Restaurante El Buen Paladar: Un Viaje a Través de la Historia Culinaria

Pocos lugares dejan una impronta tan profunda como La Habana. La capital de Cuba es una amalgama de sensaciones y de sentimientos a flor de piel. Hemingway, la teatralización de la Revolución, Castro, El Che, Buena Vista Social Club, todo forma una belleza atípica, sin orden y con muchas sorpresas. Antes de ir, sólo se puede proporcionar un consejo: vivid.

En Cuba se le llama «paladares» a los restaurantes surgidos en los años 90 por iniciativa privada. Por eso resulta curioso que al visitarlos se puede estar comiendo en la sala, un cuarto o el patio de la casa original. Todos se localizan en Centro Habana, muy cerca del casco histórico de la ciudad.

Todos son reconocidos por la excelencia de los menús que ofrecen. Todos proponen comida cubana e internacional. Todos han creado un ambiente favorable y prestan una esmerada atención. A continuación, exploraremos algunos de estos notables paladares y restaurantes históricos.

Paladares en La Habana: Un Festín de Sabores y Tradición

La Guarida

Nombre del cuarto donde vivía Diego en un solar de Centro Habana. La habitación pasó de ser una simple locación cinematográfica a uno de los restaurantes más visitados de La Habana. En un menú diseñado con sumo cuidado destacan el ceviche como entrante, la incomparable paella y la exquisitez de sus postres a base de chocolate. Los mariscos forman parte de los platos que muchos escogen por su particular sabor y frescura.

No deje de interesarse por una silla separada del resto de los muebles y rodeada por una franja. Fue la utilizada por la reina de España durante una visita imprevista al lugar.

San Cristóbal

A cuatro cuadras de La Guarida, en una hermosa mansión neoclásica, se rinde culto a la comida cubana. Los olores se expanden entre fastuosos muebles, refinada porcelana, objetos de carácter religioso y numerosas obras de arte cubano.

Su fama hizo que durante su visita a Cuba en 2016 el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, y su familia probaran algunas de las delicias que allí se ofertan. Si se decide, apueste por el chilindrón de chivo en excelente combinación con el congrís y las viandas fritas. Muy sugerido es el ceviche de berenjena, una verdadera obra de arte en su presentación.

Casa Miglis

A seis cuadras de San Cristóbal se halla el primer restaurante de comida sueca y cubana abierto en la isla. En Casa Miglis hay buen gusto en la decoración, en la manera de concebir los espacios y hasta en el extraño concepto de que ningún cubierto, plato o vaso sea similar a otro. Las propuestas a base de berenjena son totalmente diferentes.

Exquisito es el rojo y negro, magnífica combinación de miñón de cerdo y de res en una salsa que parece de otro mundo.

Castropol

A ochos cuadras de Miglis está Castropol, lugar de propuestas para gustos disímiles. Ocupa todo un edificio frente al Malecón habanero, ubicación ideal para complementar una buena degustación. Posee una dulcería con variedad de cakes, pasteles y demás exquisiteces allí elaborados.

En el restaurante, comida cubana e internacional donde destacan los pescados y mariscos altamente demandados.

La California

A dos cuadras de Castropol, el nombre de un famoso solar identifica a un restaurante. La historia del patio donde el legendario Chano Pozo se reunía con otros músicos, para interpretar con libertad los temas de su preferencia, se expandió por todo el barrio. Así surge la idea de la complementación entre el arte popular y el arte del comer en un lugar muy cerca de allí.

En el restaurante La California las recetas tradicionales señorean en un menú donde lo internacional también tiene cabida. La cocción tiene un sello inconfundible: su comida está elaborada en un auténtico horno de leña. El bar y su bodega, con más de 50 referencias de vinos, son muy apreciados por su calidad; también las vitolas que atraen a expertos e interesados en el habano.

Un cúmulo de ofertas que giran alrededor del buen comer. Cinco ofertas en una misma zona. Propuestas para conocer y disfrutar desde una cocina dispuesta a satisfacer exigentes gustos. Razones que las hacen de las más visitadas y elogiadas.

Restaurantes Históricos en Madrid: Un Legado Culinario

Los 10 restaurantes más antiguos de España

Madrid es una ciudad con siglos de historia que se saborean en cada rincón, especialmente en sus restaurantes más antiguos y emblemáticos. Algunos de estos locales han visto pasar generaciones de madrileños y turistas, y siguen sirviendo platos que son parte del alma gastronómica de la ciudad.

Para quienes desean saborear la historia sin renunciar al buen gusto, Madrid ofrece múltiples opciones de restaurantes con décadas -incluso siglos- de trayectoria. ¿Sabías que el restaurante más antiguo del mundo según el Libro Guiness de los Récords está en Madrid?

Casa Botín

Casa Botín fue fundado en 1725, ha conservado su horno de leña original y una carta tradicional centrada en el cochinillo y el cordero asado.

Lhardy

Otra joya es Lhardy, fundado en 1839, que introdujo por primera vez el concepto de restaurante en Madrid.

Taberna La Bola

Taberna La Bola, abierta en 1870, es otro ejemplo de tradición bien conservada.

Café Gijón

Café Gijón, fundado en 1888, es uno de los cafés literarios más icónicos de España. Por sus mesas han pasado desde Benito Pérez Galdós hasta Ana María Matute.

Casa Alberto

En el corazón del barrio de Las Letras, Casa Alberto lleva desde 1827 sirviendo tapas y guisos de toda la vida. Aquí nació el famoso rabo de toro estofado que se ha convertido en uno de sus platos estrella.

Malacatín

También emblemático es Malacatín, abierto desde 1895. Esta taberna es sinónimo de cocido madrileño, y aún hoy conserva su atmósfera familiar y sus mesas de madera.

Casa Lucio

Casa Lucio, inaugurado en 1974 pero heredero directo de otra histórica taberna llamada El Segoviano, es conocido internacionalmente por sus huevos rotos. Aunque no tan antiguo como otros, su vínculo con la tradición y su clientela ilustre (reyes, políticos, actores) le han dado un aura legendaria.

La Posada de la Villa

Otro caso es La Posada de la Villa, que abrió en el siglo XVII como molino harinero y hoy funciona como restaurante con encanto castizo.

Los Galayos

También destaca Los Galayos, en la Plaza Mayor desde 1894. Con una historia ligada a tertulias políticas, culturales y taurinas, ofrece una cocina que ha sabido adaptarse sin perder su raíz castellana.

Café de Oriente

Café de Oriente, con vistas al Palacio Real, combina la elegancia clásica con una cocina actualizada. En sus salones subterráneos aún se conservan restos arqueológicos del antiguo convento de San Gil.

Casa Macareno

En el barrio de Chamberí, Casa Macareno recupera el espíritu de las tabernas de principios del siglo XX.

La Trainera

Otra experiencia histórica muy especial es la que ofrece La Trainera, un restaurante marinero en pleno barrio de Salamanca fundado en 1966.

Delic

Delic, situado frente a la iglesia de San Andrés, en La Latina, se ubica en un edificio histórico y conserva toda la esencia del viejo Madrid.

El Paraguas

Otro lugar especial para comer es El Paraguas, en el barrio de Salamanca.

La Taberna del Alabardero

Para una experiencia más teatral, La Taberna del Alabardero es una opción excelente.

La Ardosa

La Ardosa, fundada en 1892, es famosa por sus tortillas de patata, sus croquetas y su vermut de grifo.

El Imparcial

En pleno Rastro se encuentra El Imparcial, un restaurante ubicado en un antiguo palacio neoclásico reconvertido en espacio gastronómico y cultural.

Café de la Galería

Y si lo que buscas es almorzar en uno de los lugares más emblemáticos e históricos de Madrid, el Palacio Real, Café de la Galería es tu mejor opción.

Madrid es una ciudad donde la historia no solo se observa en sus calles, museos y monumentos, sino también se degusta en sus restaurantes. Comer en locales con décadas o incluso siglos de vida no solo alimenta el cuerpo, sino también el alma y la memoria.

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