Llevar a tu hijo al dentista es vital para mantener unos dientes sanos y promover unos hábitos de higiene bucal adecuados. Sin embargo, desde el punto de vista de un niño, la visita al dentista puede ser un acontecimiento aterrador: estar tumbado en un sillón en una habitación con la que no está familiarizado, llena de objetos y ruidos desconocidos y con un extraño que le mete instrumentos inusuales en la boca. Además, como tu hijo irá perdiendo los dientes de leche, puede necesitar muchas visitas al dentista.
Para ayudar a aliviar el miedo de tu hijo al dentista en el futuro, aquí tienes algunos consejos que le harán sentirse más relajado y cómodo.

Consejos Clave para Preparar a tu Hijo
1. Empieza a una Edad Temprana
Cuanto antes visite tu hijo al dentista, mejor. Esto ayudará a que tu hijo se familiarice con la consulta dental como un lugar seguro en el que pueden atender sus necesidades bucodentales. Además, cuando se inician las visitas al dentista a una edad suficientemente temprana, el niño se familiarizará con él y, tras unas cuantas visitas, dejará de verlo como un extraño. Los dentistas pediátricos recomiendan que la primera visita comience a los 12 meses o cuando les salga el primer diente.
2. Haz que las Cosas Sean Sencillas
Cuando te prepares para una visita al dentista, sobre todo si es la primera vez, es importante que no compartas demasiados detalles con tu hijo. Compartir mucha información con tu hijo puede hacer que plantee más preguntas. Además, añadir más información sobre tratamientos adicionales como los empastes dentales podría provocar una ansiedad innecesaria. Mantén siempre una actitud positiva cuando hables con tu hijo de la próxima visita al dentista.
3. Utiliza Técnicas de Relajación
Las técnicas de relajación son esenciales sobre todo para los niños que sufren ansiedad, ya que ayudan a reducir la fobia dental y les permiten estar relajados. Una simple respiración profunda, una exhalación lenta y una inhalación profunda o pedirle a tu hijo que sople burbujas a través de una pajita podría ayudar a ofrecer algo de alivio. Los ejercicios de relajación muscular también pueden ayudar a relajar el cuerpo del niño. Trabajar constantemente con ejercicios de relajación antes de ir al dentista puede ayudar a desarrollar asociaciones subconscientes de sentirse relajado al hacer visitas al consultorio dental.
4. Cuidado con las Palabras que Utilizas
Si quieres aliviar el miedo de tu hijo al dentista, es mejor que no utilices palabras asociadas al dolor cuando hables con él sobre el dentista. Deja que el personal de la consulta dental introduzca su vocabulario a los niños para ayudarles a superar cualquier situación difícil. Una de las frases favoritas de los padres es la de «vamos a hacer que te revisen la sonrisa y te cuenten los dientes». Es aconsejable que utilices términos positivos como sano, fuerte y limpio para que la visita al dentista parezca divertida en lugar de algo alarmante y aterrador.
5. Haz un Simulo de Visita a la Clínica
Antes de reservar su primera cita en nuestra clínica dental pediátrica, puedes probar a hacer un simulacro de visita al dentista. Puedes hacer un simulacro de la visita y utilizar simplemente un cepillo de dientes para representar la herramienta de limpieza de los dientes. Incluso puedes sostener tu espejo para ilustrar cómo el dentista mirará sus dientes. La importancia de un simulacro de visita es que hacer que tu hijo se familiarice con la rutina para que se sienta más cómodo cuando llegue el momento de la visita real.
6. Lleva un Juguete
Tener un peluche, una muñeca o una manta favorita puede ser justo lo que tu hijo necesita para mantenerse cómodo durante su visita al dentista. Los objetos que les resultan familiares suelen tranquilizar a los niños.

El Papel del Odontopediatra Especializado
Aún son muchos los padres que llevan a sus hijos al mismo odontólogo general que les atiende a ellos. Pues lo cierto es que sí se puede pedir mucho más. A pesar de que no existen las especialidades en Odontología, desde hace décadas se imparten ofertas de formación en Odontopediatría en todas las universidades. Además de esta formación especializada en problemas dentales infantiles, los odontopediatras aúnan vocación y experiencia en el cuidado exclusivo de la salud oral de los más pequeños de la casa. Y entre las muchas cuestiones que desarrollan los odontopediatras en su día a día destacan las técnicas de manejo de la conducta infantil.
Estas técnicas son imprescindibles para lograr que el niño tenga una experiencia más que agradable en el gabinete dental.
5 Consejos para Relajarte en el Dentista y Disfrutar tu Visita
Al llegar a la clínica «es fundamental ganarse la confianza del niño», comenta la Dra. Silvia Álava. Para la Dra. Dra. Asunción Mendoza Mendoza, presidenta de la SEOP y catedrática de Odontopediatría de la Universidad de Sevilla. La Dra. Asunción Mendoza advierte que es tarea de todo el equipo lograr un ambiente óptimo para fomentar la confianza. Por su parte, la Dra. Paloma Planells aconseja «evitar, en nuestro primer encuentro con el paciente, recibirlo ya en el propio sillón dental. Por el contrario, resulta muy beneficioso crear un ambiente propicio para hacer la historia clínica y de antecedentes odontológicos en una zona acogedora que nos facilite conocer las relaciones entre el paciente y los familiares o acompañantes.
«Esto no quiere decir que tengas que hacer bromas o contar chistes», apunta Silvia Álava. También la Dra. Paloma Planells apuesta por hacer al niño «preguntas directas buscando la respuesta personal de ellos, para así darles importancia y seguridad en sí mismos. Una buena parte de la motivación, la estaremos comenzando en esos primeros momentos.
Es cierto que muchas veces los adultos solemos quitarle importancia a lo que los niños sienten. Pero esto no es correcto porque parece que estamos menospreciando sus emociones. «Debemos entender que en un determinado momento el niño puede tener un poco de miedo. Entonces podemos preguntarle si está preocupado, en lugar de decirle ‘no te preocupes’ porque parece que le estamos diciendo que está equivocado y que no debe sentirse así.
«Conviene explicar los tratamientos muy por encima y sin tecnicismos, que sea de forma clara y sencilla para que el niño lo pueda entender. Es muy importante explicarles lo que ellos tienen que hacer: ‘tienes que estar muy quieto, tienes que abrir la boca grande, aprieta fuerte, etc.’. Durante el tratamiento hay que darle algún respiro y decirle que lo ha hecho muy bien para continuar», argumenta la Dra.
Ajustar la agenda de pacientes infantiles es realmente complicado porque «cada niño marca su ritmo y siempre hay que respetarlo. Nunca debemos forzarle a hacer algo que no quiere ni comprende», explica la Dra. Y es que «nunca debemos olvidar que cada edad requiere un trato y acercamiento diferente. Es frecuente tender a minimizar la edad del paciente y este hecho nos hace perder de forma inmediata la confianza de ellos», argumenta la Dra.
Es por eso que para la Dra. Paloma Planells «nuestro equipo de recepción debe saber tratar con corrección tanto al paciente infantil como a los progenitores, y desde el mismo momento en que se da la primera cita. Comprendemos que es algo ciertamente complejo, sin embargo, es crucial. En cuanto al mobiliario hay que cuidarlo, pero es fundamental prestar atención a que un paciente de dos años no tiene los mismos gustos que uno de cuatro, seis…, y no digamos a partir de la adolescencia. Para la psicóloga Silvia Álava el hecho de «conseguir que haya un ambiente agradable para los niños, les tranquiliza mucho.
Lidiar con los padres «es nuestro caballo de batalla continuo como odontopediatras», explica la Dra. Paloma Planells. «Cada progenitor tiene su propio bagaje y esto requiere de nosotros un esfuerzo extra. El paciente infantil nunca toma la decisión final de ser atendido por un profesional u otro. Nosotros debemos responder a las expectativas profesionales y humanas que los progenitores esperan. Debemos contemplar, tanto la situación familiar, como el tipo de educación que reciben los niños y niñas (progenitores helicóptero, tigre, secretario…).
Educar a los padres es esencial para tratar de evitar que entren en la consulta, porque, en ese caso, «es muy probable que haya que atender al niño y también a su padre o madre. Pero no solo porque hay que centrar la atención en el niño, sino porque, además, los niños se portan mejor cuando no están sus padres delante», argumenta la psicóloga Silvia Álava. En cuanto a la permanencia de acompañantes durante el tratamiento dental, la Dra. Paloma Planells opina que «debe ser manejado de forma individual en cada caso. En pacientes de corta edad, en muchas ocasiones preferimos que los progenitores permanezcan con sus hijos, pues el niño está acostumbrado a su presencia y ello nos facilitará el control y motivación durante los procedimientos. Del mismo modo, los progenitores suelen ser fundamentales en el tratamiento de pacientes con necesidades especiales, menores con desconocimiento de nuestro idioma y otras circunstancias individualizadas.
Estos 10 consejos que hemos explicado ayudan y favorecen una experiencia grata para el niño, pero esto no siempre es posible, sobre todo, si el niño ha vivido una experiencia previa negativa. ¿Qué hacer entonces? Para la psicóloga Silvia Álava es necesario «valorar cada caso y ver qué podemos hacer. Lo ideal es que el niño no se vaya sin hacer el tratamiento porque al final el pequeño se queda con la sensación de no haber sido capaz de hacerlo y, además, aprende que si se pone muy bruto consigue evitar aquello que le da tanto miedo. Los niños son curiosos por naturaleza, así que los odontopediatras deben tener un extra de paciencia y los conocimientos necesarios para responder a sus preguntas.
¿Existe alguna recomendación para que mi hijo vaya sin miedo al dentista? La respuesta es sí. Es recomendable que todos los niños hagan su primera visita al dentista durante el primer año de vida. Este consejo se debe a que obtendremos una serie de beneficios sobre la salud bucodental de nuestro bebé. En esta primera revisión, el odontopediatra (dentista especializado en niños) te dará los tips necesarios para evitar que tu hijo padezca enfermedades en su boca como la caries, gingivitis… Además, el niño va creando un vinculo con el entorno y su doctor para evitar crearle temores en un futuro.
Uno de los problemas más comunes por lo cual los peques no quieren ir al dentista es por el miedo al escuchar esa palabra. Para ello lo más importante es llevarlo a un especialista y no mentirle en ninguno de los casos. El miedo se puede presentar de diferentes formas en niños, aunque las más frecuentes son:
- Miedo a lo desconocido.
- Miedo tras haber sufrido una mala experiencia anterior.
Pautas básicas para evitar el miedo al dentista en niños. Revisiones periódicas Tal y como explicábamos anteriormente, es muy importante que tu hijo se familiarice con el entorno de su Clínica Dental. Para ello debe acudir a revisiones periódicas desde que es muy pequeño (primer año de vida). En estas revisiones el Odontopediatra te dará una serie de consejos para evitar que tu pequeño sufra enfermedades bucodentales. En el caso de no acudir, tu hijo podría sufrir problemas en su boca como la caries o la gingivitis que le generarán dolor o molestias.
Elige una clínica especializada en Odontopediatría
Uno de los puntos más importantes es sin duda este, ya que la mayoría de malas experiencias se crean por un inadecuado trato del niño por un Odontólogo no especializado en Odontopediatría. Los Odontopediatras son Odontólogos que se han especializado en el tratamiento dental en los niños. Para ello conoce las técnicas necesarias para manejarlos y establecer una relación de confianza con ellos que le permita realizar su tratamiento bucodental. Todos los Odontopediatras son Odontólogos, pero no todos los Odontólogos son Odontopediatras.

El Rol Fundamental de los Padres
Una vez que los 2 puntos anteriores se hayan cumplido, el papel de los padres es fundamental para poder llevar a cabo el tratamiento dental en un niño. ¿Quieres saber que está en tus manos para evitar que tu hijo supere el miedo al dentista?
- Nunca engañes a tu hijo. Dile que vais a ir visitar al dentista para que sus dientes estén sanos. Enséñale fotos de la Clínica Dental, de sus instalaciones, de los doctores… Puedes jugar con él a los dentistas enseñándole a abrir la boca, contando sus dientes…
- Prohibido hablar de experiencias o palabras negativas hacia el dentista delante de él. Todos los comentarios deben ser positivos, evitando otros como:«No te va a doler».«No te van a pinchar» , » Te van a pinchar un poco»…«Sólo te van a arrancar una muela».«¿Te ha dolido?»«Pobrecito mi niño» etc.
- No te preocupes si su reacción de primeras es violenta, llora, o no quiere entrar. Es una reacción totalmente normal en niños ante situaciones desconocidas y para ello están preparados los Odontopediatras.
- Si acompañas a tu hijo dentro de la consulta intenta no intervenir en la conversación del niño con su doctor, a no ser que sea el propio Odontopediatra quien te lo diga. Si hablan varias personas a la vez puede ser que las técnicas que usan los Odontopediatras no funcionen ya que desviarás la atención del niño y no se podrá crear ese vinculo con el doctor.
- Si le has prometido alguna recompensa a tu hijo, nunca impliques a su doctor ya que puede ser perjudicial para la correcta evolución del tratamiento. Los niños se desenvuelven mucho mejor solos sin presencia de los padres. Este hecho está demostrado científicamente, aunque siempre es bueno que en la primera consulta entren con sus papas para conocer a los doctores.
Errores Comunes que Debes Evitar
Como padres debemos transmitir normalidad y calma, de lo contrario el niño entenderá que el miedo al dentista está justificado. Cuando prepares a tu hijo para la visita al dentista no emplees palabras que puedan asustarle como aguja, inyección, agujerear, pinchar, etc. Términos como un pequeño pellizco, agua para dormir tu diente, o cosquillas en el diente son mejores para el niño.
Es normal que los padres, al llevar a su hijo al dentista, sientan aprensiones o desconfianza sobre cuál será la reacción del niño al tratamiento dental. Para los padres es de gran consuelo saber que el niño participará gustoso en la nueva experiencia. En la mente de los niños se asocia castigo con dolor y cosas desagradables. No debemos transmitir al niño que el problema es el dentista, sino conseguir que interiorice que debe cuidar su cuerpo y protegerlo de elementos nocivos. La causa primaria del miedo en los niños es escuchar a sus padres quejarse de sus experiencias personales con el dentista.
Para los padres que aún temen los servicios dentales, actualmente hay muy modernas y cómodas técnicas para el manejo del niño en el consultorio. Generalmente se encuentran dificultades cuando los padres u otras personas han inculcado temores profundos en el niño. El odontólogo cooperará plenamente saludando al niño con cordialidad y llevándolo a recorrer la clínica, explicando y haciendo divertidas demostraciones con el equipo dental. En estas visitas se realizan aplicaciones de flúor o se enseña el uso correcto de utensilios de limpieza dental. No sólo para preservar la dentadura, sino también su salud en general.
El dentista no debe ser colocado en una situación comprometida donde se limita lo que puede hacer para el niño. Los padres nunca han de forzar las cosas mostrando al niño exceso de simpatía, mimos, miedo o desconfianza.
La Primera Visita: Un Momento Clave
En esta primera visita de los niños al dentista, el odontopediatra revisará la presencia o no de caries “de biberón”, si se hay alteraciones del crecimiento o cualquier anomalía relacionada con la erupcional dentaria. Antes de la erupción dentaria es importante pasar una gasita humedecida o similar con agua tibia por las mucosas y superficies blandas de la boca del bebé para retirar los restos de leche. En concreto masajear de manera circular las encías además suele provocar alivio al bebé cuando comienza la erupción dental. Uno de los problemas de la primera visita de los niños al dentista es que suelen ir con miedo. Conviene evitarlo favoreciendo la relación del niño con el odontopediatra.
La primera visita al dentista es un momento importante en la vida de cualquier niño y, como padres, es natural querer que esta experiencia sea positiva y libre de estrés. El cuidado dental temprano no solo ayuda a prevenir problemas futuros, sino que también establece la base para una relación saludable y duradera con la salud bucal.
¿A qué edad debe ser la primera visita al dentista para niños?
La mayoría de los padres creen que deben llevar a su hijo al dentista por primera vez solo cuando aparecen problemas visibles, como caries o malformaciones en los dientes. Sin embargo, lo recomendable es acudir a la primera consulta mucho antes, incluso antes del primer año de vida.
Los dentistas infantiles aconsejan que la primera visita se realice cuando aparece el primer diente, lo que suele ocurrir entre los 6 y 12 meses de edad. Si a los 12 meses aún no ha salido ningún diente, también es conveniente hacer una revisión para asegurarse de que el desarrollo bucal avanza correctamente.
Este primer contacto con el dentista permite detectar posibles alteraciones en el crecimiento dental, prevenir la caries temprana y ofrecer a los padres las herramientas necesarias para mantener una buena higiene oral en casa. Además, establecer una rutina de revisiones desde una edad temprana ayuda a que el niño se acostumbre al ambiente del consultorio y evite desarrollar miedo en el futuro.
| Edad Recomendada para la Primera Visita | Beneficios |
|---|---|
| Entre 6 y 12 meses (o cuando aparece el primer diente) |
|
Beneficios de una primera visita al dentista en niños temprana
Llevar a tu hijo a revisiones dentales desde sus primeros meses de vida no solo sirve para asegurarse de que todo marcha bien, sino que también aporta grandes beneficios a largo plazo:
- Prevención de caries tempranas: La caries del biberón es una de las principales afecciones en los niños pequeños y puede aparecer incluso antes de los dos años. Con una visita temprana, los padres recibirán consejos sobre cómo evitarla y proteger la salud dental de su hijo.
- Desarrollo de hábitos saludables: Aprender desde pequeño la importancia del cepillado y la higiene oral, como usar hilo dental, facilitará la creación de una rutina que el niño mantendrá durante toda su vida.
- Detección precoz de anomalías: Durante la consulta, el odontopediatra podrá detectar problemas en la mordida, malformaciones o alteraciones en la erupción dental que, si se corrigen a tiempo con una ortodoncia infantil, evitarán tratamientos más complejos en el futuro.
- Evitar el miedo al dentista: Muchos adultos desarrollan fobia al dentista porque sus primeras experiencias fueron dolorosas o estresantes. Acostumbrar al niño a las visitas odontológicas desde temprana edad hará que las vea como algo normal y positivo.
Consejos para cuidar la salud dental de tu hijo desde el principio
- Higiene bucal desde el nacimiento: Antes de que salgan los dientes, limpia las encías del bebé con una gasa humedecida o un dedal de silicona después de cada toma.
- Cepillado adecuado: Desde la aparición del primer diente, utiliza un cepillo de cerdas suaves y una cantidad mínima de pasta con flúor (del tamaño de un grano de arroz). A partir de los tres años, la cantidad de pasta puede aumentar al tamaño de un guisante.
- Cuidado con el azúcar: Evita endulzar el chupete con miel o azúcar y limita el consumo de bebidas azucaradas, como zumos industriales. La leche materna es el mejor alimento para la salud dental del bebé, pero si toma biberón, es importante limpiar sus dientes después.
- Control del uso del biberón y chupete: El uso prolongado del biberón o chupete puede afectar el desarrollo de la mordida. Se recomienda retirarlo gradualmente entre los 12 y 18 meses.
- Visitas regulares al dentista: No esperes a que haya problemas para acudir al especialista. Lo ideal es realizar revisiones cada seis meses para detectar cualquier anomalía a tiempo y garantizar un correcto desarrollo bucal, ya que así se pueden prevenir la mayor parte de tratamientos de ortodoncia con brackets.
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