A lo largo de tu práctica clínica como ortodoncista, y muy especialmente, en las primeras etapas de tu carrera profesional, te enfrentarás ante situaciones que te generen incertidumbre, especialmente, en el ámbito legal. Este tipo de circunstancias se dan con cierta frecuencia en las clínicas de ortodoncia. Por ejemplo, cuáles son los pasos que debes dar si, por ejemplo, un paciente decide concluir su tratamiento de ortodoncia antes de la finalización del mismo.
El consentimiento informado no solo es conveniente, sino que es necesario. De esta forma, en cuanto el paciente transmite su deseo expreso o voluntad de abandonar el tratamiento, la relación profesional queda extinguida.
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El Consentimiento Informado: Un Pilar Fundamental
El consentimiento informado no solo es conveniente, sino que es necesario. El hecho de retirar los brackets o la aparatología ortodóncica puede reportar el no haber alcanzado los objetivos previstos al inicio del tratamiento.
En un tratamiento de ortodoncia intervienen varias personas o entidades; el centro donde se realiza el tratamiento, el ortodoncista, las auxiliares y otros especialistas si es un caso complejo; y el paciente no siempre sabe quién es el responsable del tratamiento.
Cuando hay un cambio de ortodoncista durante un tratamiento hay un sólo responsable - el médico responsable del tratamiento - a quien le has firmado el consentimiento informado. Con su nombre y firma y con tu nombre y firma.
Si ha venido otro ortodoncista a la consulta, éste está obligado a que el o la paciente firme un consentimiento informado nuevo con el. Si el paciente no está de acuerdo puede exigirle a su antiguo ortodoncista que le termine el tratamiento. Si no se firma un consentimiento nuevo o un alta del primer ortodoncista éste sigue siendo el único responsable del tratamiento. Esta es la teoría, de ahí hay infinitas posibilidad de atender el caso. Por ejemplo si el paciente no quiere desplazarse a otra consulta o si los dueños de la consulta no dejan que el ortodoncista avise a sus pacientes.
En el colegio de odontoestomatólogos podrán conseguir sus datos y contactar con el o ella para que puedas acabar tu tratamiento con el.
Es muy importante escoger un buen ortodoncista ya que los tratamientos son largos y susceptibles a cambios de doctor, cierre de la consulta etc..
Traspaso de Casos entre Ortodoncistas
En ese caso, el profesional que está realizando el tratamiento de ortodoncia debe estar en completa disposición de facilitar, al compañero que inicie o siga el tratamiento, toda la información clínica necesaria para el correcto seguimiento del caso.
Respecto al segundo profesional (si el paciente ha decidido recurrir a otro ortodoncista), debe recabar la información del tratamiento que le sea de utilidad por parte del profesional inicial.
Un traspaso requiere una correcta comunicación entre los ortodoncistas. El traspaso de casos correcto consiste en pasar TODA la información obtenida en el estudio de ortodoncia y durante el tratamiento al nuevo profesional, así como el plan de tratamiento inicial y la fase en la que está el paciente ahora mismo.
Desafortunadamente, en la mayoría de los casos, los cambio de médicos no se realizan correctamente y el único que sufre las consecuencias es el paciente.
El cambio de uno o más ortodoncistas en un solo tratamiento suele suceder en las clínicas que pertenecen a franquicias y cadenas grandes, en clínicas de mutuas o clínicas pequeñas donde el ortodoncista va una vez al mes.
Los cambios de ortodoncista NO suelen suceder cuando acudes a una clínica donde el ortodoncista es el propietario de la consulta.

Implicaciones Legales y Defensa Profesional
Se interpone una demanda por los daños supuestamente causados por la técnica empleada para ortodoncia que derivaron en graves problemas de reabsorción de las piezas dentales por la presunta mala actuación del doctor demandado.
El demandante acudió a la consulta del demandado para que le realizara una ortodoncia, previa a cirugía por mala oclusión. Una vez realizado el tratamiento se somete a dicha cirugía, donde se observan reabsorciones en algunas piezas dentales.
La cirugía se desarrolla sin incidencias y con buen resultado, por lo que se vuelve a colocar la aparatología fija a fin de terminar el tratamiento y solucionar la patología.
En revisiones posteriores y en las pruebas radiológicas se observan daños irreversibles a medio plazo, provocándole una reabsorción radicular de las piezas dentales, pérdida de superficie ósea mandibular y maxilar y mala oclusión, que hace que la cirugía fuera inefectiva.
Contestada la demanda se alude a que el paciente, en todo momento, ha estado informado de las técnicas y tratamientos que se le iban a realizar, figurando todas ellas en el consentimiento informado firmado por el mismo.
También se pone de manifiesto que la ortodoncia y los tratamientos que realiza el demandado vienen guiados por el centro sanitario y los facultativos que realizan la cirugía y, que una vez se hubo detectado el problema se le ofrecieron las alternativas para permitir un grado de recuperación, retirando la aparatología y colocando retenciones.
La defensa del demandado, llevada por la firma DS Legal Group, manifestó que el tratamiento empleado consiguió el propósito de reducir los problemas del paciente para poder someterse a cirugía y los problemas o secuelas a los que se alude no son achacables al tratamiento, sino que el demandante sufre una reabsorción idiopática generalizada que no tiene relación con la reabsorción ortodóncica o quirúrgica.
Durante el proceso queda puesto de manifiesto que el demandante se estaba sometiendo a un doble tratamiento, ortodóncico y quirúrgico, y que ambos tratamientos tenían una conexión, siendo uno dependiente del otro. Siendo el resultado de mejoría en el tratamiento de ortodoncia y la cirugía óptimos.
Cuando comienzan los problemas de reabsorción, se intentan soluciones consensuadas entre los cirujanos y el demandado, adoptándose la más adecuada que es la retirada de los aparatos y puesta de contenedores, ya que cuando aparecen estos signos patológicos lo adecuado es retirarlos.
También queda patente el poco seguimiento del paciente y el abandono del tratamiento y que, por tanto, su patología no está provocada por el tratamiento de ortodoncia, ya que no es posible determinar la etiología de la reabsorción generalizada grave.
Determinantes en el procedimiento fueron las pruebas periciales que no apreciaron ningún error profesional y sí un correcto y necesario tratamiento para la finalidad para la que estaba pautado.
Fue relevante para la desestimación final de la demanda la importancia probatoria de los informes periciales aportados por el demandado y por el perito designado judicialmente, que concluyeron que la praxis había sido correcta y que no se había infrigido la lex artis ad hoc.
En muchas ocasiones, a lo largo de los tratamientos, surgen novedades o complicaciones en el diagnóstico que cambian radicalmente la manera de afrontar el tratamiento realizado hasta el momento y obligan a los profesionales a replantear cómo afrontarlo. El reto de los facultativos en estos casos es hacerse entender por los pacientes o sus familiares y, en caso de una reclamación, tener el mejor seguro con el mejor equipo de profesionales.
Caso Clínico y Defensa Legal
Desde 2002 hasta finales de 2006 la clínica dental realizó un tratamiento de ortodoncia para controlar el desarrollo dental del paciente.
Durante 2006 los dos facultativos que realizaban el seguimiento comprueban que 2 molares de leche estaban incrustados en el maxilar superior, problema que fue tratado posteriormente en un hospital público.
Un informe pericial, por la parte de la paciente, destacaba que se debieron hacer correcciones ortodóncicas durante el crecimiento (que ya ha terminado) para corregir la alteración esquelética, inclusión de premolares superiores, discrepancia osteodentaria severa, así como mordida cruzada.
La defensa de estos dos doctores fue realizada por DS Legal Group (Defensa Sanitaria) y se basaba en el hecho de que el problema en el maxilar superior detectado en 2006 se diagnosticó cuando se realizaron las pruebas pertinentes.
A pesar de que la acusación se apoyaba en que los dentistas no realizaron las pruebas que se suponían preceptivas, la sentencia absolvió de toda responsabilidad a los facultativos, destacando que los padres de la paciente suspendieron el tratamiento iniciado en la clínica de estos dos doctores tras el diagnóstico de la incrustación de los premolares en el maxilar superior.
En conclusión se consiguió demostrar que el diagnóstico fue el acertado, que el seguimiento y tratamiento el adecuado y que la falta de seguimiento radiográfico, aunque reprochable, no había sido generador de los daños. En este sentido los daños tuvieron su causa en el abandono durante dos años del tratamiento que se estaba realizando en el paciente con los perjuicios consiguientes.
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