Consecuencias de Chuparse los Dientes y el Uso del Chupete en Niños

La succión del pulgar y del chupete es común en muchos niños, especialmente durante los primeros años de vida. Sin embargo, a pesar de ser un comportamiento natural, puede generar problemas dentales a largo plazo si no se controla.

Desde Sonría Clínica Dental en Santa Coloma, expertos en odontopediatría, explicaremos cómo estas acciones afectan la dentición de los niños, la importancia de un tratamiento adecuado y cómo prevenir posibles complicaciones. Además, destacaremos la relevancia de acudir al odontopediatra a tiempo para garantizar un desarrollo oral saludable.

¿Por qué se da la succión del pulgar y del chupete?

Los niños pequeños tienden a chupar el pulgar o el chupete como una forma de autoconsolarse. Esto les ayuda a calmarse en momentos de estrés o durante el proceso de la dentición, en que sienten molestias. Sin embargo, si esta práctica persiste, puede tener consecuencias negativas en la salud dental.

Este deseo de chupar es un reflejo primario que permite al recién nacido alimentarse y sobrevivir, además de aportarle calma y bienestar. De hecho, el chupete nació justamente para aportar este efecto reconfortante a los lactantes sin tener que recurrir al pezón materno.

Actualmente se sabe que existen otros beneficios: acelera la maduración del reflejo de succión en recién nacidos pretérmino y, el más importante, se relaciona con una menor incidencia del síndrome de muerte súbita del lactante. Todo ello hace que el uso del chupete sea una práctica muy extendida durante la primera infancia.

Esto no impide que se siga relacionando este objeto con determinados riesgos. Entre ellos, el fracaso o la interrupción temprana de la lactancia materna, la otitis media aguda de repetición e incluso un menor coeficiente intelectual en la edad adulta.

Efectos del uso prolongado del chupete

El uso prolongado del chupete o el hábito de chupar el pulgar puede causar varios problemas dentales, ya que la presión constante en los dientes y encías puede afectar el desarrollo adecuado de la boca. Entre los problemas más comunes que pueden surgir, se incluyen:

  • Dientes torcidos o desalineados: El hábito de chupar el pulgar o el chupete puede provocar que los dientes de los niños crezcan en una dirección no natural.
  • Alteraciones en el paladar: El uso excesivo de estas prácticas puede hacer que el paladar se estreche o se eleve.
  • Problemas en la mordida, maloclusión: Los dientes superiores e inferiores pueden no encajar correctamente, lo que genera dificultades para masticar y hablar.

¿Qué ocurre en los dientes al usar chupete?

Por supuesto, el uso del chupete tiene algunos efectos en los dientes, pero estos no siempre son permanentes. ¿Qué ocurre con los dientes y la mandíbula de un niño al usar chupete y llevar a cabo este tipo de succión no nutritiva?

  • Desviaciones de los dientes: los dientes centrales inferiores se van desviando lentamente hacia dentro, mientras que los superiores se van separando y desviando hacia fuera.

Por supuesto, las malformaciones por el chupete no van a notarse en todos los casos y hay muchos niños que no presentan ningún tipo de maloclusión dental por el uso de este objeto.

Cuando un niño se introduce la tetina de un chupete en la boca y lo succiona, los dientes centrales inferiores se desvían paulatinamente hacia dentro. Por su parte, los dientes centrales superiores tienden a separarse y sobresalir hacia fuera, lo que se conoce como protrusión dental o, popularmente, "dientes de conejo".

Con el tiempo, los caninos (colmillos) chocan entre sí y ambas filas de dientes no se cierran correctamente (mordida abierta). Además, al succionar, se ponen en funcionamiento una serie de músculos de la cara que, junto con la posición de la lengua, provoca que los maxilares superiores e inferiores pierdan su paralelismo (alteraciones en el paladar).

La cuestión es que para que estas malformaciones sean apreciables, los expertos estiman que se requiere de una succión más o menos constante durante unas seis horas al día. Esto también se verá influido por la presión con la que el bebé ejerza la succión.

De ahí que no se pueda afirmar con rotundidad que el chupete siempre deforma los dientes de los niños. Aquellos que los utilicen en momentos puntuales, como para ir a dormir, o se limiten a sostenerlo en la boca sin chuparlo no suelen tener ningún problema.

En los casos en los que sí acaba provocando una maloclusión, la buena noticia es que suele ser un proceso reversible apenas unos meses después interrumpir su uso. El motivo es que el uso del chupete antes de los tres años no llega a producir malformaciones de la articulación temporomandibular ni deformaciones óseas significativas que modifiquen la arcada dental definitiva.

El artículo ha sido verificado para garantizar la mayor precisión posible (el contenido incluye enlaces a sitios de medios acreditados, instituciones académicas de investigación y, ocasionalmente, estudios médicos). Son muchos los rumores extendidos sobre los efectos del chupete en los dientes. Este objeto que tanto calma a los más pequeños ha sido acusado de provocar deformaciones en los dientes, maloclusiones, dientes torcidos… pero, ¿es verdad todo lo que se dice? ¿Cuáles son las consecuencias del uso del chupete para los dientes? ¿Es bueno el chupete? Si a pesar de los mitos que se expanden por todas partes, siguen siendo muchos los bebés que disfrutan a diario de su adorado chupete es porque algo muy bueno tiene. Vamos a acabar de una vez por todas con los mitos que circulan por doquier: el uso del chupete no causa malformaciones dentales, siempre que se retire antes de los tres años y se haga un uso adecuado de él. Los datos demuestran que si se quita antes de esta edad, los efectos del chupete sobre la dentición son reversibles.

El uso del chupete ha estado rodeado de cierta polémica en determinados momentos. Entre estos beneficios se contabilizan una reducción de la incidencia de la muerte súbita en lactantes y el alivio del dolor que produce en los niños la aparición de las piezas dentales. Los peligros, por su parte, se centran en una incorrecta alineación de la dentadura, razón por la cual muchos padres son reticentes a su uso. Esto, con el paso del tiempo puede dar lugar a los llamados dientes de conejo o a que los colmillos choquen entre sí y las filas de dientes superior e inferior no se cierren correctamente.

Hay dos factores principales que aumentan el riesgo de problemas dentales relacionados con el chupete:

  1. El uso del chupete sea muy prolongado en el tiempo, superior a 6 horas diarias.
  2. Que el chupete continúe utilizándose más allá de los 3 años de edad.

En resumen, diferentes estudios y asociaciones odontológicas profesionales señalan que el chupete no debe ser una preocupación siempre que no se use más de lo necesario y tengamos claro que llegado el momento de la retirada hay que ser firmes.

El hábito de chuparse el dedo

El hábito de chuparse el dedo sí suele provocar muchos problemas en la dentición: favorece la mordida abierta, eleva de forma excesiva la bóveda del paladar y estrecha la arcada maxilar.

Esta deformación se conoce como mordida abierta y no solo tiene consecuencias a nivel estético, sino también en la masticación y la deglución de los alimentos, el desarrollo del habla y la pronunciación de los niños.

El problema está sobre todo en que esta alteración no revierte espontáneamente y suele requerir de la intervención de un odontopediatra.

Cabe tener en cuenta que la succión del pulgar es un hábito mucho más complicado de erradicar que el uso del chupete, pues este se puede retirar completamente en cualquier momento.

Así pues, los riesgos de chuparse el dedo son superiores a los del chupete. Además, las manos de los niños están en contacto permanente con gérmenes, favoreciendo las infecciones. El hábito de chuparse el dedo en niños es muy frecuente, ya que les produce placer y les ayuda a relajarse.

Es aconsejable que los pequeños dejen de chuparse el dedo antes de los 2 años de vida. Aunque los niños menores de 3 años no tienen la madurez suficiente para entender las consecuencias de su hábito, ES IMPORTANTE que los adultos vigilemos e intentemos moderar cuáles son las situaciones que “disparan” la realización de este hábito.

El MOMENTO IDEAL para que el niño deje el hábito es antes 6-7 años, es decir, antes del recambio dentario (cuando se caen los dientes de leche).

Si el hábito sigue, será necesario acudir al LOGOPEDA y al ORTODONCISTA para regular y eliminar este hábito, y tratar las posibles afectaciones en el crecimiento del niño. Cuando se observa un hábito de succión digital alrededor de los 2 ó 3 años, es importante prestar atención a los momentos en los que se produce, para detectar cuál puede ser la causa, y buscar la manera de frenar o eliminar el hábito del niño.

El primero de ellos es que, mientras un chupete puede esterilizarse fácilmente, no ocurre lo mismo con un dedo. Chuparse el dedo, además, no está exento de riesgos en lo que se refiere a problemas de alineación dental. Es decir, quienes crean que esta es una consecuencia del uso del chupete que pueden evitar, están equivocados, porque puede darse igualmente si el niño se chupa el dedo.

No. Chuparse el dedo es mucho peor para la salud bucal de tu hijo o hija que el chupete. Habrá muchas personas que lo vean como un acto natural que no debería ser dañino, pero la realidad es muy distinta.

Dureza: los dedos son mucho más duros que las tetinas de látex o silicona de los chupetes, lo que puede resultar en daños en la mucosa bucal o, incluso, en el propio dedo.

Retirada: es mucho más fácil quitar el chupete que controlar y ponerle fin al hábito de chupar el dedo.

🤷‍♂️ Chuparse el Dedo, niños y adultos: Consecuencias y soluciones | Parar de chupar Dedo

¿Cómo prevenir los problemas dentales relacionados con la succión del pulgar y del chupete?

La clave para prevenir problemas dentales relacionados con el chupete o chupar el pulgar está en interrumpir el hábito lo antes posible. Aquí dejamos algunos consejos para lograrlo:

  • Sustituye el chupete gradualmente: Si tu hijo usa el chupete, trata de sustituirlo por otros métodos de consuelo, como un peluche o una manta. Elogia sus esfuerzos para fomentar el cambio.
  • Crear una rutina de relajación: Muchos niños chupan el pulgar o el chupete para relajarse. Establece una rutina de relajación antes de dormir, como leer un cuento o escuchar música suave, para que tu hijo encuentre consuelo en otras actividades.

Otros consejos para ayudar a tu hijo a dejar el chupete o el dedo

  • Hacerle consciente de las consecuencias de mantener el hábito oral de succión.
  • Implicarle en el proceso para que colabore en su eliminación: usar cuentos, calendarios, pegatinas, premios…
  • Proporcionarle un objeto que le permita mantener las manos ocupadas para evitar que se lleve el dedo o dedos a la boca (especialmente durante la noche).
  • Y como recomendación para los papás: ¡No agobiarse! Con el tiempo, y a veces con ayuda, el niño dejará este hábito. Pero es importante que tenga las mínimas consecuencias en sus dientes y en su crecimiento del niño.
  • Intenta que, en lugar de refugiarse en el chupete o el dedo, encuentre otras formas de obtener consuelo y seguridad emocional.
  • Dale a tu hijo juguetes seguros y adecuados para su edad que promuevan la exploración oral.
  • Cuando sienta la necesidad de chupar o succionar, distráelo con actividades alternativas.
  • Enséñale técnicas de relajación, como respiraciones profundas y lentas, para que aprenda a lidiar con el estrés y la ansiedad sin recurrir al chupete o la succión del dedo.
  • Muchas veces, el uso del chupete o la succión del dedo está relacionado con el sueño. Establece una rutina de sueño consistente y reconfortante para tu hijo, como leer un cuento antes de acostarse o escuchar música suave.
  • Puedes inventar un personaje o una historia para que le deje el chupete a cambio de una recompensa.

Una vez que se tenga decidido el cambio de situación se debe ser firme. Es muy seguro que lo echen de menos y que lo pedirán. Elijas el camino que elijas, es importante que nunca utilices el castigo ni que se ridiculice al peque. Ten en cuenta que llorar es una de las principales formas de comunicación que tienen nuestros peques para hacernos llegar sus necesidades hasta que aprenden a hablar.

La importancia de la visita al odontopediatra

Una de las mejores maneras de asegurarse de que el niño desarrolle una dentición saludable es acudir al odontopediatra desde una edad temprana. Este especialista en salud dental infantil puede identificar posibles problemas a tiempo y ofrecer soluciones antes de que los efectos sean irreversibles.

El odontopediatra no solo se encarga de revisar la dentición del niño, sino que también puede orientarte sobre cómo prevenir el mal hábito de chupar el pulgar o usar el chupete, ofreciendo consejos personalizados y diseñados para el bienestar de cada niño.

Durante los primeros años de vida se sientan los cimientos de la salud bucodental que el niño tendrá a lo largo de su vida. Seguir y transmitir unos buenos hábitos de higiene diaria y alimentación son los dos pilares para que su boca se mantenga sana, pero también hay otros hábitos que juegan un papel importante.

¿Cuándo acudir al odontopediatra?

Es recomendable visitar al odontopediatra cuando el niño tenga su primer diente o, como máximo, a los 12 meses. Las revisiones regulares a partir de los 2 o 3 años son clave para prevenir posibles problemas futuros y hacer que el niño se familiarice con él, reduciendo el miedo al dentista en la edad adulta.

El odontopediatra también puede ser de gran ayuda para hacer un seguimiento en caso de que el niño aún tenga el hábito de chupar el pulgar o el chupete. Si el hábito persiste más allá de los 3 o 4 años, un especialista puede recomendar tratamientos ortodónticos o dispositivos que ayuden a corregir los posibles efectos negativos de esta práctica.

Aunque te demos estas técnicas siempre es recomendable buscar el apoyo de profesionales de la salud, como pediatras y odontopediatras.

¿Tu peque ya ha dejado el chupete y quieres revisar que su salud bucodental va por buen camino? En Asisa Dental Alcalá de Henares, estaremos encantados de hacerle una revisión con nuestros especialistas en odontopediatría y ver que todo va bien.

Cómo usar el chupete correctamente

Como ves, no hay nada que justifique que no pueda usarse el chupete con los bebés o los niños, aunque sí es muy importante retirarlo a tiempo. ¿Cómo hacer un uso correcto del chupete?

  • Considera cuándo empezar a dárselo: si has optado por la lactancia materna, es mejor que no le des el chupete hasta que se acostumbre a ella.
  • Ten varios chupetes: el drama de un peque al perder el chupete puede ser intenso.

Es importante usar chupetes homologados y que sean lo más anatómicamente respetuosos con la boca del bebé.

El uso de chupete en bebés suele ser un gran aliado, puesto que funciona como calmante natural y nos ayuda a tranquilizar a nuestros pequeños.

El uso de chupete ha demostrado acarrear múltiples beneficios para los más pequeños de casa. Su poder calmante, relacionado con el proceso de succión que permite al bebé, consigue tranquilizarlo en momentos de ansiedad o dolor.

Por todo esto, debe entenderse que este no perjudica al estado de salud oral si se hace un uso adecuado. Ello implica que debería abandonarse su uso alrededor de los tres años.

El uso prolongado del chupete puede afectar directamente a la formación y desarrollo de la dentadura del bebé. Esto es así, puesto que la fuerza que se ejerce cuando el pequeño realiza el movimiento de succión de la tetina afecta a la posición de los dientes.

Tal y como hemos comentado, la fuerza ejercida puede desviar la posición de los dientes. La mordida abierta por chupete se da cuando la fila de dientes superior e inferior no cierran adecuadamente. Alargar su uso diario durante más de 6 horas o a seguir utilizándolo a diario a partir de los 3 años de edad puede suponer un riesgo.

Cabe destacar que evitar el uso de chupete, considerándolo un acto perjudicial, dejando al pequeño chuparse el dedo, puede dar paso a mayores riesgos. Esto es así, puesto que, por un lado, el pequeño se pasa el día experimentando y tocando cosas con sus manos. Finalmente, sus efectos en la alineación dental son los mismos que con chupete.

Cómo quitar el chupete a un niño

Cuando llega el momento adecuado, que no será el mismo para todos los niños, llega el momento crítico de retirar el chupete. ¿Cómo quitar el chupete?

Toma la decisión con firmeza: una vez le hayas quitado el chupete, no vuelvas atrás, ni siquiera si te lo pide insistentemente.

Hábito Edad Recomendada para Interrupción Riesgos Principales Reversibilidad
Succión del Chupete Antes de los 3 años Desalineación dental, alteraciones en el paladar, problemas de mordida Generalmente reversible si se interrumpe a tiempo
Succión del Pulgar Antes de los 2 años, idealmente antes de los 6-7 años Mordida abierta, elevación del paladar, estrechamiento de la arcada maxilar, riesgo de infecciones Menos reversible, a menudo requiere intervención ortodóntica

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