Cómo Cuidar Correctamente tu Cepillo de Dientes para una Óptima Higiene Bucal

El cepillo de dientes es una herramienta indispensable para mantener nuestra boca sana. Se encarga de eliminar restos de alimentos y bacterias de nuestros dientes y encías, pero, ¿dónde van a parar estas? Correcto, a tu cepillo.

Por muy fuerte que le des con el chorro de agua después de cepillarte, las bacterias pueden volver a él de diversas formas. Por eso, si no quieres que se cierre el círculo y vuelvan nuevamente a tu boca, vamos a decirte cuáles son los mandamientos que debes seguir para que tu cepillo siempre esté listo para hacer su trabajo.

¿Por qué debo cuidar el cepillo de dientes?

Un cepillo de dientes tiene una media de vida de 3 meses y debemos lograr que durante todo este periodo se mantenga en las mejores condiciones higiénicas. En el transcurso de estos meses las cerdas se van debilitando y perdiendo eficacia, y la contaminación bacteriana puede ir haciéndose hueco.

Normal, tu cepillo se ha enfrentado un par de veces al día (o al menos así debería haberlo hecho) a millones de bacterias, sangre, detritos bucales… Se ha hecho cargo de todo el trabajo sucio para que tú puedas lucir una sonrisa sana y radiante.

Pero mientras llega la hora de su merecida jubilación, está en tu mano alargar su vida útil y libre de gérmenes lo máximo posible. ¿Cómo? Siguiendo estos mandamientos:

Mandamientos para el cuidado del cepillo de dientes

  1. No lo compartirás con nadie. Es intransferible. Tu cepillo de dientes es tuyo y solo tuyo, independientemente de los vínculos afectivos que puedas tener a tu alrededor.
  2. No lo guardarás junto a otros cepillos. Si lo almacenas junto a otros cepillos, la transmisión de gérmenes está garantizada. Por tanto, no debe compartir recipiente o vaso con otros cepillos, o al menos debería estar en uno que permita que se mantengan separados.
  3. No olvidarás lavarte las manos. Higiene de principio a fin. Lávate las manos antes y después de manipular tu cepillo, con el fin de no traspasar bacterias de un lado a otro.
  4. No lo guardarás sin limpiar. Límpialo tras el cepillado. No basta con frotar el cabezal con agua corriente del grifo. De vez en cuando también debes desinfectarlo. Para ello, puedes sumergirlo en un colutorio con clorhexidina durante 1 minuto. No olvides limpiar también el mango del cepillo. Puede estar cargado de suciedad, resto de pasta de dientes y, en definitiva, de más gérmenes.
  5. No lo dejarás mojado. Agítalo tras este lavado y guárdalo solo y con el cabezal hacia arriba y al aire.
  6. No lo cubrirás. Utilizar fundas sin ventilación o guardarlo en envases cerrados genera un ambiente húmedo que hace que las bacterias proliferen. Sí son recomendables los capuchones con orificios, ya que permiten la ventilación, favorecen el secado y evitan su contacto con otros cepillos (en el caso de que no lo almacenemos en un sitio exclusivo).
  7. No lo apretarás. Uno de los principales motivos que acortan la vida útil del cepillo es presionarlo demasiado contra los dientes. No sólo es innecesario apretar durante el cepillado, sino que puede provocarnos problemas, como la recesión de encías. Hazte a la idea de que el cepillo es una escoba y no una fregona, por lo que debemos barrer, no frotar con fuerza.
  8. No lo almacenarás junto al inodoro o el lavabo. Al tirar de la cisterna las bacterias viajan mucho más lejos de lo que podríamos pensar. Por ello, mantén tu cepillo de dientes al menos a un metro del váter y no olvides cerrar su tapa, sobre todo antes de la descarga de la cisterna. ¿Lo mejor? Que lo guardes dentro de un armario, intentando que esté bien ventilado. Solo de esta forma podrás evitar que las bacterias que campan a sus anchas por nuestro baño se posen en tu cepillo de dientes.
  9. No lo meterás en el lavavajillas. A primera vista podría parecer una buena idea, pero no lo es. De hecho, meter tu cepillo de dientes en lavavajillas o microondas (sí, microondas) con intención de desinfectarlo, puede terminar dañándolo.
  10. No alargarás su vida más de lo necesario. Por mucho que te hayas encariñado con ese cepillo de dientes, puede que ya haya llegado la hora de despedirte de él. El estado de sus cerdas y el paso del tiempo te dirán cuándo es el momento exacto.

👉🏼Tips para desinfectar tu cepillo dental

¿Has estado resfriado?

Si has estado resfriado, con gripe, con covid o has tenido alguna infección en la boca o la garganta, lo mejor será que cambies tu cepillo de dientes por uno nuevo. Es importante que sepas cómo cuidar tu cepillo dental, ya que este es un elemento indispensable para tus rutinas de higiene bucal.

Funciones del cepillo de dientes

Aunque existen varias técnicas y elementos que te permiten tener una boca más limpia y saludable, el cepillado dental es sin duda la más efectiva. El cepillo de dientes tiene como función principal retirar o eliminar los restos de alimentos y la capa de bacterias que se acumulen en la superficie de los dientes, así como en el espacio de separación entre ellos, las encías y la lengua.

Esto se logra gracias a la gran cantidad de cerdas pequeñas y delgadas que poseen y a una serie de movimientos que permiten que estas alcancen las zonas de difícil acceso en donde tienden a acumularse la mayor cantidad de residuos.

Es importante mencionar que existen dos tipos de cepillos de dientes, los manuales y los eléctricos. Aunque ambos cumplen la misma función los eléctricos realizan una limpieza más efectiva, ya que las vibraciones de alta velocidad complementan la técnica de cepillado manual que debe explicarte un experto en odontología general.

¿Cómo limpiar el cepillo de dientes?

Después de usar tu cepillo de dientes ponlo bajo un chorro de agua caliente durante unos minutos. La temperatura del agua ablandará las cerdas, lo que te permitirá limpiarlas para eliminar restos de pasta y alimentos.

Frota el cepillo con tu dedo pulgar de forma enérgica bajo el agua y, para acabar, sacúdelo bien con el fin de eliminar los restos de humedad. Deja tu cepillo en un vaso en posición vertical, con el cabezal hacia arriba para que se seque.

Un buen truco es tener dos cepillos de dientes e ir alternando su uso, de esta forma facilitarás el secado. Un error habitual es cubrir el cabezal del cepillo con un capuchón, de esta forma tarda más en secarse y aumenta la probabilidad de incrementar la proliferación de bacterias.

Trata de que tu cepillo dental no tenga contacto con los cepillos de otras personas. Si pones varios cepillos en el mismo vaso, evita que se toquen.

¿Y la desinfección?

Hay varias formas para desinfectar el cepillo dental en tu casa. Estas son las mejores formas de hacerlo:

  • Colutorio de clorhexidina: Una vez hayas usado el cepillo dental, sumérgelo en un vaso sumergirlo en un vaso con un colutorio de clorhexidina, durante al menos una hora. Después enjuágalo con agua y déjalo secar.
  • Desinfectante para prótesis dentales: Sumerge el cepillo dental en agua con una pastilla de las que se emplean para la desinfección de prótesis dentales y aparatos de ortodoncia. Puedes realizar esta operación cada quince días para mantener desinfectado tu cepillo de dientes.
  • Agua hirviendo: Sumergir el cepillo de dientes en agua hirviendo durante uno o dos minutos puede ser una buena forma de desinfectar tu cepillo de dientes. Acláralo a continuación con agua fría y déjalo secar al aire.
  • Bicarbonato de sodio y vinagre: Es una solución casera muy efectiva para eliminar bacterias. Sumerge el cepillo en una mezcla de dos cucharadas de vinagre y otras dos con bicarbonato de sodio durante al menos dos horas. Una vez pasado este tiempo enjuaga el cepillo con abundante agua.

Consejos para elegir el cepillo dental

Antes de elegir un cepillo de dientes debes tomar en cuenta algunos aspectos importantes como:

  • Tus necesidades: Cada persona es distinta y su boca poseen características y condiciones diferentes. Por eso debes consultar con tu dentista para saber cómo debe ser el cepillo de dientes ideal para ti.
  • Cerdas delgadas y de dureza media o suave: Las cerdas del cepillo deben ser delgadas para que puedan alcanzar los lugares de difícil acceso en la boca. También considera que no pueden ser demasiado duras, ya que dañaran tu esmalte y lastimarán tus encías.
  • Eléctrico o manual: Ambos son buenas opciones. Aunque la vibración y movimiento de alta velocidad del cepillo eléctrico permite remover fácilmente y de manera más eficiente la suciedad y bacterias. Para que el manual funcione correctamente debes tener una buena técnica de cepillado.
  • Cabeza pequeña: La cabeza del cepillo debe ser mediana o pequeña. De esta forma será mas fácil alcanzar lugares de difícil acceso como las últimas muelas.

Es importante que el cepillo de dientes se adapte a la forma de tu boca y a sus necesidades. No puede ser igual para una persona con sensibilidad en las encías o en los dientes que para una que no posea ninguna afección. Empieza a aplicar estos consejos de cómo cuidar tu cepillo dental. Te ayudarán a que este cumpla su función de forma óptima hasta que debas cambiarlo.

Consejo Descripción
Lavar las manos Lávate las manos antes y después de usar el cepillo para evitar la transferencia de bacterias.
Limpiar después de usar Enjuaga el cepillo con agua caliente para eliminar restos de comida y pasta dental.
Secar correctamente Guarda el cepillo en posición vertical con el cabezal hacia arriba para que se seque al aire.
Desinfectar regularmente Sumerge el cepillo en colutorio de clorhexidina o agua hirviendo para desinfectar.
Reemplazar cada 3 meses Cambia el cepillo cada 3 meses o después de una enfermedad para evitar la acumulación de bacterias.

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