El análisis de sus contextos y materiales permite conocer estrategias de modificación del ambiente, y, en particular, el conocimiento y uso de la fauna, preservada en forma esquelética o como figuras. Entre los 386 entierros humanos recuperados al excavar una loma funeraria con amplio uso (200 a.C a 1523 d.C), un individuo portaba un collar formado por 32 dientes de cocodrilo, animal que ocupa un lugar importante en la cosmovisión mesoamericana, en particular en la región del Occidente.
La costa de Colima arqueológicamente ha sido poco estudiada, por ello el Instituto Nacional de Antropología e Historia interviene las obras de infraestructura que se erigen en la Laguna de Cuyutlán, rica en recursos de variados ecosistemas, lo que estimuló su habitación desde época temprana.

Collar de diente de cocodrilo, ejemplo ilustrativo.
El Cocodrilo en la Cosmovisión Mesoamericana
El desciframiento de los textos de la Plataforma Jeroglífica del Templo XIX de Palenque corroboró que la visión clásica del mito de la inundación era semejante a la de ciertos textos coloniales, en cuanto a señalar al protagonista como un cocodrilo celeste. Tras ser decapitado, sobre su cuerpo se colocaron los cuatro árboles del mundo para levantar y sujetar el cielo.
Las fuentes coloniales aclaran que, después, un ser sobrenatural pisó la espalda del reptil. Esta acción se ha interpretado como una fecundación que marcaba el comienzo de un nuevo tiempo; sin embargo, F. Scandar (2010) argumenta que la acción de pisar no remite aquí a fecundar, sino a fundar, y fue representada en Mesoamérica con huellas de pies.
Es en esta secuencia del mito, desde la decapitación (muerte y fin de caos) hasta la acción de pisar (reorganización del nuevo mundo), donde se focaliza nuestro interés en los monumentos de acceso al trono, en los cuales se advierten unas pisadas que ascienden y cruzan la imagen atrapada del cocodrilo.
El ensayo propone que los señores mayas prehispánicos, al subir al trono, se visualizaban como héroes míticos victoriosos que daban muerte al saurio responsable de la inundación (caos) y como fundadores de un nuevo mundo.
Simbolismo del Cocodrilo
Entonces, la figura del saurio funcionaba como símbolo del fin de una etapa anterior y el principio de una era, etapa, periodo, estación de lluvia o un reinado nuevos. En este trabajo sólo se analizará el empleo del mito de la inundación en el contexto de acceso al trono, siendo el punto central dos episodios del mito: la decapitación del reptil celeste, y la acción de pisar su cuerpo, caído y abatido sobre la tierra, para formar el nuevo mundo.
Los antiguos mayas representaron al agente de la inundación en numerosos monumentos desde el Preclásico Tardío hasta el Posclásico, un periodo largo en el que la entidad celeste que encarna el diluvio va cambiando en su aspecto físico. Su imagen varía según la época, el soporte y la región, pero su estudio iconográfico permite saber que efectivamente aquel ser de los murales preclásicos de San Bartolo es el mismo que fue representado 1500 años más tarde en el Códice Dresde.
Erik Velásquez (2002b) realizó un detallado trabajo diferenciando iconográficamente las acciones de diferentes seres híbridos que en el área maya se conocían con el nombre genérico de Monstruo Cósmico. Éste, en las primeras representaciones del periodo Preclásico Tardío (400 a.C.-250 d.C.), tiene aspecto de serpiente de doble cabeza y en ocasiones su cuerpo celeste aparece con signos de astros (Velásquez, 2002b: 419). Durante el Clásico Temprano su fisonomía se modifica y se añaden motivos iconográficos de alto contenido simbólico, se reconoce en los monumentos como un cocodrilo de doble cabeza con cuerpo celeste, ojo de estrella y patas de venado, por lo que es conocido en la literatura como Cocodrilo Venado Estelar (Velásquez, 2002b: 419-425; 2007: 2; Stuart 2005: 70-75).
Velásquez (id.) sostiene que la cabeza del saurio con el signo de ojo de estrella representa a Venus.
En el Clásico Tardío se mantendrá este diseño, pero se incorporará definitivamente en la cabeza trasera y descarnada del cocodrilo un complejo iconográfico conocido como monstruo cuatripartito, por portar las cuatro insignias rituales en el plato de sacrificio empleado por los mayas clásicos.
El plato contenía el signo solar, una espina de mantarraya relacionada con el sacrificio, una concha asociada con los espacios acuáticos, y un manojo de plumas con el signo que, según Velásquez (2002b: 419-424), se lee way, y estaría en relación con el inframundo.
Esta cabeza suele ubicarse en el extremo oriental, y Schele (1976: 20) propuso que podría referirse al Sol naciente. Por su parte, Ignacio Cases (com. pers., 2014) considera que la insignia en sí misma puede aludir al Sol nocturno. Desde nuestra perspectiva encuentra más sentido esta última opinión, por la ubicación de los elementos sacrificiales que, pese a que irían destinados al nacimiento del Sol, tendrían lugar en un escenario nocturno, como parece mostrar toda la banda celeste y los signos de astros que forman el cuerpo del reptil.
Durante el Posclásico pierde definitivamente la insignia cuatripartita y en muchos casos la cabeza trasera. Durante este periodo se mantiene la tradición de representarlo atado en contextos mitológicos, como se ve en las estelas de Mayapán o en los manuscritos posclásicos. En este sentido, como señala De la Garza (2008), también existen referencias escritas en algunos documentos coloniales que aluden a que se ataba y se quemaba.
Visualmente, lo que más se aproxima a una decapitación podría ser la cabeza trasera descarnada del cocodrilo, que podría aludir a su muerte, y, tal vez, la imagen del cocodrilo en el Vaso de los Siete Dioses, donde se está creando el nuevo mundo, y el saurio -recostado en la techumbre de la caverna donde se encuentra la deidad creadora, en este caso el ...
Calendario Prehispánico. Día del Cipactli o Cocodrilo.
Ajuar Funerario y Simbolismo
El simbolismo de los ajuares mortuorios en las tumbas de El Caño. Principal individual's mortuary ensemble of the excavated tombs.
De cada una de las tumbas (Mayo et al. composición del conjunto. Con el evento, mortuorio en este caso, del que forma parte. Del ajuar del individuo principal. Tienen huellas de desgaste por uso. Primario y, cuando existe, la ayuda de otras iconografías. Interpretación del contenido temático secundario o convencional.
Figura tallada en diente de cachalote con fundas de oro. Infante (ofrenda) y un mono (referente simbólico, acompañante). Delante para agarrar al infante. Cabeza sobre el antebrazo derecho del adulto. Marcados, pequeña y ligeramente abierta. Algún tipo de gorro. Pero sus rasgos son similares. Al igual que las orejas del adulto. Con las patas delanteras y descansa sobre ella el mentón (Fig. 3). Figura humana. Tumbada, un marcador de sobrenaturalidad en el estilo Conte. Más allá del codo, las extremidades conservadas. Identificación más probable de este animal. De la Tumba T6 que ofrenda un infante. A esta de la Tumba T6 en las áreas próximas a El Caño. De otras culturas. Figura porta en los hombros y que, apoyado en su cabeza, le sirve de tocado. 2010), lo que añadiría significado a la escena. Sacrificios pudieron tener lugar durante su celebración (Mayo et al.
Pendiente figurativo de cobre fundido. Flexionadas por las rodillas y los pies hacia delante en ángulo recto. Separa el ojo izquierdo de su cuenca que aparece vacía. Separadas. Trenzado dejando el vientre fuera. Enroscado que cubre gran parte de la cintura y le caen hasta los pies. Función de sujetar un atavío ritual compuesto por las segundas. Delante y otro atrás. Alas abiertas. Delante dos apéndices que se rizan ligeramente hacia dentro (Fig. 4b). Vientre. Profunda rodea su parte central. Estar cumpliendo la función de ombligo. O la relación del tuerto con la muerte (Magni 2008:75). De una figura con la muerte.
Pareja de aves con una cabeza humana adosada a sus colas (Figs. Pendiente figurativo de oro fundido. Internacional. Ayudándose de metonimias visuales. Observándola en horizontal (Fig. Tienen largo pico, ojos grandes y abultados y tres crestas. El personaje es masculino, lleva un ancho collar de siete vueltas. Haber cumplido esta función. Que mantiene una relación semántica suficiente como para ser identificado. Completo, o quizás solo de su parte anímica. Arrastrando un difunto de alto estatus. Contemplándola verticalmente (Fig. Los hombros, los brazos las alas y los picos las piernas. Cualidades. Son: vuelo, viaje, ascenso, descenso o comunicación entre mundos. Próximas. Ejemplos con otros animales. Que aquí tenemos.
Compacta en la que una cabeza humana ocupa el lugar de la cola. Aves en el icono es un difunto. Funerario, aunque para el autor citado representa un chaman en transformación. Unas pequeñas alas desplegadas y la cabeza humana sobre la cola. Posiblemente al inframundo. Muy parecido al pendiente de San Pedro de Urabá citado más arriba.
Lothrop 1937: 70-71 figs. y 44; Lothrop 1950: 66 figs. 99C y 100). Fig. Muchas otras iconografías de la América antigua. Organizando la figura de forma similar, si no idéntica, a las de El Caño. O solo por su cabeza. Animal (aves) o a la parte alta de su espalda (langostas). Relacionado con el inframundo y su puerta. Procedente de Costa Rica o Panamá. Que se trataba del viaje final un difunto. Cocodrilo (Brezzi 2003: 577, 578). Pueden sugerir que el animal esta siendo utilizado como medio de transporte. Culturas Ilama y Malagana. Tumaco-Tolita y atravesando Colombia llega hasta Panamá.
Murciélago antropomorfo agarrando dos tiburones (Figs. Figura de resina adornada con fundas de oro. Conte. Manos agarrando los escualos por la base de una de sus aletas pectorales. Está orlada con los motivos triangulares curvados. La parte posterior alta de la cabeza bajan hasta la altura de los hombros. A diversos seres, comunes en el estilo Conte. Colas en la parte posterior alta de la cabeza de este (Fig. 10). Triangulares apuntadas, ojos globulares y gran boca de dientes triangulares. Arriba y dos abajo. Cinturón. En las tumbas. 10. Curvándose hacia la cabeza del murciélago.
De Guanacaste, Costa Rica (Plazas 2007: fig.15). Iconografía del Área Intermedia, Mesoamérica y Norte de Perú. Polinización y su consumo de sangre. Inframundo, la fertilidad y el sacrificio humano. Superior e inferior del universo. Pectorales de estilo Parita citados más arriba. Solitario en pendientes figurativos fundidos de tumbaga de estilo Chiriqui. Mundo de abajo. Vinculan también a la regeneración. Olmeca hasta el clásico maya este representó al sol del inframundo acuático. Relacionan simbólicamente ambos actores. Vinculan el río con el ritual funerario (Mayo et al. 2016c). En la que se encontraban aquellos de cuyo ajuar formaban parte. De un Viajante.

Mapa de ubicación del sitio arqueológico El Caño y otros sitios mencionados en el texto.