La fase de retención es la última fase de la ortodoncia, y se inicia cuando se han retirado los aparatos. Para mantener los dientes en la posición correcta se utilizan unos retenedores especiales. La Dra María Orquín os explica en qué consiste la fase de retención y cuándo se realiza en el tratamiento de ortodoncia.

¿Qué es la fase de retención?
Es la fase que viene justo después del tratamiento activo de ortodoncia. Y es tan importante, o más, que el tratamiento en sí mismo, porque es en esta fase en la que se estabilizarán los resultados que hemos conseguido con tanto esfuerzo.
Es muy importante realizar revisiones periódicas cuando se ha llevado aparato, ya que los dientes después de moverlos tienen una tendencia natural a volver a su situación anterior. Ésta situación la controlamos llevando los aparatos de retención por las noches, al menos durante el primer año sin brackets.
LOS RETENEDORES DESPUÉS DE LA ORTODONCIA - LOS DIENTES SIEMPRE SE VAN A MOVER LUEGO DE LOS BRACKETS.
Tipos de retenedores
Los aparatos que se suelen utilizar en la fase de retención pueden ser fijos o removibles. La diferencia es que los fijos van como su término indica no se pueden quitar, mientras que los removibles se pueden quitar y poner.
Retenedores Removibles
Dentro de la gama de retenedores removibles encontramos de 2 tipos. En función del estado de la boca al inicio del tratamiento el ortodoncista elegirá uno u otro modelo.
- Retenedor HAWLEY: Consiste en un aparato de resina y alambre que lleva un pequeño paladar y es usado por los niños que han llevado una 1ª Fase de ortodoncia y tienen dentición mixta, o por algún adulto que use férula de descarga.
- FÉRULA O ESSIX: Es un aparato transparente, sin paladar y casi imperceptible a la vista. Se suele utilizar por la noche y es el más utilizado.
Probablemente sea el aparato más común de los retenedores removibles, y puede ser utilizado tanto para la arcada superior como para la inferior. La placa clásica de Hawley se compone de retenedor de Adams para los molares de 0,025 o 0,030 pulgadas, un arco vestibular de 0,028 o 0,035 pulgadas, que contacta con la superficie vestibular de los caninos y de los cuatro incisivos, y el cuerpo de acrílico que se adapta a los tejidos blandos y a la superficie lingual de los dientes, además de servir como método de unión.

Un diseño alternativo es el retenedor circunferencial o de arco contínuo, también conocido como retenedor de Begg, el cual sólo incorpora un arco labial, sin utilización de retenedores interoclusales, facilitando así que se produzca un mayor número de contactos interoclusales durante la retención por movimientos verticales de las piezas de los sectores posteriores, ya que el arco labial estándar y los retenedores de Adams de la placa de Hawley se extienden interoclusalmente, entre ambas arcadas, lo que limita estos movimientos verticales de los dientes posteriores.
Otra modificación de la placa de Hawley es la incorporación de acrílico en el arco vestibular para mejorar el control de rotación de los dientes anteriores o incluso sustituir la sección anterior del arco por un segmento de alambre translúcido, mejorando la estética.
Retenedores fijos
La retención fija consiste en un alambre delgado que se pega en la parte interna de los dientes permitiendo que no se muevan con el tiempo. Generalmente se coloca en los incisivos delantero.
A veces se utilizan los dos tipos de retenedores combinándolos de manera simultánea para mayor seguridad en los resultados.
Desde su introducción en 1977, estos retenedores han ido modificando su diseño inicial, así como el material en que se han fabricado, usándose blue-elgiloy, acero inoxidable, oro en distintos grosores, con o sin bucles en caninos.
Inicialmente eran redondos o rectangulares. Posteriormente se comenzó a usar el alambre multifilar o trenzado, compuesto por varias hebras o hilos de alambre. La ventaja del retenedor trenzado es que su superficie irregular permite una mayor retención mecánica para el composite, sin la necesidad de realizar bucles retentivos en sus extremos.
Básicamente existen dos tipos de cementado para estos retenedores: con adhesión sólo a caninos o adheridos a cada uno de los dientes del segmento anterior. En función del tipo de cementado empleado, se utilizará una sección de alambre específica.
En aquellos casos en los que los retenedores sólo se fijen a los caninos, el alambre debe de tener una sección de 0,032 pulgadas, siendo éste un diámetro relativamente rígido. Normalmente, el retenedor cementado solo en los caninos es efectivo en el mantenimiento de la anchura intercanina, pero deficiente en la prevención de rotaciones individuales de los incisivos.

En la arcada superior, resulta más complejo de utilizar, sobre todo en los casos de una sobremordida correcta, pues existen interferencias con los incisivos inferiores. Normalmente el retenedor se suele extender sólo hasta los incisivos laterales.
Duración de la fase de retención
Justo al terminar tu ortodoncia, el retenedor no es solo para dormir: se usa prácticamente todo el día al inicio. La fase de retención comienza inmediatamente después de retirarte los brackets o de finalizar tus alineadores. Durante los primeros meses, tu ortodoncista te indicará que uses el retenedor removible a tiempo completo, es decir, día y noche (unas 22 horas diarias), retirándolo solo para comer, beber algo distinto al agua y para la higiene bucal.
Esta recomendación típica suele abarcar aproximadamente entre 4 y 6 meses iniciales, dependiendo de cada caso. Por ejemplo, algunos especialistas aconsejan usar el retenedor todo el día durante los primeros 4 meses tras el tratamiento y luego continuar solo por las noches. Otros pueden extender este período intensivo a 6 meses o más de uso 22 horas al día antes de pasar a la siguiente fase. ¿Por qué tanto tiempo? Porque los primeros meses tras retirar los aparatos tus dientes son muy susceptibles a moverse de nuevo, ya que el hueso y el ligamento periodontal necesitan tiempo para consolidarse en la nueva posición.
Tras esa fase inicial intensiva, el uso del retenedor normalmente se reduce a solo por las noches. Una vez que tu ortodoncista comprueba que los dientes se mantienen estables, podrás usar el retenedor únicamente al dormir cada noche. Esto suele ocurrir alrededor de los 3-6 meses posteriores a la ortodoncia (nuevamente, varía según el caso y las indicaciones profesionales). Por ejemplo, en nuestra clínica a muchos pacientes les recomiendo: “Usa el retenedor todos los días todo el día el primer trimestre, y a partir del cuarto mes, póntelo solo para dormir”. De hecho, es un protocolo común: los primeros meses uso diario completo, luego se pasa a uso nocturno.
Aquí es donde muchos pacientes se sorprenden: los retenedores (especialmente los removibles) idealmente deben seguir utilizándose de forma indefinida en las noches, aunque con el tiempo la frecuencia puede volverse un poco más flexible. Te explico: tus dientes nunca dejan de ejercer micro-movimientos a lo largo de la vida - incluso en la edad adulta hay pequeñas modificaciones en la dentadura debido a la masticación, al envejecimiento o a cambios en encías y hueso.
Por eso, la recomendación más conservadora y segura es usar algún tipo de retenedor “para siempre”. Esto no significa necesariamente todas las noches de tu vida, pero sí mantener un régimen de uso nocturno regular de por vida para evitar que, con los años, tus dientes se desalineen. En la práctica, muchos ortodoncistas sugieren, tras los primeros 1-2 años de uso constante por las noches, seguir usando el retenedor algunas noches por semana de por vida (por ejemplo, 3-4 noches a la semana). Otros esquemas, según la estabilidad de tu caso, podrían recomendar usar el retenedor solo una noche por semana después de cierto tiempo.
Quiero ser muy sincero contigo: Si deseas mantener tu sonrisa perfectamente alineada, deberás tener el retenedor como compañero nocturno por muchos años, idealmente de por vida. En palabras simples, “el retenedor es para siempre”. Sé que quizá esperabas oír que solo era cosa de unos meses y ya; pero como profesional debo informarte correctamente. ¡No te desanimes! Usar el retenedor por la noche realmente no es tan molesto una vez que te acostumbras: los modelos transparentes son cómodos e invisibles, no interfieren con tu descanso, y el hábito se vuelve parte de tu rutina como lavarte los dientes.
Piensa que es un pequeño precio a pagar por conservar para siempre la sonrisa espectacular que lograste.
A continuación, se muestra un resumen de las fases de retención:
- Fase 1 - Retención inicial (0-3/6 meses post-ortodoncia): Uso del retenedor a tiempo completo, día y noche (unas 22 horas al día), quitándotelo solo para comer, beber y aseo dental.
- Fase 2 - Retención nocturna intensiva (hasta ~1 año post-ortodoncia): Uso del retenedor solo por las noches, todas las noches. Tras esos primeros meses de 24h, tu ortodoncista verifica estabilidad y te permite dejar de llevarlo tantas horas.
- Fase 3 - Retención de mantenimiento a largo plazo (de 1-2 años en adelante): Uso nocturno permanente, pero con menor frecuencia según tu caso. Aquí las indicaciones varían: muchos profesionales aconsejan seguir poniéndote el retenedor todas las noches indefinidamente si es posible (la opción más segura). Otros pueden indicarte que tras uno o dos años de retención estricta, uses el retenedor nocturno intermitente, por ejemplo unas cuantas noches por semana de por vida, o incluso una noche cada semana si los controles muestran que todo está estable.
Como ves, la respuesta a “¿cuánto tiempo tengo que llevar el retenedor por las noches?” es muy a largo plazo. La intención no es asustarte, sino que comprendas que la retención es una parte fundamental del tratamiento ortodóncico.
Quizá pienses: “¿Tan grave es si me salto algunas noches?”. Entiendo la tentación de descuidarse; después de años con ortodoncia, uno quiere “liberarse” de cualquier aparato. Los dientes, tras la ortodoncia, tienen cierta inestabilidad inicial. Investigaciones clínicas han demostrado que, al dejar de usar el retenedor, los dientes pueden empezar a desviarse en cuestión de días. De hecho, se ha observado movimiento dental tan pronto como a los 2-3 días de no llevarlo.
Yo mismo he visto pacientes que, por descuido de un par de semanas, notan que su retenedor removible les aprieta más de lo normal al volver a usarlo, señal de que los dientes se movieron ligeramente. Si dejas pasar aún más tiempo sin retenedor, los desplazamientos serán mayores y podrían arruinar parte de lo conseguido con la ortodoncia.
¿Qué significa esto en la práctica? Que si una noche te olvidas del retenedor, no va a ocurrir una catástrofe instantánea - no te alarmes, por una sola noche probablemente no pase nada significativo. Pero si omites su uso de forma recurrente, especialmente en los primeros meses, los dientes empezarán a desplazarse poco a poco hacia su antigua posición. Al principio tal vez ni lo notes, pero con el tiempo podrías ver separación entre algunos dientes o leves giros. Y si continúas sin retenedor, la recidiva puede empeorar.
Por eso insistimos tanto los ortodoncistas en la fase de retención: sabemos que una mala adherencia al retenedor tira por la borda el esfuerzo, tiempo y dinero invertido en tu sonrisa. Créeme, no quieres repetir el tratamiento porque los dientes se movieron por no usar el retenedor.
Incorpóralos a tu rutina nocturna como otro hábito de higiene: después de lavarte los dientes, ponte el retenedor antes de acostarte. Si aún así olvidaste una noche, no entres en pánico. Úsalo al día siguiente en cuanto lo recuerdes y la noche siguiente con normalidad.
Si notas que tu retenedor removible ya no encaja bien o aprieta demasiado después de un periodo sin usarlo, ¡no lo fuerces! Esto es señal de que hubo movimiento dental.
Usar mal o no usar tus retenedores conlleva el riesgo de que tus dientes se desalineen de nuevo, en mayor o menor medida. Mientras más tiempo estés sin retenedor, más difícil será corregir la recidiva y posiblemente necesites re-tratamiento. Así que aunque suene pesado, ¡sigue con tu retenedor tal como te indicaron!
Cuidado de los retenedores
Tanto los retenedores fijos, como los removibles, requieren ciertos cuidados, muy parecidos a los de cualquier aparato de ortodoncia. En el caso de los retenedores fijos es recomendable evitar alimentos duros que podrían provocar su rotura. También se recomienda no tocar el aparato con los dedos, etc.
En cuanto a los retenedores removibles es fundamental llevarlos el tiempo indicado por el ortodoncista, no comer con el aparato puesto y lavarlo al menos una vez al día con agua fría.
Ahora que sabes que tus retenedores van a ser compañeros de largo plazo, es importante saber cuidarlos correctamente. Un retenedor en buen estado no solo hará mejor su trabajo de mantener tus dientes alineados, sino que también te resultará más cómodo y saludable (un retenedor sucio puede acumular bacterias, ¡puaj!).
- Limpieza diaria: Cada mañana al despertarte, retira tu retenedor removible y límpialo suavemente. Lo ideal es cepillarlo con un cepillo de dientes suave y solo con agua fría y jabón neutro. No uses pasta dental abrasiva, ya que podrías rayar el plástico transparente y hacer que pierda su brillo y se opaque. Enjuaga bien el retenedor antes de volver a guardarlo.
- Nada de calor: Nunca expongas tus retenedores a altas temperaturas. Eso significa que no debes limpiarlos con agua caliente ni dejarlos cerca de fuentes de calor (como radiadores, la consola del coche al sol, etc.), ya que el plástico podría deformarse. Siempre agua fría o tibia.
- Productos de limpieza: Además del cepillado diario con agua y jabón, puedes usar pastillas limpiadoras efervescentes específicas para prótesis o retenedores una o dos veces por semana.
- Almacenamiento seguro: Cuando te quites el retenedor removible (por ejemplo, para comer), guárdalo siempre en su estuche rígido. Nada de envolverlo en servilletas ni dejarlo suelto en el bolsillo o cartera, ya que es la receta para que acabe roto o perdido por accidente. He escuchado muchas historias de retenedores tirados a la basura por estar envueltos en un papel en la bandeja de un restaurante.
- Cuidado con el fijo: Si llevas retenedor fijo, estate atento a cualquier sensación extraña. Si notas que el alambre fijo se despega siquiera parcialmente de un diente, acude al ortodoncista cuanto antes. Un retenedor fijo despegado no cumple su función y puede permitir movimientos indeseados; además podría molestarte la lengua.
- Revisiones periódicas: No “abandones” a tu ortodoncista después de la ortodoncia. Es fundamental acudir a las citas de retención o control que te programen. Suelen ser con menor frecuencia (por ejemplo, a los 3 meses, luego a los 6 meses, después anuales). En esas revisiones comprobaremos que todo marcha bien: que los retenedores siguen en buen estado, limpios y ajustando correctamente, y que tus dientes permanecen alineados. Con el paso de los años, los retenedores removibles se desgastan y pierden rigidez, especialmente las férulas transparentes. Un signo de esto es que ya te quedan más flojas de lo habitual. Cuando el retenedor ya no ajuste bien por desgaste, hay que reemplazarlo por uno nuevo. Tu ortodoncista evaluará esto en las revisiones.
- No descuides tu higiene bucal: Tener un retenedor fijo significa que debes ser muy cuidadoso con la limpieza para evitar acumulación de placa en esa zona. Y tener uno removible significa que además de tus dientes, debes limpiar el aparato. Así que mantén tus hábitos de cepillado (idealmente después de cada comida) y utiliza enjuague o hilo según te hayan indicado.
Siguiendo estos consejos, tus retenedores se mantendrán en óptimas condiciones y cumplirán su función a la perfección.
Revisiones
Además de revisar las pequeñas recidivas que pueda haber, también debemos hacer una radiografía panorámica al finalizar el tratamiento para ver que las raíces de los dientes están en buen estado y cómo evolucionan los cordales (las muelas del juicio).
Revisaremos una o dos veces al año al paciente para controlar los cordales. Antes de que causen molestias o generen que los dientes se muevan le remitiríamos a su dentista para que realice la extracción de las muelas del juicio si lo cree conveniente. Ya que no siempre es necesario.
En Novasmile estamos contigo antes, durante y después del tratamiento. Siempre que nos necesites seguiremos cuidando de tus dientes.
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