacterias. El primer cepillo de cerdas de nailon se vendió en 1938 en Estados Unidos. En 1938 aparecía el primer concepto de cepillo de dientes similar al de nuestros días con el nombre de «cepillo milagro».

El nuevo cepillo de dientes de nailon presentaba múltiples ventajas. En primer lugar, se secaba rápidamente, con lo que se subsanaba el problema de la aparición de bacterias por humedad y, con ello, el riesgo de infección. Pero al mismo tiempo el nuevo material hacía que el cepillo de dientes fuese duro y flexible a la vez, con lo que su uso era más agradable y efectivo. Sin embargo, en sus inicios, la dureza de su tacto en ocasiones producía heridas, y no fue hasta 1950 que consiguieron hacer un cepillo de dientes con filamentos más blandos. Con el tiempo, en 1950, se fabricaron cepillos con cerdas de nailon cada vez más suaves. Se mejoraron los filamentos haciéndolos más suaves, lo que facilitó la limpieza bucal e hizo también de este cepillo un utensilio más barato y accesible para más personas.

La Llegada del Cepillo Eléctrico

Posteriormente, en 1961, llegaría el primer cepillo eléctrico Esta novedad también tuvo -y sigue teniendo- sus variables debido al avance tecnológico constante. En la década de los 60 se presentó el cepillo de dientes eléctrico inalámbrico y recargable, pero no fue hasta finales de los años 80 cuando llegó el primer cepillo dental eléctrico para uso doméstico, que era de acción rotatoria. Poco a poco se fueron logrando movimientos más específicos de la cabeza y las cerdas del cepillo. Así, favorecían una limpieza más efectiva de los dientes.

Diversos estudios clínicos señalaron que los cepillos dentales eléctricos lograban una mayor eliminación de la placa dental respecto a los cepillos dentales manuales.

Innovaciones Recientes

El nuevo Oral-B iO, avalado por seis años de investigación, trabaja por primera vez con tecnología magnética en lugar de mecánica y mejoras en diseño y experiencia de uso. Este aparato distribuye la energía de manera uniforme a los filamentos del cepillo a través de suaves micro vibraciones. Además, dispone de un nuevo sensor de presión inteligente que ayuda a proteger las encías de una excesiva presión. En concreto, advierte al usuario en caso de un exceso de fuerza con una luz roja y con una verde cuando aplica la presión adecuada. También cuenta con un nuevo diseño de cabezal inspirado en herramientas de dentista que potencia la efectividad del icónico cabezal redondo. La nueva pantalla interactiva ofrece al usuario una experiencia de cepillado más personalizada. En las pruebas clínicas, Oral-B iO proporcionó una limpieza mucho más profunda de dientes y encías.

En comparación con cepillos manuales, los usuarios de Oral-B experimentaron: más del 100% de eliminación de placa después de cada cepillado, encías 100% más saludables en una semana, seis veces más eliminación de placa a lo largo de la línea de las encías y el 83% de los pacientes con encías inflamadas tuvo encías sanas en 8 semanas.

El Dr. Ángel Alcaide, responsable relaciones profesionales y académicas de Oral B Iberia en Procter & Gamble, explica que, según estudios de la marca, “los cepillos eléctricos de Oral-B eliminan un 100% más de placa que un cepillo manual”.

Adaptaciones Modernas y Datos Curiosos

En las últimas décadas, el cepillo de dientes ya no sufre demasiados cambios en forma ni concepto, pero sí se observan mejoras constantes de diseño, además de la creación de múltiples adaptaciones del producto adecuadas para situaciones específicas.

Hoy en día podemos encontrar cepillos de dientes con filamentos de diferente dureza para pacientes en periodos de poscirugías, con enfermedad periodontal o también cepillos de dientes para portadores de ortodoncia, prótesis y, en definitiva, para zonas de difícil acceso, entre otros. En sus inicios se creó para gente con limitaciones motoras o portadores de ortodoncia.

El cepillo de dientes que hoy conocemos fue invento del siglo XVII. En la corte francesa se utilizaba un cepillo de dientes elaborado con crines de caballo o de otros animales, con muy buenos resultados. En nuestro siglo, una de las innovaciones del cepillo de dientes, el llamado “cepillo milagro” del Dr. Cabezal de tamaño adecuado y con forma adiamantada, ligeramente más estrecha por un extremo, que permite llegar a las zonas posteriores de la cavidad bucal, más difíciles de alcanzar.

Para terminar, ¿quieres saber un dato curioso sobre los cepillos de dientes? Fueron denominados uno de los grandes inventos de la humanidad en el año 2003.

Cuidado y Almacenamiento del Cepillo de Dientes

Así como es importante que el cepillo cumpla una serie de características, lo es también la forma en que se usa y se guarda. Se debe guardar en posición vertical. Si guardamos varios, tenemos que mantenerlos separados para que los microorganismos no se transfieran de un cepillo a otro, por ello conviene que el cepillo disponga de un capuchón protector para evitar cualquier tipo de contaminación.

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