Collar de Dientes de Jabalí: Significado y Origen

El collar de dientes de jabalí es un amuleto constituido por un colmillo de jabalí, normalmente en forma de creciente lunar y engarzado para poder ser colgado al cuello mediante una cadena. Este amuleto se usó contra el mal de ojo en general, así como para favorecer la dentición, asociado en particular con la infancia.

En 1905 Salillas diferenció un grupo de amuletos procedentes de la anatomía animal, denominándolos amuletos terroríficos, que proyectan sobre el mal su imagen, ahuyentándolo.

El Mal de Ojo y la Brujería

Seguro que en más de una ocasión, sobre todo de pequeños, hemos oído hablar de las brujas como mujeres malvadas que se comían a los niños crudos y que volaban montadas sobre una escoba; pero, probablemente, nunca nos hemos planteado hasta qué punto estas supersticiones pueden ser verídicas. Lo cierto es que están ahí y tanto la historia como las tradiciones de cualquier país de Europa dan testimonio directo de ellas.

El término brujo o bruja es un término ambiguo, ya que con él se designa tanto al curandero como al individuo que rinde culto a los poderes infernales e incluso al practicante de las diversas “mancias” o artes adivinatorias.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que en cada comarca, incluso en cada pueblo, se suele hablar de las brujas de forma distinta, pero en líneas generales suele ser una pobre mujer que, en muchos casos, vive sola, apartada del pueblo, entrada en edad y que por enfermedad o descuido olvida acudir a misa los domingos.

Los vecinos, propensos a una mentalidad rural poco formada, enseguida le cuelgan el “sambenito” de bruja y la acusan de todos los desastres que acaecen en la localidad, tales como la pérdida de cosechas, enfermedades del ganado, etc. En este trabajo pretendo acercarme concretamente a la bruja leonesa, que en ocasiones se manifiesta con poderes sobrenaturales, reencarnándose por las noches en animal supersticioso, como el gato negro, el sapo o la lechuza; reuniéndose con sus compañeras de malas artes los viernes a media noche en el bosque, bajo la luz de la luna, y adorando al “Señor de las Tinieblas” que se aparece en la reunión en forma de macho cabrío en lo que se conoce como “Aquelarre”.

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En muchos pueblos leoneses, sobre todo las personas mayores, recuerdan aún las habladurías y temores contra el llamado “mal de ojo” de las brujas, que es una especie de conjuro que sirve para causar daño al prójimo. Por “mal de ojo” se entiende comúnmente la influencia negativa que ejercen algunas personas, sobre todo las brujas, sobre otras personas, animales, cosas y actividades.

Las causas que provocan este mal son la envidia, el odio, los celos, el mal querer, la mirada intensa y el halago excesivo hacia los niños.

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En otros lugares para librar del mal de ojo a los niños se les colgaba al cuello un coral enganchado a un cordón o una figura de azabache negro en forma de mano o de cuerno, etc., llamada higa. El hecho de que se prestara especial cuidado en proteger a los niños se debía a que eran éstos el objeto directo de este influjo maligno, cuyas consecuencias directas eran las del enflaquecimiento (anemia), la tristeza y la contracción de enfermedades que llegan a provocar la muerte.

No obstante, la bruja no es la única responsable del temido mal de ojo. Otros agentes humanos del mal de ojo pueden ser las mujeres embarazadas, las gitanas y, en general, cualquier otra persona envidiosa o celosa, sobre todo si se trata de mujeres viejas. Y en cuanto a los agentes animales, además de la citada comadreja, otro animal causante del mal de ojo es el basilisco, cuya mirada puede resultar mortal.

Remedios contra el Mal de Ojo

Para tratar de curar el mal de ojo (culleitizo) en León se solía acudir a un cruce de caminos. En La Cabrera se utilizaba un remedio que consistía en aspirar el humo de una hoguera durante algún tiempo.

Otro método empleado consistía en llevar al niño junto al horno donde se cocía el pan. Se contaban los panes que estaban dentro del horno y se lanzaba el mismo número de habas dentro. Después se acercaba el niño a la boca del horno el mismo número de veces.

Es frecuente encontrar en la comarca de la Maragatería losetas con unos dibujos de cuatro o seis pétalos, que se colocan en las entradas de los establos y de las casas para preservar a las personas y a los ganados de las males artes de las brujas. En realidad estas losetas no son otra cosa que estelas funerarias que los romanos grababan en las lápidas de sus tumbas.

En El Bierzo, si una pareja de bueyes tenía mal de ojo, el amo se quitaba los pantalones, frotaba a los animales con ellos y después apaleaba la prenda o bien la arrojaba a lo alto de un tejado.

Amuletos contra las Brujas

Ante estas arraigadas creencias acerca de las brujas y quizá por eso de que “es mejor prevenir que curar”, se han empleado todo tipo de amuletos: cruces diversas, medallas, patenas, relicarios, escapularios, evangelios, reglas de San Benito, papeles de San Francisco, campanillas, dijes, higas de azabache, cuentas de coral, cuernos, castañas de indias, etc. Este tipo de amuletos se aprecia muy bien en los trajes regionales femeninos, como es el caso de las maragatas, que visten con las donas o regalos que el novio hace a la novia, y que son collares con rosario, medallas y algunos otros amuletos.

Entre las cruces, una de las más usadas es la de Caravaca, de enorme difusión en estas tierras como preventivo brujeril y contra las tormentas.

Objetos de Adorno y la Cultura del Vaso Campaniforme

Desde el examen de los contextos emerge la difusión y la importancia de los objetos de adorno, en el ámbito de las diferentes fases que caracterizan la Cultura del Vaso Campaniforme en Sicilia, Cerdeña y Córcega.

Se tienen en consideración la materia, la forma, las dimensiones de los elementos singulares ornamentales (cuentas, colgantes, collares, brazaletes, anillos, alfileres, botones, peines, espejos), y son analizadas las analogías y las diferencias entre los elementos sicilianos, sardos y corsos.

Las dos primeras opciones marcan que desde Cerdeña la cultura Campaniforme habría pasado a Sicilia. En Sicilia sólo en doce yacimientos Campaniformes se han encontrado objetos de adorno. Se encuentran todos desplegados en el área noroccidental de la isla, en la provincia de Agrigento, tenemos un solo contexto Campaniforme con presencia de joyas, en San Monte Kronio (Sciacca), seis en la provincia de Palermo, en la necrópolis de Uditore (Conca D’Oro), en las grutas de la Chiusilla y del Fico de Isnello, en Caccamo y en la gruta Puleri en Termini Imerese, y por último en las cavernas de Villafrati, y en cinco yacimientos en la provincia de Trapani, en Torre Cusa (Campobello di Mazara), en la necrópolis de Marcita (Castelvetrano), en San Pantaleo (Motya), en la tumba en cueva artificial de Torrebigini (Partanna) y en la tumba excavada en la roca de Pusillesi en Salemi.

Los objetos personales encontrados son sobre todo elementos sueltos, colgantes y cuentas y sólo dos contextos tienen collares enteros, tres tienen brazaletes, tres botones, y dos punzones o alfileres, dos amuletos y un solo ejemplar de peine.

Quizá estas tengan un significado mágico-ritual además de cómo objeto de adorno, Sicilia presenta uno de los colgantes más típicos del Campaniforme, el colgante en forma de hacha.

Constituye un unicum en Sicilia el colgante en marfil en forma de cruz de Santa Andrea, que fue obtenido de un colmillo de jabalí elaborado en forma de plaqueta con agujero central, y que procede de la necrópolis de Marcita (Castelvetrano) en la provincia de Trapani.

El colgante en forma de luna creciente, forma típica en el ámbito de la Cultura Campaniforme, está presente también en Sicilia con cinco ejemplares, todos en marfil, obtenidos de colmillo de jabalí.

En la provincia de Palermo y de Trapani encontramos también cuentas de forma circular o globular en hueso, piedra, y en una materia blanca, posiblemente calcita en la mayoría de los casos.

Quizá la forma de la cuenta por excelencia en el ámbito siciliano es la cilíndrica, en forma de aceituna o bellota, realizada en piedra (granate negro), hueso, esteatita negra y caliza blanca.

Son seis los collares enteros encontrados en Sicilia, cuatro ejemplares proceden de la provincia de Palermo, del territorio de Caccamo (Termini Imerese), cuyas cuentas son todas en piedra. Sus formas son diferentes una de las cuentas tiene forma de bellota mientras las otras tres tienen forma de perlas globulares.

En Sicilia encontramos también botones de forma hemisférica y de forma cónica, ambos tipos característicos de la típica perforación en V. En el ámbito del Campaniforme siciliano tenemos solo dos ejemplos de punzones, encontrados en la provincia de Palermo, ambos realizados en hueso.

Además, de este conjunto de materiales ornamentales, en la necrópolis de Marcita (Castelvetrano) se encontró el ejemplar de un peine. Está realizado en marfil y presenta forma rectangular, a pesar de estar fragmentado en dos trozos presenta decoración incisa.

En Cerdeña, tenemos veinticuatro yacimientos campaniformes con cerámicas, brassards, puñales o cúspides de flecha típica de esta cultura, donde también se han encontrado objetos de adorno.

Como en Sicilia estos objetos de adorno personal se han descubierto sobretodo en contextos funerarios, y en particular en las domus de janas. En este sentido el alto número de descubrimientos en las sepulturas hace pensar, que los sepulcros los difuntos, estaban, no sólo provistos de armas y útiles sino también recubiertos de los vestidos y de los ornamentos, quizás de mayor importancia.

Las joyas encontradas en Cerdeña están realizadas en hueso, en piedra común (negra, marrón, clara), en piedra preciosa, semipreciosa (esteatita, caliza negra, clara o azul, calcedonia, esquisto, serpentina, pizarra, cuarzo, jaspe, alabastro, sílex, nefrita, mármol), en metal (cobre, plata, oro y plomo) y en marfil.

Numerosos son los colgantes y cuentas obtenidos de conchas. En todos los yacimientos sardos con objetos de adornos se han encontrado elementos sueltos: colgantes y cuentas, salvo el yacimiento de Cuccuru Nuraxi (Settimo San Pietro).

Numerosos colgantes eran obtenidos de dientes de animales que, conservando la forma original y natural, se perforaban en la raíz. Entre los preferidos estaban los caninos de cánidos y dientes atróficos (de leche) de ciervo, pero a veces encontramos también dientes de bueyes, de cerdos, y quizás de personas. Estos colgantes en forma de gota, podían tener un valor mágico o apotropaico (quizá con valor protector, porque tienen la forma de pequeños cuernos).

Tabla resumen de hallazgos en Sicilia

Tipo de Objeto Provincia de Agrigento Provincia de Palermo Provincia de Trapani
Colgantes San Monte Kronio (Sciacca) Necrópolis de Uditore (Conca D’Oro), Grutas de la Chiusilla y del Fico de Isnello, Caccamo, Gruta Puleri (Termini Imerese), Cavernas de Villafrati Torre Cusa (Campobello di Mazara), Necrópolis de Marcita (Castelvetrano), San Pantaleo (Motya), Tumba en cueva artificial de Torrebigini (Partanna), Tumba excavada en la roca de Pusillesi (Salemi)
Collares Ninguno 2 Ninguno
Brazaletes Ninguno 3 Ninguno
Botones Ninguno 3 Ninguno
Punzones o alfileres Ninguno 2 Ninguno
Amuletos Ninguno 2 Ninguno
Peine Ninguno Ninguno 1

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