Las muelas del juicio, también conocidas como cordales o terceros molares, deben su nombre a que son los últimos dientes en aparecer. Suelen empezar a erupcionar a los 17 años y no terminan de salir hasta los 23 o 25 años de edad.

Las muelas del juicio son los terceros molares, ubicados en la parte más posterior de cada arcada dental. Normalmente hay cuatro muelas del juicio: dos en la arcada superior (una en cada lado) y dos en la arcada inferior (una en cada lado). Se denominan «muelas del juicio» porque aparecen durante la edad en que tradicionalmente se consideraba que las personas alcanzaban la madurez y el juicio adulto, típicamente entre los 17 y 25 años.
En este artículo, exploraremos los síntomas asociados con la erupción de las muelas del juicio superiores, las posibles causas del dolor y las opciones de tratamiento disponibles. Además, abordaremos cuándo es necesario consultar a un odontólogo y qué medidas puedes tomar para aliviar las molestias durante este proceso.
¿Dónde Salen las Muelas del Juicio?
Las muelas del juicio salen en la parte más posterior de la boca, justo detrás de los segundos molares o muelas grandes que ya tenemos desde la adolescencia. En cada lado de la mandíbula hay una muela del juicio arriba (en el maxilar superior) y otra abajo (en la mandíbula inferior). Son, por así decirlo, las “últimas de la fila” en la arcada dentaria.
Las muelas del juicio (también llamadas cordales o terceros molares) son los últimos dientes permanentes que se desarrollan en la boca. Usualmente tenemos cuatro muelas del juicio, una en cada esquina al fondo de la mandíbula superior e inferior. Evolutivamente, estos molares cumplían la función de ayudar a masticar alimentos duros (raíces, carne cruda, etc.), cuando nuestros antepasados tenían mandíbulas más grandes y robustas.
Las muelas del juicio, también conocidas como terceros molares, pueden causar diversas molestias durante su erupción. Cuando aparecen síntomas relacionados con las muelas del juicio, es esencial acudir a un odontólogo especializado para una evaluación completa.
Síntomas Comunes de la Erupción de las Muelas del Juicio Superiores
Reconocer la aparición de las muelas del juicio puede ser sencillo si conoces las señales que tu cuerpo te envía. Las muelas del juicio salen al final de la encía, justo detrás de los segundos molares. Pueden erupcionar en la parte superior o inferior de la boca y causar dolor, inflamación o presión. Es común que aparezcan entre los 17 y 25 años.
Tu cuerpo suele darte señales claras:
- Dolor o presión en la encía posterior: Al fondo de la boca, detrás del último molar existente, puedes sentir molestia, presión o dolor sordo.
- Encías inflamadas o enrojecidas: La encía que recubre la muela del juicio puede hincharse y enrojecerse. Incluso puede haber un pequeño colgajo de encía cubriendo parcialmente la muela en erupción.
- Sensibilidad al masticar en la zona: Mientras la muela abre espacio, morder puede resultar molesto. Muchos pacientes me dicen que masticar hacia atrás les duele o sienten presión extra.
- Dolor referido a otras zonas: Curiosamente, el dolor de la muela del juicio puede sentirse más allá de la encía. Es común que cause dolor en la mandíbula e incluso en el oído del lado afectado, debido a la irradiación del nervio mandibular.
- Dificultad para abrir la boca (trismo): Si la inflamación es considerable o hay infección, puedes notar que te cuesta abrir la boca completamente, como si la mandíbula estuviera “tiesa”.
Estos síntomas pueden presentarse en conjunto o solo algunos. Por ejemplo, es posible tener inflamación sin mucho dolor, o dolor de mandíbula sin inflamación visible.

Otros síntomas menos frecuentes incluyen:
- Inflamación visible en la cara.
- Mal aliento o mal sabor de boca.
Estas molestias suelen manifestarse en la zona posterior de la boca y pueden incluir dolor localizado, encías irritadas e inflamadas, molestias al morder o masticar, y sensaciones incómodas al contacto.
¿Por Qué Duelen las Muelas del Juicio?
No todas las muelas del juicio duelen al salir, pero cuando hay dolor, suele haber una causa definida:
- Falta de espacio e Impactación: Es la causa número uno. Si el diente no tiene suficiente sitio, choca contra el segundo molar o contra el hueso y queda atrapado (impactado). La presión de la muela intentando emerger puede causar dolor intenso y constante, inflamación alrededor y hasta infecciones.
- Pericoronaritis (infección de la encía): Cuando la muela solo ha salido parcialmente, suele quedar una encía formando un colgajo sobre la parte que asoma. Bajo ese colgajo se meten fácilmente restos de comida y bacterias, desencadenando una infección llamada pericoronaritis. Esta infección provoca dolor punzante, encía muy inflamada, enrojecida, a veces con pus, mal sabor de boca y hasta fiebre ligera.
- Irritación mecánica: Si la muela del juicio erupciona en un ángulo incorrecto, puede rozar tejidos sensibles. Por ejemplo, una cordal superior inclinada puede estar irritando la mejilla por dentro, o una inferior que salga hacia el costado puede presionar la lengua.
- Caries en la muela del juicio: Por su posición tan atrás, estas muelas son difíciles de limpiar correctamente con el cepillo y la seda dental. Como resultado, son propensas a desarrollar caries si no se extrema la higiene. Una caries profunda en una muela del juicio puede doler igual o más que en cualquier otro diente.
- Quistes o daños en la raíz de otro diente: En casos más raros, una muela del juicio retenida puede formar a su alrededor un quiste (una bolsa llena de líquido) que erosiona el hueso y raíces cercanas, causando molestias vagas o dolor cuando se infecta.
Además, si las muelas del juicio se quedan bloqueadas en la mandíbula o no llegan a erupcionar del todo mediante el tejido gingival, es una de las causas del dolor de las muelas del juicio. Si están torcidas, pueden provocar enfermedades periodontales.
Infección en la Muela del Juicio
El riesgo de sufrir infección de muela del juicio es mayor cuando el cordal no ha podido emerger totalmente por falta de espacio. Pero, incluso si han erupcionado bien, estas muelas tienen más posibilidades de sufrir lesiones que el resto.
Las dos causas más comunes de infección en la muela del juicio son:
- Infección por pericoronaritis: Es una inflamación del tejido que rodea a la muela del juicio, que es más común cuando la muela no ha erupcionado del todo. La razón es que alrededor de ella se crea una capa de tejido blando que suele acumular restos de alimentos. En consecuencia, se convierte en un nido para las bacterias que suele derivar en infecciones.
- Mala higiene: La forma y posición de las muelas del juicio dificulta mucho su limpieza. Al situarse tan al fondo de la boca, limpiar totalmente la superficie del diente, e incluso pasar el hilo dental entre las muelas, se vuelve algo complicado. La falta de una buena limpieza incrementa las posibilidades de que acaben apareciendo caries y, con ellas, molestias que pueden derivar en una infección más o menos grave.
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¿Qué Hacer Durante la Erupción? Opciones de Tratamiento
Cuando notas que una muela del juicio está en pleno proceso de salida, seguramente te surjan muchas dudas y molestias.
Cuando la muela del juicio está en proceso de salir o antes de que emerja completamente, puedes experimentar molestias y malestar.
Para aliviar el dolor y el malestar, puedes seguir estos consejos:
- Mantén una buena higiene bucal: Cepilla tus dientes con cuidado dos veces al día y usa hilo dental regularmente para evitar la acumulación de placa y bacterias alrededor de la muela del juicio.
- Aplica compresas frías: Si experimentas dolor o hinchazón alrededor de la zona donde está saliendo la muela del juicio, puedes aplicar compresas frías en el exterior de la mejilla para aliviar el malestar.
- Mastica alimentos suaves: Durante esta etapa, es posible que tengas dificultades para masticar debido al dolor o a la sensibilidad en la zona.
- Usa analgésicos de venta libre: Si el dolor es persistente o intenso, puedes tomar analgésicos de venta libre como ibuprofeno o paracetamol según las indicaciones del envase para aliviar el malestar. Siempre sigue las instrucciones y no excedas la dosis recomendada.
- Evita alimentos y actividades que puedan empeorar el malestar: Evita alimentos muy duros, pegajosos o crujientes que puedan irritar la zona donde está saliendo la muela del juicio.
Si se puede conservar, se haría una endodoncia para matar el nervio. Pero si la pieza está muy dañada, lo más recomendable es su extracción.
Cuidados Después de la Extracción
La extracción de las muelas del juicio, también conocidas como terceros molares, puede ser un procedimiento incómodo pero común.
Después de la extracción, es importante seguir estos consejos:
- Sigue las instrucciones de tu dentista: Después de la extracción, tu dentista te dará instrucciones específicas sobre cómo cuidar el área y qué puedes hacer para facilitar la curación.
- Descansa adecuadamente: Es posible que necesites descansar un poco después del procedimiento.
- Aplica hielo: Durante las primeras 24 horas, aplica hielo en el área afectada para reducir la hinchazón y aliviar el dolor.
- Controla el sangrado: Es normal experimentar un poco de sangrado después de la extracción. Coloca una gasa limpia sobre el área y muerde suavemente para ayudar a detener el sangrado.
- Toma medicamentos según lo recomendado: Tu dentista puede recetarte analgésicos para aliviar el dolor y antibióticos para prevenir la infección.
- Evita ciertos alimentos y actividades: Durante los primeros días después de la extracción, evita alimentos calientes, picantes o duros que puedan irritar el área.
- Mantén una buena higiene bucal: Es importante mantener el área de la extracción limpia para prevenir la infección. Sin embargo, evita cepillar la zona de manera vigorosa durante los primeros días.
- Sigue una dieta suave: Opta por alimentos suaves y fáciles de masticar durante los primeros días después de la extracción.
Recuerda que cada persona es diferente y que el tiempo de recuperación puede variar.
¿Es Siempre Necesario Extraer las Muelas del Juicio?
No siempre es necesario extraer las muelas del juicio. La extracción se recomienda cuando causan dolor, infección, daño a otros dientes, problemas de alineación, o cuando no hay suficiente espacio en la boca.
Si la muela ha salido correctamente, está sana, bien posicionada y no causa problemas de espacio ni de higiene, podemos convivir con ella sin extraerla.
Ahora bien, muchas veces sí recomendamos la extracción por motivos de salud.
- Cordal retenida sin espacio: Si la radiografía muestra claramente que la muela no tiene espacio para salir o está chocando con el diente de al lado, es candidato seguro a extracción.
- Infecciones repetitivas (pericoronaritis crónica): Cuando el paciente ha sufrido varios episodios de infección en la encía de esa muela (con dolor, hinchazón, pus), lo más sensato es extraerla.
- Caries o daño irreparable: Si la muela del juicio tiene caries extensa que compromete su estructura o incluso está afectando al molar vecino, conviene extraer antes de que cause más estragos.
- Apiñamiento dental u ortodoncia: En algunos jóvenes, la presión de las muelas del juicio en erupción empieza a mover los otros dientes, causando apiñamiento (dientes montados o torcidos al frente).
- Quistes u otras patologías: Como mencioné, rara vez se forman quistes alrededor de una cordal retenida. Si en una radiografía se aprecia una lesión quística asociada a la muela, la extracción junto con la limpieza de ese quiste es necesaria.
- Dificultad de acceso e higiene: A veces, aunque la muela del juicio esté alineada, queda tan atrás que al paciente le resulta imposible limpiarla bien.
Extraemos las muelas del juicio cuando su permanencia supone un riesgo o un daño para la salud bucodental del paciente. Si no, podemos dejarlas con seguimiento.