¿Cómo luce una encía sana? Características y cuidados esenciales

Normalmente, no le damos a las encías la atención que merecen, y son una parte fundamental de nuestra salud bucodental. Las encías sanas son un aspecto clave de la salud bucodental. Por un lado, porque ofrecen estabilidad y fijación a los dientes; por otro, porque garantizan el bloqueo de agentes patógenos que tengan intención de llegar hasta la raíz. Y hay una tercera razón: que forman parte de la estética y belleza de tu sonrisa. ¡Cuida de tus encías y luce sonrisa sin complejos!

Tener unas encías sanas es fundamental para tener una buena salud periodontal. Los tejidos periodontales, que comprenden las encías, el hueso alveolar y el ligamento periodontal, desempeñan un papel fundamental en el soporte y la integridad de los dientes. Mantener unas encías sanas es esencial para preservar la salud bucodental en su totalidad.

Se ha demostrado que la enfermedad periodontal está asociada con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades sistémicas, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes o el alzheimer. Esto significa que la salud de nuestras encías excede lo meramente local y tiene repercusiones en nuestra salud general.

Características de una encía sana

Para evaluar la salud periodontal, hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Color: Las encías sanas tienen un color rosa pálido o coral. El enrojecimiento puede indicar inflamación gingival.
  • Textura: Las encías saludables se caracterizan por una textura firme y consistente alrededor de los dientes. No deben presentar áreas blandas o edematosas.
  • Contorno: El contorno gingival debe ser uniforme y mostrar un borde bien definido alrededor de cada diente. No deben apreciarse irregularidades ni áreas inflamadas.
  • Grosor y forma: Deben tener un espesor adecuado para brindar soporte y protección a los dientes. Además, han de presentar una forma arqueada que se adapte a la anatomía dental.
  • Ausencia de sangrado: Un signo relevante de encías sanas es la ausencia de sangrado cuando se llevan a cabo las técnicas de higiene. La presencia de sangrado podría deberse a inflamación.
  • Ausencia recesiones: Las encías cubren adecuadamente la raíz de los dientes, sin mostrar signos de retracción. La recesión gingival puede exponer la raíz dental, causar sensibilidad y aumentar el riesgo de enfermedad periodontal.
  • Inserción al diente: Las encías sanas deben adherirse de manera firme y uniforme, sin formar bolsas periodontales o espacios entre la encía y el diente.

Enfermedades Periodontales: Gingivitis y Periodontitis

La presencia de placa bacteriana puede desencadenar una respuesta inflamatoria, que conduce al desarrollo de enfermedades periodontales, como la gingivitis y la periodontitis. Estas condiciones patológicas comprometen los tejidos de soporte dentario, lo que puede implicar la pérdida prematura de los dientes si no se tratan adecuadamente.

Síntomas como la inflamación o el sangrado de encías no suele alarmarnos, pero podrían derivar en problemas graves como la periodontitis. En España, 1 de cada 3 adultos presenta enfermedad periodontal.

Fases de la enfermedad periodontal:

  1. Gingivitis
  2. Periodontitis inicial
  3. Periodontitis moderada
  4. Periodontitis avanzada

Como Prevenir la Gingivitis y la Periodontitis - Hogar Tv por Juan Gonzalo Angel

1. Gingivitis

La gingivitis es el primer estadio de la enfermedad periodontal. El desarrollo de la enfermedad periodontal siempre va precedido de una fase de inflamación del tejido blando (gingiva), causado por la presencia de placa bacteriana. Sus síntomas principales son el enrojecimiento, la inflamación de las encías y el sangrado al cepillarse. Se produce por la acumulación de placa bacteriana en la línea de las encías por una higiene bucal deficiente.

La gingivitis, con un tratamiento adecuado, es totalmente reversible.

2. Periodontitis Inicial

Si la gingivitis no se trata tiempo puede derivar en una periodontitis. Si el acumulo de placa y el ataque de las bacterias persiste, la irritación e inflamación crónica producirá la destrucción, generalmente irreversible, del hueso que soporta el diente. En esta etapa, aparecen las bolsas periodontales y aumenta el surco de la encía. Llegados a este punto, se hace necesario seguir un tratamiento profesional. Tener unos buenos hábitos de higiene domésticos es fundamental, pero no suficiente, para evitar la progresión de la enfermedad.

3. Periodontitis Moderada

Cuando no se consigue frenar la enfermedad periodontal inicial, esta seguirá su curso. La encía se va retrayendo y las bacterias llegan a destruir un tercio del hueso que soporta el diente. El tratamiento se hace cada vez más complicado, pudiendo precisar medidas quirúrgicas que aseguren la eliminación de las bacterias y factores locales implicados.

4. Periodontitis Avanzada

En esta fase de la enfermedad periodontal se ha producido una pérdida del nivel de inserción de más de la mitad de la superficie radicular. El diente puede adquirir movilidad e inestabilidad e, incluso, se puede producir la caída espontánea del mismo.

Síntomas de la enfermedad periodontal

En los momentos iniciales de la enfermedad periodontal, los síntomas pueden ser muy sutiles. Suelen ser silentes, especialmente en los pacientes fumadores, en los que los efectos sobre la vascularización local del tabaco hacen que se inicie la enfermedad de forma inadvertida.

Fase inicial

En la fase inicial, los síntomas de la periodontitis normalmente son pocos y se pueden revertir si se diagnostican y se tratan de manera temprana, de aquí la importancia de acudir al dentista con regularidad. Inflamación y cambio de color en las encías. Ocasionalmente puede aparecer sensibilidad dentinaria (molestias al tomar cosas frías, calientes, dulces o ácidas).

Fase moderada y avanzada

Una vez que ya se ha iniciado la periodontitis, el signo más importante es objetivado por el odontólogo al explorar la encía del paciente con un instrumento calibrado en milímetros que mide la profundidad del surco de la encía sobre el diente. Esto se conoce como sondaje periodontal o medición de la profundidad de sondaje.

Una encía sana mide habitualmente no más de 3 milímetros. Si el sondaje nos da una medida superior, quiere decir que la encía está inflamada o bien que la inserción de la encía se ha desplazado verticalmente como consecuencia de una pérdida de tejido óseo. Esta situación, que caracteriza el paso de una gingivitis a una periodontitis, se confirma con radiografías, que nos corroboran si ha habido o no destrucción del hueso.

Raíz del diente descubierta. En la fases moderadas y avanzadas suelen verse dientes con mayor exposición de la corona clínica, provocada por la pérdida periférica del tejido.

Tratamiento de la enfermedad periodontal

El tratamiento varía según la gravedad del problema. En casos de gingivitis, una limpieza profesional junto con una mejora en la higiene oral suele ser suficiente para restaurar la salud de las encías. En situaciones más avanzadas, puede ser necesario recurrir a técnicas regenerativas para recuperar el tejido perdido.

Las opciones de tratamiento son:

  • Higiene rigurosa: Ante una gingivitis, lo primero será instruir al paciente en una técnica de cepillado correcta e instaurar hábitos saludables. En la fase de gingivitis, se pueden utilizar colutorios y geles específicos. La higiene profesional que elimine toda la placa y sarro presente puede ayudar a la resolución de los casos más rebeldes.
  • Raspado y alisado radicular: Cuando tenemos ya una periodontitis inicial, o nos encontramos en la fase de mantenimiento, disponemos del tratamiento de raspado y alisado radicular, que consiste en la eliminación de todas las bacterias de la superficie radicular con anestesia local (especialmente a nivel subgingival). Esto puede completarse con medidas antimicrobianas (antibióticos) específicas.
  • Cirugía periodontal: Si en la evolución de la enfermedad aparecen brotes y mayores pérdidas de inserción, o es una enfermedad periodontal moderada-avanzada, el tratamiento con raspado y alisado pude ser insuficiente y debe complementarse con técnicas quirúrgicas que, en ocasiones, pueden incluso proporcionar regeneración de algunos de los tejidos perdidos.

Consejos de higiene bucodental

La higiene bucal es la piedra angular del tratamiento de las afecciones de la encía. Ya sea a nivel profesional o de autocuidado diario en casa, es imprescindible para el éxito de cualquier tratamiento periodontal.

  • Técnica de cepillado correcta: Debe realizarse el cepillado y limpieza del surco gingival con técnicas específicas. La técnica de BASS, que introduce las cerdas del cepillo en la encía, inclinando a 45 grados el cabezal, es especialmente útil. En Internet podemos encontrar distintos tutoriales que muestran cómo hacerlo.
  • Tres veces al día: Es recomendable cepillarse los dientes tres veces diarias después de las comidas principales. Son imprescindibles la matutina, tras el desayuno, y la nocturna, antes de irse a dormir.
  • Deben evitarse los cepillos de cerdas duras: Son ineficaces para la remoción de placa y agresivos para el tejido blando, pudiendo causar retracciones de encía.
  • Utilizar pastas de dientes específicas: Son coadyuvantes para mantener la salud periodontal.
  • Cepillo eléctrico: Puede ayudar a los pacientes periodontales más perezosos, o con dificultades específicas de higiene (problemas motores, pacientes especiales, etc.), aunque no es lo fundamental.
  • Higiene interdental: El cepillado estándar no es suficiente para el control de la placa dental que se acumula entre los dientes. Para complementarlo tenemos herramientas como el hilo dental, los cepillos interdentales y los irrigadores dentales, especialmente útiles para las personas que llevan implantes dentales.
  • Vida sana: Es importante para el cuidado de las encías llevar una vida sana, con una alimentación equilibrada, evitar el estrés en lo posible, no fumar e instaurar hábitos como el deporte.

Además es importante saber que la enfermedad periodontal está relacionada con otras patologías sistémicas, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes o el alzheimer. Esto significa que la salud de nuestras encías excede lo meramente local y tiene repercusiones en nuestra salud general.

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