El miedo al dentista u odontofobia es extremadamente común. Si sientes temor, nervios o ansiedad al visitar la consulta del odontólogo, ¡no estás solo! Muchas personas evitan las revisiones dentales, hasta que no les queda otro remedio. Afortunadamente, existen consejos y estrategias para superar este miedo y hacer que tus visitas al dentista sean más llevaderas.

Identificando y Comprendiendo el Miedo al Dentista
Es importante reflexionar sobre aquello que causa el miedo o temor al dentista y analizarlo en detalle. A veces, el miedo al dentista suele estar provocado por el dolor (reforzado por malas experiencias anteriores, especialmente cuando somos niños, o por experiencias de personas cercanas), los pinchazos para la anestesia, o el hecho de estar en una posición incómoda y mantener la boca abierta durante largo rato.
Entonces, ¿cómo diferenciar entre miedo al dentista y fobia al dentista?
- Miedo al dentista: pueden producirse casos de ansiedad y estrés en la clínica dental. Esas sensaciones pueden ser debidas a cuando el paciente tiene que estar inmóvil en el sillón dental, con la boca abierta durante un rato y cuando el dentista usa los distintos instrumentos dentales para realizar algún tratamiento.
- Fobia al dentista: el paciente puede sentir pánico cuando piensa que tiene que ir al dentista. Puede tener momentos de angustia, pavor o pesadillas.
Consejos Prácticos para Superar el Miedo al Dentista
Aquí te dejo los consejos que les digo a mis pacientes con miedo y muchos de ellos los ponen en práctica la primera vez que acuden a nuestra clínica.
- Infórmate: Ir a una clínica dental y solicitar información puede ayudar a resolver dudas en la mayoría de las ocasiones. Asimismo, también permite familiarizarse con el lugar y ver cómo otros pacientes salen tranquilos de la consulta.
- Busca un dentista o clínica de confianza: Pregunta a familiares o amigos que visiten al odontólogo con frecuencia para que te recomienden uno y te expliquen su experiencia. Por otro lado, puedes visitar la clínica antes de pedir cita para ver si te genera confianza. Una vez estés allí, puedes pedir información en recepción o pedir que te recomienden a profesionales de la clínica, contándole que tienes miedo al dentista. Encuentra tu dentista de confianza.
- Pide cita: Mejor que sea a primera hora de la mañana, así no tendrás tanto tiempo para pensar en ello y no acumularás ansiedad a lo largo del día.
- Prepárate mentalmente: Evita cualquier foco de ansiedad o estrés. Sal a dar un paseo, habla con tus amigos, etc. Pide a un familiar o amigo que te acompañe para distraerte durante la espera.
- No tengas reparo en informar a tu dentista de tus temores. Cuéntale al dentista cómo te sientes: no sientas vergüenza por sentir temor al dentista. Al revés, los profesionales están acostumbrados a ello y seguro que te podrán ayudar.
- Mientras esperas: Intenta distraerte escuchando música, leyendo o haciendo un sudoku.
- Traer a una persona de confianza no solo te servirá para evadirte durante el camino a la clínica, sino que te permitirá olvidar por un momento las preocupaciones en el momento de entrar.
- Siempre que sea posible, mi recomendación es pedir la consulta a primera hora de la mañana, para evitar estar dándole vueltas durante todo el día.
- Te animo a que nos cuentes desde la primera llamada cómo te sientes ante la idea de venir antes de tu cita, no tiene que darte reparo.
- En ocasiones es el desconocimiento lo que provoca esos nervios e incluso ansiedad. Conocer los detalles del tratamiento, saber el por qué lo necesitas y tener claros los pasos puede darte una enorme tranquilidad.
- Cuando ya estés dentro del gabinete, viene muy bien acordar un gesto con tu especialista. Levantar tu mano o hacer algún ruido para indicar dolor o molestia es la mejor manera de comunicarte con tu dentista cuando tienes la boca abierta y no puedes hablar.
- Hay a quien le gusta llegar con mucho tiempo a los sitios, pero si eso va a causarte aún más preocupación, es mejor que llegues unos minutos antes para evitar la espera dentro de la clínica.
Meditación para Relajarte Antes de Ir al Dentista
Técnicas de Relajación y Sedación Consciente
Una de las técnicas que favorecen la total relajación es la sedación consciente, que evita los episodios de estrés y ansiedad. Se aplica por vía intravenosa bajo la supervisión constante de un médico anestesista y te induce a un estado de máximo bienestar. El óxido nitroso implica un nivel de sedación menor que el tratamiento anterior y es conocido como el gas de la risa.

Estrategias para Aguantar con la Boca Abierta
Una de las mayores incomodidades durante una visita al dentista puede ser mantener la boca abierta durante un tiempo prolongado.
- Comunícate con tu dentista: Acuerda una señal (como levantar la mano) para indicar que necesitas un descanso.
- Relaja la mandíbula: Intenta no tensar los músculos de la mandíbula.
- Ejercicios de relajación: Practica ejercicios de respiración profunda para reducir la tensión.
Consejos Adicionales para un Tratamiento Dental Confortable
- Elige un dentista que se adapte a ti: Conocer a un dentista comprensivo puede ayudarte a estar tranquilo y seguro en la clínica.
- Conoce la clínica y el equipo de profesionales: Puedes reservar una cita para conocer al equipo clínico y ver cómo es el ambiente.
- Utiliza métodos de relajación: Si es necesario ve acompañado a la consulta: ir con tu pareja, con un amigo o con tus padres te distraerá y hará que te sientas más seguro. Si te ves en la necesidad de tomar relajantes consulta siempre primero a tu dentista (para saber que no interferirá en el proceso) y a tu médico (para estar seguro de que puedes tomarlos sin peligro).
- Escucha música: Una de las recomendaciones que suelen hacer los dentistas a los pacientes que ven muy nerviosos es que se lleven unos cascos para escuchar música durante la intervención.
Manejo del Dolor y las Molestias Post-Tratamiento
Es común sentir dolor en la boca los primeros días tras la colocación de los brackets o después de cada reajuste. Sin embargo, existen formas de evitar una incomodidad innecesaria.
- Revisa los brackets: Cuando tu dentista te ajuste los brackets tómate tu tiempo para revisar, con tu lengua o mientras hablas, si alguna ligadura de metal que sobresalga está haciendo mucho contacto o roza con tus labios y mejillas, o si algo pincha o entorpece la articulación de las palabras.
- Comunícate con tu dentista: Otra manera de evitar más dolor del necesario es comunicando a tu dentista a la hora del ajuste de los brackets, si sientes una presión o dolor que creas que no podrás manejar durante unos días.
- Alimentos blandos: La recomendación, cuando experimentes dolor, es evitar la masticación de cualquier alimento sólido. Los primeros días tras el ajuste de los brackets, lo mejor es que consumas sopas, papillas, cremas, purés, yogur y demás alimentos blandos.
- Cera de ortodoncia: Es posible que tu ortodoncista te proporcione una pequeña cantidad de cera de ortodoncia, la cual te será muy útil para impedir que te salgan llagas en las partes blandas de la boca, causadas por el rozamiento de los aparatos.
- Anestésicos tópicos: Otro producto que hay que considerar son las anestesias de uso tópico bucal. Este tipo de producto se consigue sin receta en cualquier farmacia y viene en forma de gel, espray o enjuague.
Ejercicios para Relajar la Mandíbula
Aprender a relajar la mandíbula ayuda a controlar el dolor causado por el apretamiento de dientes o bruxismo.
- Masajeo de la zona de la articulación temporomandibular con movimientos circulares con 2 o 4 dedos. Esto ayudará a descontraer la musculatura de la zona y aliviar el dolor.
- Masajeo con 2 o 4 dedos de las sienes y zona temporal (por encima del pómulo).
- Estiramientos de la musculatura cervical, tanto anterior como posterior.
- Colocar los dedos índices sobre los molares inferiores con una ligera apertura bucal.
- Contraer la musculatura elevadora de la mandíbula, oponiendo resistencia con los dedos en sentido caudal (hacia los pies) durante 4-5 segundos.
