La Fascinante Historia de la Higiene Dental en la Antigüedad

Desde su imponente arquitectura hasta las intrigas de sus emperadores, el mundo romano sigue cautivando nuestra imaginación. En 2023 se hizo viral una curiosa pregunta dirigida a hombres: «¿Con qué frecuencia piensas en la Antigua Roma?». Para sorpresa de muchas mujeres, las respuestas revelaron que muchos hombres piensan en el Imperio Romano -tan asociado a valores masculinos- a diario o, incluso, varias veces al día. ¿El motivo? «Hay tanto que pensar», decía alguien en uno de los vídeos más compartidos.

Entre tantos temas dignos de reflexión, ¿te has detenido a pensar cómo cuidaban los antiguos romanos su salud dental? En una sociedad obsesionada con la apariencia, donde los gladiadores eran símbolos de fuerza y poder, ¿podrían estos deportistas de élite de la antigüedad haber lucido una sonrisa tan brillante como su gladius, la espada con la que se jugaban la vida en la arena?

Mosaico de gladiadores romanos. Imagen ilustrativa del poder y la estética en la Antigua Roma.

Los Primeros Pasos de la Higiene Dental

La higiene dental ha recorrido un largo camino desde sus humildes comienzos. Lo que hoy consideramos prácticas básicas de cuidado bucal, como el cepillado diario y el uso de hilo dental, son el resultado de siglos de innovación y entendimiento médico.

Los registros más antiguos de herramientas de limpieza dental datan de alrededor del 3500 al 3000 a.C. en las civilizaciones del Antiguo Egipto y Mesopotamia, donde se utilizaban «palillos de dientes» fabricados a partir de ramas de árboles.

El precursor del cepillo de dientes moderno se originó en China durante la dinastía Tang (619-907 d.C.), hecho de cerdas de cerdo fijadas a mangos de bambú o hueso.

Las pastas dentales también tienen una larga historia, con evidencia de «polvos dentales» utilizados en el Antiguo Egipto hecho de ingredientes como la ceniza de cáscara de huevo y piedra pómez.

La adición de flúor a las pastas dentales y al suministro de agua en la mitad del siglo XX marcó un punto de inflexión en la prevención de la caries dental.

El reconocimiento de la importancia de los cuidados dentales profesionales, incluidas las limpiezas regulares y el chequeo de las condiciones de la boca, ha sido un avance crucial en la prevención de enfermedades dentales y bucales.

Prácticas Dentales en el Antiguo Egipto

En palabras de Heródoto, que visitó Egipto en el siglo VI a.C., los egipcios "situaban la limpieza por encima del decoro". Según el famoso historiador griego, los habitantes del país del Nilo tenían algo así como una obsesión por la higiene corporal, algo que al parecer se convirtió en un aspecto fundamental de sus vidas.

En realidad, no hemos de subestimar la importancia que los antiguos egipcios otorgaban al cuidado personal. Ambos sexos, sobre todo entre las clases más acomodadas, prestaban mucha atención a su aspecto y querían, además, estar a la última en materia de moda y maquillaje, nada muy distinto a lo que ocurre hoy en día. Un claro ejemplo de ello son los ajuares funerarios descubiertos en algunas tumbas, donde sus propietarios fueron enterrados con un auténtico arsenal de productos cosméticos.

De hecho, el árido clima egipcio, con su ambiente cargado de polvo y su calor asfixiante, convertía la higiene personal en algo esencial para preservar la salud. Y aunque la depilación corporal no era algo totalmente generalizado, sí era bastante habitual entre todas las clases sociales. Por ejemplo, entre las clases menos favorecidas se usaban navajas de sílex y, en general, a falta de jabón se empleaba aceite.

Como ya hemos visto, los egipcios no conocían el jabón, así que para asearse usaban el natrón (el agente deshidratante empleado en la desecación de cadáveres durante el proceso de momificación), las cenizas y la sosa, que eran bastante eficaces a la hora de eliminar la suciedad, aunque no producían espuma. Pero las clases populares no tenían más opción que bañarse en el Nilo o en alguno de sus canales, que eran usados también como sistemas de alcantarillado y de eliminación de aguas residuales.

Otro aspecto que los antiguos egipcios tenían muy en cuenta era la higiene bucal, necesaria para tener un aliento fresco y agradable ya que era muy habitual el consumo de grandes cantidades de ajo, cebolla y rábanos. Por ejemplo, el historiador romano Plinio informa de que los egipcios se limpiaban los dientes con una pasta elaborada a base de raíces de plantas y se la aplicaban con una rama previamente masticada o con una caña rígida.

Pintura de la tumba del gobernador Sarenput II en Qubbet el-Hawa.

En el antiguo Egipto ya utilizaban una crema dental fabricada con pezuñas de buey, sal, pimienta, mirra, cáscara de huevo quemada, agua y piedra pómez. Y mejoraban el sabor de estas cremas con menta o flores.

Aunque, sin embargo, todos estos cuidados no evitaban los problemas dentales. La finísima arena del desierto se introducía en las casas y pasaba a formar parte de alimentos como el pan, lo que tenía un efecto abrasivo en los dientes. Los abscesos eran muy corrientes y muchas personas murieron de problemas derivados de ellos, como el longevo faraón Ramsés II. La caries, sin embargo, era un problema menor, sobre todo entre las clases populares, debido a que ingerían muy pocos productos azucarados. Esta era una dolencia más habitual entre las clases altas, que sí consumían pasteles endulzados con miel y dátiles.

La Higiene Dental en la Antigua Roma

En la antigua Roma, la higiene personal y pública no era tan avanzada como en la actualidad. Sin embargo, sí existían algunos hábitos y prácticas de higiene que se consideraban importantes para su bienestar y salud. Hay varios ejemplos de ello: la popularidad de los baños públicos, el uso del aceite de oliva para limpiar el cuerpo, el acceso a agua potable y la instalación de equipamientos de alcantarillado en muchas ciudades.

Los romanos no solo se preocupaban por la limpieza de los dientes. Inspirados por los etruscos, los romanos usaban oro y dientes de animales o humanos para reemplazar piezas perdidas. Según el poeta Marcial, algunos romanos reparaban dientes dañados con oro. Aunque tenían sus riesgos, las extracciones eran comunes y se hacían con herramientas específicas, como fórceps.

Veamos algunas de las prácticas más comunes:

  • Palillos y ramas masticables: los romanos usaban palillos llamados dentiscalpia, hechos con madera de lentisco, oro o incluso plumas.
  • Pasta de dientes rudimentaria: elaboraban pastas con cenizas de huesos, cáscaras de huevo trituradas y polvo de conchas marinas.
  • Enjuagues bucales sorprendentes: aquí surge una de las mayores controversias. ¿Empleaban los romanos la orina como enjuague bucal? La orina, rica en amoníaco, era conocida por sus propiedades blanqueadoras y antisépticas, y los romanos la utilizaban en lavanderías y, posiblemente, en la higiene dental. Sin embargo, esta práctica no era generalizada ni aceptada por todos. El poeta Catulo, en un tono mordaz, ridiculizó a quienes la usaban.

Termas romanas: Un centro de higiene y socialización en la Antigua Roma.

A los romanos les gustaba mantener la dentadura blanca. Ante la inexistencia de otras alternativas, se hizo común el enjuague con orina, tanto animal como humana. El motivo es que la orina contiene amoníaco, un compuesto de nitrógeno e hidrógeno, que es capaz de actuar como agente de limpieza. Hoy en día, el amoníaco es un ingrediente en los productos de limpieza más útiles para vidrio, porcelana, acero inoxidable y para quitar la suciedad adherida al horno, por ejemplo.

Para almacenarlo, existían tinajas públicas en las que los romanos podían hacer sus necesidades. Los ciudadanos esperaban hasta que la orina se esterilizada y se disolviera en amoníaco. Una vez hecho esto, existían diferentes recetas. Algunas, como la del médico, del siglo I, Escribonius Largus, que aconsejaba usarlo junto con vinagre, miel, sal y cristal molido. Otros, como el autor, filósofo y comandante Plinio el Viejo recomendó los siguientes ingredientes: "cenizas, cabeza de liebre y dientes de burro, mezclados con extractos de cerebro de ratón o liebre".

Otros Métodos a lo Largo de la Historia

Los humanos han usado distintos elementos para limpiar sus dientes desde que usan herramientas. Palos como cepillos de dientes, pelo de caballo como hilo dental, entre otros. Más adelante leerás que hay referencias a enjuagues bucales en el Antiguo Egipto; también las hay en China, Grecia y Roma.

Pero la referencia más antigua de uno como tal viene del siglo I antes de Cristo en Roma, compraban botellas de orina portuguesa y las usaban para enjugarse. Importar esto logró ser tan popular que el emperador Nerón puso un impuesto. Se creía que la amoníaco en la orina desinfectaba la boca y limpiaba los dientes. Esto se usó hasta el siglo XVIII en algunas culturas.

Otros enjuagues bucales que se usaron fue sangre de tortuga, que se creía que desinfectaba la boca y limpiaba los dientes. También se mezclaron frutos rojos, menta y vinagre o vino.

Veamos algunos ejemplos de otras culturas:

  • Mesopotamia: Para limpiarse la dentadura recomendaban una mezcla compuesta de alumbre, menta y turu aromático.
  • India: Aconsejaba frotarlos con una mezcla de miel y diversas sustancias. Así se evitaría el mal aliento y al mismo tiempo: “Se sanea la boca, saben mejor los alimentos y produce satisfacción al espíritu”.
  • China y Japón: En sus grandes libros el “Nei Ching” y “El espejo dorado” hay recetas para limpiar los dientes con polvos de caparazón de tortuga. También se utilizaban cuernos de ciervo pulverizado, conchas de cigarra, etc.
  • Antigua Grecia: El famoso doctor griego Hipócrates fue uno de los primeros en recomendar la limpieza de los dientes con una pasta dental seca, que llamaban polvo dentífrico.

La Evolución Continúa

En 1700, el inglés Willian Addis fue el primero en vender cepillos de dientes en grandes cantidades. Y antes de que se creara la pasta dental moderna se usaba una mezcla de polvos que tenía algo abrasivo, como talco, mezclado con aceites esenciales. El cepillado diario se convirtió en una tarea común durante la Segunda Guerra Mundial. El cepillo dental de nylon surgió en 1938 y el eléctrico en la década de los sesenta.

Tabla Comparativa de Métodos de Higiene Dental Antiguos

Civilización Método Principal Ingredientes Comunes Propósito
Antiguo Egipto Pasta dental Pezuñas de buey, sal, pimienta, mirra, cáscara de huevo quemada, piedra pómez Limpieza y aliento fresco
Antigua Roma Palillos, pasta dental, enjuague bucal Madera de lentisco, cenizas de huesos, cáscaras de huevo, orina Limpieza, blanqueamiento
Mesopotamia Mezcla dental Alumbre, menta, turu aromático Limpieza y buen aliento
China Polvos dentales Caparazón de tortuga, cuernos de ciervo pulverizado, conchas de cigarra Limpieza

Preguntas Frecuentes

¿Todos usaban orina para lavarse los dientes?

Aunque la orina era conocida por sus propiedades blanqueadoras, su uso como enjuague bucal no era una práctica extendida.

¿Tenían una dieta perjudicial para los dientes?

Al contrario de lo que podríamos pensar, los romanos disfrutaban de una dieta beneficiosa para la salud bucal. Rica en alimentos no procesados y sin azúcares refinados, protegía sus dientes y limitaba la aparición de caries.

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