Desde hace un tiempo, el interés por plantar nuestro propio huerto ha crecido notablemente. Hemos pasado de tener en casa plantas aromáticas a apostar por cultivar nuestros propios alimentos. Puede ser un huerto en mitad de la ciudad, o en el jardín si tienes sitio para ello.
Sembrar tus propias cosechas ya no es una moda, sino un estilo de vida del que todos podemos aprender. Entre algunos de los alimentos más populares se encuentra el ajo. Este condimento es uno de los más habituales en la dieta mediterránea. Es todo un manjar y se utiliza para muchas recetas saludables. Aporta mucho sabor a las comidas, y además, cuenta con muchas propiedades y beneficios para la salud.
El ajo, también conocido por su nombre científico como allium sativum, es uno de los cultivos más populares. ¿Los motivos? Es fácil de plantar y añade siempre mucho sabor a cualquier receta. Si quieres cultivar ajos en tu huerto, estos son algunos de los pasos que debes seguir:

Pasos para Plantar Ajos
- Selecciona el tipo de ajo. Antes de plantar nada, debes tener claro qué tipo de ajo quieres sembrar. Existen dos tipos: blancos y rosados.
- Si vas a plantar en maceta, debes tener a mano un recipiente con tierra. Una vez lo tengas, introduce los dientes de ajo en la tierra con la punta más fina hacia arriba. En el caso de que optes por plantarlos en el suelo, deja siempre una distancia entre ambos de al menos 10 y 15 centímetros. La forma de plantarlo es bien sencillo, como veis en la foto, el ajo tiene una parte mas plana y otra en punta, esa ultima es de la que sale el brote, por lo que tenemos que ponerla arriba y la parte plana bajo.
- Riega y coloca la maceta en un punto de la casa donde reciba luz natural. El ajo no suele requerir mucha agua. Cuando comienza la época de recolección, la planta se seca y hay que parar de regar hasta retirar los ajos de la maceta, o el suelo.
- Los ajos no suelen tardar mucho en crecer. En pocas semanas ya podemos obtener bastantes ajos frescos en casa o dejarlos secar y consumirlos más tarde. Normalmente, se pueden llegar a obtener entre 10 y 15 cabezas de ajos.
¿Cuándo se Plantan los Ajos?
Como te decíamos, depende de la variedad. El ajo blanco se cultiva entre octubre y noviembre, por lo que es uno de los cultivos que puedes tener presente en otoño e invierno. Sin embargo, los ajos de color rosado se cultivan entre enero y marzo. Para un cultivo sostenible y responsable, lo mejor es elegir el tipo de ajo según la época del año.
En cuanto al clima, lo normal es que broten mejor durante la temporada de frío, pero como te comentamos, depende de la variedad y la zona en la que vivas. En los climas más fríos, se recomienda plantar ajos una vez pasada la peor época de invierno, mientras que en las zonas templadas se puede cultivar hasta dos veces al año. La época de siembra de los ajos es en otoño, entre los meses de octubre y enero. Es una planta que le gusta el frío pero también el sol, por lo que se puede empezar a cultivar entre octubre y enero.
Debemos plantar los ajos un mes antes de que comiencen las heladas en otoño. Debe ser también que en esa zona no se haya plantado el año anterior cebollas u otras hortalizas como el apio.
AJOS: COMO SEMBRAR Y CULTIVAR AJOS. GROWING GARLIC, L´AIL
Cuidados Básicos de los Ajos
Ahora que ya sabes cómo plantar ajos, toca aprender como cuidarlos. Es muy fácil de cultivar y solamente requiere un mantenimiento mínimo. Estos son algunos de sus cuidados fundamentales:
Riego y Humedad
El ajo germina como un bulbo por lo que suele tener casi los mismos cuidados que estos. Entre ellos destaca la humedad, uno de los grandes enemigos de los ajos. Por eso, es importante que no te pases con el riego y que exista siempre un buen drenaje en la maceta. Si la tierra queda demasiado húmeda, los ajos serán seguramente de menor tamaño o tendrás problemas de hongos y plagas. Te sorprenderá los pocos cuidados que tendrás que realizar una vez siembres el ajo. En la Guía del Cultivo del Ajo os vamos a enseñar que el riego no es necesario y en la mayoría de los casos puede considerarse perjudicial, salvo en inviernos y primaveras muy secas y terrenos muy sueltos. Las necesidades desde la brotación hasta el inicio de la bulbificación son las menores y suelen estar suficientemente cubiertas por las lluvias. Las necesidades más importantes de agua se producen durante la formación del bulbo.
Temperatura
Los ajos no son un tipo de cultivo muy exigente. Suelen desarrollarse mejor en climas templados y la temperatura a la que crecen bien ronda los 8 y 20 °C. Con datos numéricos, el ajo resiste temperaturas de hasta -10º C, en estado vegetativo, por su condición de planta rústica. Si está en fase de crecimiento vegetativo, soporta un poco menos, temperaturas de hasta -5ºC.
Luz
Los ajos se sienten muy cómodos a pleno sol. Puedes plantarlos tanto en exterior como en interior siempre y cuando sea en zonas de gran aporte de luz natural. Existen excepciones como en épocas de mucho calor en verano donde el sol es tan intenso que requiere de semisombra.

Flores y Semillas
Aunque seamos amantes de las flores cuando aparecen en los ajos es importante retirarlas; de lo contrario, será difícil obtener ajos de mayor tamaño. Si solo quieres recolectar semillas para seguir plantando ajos, puedes dejar brotar sin problema algunas flores. Varias semanas antes de que el ajo esté listo para recoger sale el tallo floral del que hablamos más arriba. Debemos cortarlo para que el ajo siga creciendo y se ensanche.
Abono
Tanto en maceta como en el suelo, los ajos necesitan un abono orgánico. Así podrán crecer en perfecto estado los ajos y tener una buena cosecha. Debemos poner una capa de compost como la que te recomendamos en el artículo con consejos sobre cómo preparar el huerto para invierno. La capa debe ser muy fina, de un par de centímetros, puesto que si la hacemos más gruesa puede dificultar la congelación del suelo.
¿Cuándo y Cómo se Recogen los Ajos?
Llegados a este punto te preguntarás: ¿cómo se recogen los ajos? Para recogerlos tienes que arrancar la planta y quedarse solamente con la zona del bulbo donde encontrarás la cabeza del ajo. Después, debes dejar secar la cabeza durante unos días a pleno sol. El ajo termina de crecer cuando el follaje comienza a tornarse marrón.
Saber cuándo se debe cosechar el ajo es complicado. Si lo recogemos muy pronto será muy pequeño y si lo recogemos tarde la piel se despegará del diente y esto afecta al almacenamiento del ajo. Podemos hacer una prueba desenterrando un ajo una vez que las 2 o 3 hojas inferiores se hayan muerto. Los dientes deben ser grandes y las pieles rellenas y apretadas. Debemos dejar de regar y esperar un tiempo a que se seque el suelo para recogerlos. Por fin llegó el momento de la cosecha. Te estarás preguntando cuándo se recogen los ajos. Ahora estamos a finales de primavera o a principios de verano y llega el momento de sorprendernos. Y porque digo sorprendernos, porque el ajo es un cultivo que hasta que no lo cosechamos no sabemos si va a ir todo bien. Pues claro el bulbo no lo estamos viendo.
En la Guía del Cultivo del Ajo os decimos que para las plantaciones de otoño son necesarios 8 meses para llegar a la cosecha y 4 meses o 4 meses y medio en las plantaciones de primavera.
Cómo Pelar Ajos
Una vez tengas los ajos ya en la mesa y listos para añadir a tus recetas queda saber cómo pelarlos. Pelar los ajos no es una tarea fácil, sobre todo por evitar el disgusto de pasar todo el día con las manos con mal olor. Entre algunos de los trucos más habituales se encuentran:
- Machar el ajo con un cuchillo.
- Introducir el ajo unos segundos en el microondas.
- Usar un pelador.
- Utilizar guantes para evitar el olor a ajo en las manos.
Propiedades de los Ajos
Los ajos tienen un intenso sabor pero también muchas propiedades y beneficios para la salud. El ajo es un alimento con alto valor nutritivo, pocas calorías y rico en vitamina C, B6 y manganeso. Además, mejora la circulación de la sangre, es bueno para el hígado y para los resfriados.
Este artículo pretende ser una guía completa sobre el cultivo del ajo en nuestro huerto o huerto urbano. Porque, al fin y al cabo, como solemos decir, tener nuestros propios alimentos no tiene porque ser muy difícil.
Plagas y Enfermedades Comunes
Los Trips ( Thrips tabaci ) y los Nematodos del ajo (Ditylenchus dipsaci ), son plagas comunes a pesar de la resistencia de los bulbos y dientes de ajo. Los primeros, ( Thrips tabaci ), son insectos que se alimentan de la savia de las hojas provocando la reducción de la fotosíntesis. Los podemos controlar implementando trampas adhesivas amarillas, o aplicando extractos de neem u otros insecticidas orgánicos. Los segundos, (Ditylenchus dipsaci ), son gusanos microscópicos que deforman los bulbos y causan su putrefacción.
Sin duda, el mayor problema que nos vamos a encontrar en los ajos, es que puedan llegar a pudrirse por exceso de agua. Si estamos en climas templados o ha venido una primavera lluviosa, podemos tener un problema con la roya. La roya es un hongo que una vez instalado puede llegar a ser peligroso.
Lista de Plagas y Enfermedades del Ajo
- Nematodos (Dytilenchus dipsaci)
- Ácaro del ajo (Acerea tulipae)
- Gusano rojo (Dyspessa ulula)
- Polilla de ajo almacenado (Ephestia sp)
- Podredumbre verde (Penicilium sp.)
- Roya (Puccina alli)
- Blanquilla (Stemphillium vesicarum)
- Podredumbre blanca (Sclerotium cepivorum)
Aquí mostramos una lista de plantas no hospedantes de los nematodos del ajo:
Otros cultivos resistentes:
- Rábano forrajero (Raphanus sativus var.
Acolchado de Papel: Una Solución Efectiva
Es importante añadir en este punto, e igualmente en el siguiente en el que tratamos el tema de plagas y enfermedades que pueden surgir al plantar ajos, que una verdadera solución a estos inconvenientes, al igual que en lo que respecta a la aparición de malas hierbas y el control de la irrigación de agua, es implementar en nuestras siembras el uso del Acolchado de Papel, pues no sólo es biodegradable sino que protege la composición del suelo, el crecimiento de todos nuestros cultivos, reduce la pérdida de agua por evaporación, lo cual hace que se mantenga la temperatura y la humedad necesarias para que nuestras plantas se desarrollen debidamente, y finalmente, este papel se convertirá en abono orgánico muy rico en nutrientes, y nos servirá para nuestras próximas siembras.
El acolchado de papel disminuye la evaporación, por lo cual mantiene la humedad continua y adecuada para favorecer el desarrollo óptimo al plantar ajos, y nos soluciona el uso inteligente y efectivo de la irrigación de agua, especialmente en áreas extensas de cultivo.
Rotación de Cultivos
En cuanto a la rotación del cultivo, es recomendable dejar un intervalo de 3 a 4 años antes de volver a plantar ajos en el mismo suelo, y antes de la próxima siembra, hagamos un análisis periódico para verificar si hay algún indicio de nematodos. Las cebollas, puerros y chalotes deben seguir el mismo tratamiento que los ajos, pues también son susceptibles a ser contaminadas con los nematodos. Por otro lado, los abonos verdes como la mostaza y el rábano son hospedantes y a la vez liberan compuestos biofumigantes que ayudan a reducir la población de nematodos.
Cosecha, Almacenamiento y Curado del Ajo
El momento adecuado para la cosecha del ajo en muy importante pues es factor decisivo en el tamaño, calidad, sabor, vida útil y duradera de los bulbos. Quiere decir que no sólo plantar ajos requiere todo el cuidado que hemos compartido anteriormente, sino que este momento de cosechar y almacenar será especialmente delicado.
Cuando las hojas se hayan secado a un tercio ( 1/3 ) de la mitad de su tamaño, y comiencen a adquirir un tono amarillento o marrón, significa que los nutrientes de esas hojas se han transferido a los bulbos.
Después de plantar ajos, la cosecha se producirá aproximadamente entre 6 y 8 meses, dependiendo de la variedad que hayamos seleccionado y del clima en el que habitamos.
Por ejemplo, si vivimos en climas templados, estimamos que los ajos que hemos plantado en Otoño estarán listos para la cosecha a finales de primavera o a principios del verano.
Si no estamos seguros, saquemos como prueba uno o dos bulbos, y observemos su tamaño y madurez.
Cuando manipulemos la cosecha debemos prestar especial cuidado al extraer los bulbos. Podríamos dañarlos, y es por esto que vamos a observar con atención el estado del suelo; debe estar ligeramente seco para que así logremos extraerlos con más facilidad. Utilicemos una azada o un tenedor de jardín para aflojar el suelo alrededor de cada bulbo.
Una vez que hayamos extraído todos los bulbos, vamos a retirar los que estén dañados, con signos de podredumbre o rajados, pues no serán aptos para el almacenaje prolongado. Podemos consumir en corto plazo aquellos que veamos que todavía son comestibles.
Es el momento de secar y curar nuestra cosecha.
Podemos habilitar un garage ventilado y con luz indirecta, un cobertizo o un espacio con sombra natural pero no directa, y habilitaremos cuerdas o algún otro elemento para colgarlos atados desde los tallos y boca abajo, si hemos cosechado pequeñas cantidades.
Así mismo, podemos utilizar recipientes o contenedores que permitan buena circulación de aire, como cestas de malla, bolsas de papel perforadas, cajas de madera, siempre y cuando no las coloquemos cerca de productos que generen humedad como las patatas, por ejemplo.
El tiempo de curado de nuestros ajos será aproximadamente de 2 a 4 semanas, o hasta que observemos que los tallos, las hojas y la piel de los bulbos se sequen, y esta piel sea crujiente.
Una vez que hayamos curado nuestros bulbos, vamos a recortar los tallos hasta 3 y 5 cm por encima de cada bulbo, limpiamos las capas exteriores que se vean sucias o dañadas pero sin exponer los dientes, para mantenerlos protegidos.
El tiempo de vida útil y productiva de nuestros ajos oscila entre 6 y 12 meses, si hemos seguido todos los pasos aquí descritos.
Dejemos las raíces a 1 cm de cada base, eliminando todos los rastros de tierra que quede adherida.
Pongamos atención periódica a la piel de los bulbos; si esta es dura podrá conservar los dientes por más tiempo que los que estén contenidos en piel suave.
Si deseamos darle un uso culinario a nuestros ajos, podemos lavarlos y pelarlos bien, colocarlos en una bolsa hermética y congelarlos, y así tendrán una duración más prolongada y sólo dependiendo del grado de humedad con el que contamos.
La temperatura ideal para una conservación prolongada será entre 0° y 5° durante los siguientes 6 meses a partir del momento de la refrigeración.
Otra manera de conservarlos es, previamente lavados y pelados, sumergirlos en un frasco de vidrio esterilizado, en aceite ( preferiblemente de oliva ), y bien cerrado.
Podemos también cortarlos en láminas muy delgadas y deshidratarlos para conservarlos así o pasarlos por el procesador de alimentos.