El tenedor, un utensilio cotidiano en nuestras mesas, tiene una historia rica y sorprendente. Aunque hoy en día asociamos el tenedor con tres o cuatro dientes, el tenedor de dos dientes tiene un papel importante en su evolución.

Tenedor romano de dos dientes.
Orígenes Antiguos
Hay evidencias de tenedores en el 2000 a.C. Aunque los tenedores no se introdujeron en Europa occidental hasta la época medieval (e incluso mucho más tarde en gran parte del norte de Europa), los hallazgos arqueológicos han proporcionado pruebas de que ya se utilizaron en la época romana.
Varias excavaciones desenterraron un rango de ejemplares más o menos elaborados, de muchas formas diferentes, con dos, tres o incluso (rara vez) cuatro púas y diversas configuraciones de mangos. Se cree que el tenedor, en su forma más simple de dos puntas (furcula), estuvo en uso durante casi todo el imperio romano, mientras que los de tres y cuatro puntas, pudieron aparecer en el siglo III d.C.
En realidad la exclusiva se la tendríamos que dar a los griegos, que ya tenían instrumentos con dos púas para pinchar los alimentos al cortarlos o sacarlos de la cazuela. Herramientas similares se han encontrado en Irán, en China y a la largo y ancho del Imperio Romano, donde se llamaban fuscinula y no se usaban para comer sino para ayudar a trinchar.
Supuestamente las primeras personas en usar un tenedor para llevarse la comida a la boca en Europa fueron dos princesas bizantinas del s. X, Teofania Sklerania (esposa del emperador Otón II) y Teodora Ducas (mujer del dux veneciano Domenico Selvo). Se inventó entonces un primigenio tenedor, un utensilio provisto de un par de púas que recibió el nombre de pincho y fue fabricado en oro.
Unos años más tarde, de la mano del matrimonio de Teodora con el dux de Venecia por aquel entonces, Doménico Selvo, la herramienta llegó a Europa, pero la fama de excesivamente refinada que tenía su alteza y la ruptura que significaba dejar de emplear las manos hicieron que entre sus contemporáneos en el viejo continente tampoco se popularizase.
Evolución y Adopción
El tenedor tuvo que aplazar su éxito hasta el siglo XIV, cuando los italianos lo adoptaron como la mejor forma de comer pasta. De mientras en España se usaban «forçinas» para sacar la carne del caldero o «brocas» pequeñas con dos o tres puntas, como recomendaba usar Enrique de Villena en su 'Arte cisoria o Tratado del arte de cortar a cuchillo' (1423) para «comer vianda adobada sin untarse las manos».
Tendrían que pasar algunos siglos más hasta que en el XVI, de la mano de Catalina de Médici tras su unión con el rey Enrique II de Francia, el tenedor comenzase su verdadera expansión. Continuaba siendo considerado demasiado refinado, pero los más cercanos a la corona le dieron una oportunidad.
Fue Carlos I seguramente el primer español en comer regularmente con tenedor; en el Rijksmuseum se puede ver un juego de cubiertos hecho para el rey emperador en Italia, de 1532, y debió de alegrarse de poseer tan moderno instrumento debido al acusado prognatismo que sufría, que le impedía masticar bien o arrancar mordiscos con los dientes. Su hijo Felipe II también usó el tenedor frecuentemente y en un cuadro de Sánchez Coello de finales del XVI incluso aparecen los dos tenedor en ristre.
Dos siglos más tarde, en el XVII, el instrumento que desterraba de cuajo la costumbre de manipular la comida con las manos daba un paso más iniciando su normalización en Francia y tímidamente en la península ibérica, y siendo de completo uso común en Italia, lugar desde el salta a las islas británicas de la mano del viajero Thomas Coyat.
Sin embargo, la utilización del tenedor no se hizo popular hasta el siglo XVIII. Luis XIV todavía comía con los dedos, como casi todo el mundo en la época. Poco a poco, lo tenedores fueron ganando protagonismo y dientes, pasaron a tener tres y más tarde cuatro.
España lo adoptó también por entonces, aunque se tenían referencias de trinchadores en el siglo XIV, de un instrumento al que se le daba la misma función llamado broca, también en la misma época, y el uso ocasional de tenedores prácticamente como los actuales por parte de los monarcas Carlos V y Felipe III.
Muchos italianos se sirven de un pincho para no tocar los alimentos, para comer los espaguetis, la carne... Pero no sería hasta el siglo XVIII que Europa casi en su totalidad hizo un hueco en la mesa para colocar el tenedor junto a la cuchara y el cuchillo, justo la época en que en Alemania se desarrollaría el tenedor con forma curva que empleamos en la actualidad.
El Nombre y su Significado
Al comienzo del libro 'La España vacía' (2016), Sergio del Molino se pregunta por qué en castellano distinguimos entre «tenedor» y «horca» mientras que casi todos los idiomas europeos usan palabras similares para estas dos herramientas con púas, tanto la de comer como la de pinchar paja. ¿Demuestra esto desprecio urbanita hacia el mundo rural? ¿Clasismo? ¿Ganas de diferenciar un utensilio refinado de uno rústico o de baja estofa?
Y tenedor viene del latín tenere, que significa precisamente sujetar, mantener o agarrar, así que no está tan traído por los pelos. Quizás hayan leído ustedes por ahí que el tenedor es cosa muy moderna, que lo usaban solamente los pijos finolis y que vino de Italia, vía Francia, en el siglo XVII.
Hubo quien se resistió a llamarlo tenedor y siguió usando el antiguo término forchina, que en 1611 era aún el término usado por Covarrubias para denominar «una horquilla de plata con dos, tres o cuatro dientes con que se lleva el manjar desde el plato a la boca».
Tipos de Tenedores
Y una vez conocida la historia, conozcamos un poco más los tenedores. Hemos dicho que primitivamente tuvieron dos púas, luego estas aumentaron una y más tarde, relativamente hace nada, llegaron a las cuatro comunes que tienen en la actualidad.
Hoy en día, solamente el tenedor de asados, que utilizamos en la cocina para pinchas aves y pescados, tiene dos dientes, largos y finos. Los tenedores de mesa tienen formas más diversas.
Conocer todos los tipos de tenedores que existen y el uso de cada uno de ellos es esencial en cualquier negocio de hostelería. Es importante diferenciar los cubiertos para ofrecer los adecuados según el tipo de plato que pida el cliente.
Es importante conocer qué tenedores servir a tus clientes, siempre prestando atención al uso para el que han sido diseñados y a la comanda concreta.
A continuación, se presenta una tabla con algunos de los tipos de tenedores más comunes:
| Tipo de Tenedor | Características | Uso |
|---|---|---|
| Tenedor de mesa | Tres o cuatro dientes, tamaño estándar. | Uso general para la mayoría de los platos. |
| Tenedor de ensalada | Tamaño medio, forma delgada. | Para ensaladas. |
| Tenedor de carne | Cuatro puntas con filo. | Para cortar y comer carne. |
| Tenedor de trinchar | Dos dientes largos y separados. | Para trinchar aves y asados. |
| Tenedor de ostras | Pequeño, tres dientes resistentes y gruesos. | Para comer ostras. |
| Tenedor de postre | Tres dientes sin filo, tamaño pequeño. | Para postres. |
Algunos tenedores de servicio van emparejados con una cuchara, como los cubiertos de ensaladas o con cuchillo como los de servicio de trinchado, lo mismo que los tenedores de mesa para pescado y fruta. El tamaño varía tenemos incluso el tenedor pequeño para pasteles.
Los primeros tenedores eran considerados una joya de orfebrería, podían tener el mango plegable y se guardaban en un estuche. En 1547, Enrique III de Francia descubrió en Venecia que la familia real utilizaba un tenedor de dos dientes. El mismo impulso esa moda en su país, le pareció un instrumento cómodo para llevarse los alimentos a la boca, para comer sin mancharse las por encima de las altas gorgueras almidonadas, que estaban de moda en aquella época.
Suelen ser de metal. Ya en España, se empieza a generalizar el uso a principios del siglo XIX.
La colocación adecuada de los cubiertos es una cuestión básica en hostelería. Se debe hacer teniendo en cuenta el tipo de comida que se va a servir, así como la cantidad de platos.
Saber dónde colocar el tenedor de la carne o la pala del pescado es fundamental. Montar las mesas de un local de hostelería es una cuestión básica en la que entran en juego tanto el tipo de local y servicio (no es lo mismo una boda formal que una comida del menú del día) como la comida que se va a servir.
A la hora de hacerlo debemos tener en cuenta la mantelería, tipo de decoración, vajilla, cristalería y cubertería. Esta última a priori puede parecer una cuestión menor pero no es tal. ¿Sabías que existen más de 30 tipos diferentes de cubiertos?
El acero inoxidable es el material más habitual para los cubiertos de hostelería por su gran durabilidad y resistencia. Excepcionalmente también pueden ser de policarbonato o, en los restaurantes de más nivel, aleaciones de plata o madera. De ahí que sea la elección más demandada en hostelería.
HISTORIA DEL TENEDOR

Tipos de tenedores.