A lo largo de la vida, las personas desarrollamos el crecimiento de nuestros dientes en tres etapas: la dentición temporal, la dentición mixta y la dentición adulta.
Una boca sana adulta tiene un total de 32 dientes repartidos entre la arcada superior e inferior. Los dientes no solo se identifican por su nombre (incisivos, caninos, premolares y molares), sino que los dentistas también los identifican mediante una numeración determinada.
En esta entrada de blog, vamos a explorar las partes de un diente para entender cómo contribuyen a mantener nuestra sonrisa en perfecto estado.
Nomenclatura dental FDI | Universal | Palmer | Odontología Con Cri
Tipos de Dientes y sus Funciones
Para entender cuál es la estructura de un diente primero es necesario entender que no todos los dientes son iguales. Normalmente, el ser humano cuenta con 32 piezas dentales en su boca con nombre propio y funciones diferentes que veremos a continuación.

Incisivos
Los incisivos son los dientes más visibles de la boca ya que, están situados en la parte central y más anterior de la arcada dental. Son los dientes frontales y son los más fáciles de identificar. En nuestra boca podemos encontrar 4 incisivos frontales y 4 incisivos laterales que se reparten entre la parte superior e inferior.
Erupcionan entre los 6 y 8 años de edad, tienen forma de pala y únicamente presentan una raíz. Son 8 dientes en total, 2 incisivos centrales superiores, 2 incisivos laterales superiores, 2 incisivos centrales inferiores y 2 incisivos laterales inferiores.
Estos dientes tienen forma de cincel, son muy afilados y están diseñados para cortar los alimentos en pedazos más pequeños que facilitan la masticación. Los incisivos son especialmente importantes para morder alimentos como frutas, verduras y carne. Además de su función en la masticación, los incisivos superiores son las piezas dentales que más se ven al sonreír, lo que contribuye a la estética de la sonrisa.
Nomenclatura: Los incisivos centrales se identifican con el número 1.
Caninos
Los caninos, conocidos por lo general como colmillos, tienen una forma puntiaguda y también tienen solamente una sola raíz. Son dientes con forma puntiaguda que se encuentran junto a los incisivos laterales. Existen 4 caninos, siendo 2 superiores y 2 inferiores.
Encontramos uno en cada cuadrante de la boca, 2 superiores que erupcionan entre los 11-12 años, y 2 inferiores que erupcionan entre los 9-10 años.
Su forma ayuda a que los alimentos más duros, como la carne, puedan ser desgarrados y triturados más fácilmente. A su vez, los caninos también desempeñan un papel importante en la alineación de los dientes, ya que son los que guían el cierre de la mandíbula.
Premolares
Quizás no los conozcas por su otro nombre, ya que también se les conoce como dientes bicúspides. Aunque de forma coloquial también nos podemos referir a ellos como muelas. Los premolares son dientes exclusivos de la dentición del adulto, ya que no existen los premolares de leche.
Su forma es más ancha por la presencia de dos cúspides, por eso también se les conoce como bicúspides, y pueden presentar una o dos raíces. Forman un total de 8 dientes, 4 superiores y 4 inferiores, y suelen erupcionar en torno a los 10-12 años de edad. En nuestra boca podemos encontrar un total de 8 premolares repartidos entre el arco superior e inferior bucal. Se encuentran detrás de los dientes caninos.
Su función principal es la de triturar y moler los alimentos antes de que los traguemos. De esta forma facilitan la ingesta de alimentos más duros o fibrosos antes de que lleguen a los últimos dientes de los que hablaremos que son los molares.
Molares
Por último, los molares ubicados al final de la boca, son los dientes más grandes con una superficie más ancha que el resto debido a sus cuatro cúspides, y pueden tener dos o tres raíces. Los molares son los dientes finales que se encuentran detrás de los premolares. Son los dientes más grandes y anchos que podremos encontrar en nuestra boca.
Son un grupo de doce dientes, 6 superiores y 6 inferiores, incluyendo las muelas del juicio, que como hemos comentado anteriormente, pueden no estar presentes en algunos pacientes. Los primeros molares suelen erupcionar entre los 6-7 años, los segundos molares entre los 12-13 años y los terceros molares (muelas del juicio) entre los 17-25 años.
Están diseñados de esta forma porque tienen un papel muy importante en el proceso de masticación, ya que ayudan a descomponer los alimentos en partes más pequeñas y que son más fáciles de digerir y absorber. Normalmente, tenemos en nuestra boca un total de 12 molares. 3 por cada cuadrante de nuestra cavidad bucal. Sin embargo, es muy común que algunas personas puedan tener un cuarto molar al final, también conocido como muela del juicio.
Tienen superficies masticatorias planas con múltiples cúspides diseñadas para moler eficientemente los alimentos. Los molares juegan un papel crucial en el proceso de masticación, ayudando a descomponer los alimentos en partículas más pequeñas que son más fáciles de digerir y absorber. La mandíbula humana típicamente tiene tres molares en cada cuadrante, aunque algunas personas también pueden tener un cuarto molar, comúnmente conocido como muela del juicio.
Estructura Interna de un Diente
Ahora que sabemos qué tipos de dientes tenemos ya estamos preparados para saber cuál es la estructura de los dientes o anatomía dental. Para entenderlo debemos saber que los dientes están formados por dos tejidos:
- Corona
- Cuello
- Raíz

Corona
Es la parte visible del diente que sobresale de las encías. Es la que se encarga de realizar las funciones de masticación de alimentos. Es la parte del diente que ve cuando sonreímos. Como hemos visto anteriormente, existen diferentes tipos de formas de corona dependiendo de la función específica que tenga cada diente.
Cuello
También llamada zona cervical, es la parte que une la corona con la raíz. Se encuentra en el borde de la encía y requiere de una atención y cuidado especial. Esto es porque es allí donde se suele producir el sarro que, si no se limpia con frecuencia, puede provocar caries o infecciones.
Raíz
La raíz es el núcleo del diente y es, por tanto, la que se encarga de soportar el diente. Los dientes pueden contener una o más raíces según el tipo de diente. Los dientes incisivos, caninos y molares suelen tener solo una raíz, mientras que los premolares y molares suelen tener entre dos y tres raíces.
Esta parte del diente juega un papel muy importante, ya que no solo ayuda a prevenir la pérdida del hueso en la boca, sino que también se encarga de transmitir sensaciones al tejido que hay alrededor. Además, nutre al diente de los vasos sanguíneos y los nervios que la recorren.
Capas de un Diente
Ya hemos visto las tres partes principales que conforman el diente. Sin embargo, dentro de esta estructura encontramos una serie de capas que recubren el diente y que se encuentran dentro de la corona, el cuello y la raíz.
- Esmalte
- Dentina
- Pulpa
Esmalte
El esmalte es una capa externa del diente que protege la estructura interna de posibles daños. Se trata, por tanto, de una capa muy dura y resistente. Sin embargo, es posible que pueda sufrir desgaste con el paso del tiempo.
Esta capa no se puede regenerar si se pierde, ya que no se trata de un tejido vivo. Si un diente pierde esta capa puede ocasionar problemas de sensibilidad y vulnerabilidad. Por ello, es recomendable aplicar los cuidados necesarios al diente para evitar esta situación.
Dentina
Esta capa se sitúa justo por debajo del esmalte. Está formada por túbulos microscópicos por donde puede pasar el frío o el calor provocando la sensibilidad dental. Es una capa más suave que el esmalte que constituye la mayor parte del diente y a diferencia del mismo, la dentina tiene la capacidad de regenerarse ante situaciones que pueden dañar el diente.
La dentina suele tener un tono amarillento y es una capa muy flexible. Esto hace que sea capaz de proteger al diente de golpes o traumatismos que pudiera sufrir. Sin embargo, si la caries logra penetrar en la dentina, puede infectar la pulpa, ya que los túbulos conducen directamente a ella.
Pulpa
Es un tejido blando que se encuentra en el centro del diente. También se conoce comúnmente como nervio porque en esta capa es donde se encuentran los nervios y los vasos sanguíneos.
Esta capa tiene la función de enviar una señal sensorial en casa de que el diente haya sufrido algún golpe o que la caries llegue a ella. En ese caso, esa señal sensorial se traduce como dolor. La pulpa también se encarga de formar la dentina y nutrir la pieza dental.
Sistema de Numeración Dental (FDI)
El sistema más conocido para numerar los dientes es mediante la nomenclatura FDI, desarrollada oficialmente por la Federación Dental Internacional. Cada cuadrante tiene 8 dientes, que se numeran desde el centro hacia atrás, empezando por el incisivo central y acabando por el tercer molar. De este modo, a la hora de nombrar una pieza dentaria, primero se dice el cuadrante en el que se encuentra y luego su número/posición dentro del cuadrante.
En el ámbito odontológico, un dato fundamental a la hora de identificar un diente es el cuadrante. La boca se divide en 4 cuadrantes: el número 1 corresponde al superior izquierdo de la boca, el 2 al superior derecho, el 3 al inferior derecho y el 4 al inferior derecho.
Sí, el lado derecho está en el izquierdo y viceversa. Et voilá! Por ejemplo, el canino del cuadrante 2, es el núm.

Agenesia Dental
Cabe la posibilidad de que un adulto no presente alguno de sus dientes definitivos. Esto puede ser debido a una patología congénita que se conoce con el nombre de agenesia dental, que consiste en la ausencia de uno o varios dientes porque no se han llegado a desarrollar.
Esta alteración puede ocurrir tanto en la dentición temporal como en la dentición permanente, pero la falta de erupción de un diente definitivo (a excepción del tercer molar), tiene peores consecuencias estéticas y funcionales. La falta de un diente definitivo en un adulto puede detectarse o bien por la ausencia de la pieza una vez se ha finalizado el recambio dentario, o bien por la presencia del diente de leche, que permanece más tiempo de lo normal a causa de no tener debajo ningún diente pendiente de erupción.