Mantener limpio el cepillo de dientes es fundamental para una buena higiene bucal. De nada sirve cepillarse los dientes si el instrumento que usamos contiene bacterias dañinas.
Los expertos señalan que debemos cambiar nuestro cepillo de dientes cada 3-4 meses y así conseguir que siga obteniendo un buen uso, pero, mientras tanto, ¿cómo debe limpiarse después de usarlo?
A continuación, te ofrecemos una guía completa para mantener tu cepillo en perfectas condiciones, ablandar las cerdas y desinfectarlo adecuadamente.
¿Cómo limpiar el cepillo de dientes?
La limpieza diaria del cepillo de dientes es esencial para eliminar restos de comida y bacterias.
- Lávate las manos: Es importante que te laves a conciencia las manos con agua y jabón, y durante al menos cuarenta segundos.
- Ponerlo bajo agua templada: Para limpiar el cepillo de dientes se recomienda ponerlo bajo un chorro de agua caliente, para que así la temperatura permita ablandar las cerdas y que se puedan eliminar de ellas los restos de pasta y alimentos más fácilmente.
- Frotar el cepillo: Una vez mojado, hay que frotar el cepillo con el dedo pulgar durante varias veces, debajo del agua, para eliminar todos los restos que queden entre las cerdas.
- Retirar exceso de agua: Para terminar, no hay que olvidarse de sacudirlo bien para que no queden restos de humedad.
- Dejarlo secar al aire libre: Deja el cepillo secando al aire libre.

Prácticas comunes durante la limpieza dental
Mojar el cepillo antes de poner la pasta de dientes es una de las prácticas más comunes durante la limpieza dental. Asimismo, poner la pasta de dientes en el cepillo para después mojarlo es otra de las prácticas más conocidas a la hora de lavarse los dientes.
Sin embargo, lo más recomendable es que el cepillo esté seco o intentar mojarlo lo mínimo posible, es decir sería mejor poner la pasta dental directamente en el cepillo de dientes. Al poner agua se genera la espuma a la que estás acostumbrado, por esto quizás te parece raro no mojar el cepillo de dientes. Sin embargo, mientras más humedad existe disminuye el efecto de la pasta de dientes y no se arrastra la suciedad como debería.
Una buena alternativa al hábito de mojar el cepillo de dientes es enjuagar la boca con agua antes de comenzar el cepillado.
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¿Cómo desinfectar un cepillo de dientes?
No es suficiente con lavar tus dientes; también debes asegurarte de que tu cepillo esté libre de bacterias.
Es cierto que, antes se usaban varios métodos para desinfectar un cepillo de dientes tales como agua caliente, bicarbonato de sodio y vinagre, o soluciones antibacterianas especializadas, entre otras. ¿Ya sabes qué método de los anteriores vas a emplear?
Aquí te presentamos algunas formas efectivas de esterilizar las cerdas de tu cepillo:
- Colutorio de clorhexidina: Sumerge el cepillo dental en un vaso con colutorio de clorhexidina durante al menos una hora. Después enjuágalo con agua y déjalo secar.
- Desinfectante para prótesis dentales: Sumerge el cepillo dental en agua con una pastilla de las que se emplean para la desinfección de prótesis dentales y aparatos de ortodoncia. Puedes realizar esta operación cada quince días para mantener desinfectado tu cepillo de dientes.
- Agua hirviendo: Sumergir el cepillo de dientes en agua hirviendo durante uno o dos minutos puede ser una buena forma de desinfectar tu cepillo de dientes. Acláralo a continuación con agua fría y déjalo secar al aire.
- Bicarbonato de sodio y vinagre: Sumerge el cepillo en una mezcla de dos cucharadas de vinagre y otras dos con bicarbonato de sodio durante al menos dos horas. Una vez pasado este tiempo enjuaga el cepillo con abundante agua.

Consejos adicionales para el cuidado de tu cepillo de dientes
Además de las técnicas de limpieza y desinfección, considera estos consejos adicionales:
- No cubras el cabezal: Un error habitual es cubrir el cabezal del cepillo con un capuchón, de esta forma tarda más en secarse y aumenta la probabilidad de incrementar la proliferación de bacterias.
- Protege tu cepillo al viajar: Si viajas, debes proteger tu cepillo de dientes para evitar que las cerdas pierdan su forma o se aplasten.
Frecuencia de cambio del cepillo de dientes
Los expertos señalan que debemos cambiar nuestro cepillo de dientes cada 3-4 meses y así conseguir que siga obteniendo un buen uso.
El cabezal del cepillo eléctrico, al igual que ocurre con los cepillos manuales, debe reponerse cada 3-4 meses, según prosigue, al tiempo que ve importante fijarse en el estado de las cerdas: si se observa que están abiertas y deterioradas es un claro signo de que hay que cambiarlo ya.
También hay determinadas circunstancias que nos obligan a sustituirlo por otro, por ejemplo, si hemos estado con fiebre, gripe, o con anginas, porque estará contaminado.
Recomendaciones finales para una correcta higiene bucal
El doctor Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas, asegura en una entrevista en Infosalus que todos los organismos y sociedades científicas internacionales avalan que se puede conseguir un adecuado control de las bacterias orales mediante al menos dos cepillados diarios (idealmente tres), de dos minutos de duración cada uno, con pasta dentífrica fluorada.
El Consejo General de Dentistas de España ofrece una guía sobre cómo realizar la limpieza bucal:
- Lo ideal es cepillarse los dientes después de cada comida, para evitar que las bacterias orales empiecen a actuar atacando al esmalte dentario.
- El cepillado debe realizarse, al menos, dos veces al día (idealmente tres). De estos dos cepillados, uno necesariamente tiene que ser nocturno y siempre con pasta dentífrica con flúor.
- En el caso de haber consumido azúcares o ingerido bebidas carbonatadas, de manera casi inmediata (a los 2 minutos) se inicia una importante desmineralización del esmalte. En este caso, si nos cepillamos en ese momento estaremos empeorando la situación y agravando la pérdida de minerales del diente.
- El cepillado debe ser al menos de dos minutos de duración cada uno. Existen multitud de técnicas de cepillado, casi todas ellas válidas siempre y cuando no lesionen la mucosa y sean capaces de eliminar la placa o el biofilm dental. Por lo general, se recomienda dividir la boca en cuatro cuadrantes (dos para la parte de arriba y otros dos para abajo). En cada cuadrante se deben cepillar todos los dientes y todas las superficies, al menos, 30 segundos, terminando con el cepillado de la lengua que actúa a modo de esponja de bacterias, de ahí la importancia de «barrerla» al terminar el cepillado.