¿Cómo limpiar y desinfectar el cepillo de dientes? Guía completa para una higiene bucal óptima

Uno de los elementos indispensables para llevar a cabo nuestra higiene bucal diaria es el cepillo de dientes. Sin embargo, ¿somos conscientes de la cantidad de gérmenes o bacterias que alberga este utensilio? La Universidad de Manchester reveló en uno de sus últimos estudios que los cepillos de dientes pueden contener hasta diez millones de bacterias entre sus cerdas.

De nada sirve cepillarse los dientes si el propio instrumento que usamos contiene bacterias dañinas. Limpiar nuestros dientes no solamente depende de la técnica que utilicemos durante el cepillado. También va a ser relevante el cuidado del cepillo que estemos empleando.

Es cierto que, antes se usaban varios métodos para desinfectar un cepillo de dientes tales como agua caliente, bicarbonato de sodio y vinagre, o soluciones antibacterianas especializadas, entre otras. En conclusión, limpiar el cepillo dental y conservarlo en buen estado ha de ser una parte clave de tu higiene. Como has podido comprobar, se trata de una tarea rápida y muy sencilla de cumplir.

Por lo tanto, no solo garantizamos la limpieza en profundidad de nuestra boca, también evitamos que los cepillos de dientes dejen de servirnos tan pronto. No olvides que la limpieza de los dientes depende de la técnica, del cuidado de los elementos que uses y de apostar por productos de máxima calidad.

🦷 ¿Cómo Desinfectar Tu Cepillo de Dientes de Forma Segura? 🪥 Esterilizador de cepillos dentales

¿Por qué es importante desinfectar el cepillo de dientes?

Puede que tengas una rutina de higiene bucal impecable, que te cepilles tres veces al día, uses hilo dental y hasta enjuague, pero hay algo que probablemente estés olvidando… y que podría estar saboteando todos tus esfuerzos: la desinfección del cepillo de dientes. Porque sí, aunque lo veas aparentemente limpio, ese pequeño aliado puede acumular más bacterias de las que imaginas.

Para empezar, aquello que tratas de eliminar con el cepillado no solo son los restos de comida visibles. También las bacterias que quedan de manera natural en la boca, ya que estas pueden generar ácidos que terminen por provocar caries. ¿Cómo se puede revertir esta situación? Con un cepillado en profundidad.

Desinfectar y limpiar el cepillo de dientes es una práctica que debemos incorporar a nuestra rutina de higiene dental diaria, para evitar que proliferen bacterias y microorganismos que puedan causarnos enfermedades como gripes, resfriados u otros problemas de salud.

Además de saber cómo desinfectar el cepillo de dientes, es clave mantenerlo limpio en el día a día. En tiempos de la COVID-19 una adecuada desinfección del cepillo dental es imprescindible. A raíz de la pandemia provocada por la COVID-19, han surgido nuevas recomendaciones para desinfectar a diario el cepillo dental. Numerosos estudios han demostrado que el cepillo dental podría jugar un papel clave en el contagio y transmisión del coronavirus entre personas convivientes.

¿Cómo limpiar el cepillo de dientes? Pasos básicos

La principal función del cepillo de dientes es la de eliminar los restos de alimentos acumulados en el interior de la boca después de cada comida. ¿Pero qué pasa si el cepillo de dientes está sucio? Después de cepillarte los dientes, no te olvides de limpiar el cepillo para eliminar los posibles restos de alimentos y bacterias bucales que hayan quedado en el cabezal. Sacúdelo bien para que no queden restos de pasta ni de alimentos.

Los pasos básicos para limpiar el cepillo de dientes son:
  1. Lávate las manos: De ahí, que sea tan importante que te laves a conciencia las manos con agua y jabón, y durante al menos cuarenta segundos. Con el coronavirus nos dieron clases magistrales de cómo lavar bien las manos. Especialmente en el caso de que vengas de la calle. Recuerda que no llevar a cabo esta sencilla acción puede facilitar la transmisión de microorganismos.
  2. Ponerlo bajo agua templada: Después de cada cepillado, enjuaga el cepillo con agua templada durante unos segundos, asegurándote de que no quede espuma ni partículas.
  3. Frotar el cepillo: Después de usar tu cepillo de dientes ponlo bajo un chorro de agua caliente durante unos minutos. La temperatura del agua ablandará las cerdas, lo que te permitirá limpiarlas para eliminar restos de pasta y alimentos. Frota el cepillo con tu dedo pulgar de forma enérgica bajo el agua. Al finalizar de cepillar los dientes, pon el cepillo debajo de un chorro de agua caliente durante unos minutos. El agua a alta temperatura ablanda los restos de alimentos o dentífrico que pueda quedar en el cepillo. Además si frotas las cerdas también ayudarás a que la suciedad desaparezca.
  4. Retirar exceso de agua: Si ya has pasado un chorro de agua después de utilizarlo, es el momento de que se seque. Puedes agitarlo para eliminar los depósitos más grandes de agua. Sacúdelo bien con el fin de eliminar los restos de humedad. Para secarlo, sacúdelo fuertemente sujetándolo por el mango para expulsar la mayor cantidad de agua.
  5. Dejarlo secar: Deja el cepillo secando al aire libre. Cuando estos desaparezcan, una buena alternativa es dejarlo en posición vertical para que termine de secarse. Pon tu cepillo en vertical con las cerdas hacia arriba para que se seque. Deja tu cepillo en un vaso en posición vertical, con el cabezal hacia arriba para que se seque.

Métodos para desinfectar el cepillo de dientes

Además de la limpieza después de cada uso, el cepillo de dientes debe desinfectarse con cierta frecuencia para asegurar que está totalmente limpio. Las bacterias y otros gérmenes no se aprecian a simple vista. Existen diferentes formas de desinfectar el cepillo de dientes.

Vamos con lo importante: los trucos que sí funcionan.

  • Colutorio de clorhexidina: Es el clásico de los dentistas. La mejor forma de desinfectar un cepillo dental es con colutorio de clorhexidina. Llena un vaso con colutorio que contenga clorhexidina (un potente antiséptico) y deja el cepillo sumergido entre 15 y 30 minutos. Una vez hayas usado el cepillo dental, sumérgelo en un vaso sumergirlo en un vaso con un colutorio de clorhexidina, durante al menos una hora. Después enjuágalo bien con agua antes de volver a usarlo. Después enjuágalo con agua y déjalo secar. Llena un vaso con un poco de colutorio y sumerge el cepillo dental de manera que el cabezal quede totalmente cubierto.
  • Agua hirviendo: No falla, pero hay que hacerlo con cuidado para no deformar el cabezal. Sí, puedes hervir el cabezal del cepillo en agua caliente durante cinco minutos, siempre que no sea un cepillo eléctrico. Hierve agua, viértela en una taza resistente al calor y sumerge el cepillo durante cinco minutos. Sumergir el cepillo de dientes en agua hirviendo durante uno o dos minutos puede ser una buena forma de desinfectar tu cepillo de dientes. Acláralo a continuación con agua fría y déjalo secar al aire. Luego, déjalo secar al aire. Aquí no se trata de meter el mango en agua hirviendo (puedes cargártelo). Lo importante es desinfectar bien el cabezal desmontable. Una de las más sencillas es simplemente sumergirlo en agua hirviendo. No obstante, el agua hirviendo puede dañar las cerdas e incluso llegar a deformar el mango.
  • Bicarbonato de sodio y vinagre: El combo estrella de la limpieza doméstica también sirve aquí. Es una solución casera muy efectiva para eliminar bacterias. Mezcla una cucharada de bicarbonato con vinagre y agua tibia, remueve bien (sí, hará espuma) y deja el cepillo reposando 15 minutos. Sumerge el cepillo en una mezcla de dos cucharadas de vinagre y otras dos con bicarbonato de sodio durante al menos dos horas. Acláralo después con agua templada. Una vez pasado este tiempo enjuaga el cepillo con abundante agua.
  • Desinfectante para prótesis dentales: Una alternativa muy práctica si no quieres que tu cepillo se estropee es utilizar un desinfectante para prótesis dentales, aunque también puedes preparar una solución casera con agua oxigenada o bien con enjuague bucal. Sumerge el cepillo dental en agua con una pastilla de las que se emplean para la desinfección de prótesis dentales y aparatos de ortodoncia. Puedes realizar esta operación cada quince días para mantener desinfectado tu cepillo de dientes. Ambas técnicas de limpieza y desinfección consisten en sumergir el cepillo de dientes durante unos minutos, y basta con hacerlo una vez a la semana.
  • Agua oxigenada: Si buscáis una limpieza más rápida del cepillo de dientes podéis sumergirlo en agua oxigenada pura durante unos minutos.
  • Lejía diluida: La lejía diluida -en una proporción de una parte de lejía por cien de agua- es una de las mejores soluciones para mantener tu cepillo de dientes limpio.

Cuidados adicionales para tu cepillo de dientes

Para ir acabando, además de las técnicas y pasos anteriores nos gustaría darte unos consejos adicionales.

  • No cubras el cabezal: Un error habitual es cubrir el cabezal del cepillo con un capuchón, de esta forma tarda más en secarse y aumenta la probabilidad de incrementar la proliferación de bacterias. Mucha gente emplea una toalla para este proceso, pero esto puede estropear los filamentos. Gracias al capuchón, las bacterias del exterior no entran en los filamentos. Por otra parte, te aseguras de que, si se cae o si entra en contacto con otros cepillos, no se produzca una transmisión de bacterias. Una recomendación que no has de olvidar.
  • Almacenamiento adecuado: Si compartes baño, nunca dejes los cepillos en el mismo vaso o soporte tocándose. Pueden transferirse bacterias entre ellos. Evita que tu cepillo pueda estar en contacto con otros cepillos. Si pones varios cepillos en el mismo vaso, evita que se toquen. Aunque seáis familia mantenerlo alejados unos de otro evitará que se trasladen las bacterias.
  • Protección en viajes: Por último, si viajas, debes proteger tu cepillo de dientes para evitar que las cerdas pierdan su forma o se aplasten. Cuando lo llevas en el neceser, protégelo con un capuchón ventilado (evita los cerrados que acumulan humedad).
  • Ubicación: Puede sonar exagerado, pero… no lo es. Cada vez que se tira de la cadena sin bajar la tapa, se liberan microgotas que pueden alcanzar hasta dos metros de distancia (sí, incluyendo tu cepillo). Guarda tu cepillo lo más lejos posible del inodoro para evitar que se contamine. Así que mejor mantenerlo lejos del inodoro y del fregadero, que suele acumular humedad. El entorno en el que normalmente utilizamos el cepillo de dientes es el cuarto de baño. Es un lugar en el que suele haber más humedad de lo habitual, por lo que también se debe realizar una mayor higiene de todas las superficies. Depositar el cepillo dental en una superficie que no esté suficientemente limpia supone un riesgo de contaminación de bacterias.
  • No compartas tu cepillo: Nunca le dejes tu cepillo de dientes a nadie, ni siquiera a convivientes o a tu pareja. Sin duda, este es un error grave que mucha gente no tiene en cuenta. El motivo es que, por mucho que lo laves, siempre va a acumular microorganismos y bacterias entre sus filamentos. Esto provocará que pasen a la boca de quien use el cepillo, y viceversa.

¿Cuándo y cómo cambiar el cepillo de dientes?

Con el uso diario, el cepillo de dientes se desgasta y es preciso cambiarlo por uno nuevo. Como todas las herramientas, tiene una vida útil que se estima entre 3 y 4 meses. Lo mejor es ir fijándose en las cerdas y ver si están abiertas o deterioradas. Es la mejor forma de saber si es necesario reemplazar nuestro cepillo de dientes.

Por otra parte, no hemos de olvidar que los filamentos de los cepillos tienden a abrirse, especialmente si estamos ante un uso prolongado. La causa es que, con esa curvatura, no podrán acceder tan fácilmente a los espacios interdentales. Además, la pérdida de dureza dificulta que puedan retirar bien la capa de restos que se adhiere a los dientes. Por lo tanto, te recomendamos que adquieras un nuevo modelo cada tres meses.

No obstante, si notas que las cerdas del cepillo se han deteriorado, es necesario cambiarlo de inmediato por uno nuevo. Además de limpiar y desinfectar el cepillo, el cambio por uno nuevo resulta imprescindible para mantener una buena salud bucodental.

Recuerda que debes renovar tu cepillo dental cada tres meses. El uso continuado más allá de lo recomendable provoca que las bacterias, la pasta dental y los restos de alimentos se vayan acumulando entre los filamentos. Sabrás que necesitas cambiar tu cepillo cuando las cerdas se doblen o pierdan su rigidez. Además, muchos fabricantes emplean testigos de color en las cerdas, cuando pierdan esta coloración es hora de cambiar tu cepillo de dientes.

Tabla resumen de cuidados del cepillo de dientes:

Acción Frecuencia Método
Limpieza después del uso Después de cada cepillado Enjuagar con agua templada, retirar restos de pasta y secar.
Desinfección Al menos una vez por semana Sumergir en colutorio, agua hirviendo, bicarbonato con vinagre, agua oxigenada o lejía diluida.
Reemplazo del cepillo Cada 3-4 meses o cuando las cerdas estén deterioradas Observar el estado de las cerdas y reemplazarlas cuando estén abiertas o pierdan rigidez.

Consideraciones especiales para cepillos eléctricos

Los cepillos de dientes eléctricos precisan de otros métodos de limpieza y desinfección distintos a los cepillos de dientes manuales debido a su propia naturaleza. Para desinfectar los mangos de los cepillos de dientes eléctricos se recomienda emplear un paño humedecido en agua y cloro, de esta forma se limpia por completo la base del cepillo.

Para desinfectar un cepillo eléctrico, retira el cabezal y límpialo con los mismos métodos (clorhexidina, vinagre, etc.). El mango no debe mojarse; límpialo con un paño húmedo y alcohol.

Los cepillos de dientes eléctricos precisan de un método de limpieza y desinfección distinto al de los cepillos manuales. Humedece un paño en agua o en una solución jabonosa, y limpia por completo la base del cepillo.

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