Pocas elaboraciones hay en nuestra cocina que causen tanto furor como las recetas de croquetas. Perfectas para practicar la cocina de aprovechamiento y tan válidas para una comida de celebración como para un día cualquiera. Siempre bienvenidas en nuestra mesa y, seguramente, en las vuestras también.
Aunque las sintamos muy nuestras, las croquetas no nacieron en España. Hay varias teorías sobre su origen, pero todas apuntan a un país: Francia. La más extendida cuenta que el «padre» de las croquetas fue Louis de Bechamel, el encargado de la cocina del rey Luis XIV, pero fue el maestro Antonie Cámere el que tuvo la idea de cubrirlas con una capa crujiente, que es la que le da el nombre. Llegara como llegaran a los recetarios tradicionales españoles, hoy no hay casa en la que no se haga de vez en cuando alguna versión de este delicioso manjar.
Para celebrar el Día de la croqueta, os proponemos estas recetas de croquetas que hemos ordenado en función de sus ingredientes, distinguiendo croquetas de productos cárnicos y embutidos, croquetas de quesos, croquetas de pescado, croquetas de verduras o de croquetas de setas. Ya nos diréis cuáles os gustan más.
Un mundo bien conocido como el de las croquetas de pollo, las croquetas de jamón, las croquetas de queso o las croquetas de puchero, algunas primas de platos internacionales como el frikandel o las korokke japonesas. Recordad, además, que podéis hacer cualquiera de estas recetas sin frituras siguiendo nuestra recetas de croquetas al horno.

El Secreto de la Bechamel Perfecta
La base de unas buenas croquetas de jamón es una bechamel suave y bien cocinada. Para elaborar la bechamel, sigue estos consejos:
- Derrite la mantequilla en una sartén a fuego medio.
- Añadimos a la mantequilla derretida la harina tamizada, de esta manera no se harán grumos.
- Ahora vamos a ir añadiendo poco a la leche y el caldo hasta obtener un textura cremosa sin llegar a ser líquida.
- Añade poco a poco la leche a la mezcla de harina y mantequilla, removiendo sin parar para evitar grumos.
- Cocina a fuego medio hasta obtener una crema espesa y homogénea.
La bechamel es el alma de cualquier croqueta, pero también puede ser un campo minado si no se maneja bien. Una bechamel mal hecha puede arruinar el resultado final, ya sea porque se queda demasiado líquida y hace imposible formar las croquetas o porque se vuelve tan espesa que parecen ladrillos. Para evitar desastres en la cocina y conseguir una textura cremosa y equilibrada, sigue estos consejos:
- Mueve, mueve y mueve: Usar una varilla en lugar de una cuchara de madera ayuda a deshacer posibles grumos desde el inicio. La clave está en remover constantemente para que la harina y la mantequilla se integren bien con la leche. Si en algún momento aparecen grumos, no entres en pánico: puedes batir con una batidora de mano para salvar la textura.
- Leche caliente, no fría: La leche debe estar templada o caliente antes de incorporarla a la mezcla. Si la agregas fría, la bechamel tardará más en integrarse y podrá generar grumos. La incorporación de la leche debe hacerse poco a poco, removiendo bien en cada adición para que la mezcla quede homogénea. Algunos chefs incluso aromatizan la leche calentándola con una hoja de laurel, cebolla o nuez moscada para darle un extra de sabor.
- Harina bien cocida, nunca cruda: Uno de los errores más comunes es no cocinar bien la harina antes de añadir la leche. La harina debe mezclarse con la mantequilla y cocinarse a fuego medio durante al menos 2 o 3 minutos. Esto permite que pierda el sabor a crudo y que se forme la base de la bechamel con la textura correcta. Si la harina no está bien cocida, la bechamel tendrá un sabor desagradable y poco apetitoso.
- Paciencia infinita: la bechamel espesa poco a poco: La paciencia es la clave de una buena bechamel. Aunque parezca demasiado líquida al principio, con el tiempo y la cocción adecuada, espesará hasta alcanzar la consistencia perfecta. No tengas prisa por retirar la mezcla del fuego. Cuanto más tiempo la cocines a fuego bajo y removiendo, mejor será el resultado final. Un truco profesional es dejar la bechamel un poco más espesa de lo habitual, ya que al enfriarse adquirirá una consistencia más firme, ideal para formar las croquetas.
- El toque maestro: nuez moscada y sal en su justa medida: La nuez moscada es el ingrediente secreto que le da a la bechamel su característico sabor gourmet. No abuses de ella: una pizca es suficiente para realzar el sabor sin que se vuelva dominante. Ajusta la sal al final de la preparación, teniendo en cuenta que el atún también aporta un toque salado.
Receta Clásica: Croquetas de Jamón Ibérico
Las croquetas de jamón ibérico son un clásico de la gastronomía española y una verdadera delicia para el paladar. Si quieres aprender cómo hacer croquetas de jamón de forma sencilla y conseguir un resultado cremoso y lleno de sabor, estás en el lugar adecuado.
Para obtener unas croquetas de jamón deliciosas, es fundamental contar con ingredientes de primera. Antes de comenzar con la preparación de estas deliciosas croquetas de jamón ibérico, asegúrate de contar con todos los ingredientes necesarios. Cada uno de ellos es clave para conseguir el equilibrio perfecto entre cremosidad y sabor auténtico.
La preparación de unas croquetas de jamón ibérico perfectas requiere atención a cada detalle.
- Picamos bien el jamón ibérico para que quede en taquitos muy pequeños.
- Ponemos en la sartén la mantequilla y la harina y en cuanto se funde la primera, removemos y agregamos la mitad del jamón, para que este quede envuelto en esa masa o roux.
- Muy despacio, vamos añadiendo la leche a chorritos, dejando que la masa la vaya absorbiendo antes de añadir más. De esta manera, nunca nos saldrán grumos, mientras que si añadimos toda la leche de golpe, tendremos que trabajar más removiendo para disolverlos correctamente.
- Mientras, cocemos los huevos y los pelamos, picándolos también muy finamente.
- Conforme la bechamel va espesando y terminamos de añadir toda la leche, vamos probando de sal, porque el jamón puede ser suficiente para sazonar nuestra pasta de croquetas.
- Cuando prácticamente esté en su punto, añadimos el resto del jamón y el huevo duro picado.
- Sabremos que ya está lista cuando toda la sartén se llene de burbujas, y al remover la pasta haga un ruidito con la sartén, formando caminitos o pasillos al pasar la cuchara.
- Sacamos la bechamel y la dejamos enfriar en una fuente. Yo la cubro con un film de cocina para que no haga costra.
- Cuando la pasta está bien fría, formamos las croquetas y las envolvemos en huevo batido y pan rallado, friéndolas en tandas de cuatro o cinco croquetas en aceite muy caliente. Así conseguimos que no se nos abran y nos lleguen con un aspecto bien apetecible a la mesa.
Cuando la bechamel esté lista, añade el jamón ibérico picado en pequeños trozos. Vierte la masa en una fuente y cúbrela con papel film, asegurándote de que el plástico esté en contacto directo con la bechamel para evitar que se forme una capa. Deja enfriar la mezcla en la nevera durante al menos 4 horas.
Pasa cada croqueta primero por huevo batido y luego por pan rallado. En una sartén profunda, calienta abundante aceite de oliva virgen extra. Cuando el aceite esté bien caliente, fríe las croquetas en pequeñas tandas hasta que estén doradas.
Croquetas de Jamón - Receta Tradicional muy Fácil y Caseras
Variantes Creativas: Más Allá de la Receta Tradicional
La versatilidad es una de las características principales de las croquetas de jamón. Se pueden servir como aperitivo, con una bebida fresquita, como parte de un bufé variado o un plato combinado con unas patatas fritas. Aquí te presentamos algunas opciones para variar la receta tradicional:
- Croquetas de bacalao: Tan clásicas en la Semana Santa. Aquí podéis ver cómo hacerlas paso a paso, con todo detalle.
- Croquetas de pollo: Un plato sencillo y casero que gusta a grandes y pequeños.
- Croquetas de queso: Si a la hora de hacer croquetas de queso, utilizáis un queso potente como el queso roquefort, el resultado es una delicia, que sorprende a todos por la intensidad en cada bocado.
- Croquetas de espinacas y queso azul: La combinación de ingredientes en esta receta de croquetas de espinacas y queso azul es sorprendente y exquisita. Las espinacas y el queso encajan estupendamente y recuerdan a la clásica receta de espinacas a la crema.
- Croquetas de atún: Transforma una simple lata de atún en unas croquetas cremosas y crujientes.

El Toque Final: Freír y Servir
Cuando la masa esté bien fría formamos las croquetas y las pasamos por huevo batido y pan rallado, asegurando que quedan bien cubiertas. Calentamos abundante aceite de oliva en un cacito y freímos las croquetas en tandas de tres o cuatro. Así conseguimos que la temperatura del aceite no baje y queden perfectas.
Para freír nuestras croquetas. Ponemos una sartén o una cazuela de paredes altas al fuego con abundante aceite de oliva virgen extra suave, para freír. Vamos cocinando las croquetas a fuego alto. Retiramos a un plato con papel absorbente.
Consejos Adicionales
- Congelar croquetas: Para congelar croquetas las colocamos en una fuente sin amontonar, las metemos al congelador y dejamos 12 horas. Para freírlas no es necesario descongelarlas.
- Huevos bien batidos: Debemos batir muy bien los huevos durante unos minutos con las varillas o un tenedor. Es fundamental que no te queden partes de clara sin batir bien ya que se quedarían adheridos a la croqueta y caerían al pan rallado al rebozarlas.
Tabla de Variedades de Croquetas
| Tipo de Croqueta | Ingredientes Principales | Características |
|---|---|---|
| Jamón Ibérico | Jamón Ibérico, Bechamel | Sabor intenso, cremosas por dentro |
| Pollo | Pollo desmenuzado, Bechamel | Clásico, ideal para aprovechar sobras |
| Bacalao | Bacalao desalado, Bechamel | Tradicional en Semana Santa |
| Queso Roquefort | Queso Roquefort, Bechamel | Sabor fuerte y distintivo |
| Espinacas y Queso Azul | Espinacas, Queso Azul, Bechamel | Combinación sorprendente y deliciosa |
| Atún | Atún en lata, Bechamel | Práctico y versátil |