¿Te resulta familiar esa molestia punzante al tomar un helado o beber algo frío? Si es así, probablemente estés experimentando sensibilidad dental, una afección muy común, pero a menudo ignorada hasta que se vuelve constante o limitante. Uno de cada ocho españoles tiene dientes sensibles al frío.
La sensibilidad dental es un problema muy común que implica molestias o dolor en los dientes cuando entran en contacto con ciertas sustancias y temperaturas. El dolor a menudo es agudo y repentino, pero temporal, y generalmente se centra en uno o varios dientes. No hay grupos de riesgo para la sensibilidad dental, puede sucederle a cualquiera.
La sensibilidad dental se caracteriza por un dolor agudo y breve en los dientes, desencadenado por estímulos como el frío, el calor o los alimentos ácidos. Así, gestos como comer o beber pueden resultar especialmente dolorosos o molestos por culpa de dicho problema.
Entender sus causas, tratamientos y prevención es el primer paso para dejar atrás esas molestias. Aunque no siempre indica un problema grave, puede ser la señal de que algo en tu salud oral necesita atención. Lo más importante no es acostumbrarse, sino descubrir qué la está causando y actuar cuanto antes. Ignorarla puede agravar problemas como la retracción de encías, el desgaste del esmalte o incluso la presencia de caries.

¿Por qué aparece la sensibilidad dental y cómo tratarla?
La sensibilidad dental aparece cuando la capa interna del diente, la dentina, queda expuesta a estímulos externos. Esta exposición permite que el frío, el calor, los alimentos dulces o ácidos, o incluso el tacto, lleguen directamente al nervio del diente, provocando ese dolor agudo y breve tan característico.
¿Qué es exactamente la sensibilidad dental?
La sensibilidad dental es un dolor repentino, intenso y localizado que se produce cuando la dentina queda expuesta. La dentina está cubierta por el esmalte en la corona del diente, y por cemento en la raíz. Cuando esa protección se pierde, los túbulos dentinarios -pequeños canales que conducen al nervio- quedan al descubierto y reaccionan ante estímulos externos.
Este dolor no dura mucho, pero puede repetirse con frecuencia y afectar a la calidad de vida: comer, beber o incluso hablar puede volverse incómodo.
Es importante no confundir la sensibilidad dental con un dolor constante, que podría indicar otro tipo de patología como una caries profunda, una pulpitis o una infección. Ante la duda, lo mejor es acudir al odontólogo para obtener un diagnóstico claro.
En las piezas dentales sanas, el esmalte protege la capa subyacente de dentina, que es más suave que el esmalte. La dentina contiene miles de túbulos microscópicos también conocidos como canales, que conducen a la pulpa del diente.
La sensibilidad dental está provocada por la exposición de la dentina de las piezas dentales. Por diversos motivos, los dientes van perdiendo su esmalte, permitiendo que la capa interna de la dentina quede expuesta.
Así, para aquellas dolencias que vienen dadas por la pérdida de esmalte por el paso del tiempo, basta con la aplicación de barniz de flúor, que fortalece el esmalte y reduce la sensibilidad.
La sensibilidad dental se presenta como un dolor bastante fuerte, que dura solo unos segundos, y suele aparecer como reacción al calor o al frío.
Lo primero que queremos recomendarte es que si alguna vez sufres sensibilidad al frío en los dientes durante varios días, visites a tu dentista. Pueden existir diversas causas de la sensibilidad al frío en los dientes, siendo algunas de ellas menos peligrosas para tu salud dental.
La dentina es la capa blanda y sensible de nuestro diente junto al esmalte. Cubre la pulpa del diente donde se encuentran nuestros nervios y vasos sanguíneos. Una vez que queda expuesta debido al debilitamiento del esmalte dental, empezarás a experimentar sensibilidad dental.
¿Cómo aliviar la sensibilidad dental? Remedios caseros y tratamiento | Clínica dental Avodent
Causas más comunes de la sensibilidad dental
Existen múltiples factores que pueden provocar esta afección. Estos son los más habituales:

Cepillado demasiado agresivo
Usar un cepillo de cerdas duras o ejercer demasiada presión al cepillar puede desgastar el esmalte y hacer que las encías se retraigan, dejando al descubierto zonas sensibles del diente.
Hay muchas personas que recurren a un cepillado muy enérgico porque consideran que, de esa manera, la limpieza de sus dientes será más eficaz y profunda. Sin embargo, esto no es así.
Un cepillado agresivo con un cepillo de dientes de cerdas duras puede arañar la superficie del esmalte dental.
Erosión ácida
El consumo frecuente de bebidas ácidas (como refrescos, cítricos o vino blanco) o el reflujo gástrico puede desgastar el esmalte y exponer la dentina.
Es recomendable eliminar la ingesta de alimentos y bebidas que contengan ácidos o muchos azúcares. En la medida de lo posible, es conveniente evitar los refrescos y bebidas ácidas que desgastan el esmalte.
Bruxismo
Apretar o rechinar los dientes, especialmente por la noche, puede erosionar el esmalte con el tiempo y aumentar la sensibilidad dental.
Sus mandíbulas apretadas añaden más presión a su mordida y desgastan gradualmente sus dientes superiores e inferiores.
Evite rechinar los dientes. Procura evitar masticar con mucha fuerza o usar la boca para abrir envases y apretar con fuerza la mandíbula.
Retracción de encías
Es común en personas con enfermedad periodontal. Cuando la encía se retrae, deja expuesta parte de la raíz dental, que no está protegida por esmalte y es mucho más sensible.
Una afección muy común es la conocida como retracción de las encías. Lo que ocurre en estos casos, es que la encía ha disminuido, dejando al aire una zona del diente que ya no está protegida.
Un cepillado de dientes agresivo provoca que la encía se retraiga. Y, cuando la encía se retrae, esta deja al descubierto la raíz del diente (una zona especialmente sensible).
La raíz del diente es la parte del diente que se encuentra debajo de la línea de las encías. Contiene los nervios y los vasos sanguíneos y está protegida por una capa de cemento. Cuando la encía o el cemento se dañan, las raíces de los dientes quedan expuestas a todo lo que comes.
Caries y fisuras
Las caries, grietas o empastes deteriorados pueden permitir que los estímulos externos lleguen al nervio.
La aparición temprana de la caries comienza con un pequeño agujero o arañazo en el esmalte de los dientes que no puede ser visible a simple vista. Una vez que las bacterias atraviesan el esmalte, tu dentina queda expuesta a las temperaturas extremas de lo que consumes, a veces incluso al aire frío.
La caries dental actúa de forma paulatina, dañando el esmalte.
Una grieta puede abarcar desde la superficie de mordedura de un diente hasta la raíz.
Las lesiones o el uso de los dientes como herramienta pueden dar lugar a un diente agrietado o astillado. Incluso con una pequeña grieta en el esmalte, puede producirse sensibilidad dental.
Uno de los síntomas de la caries es la sensibilidad dental.
Tratamientos dentales recientes
Después de limpiezas profesionales intensas, empastes o blanqueamientos, es normal sentir sensibilidad dental temporal.
También es posible que la sensibilidad aparezca tras un tratamiento odontológico, como una higiene bucodental profesional, un empaste, un blanqueamiento dental o una endodoncia o tratamiento de conductos. En este caso, las molestias pueden durar hasta pasados unos días de haber terminado el tratamiento.
Debido al peróxido de hidrógeno concentrado, los tratamientos de blanqueamiento dental pueden causar sensibilidad dental temporal.
¿Cómo tratar la sensibilidad dental?
El tratamiento dependerá de la causa. Por eso, el primer paso siempre debe ser el diagnóstico profesional. A partir de ahí, las opciones incluyen:

Pasta dentífrica desensibilizante
Contienen agentes como el nitrato potásico o el fluoruro de estaño que bloquean los túbulos dentinarios. Su uso regular ayuda a reducir los síntomas.
La gama de productos SensiKIN es ideal para dientes sensibles. Son productos específicos para obtener una higiene bucal óptima y, al mismo tiempo, aliviar los síntomas de la hipersensibilidad. Podrás elegir el tratamiento para dientes sensibles que más se adapte a tus necesidades y que te permita disminuir las molestias.
Aplicaciones de flúor
En clínica, se aplican geles o barnices con alta concentración de flúor que fortalecen el esmalte y reducen la transmisión de estímulos.
Cambio en la técnica de cepillado
En clínica, se aplican geles o barnices con alta concentración de flúor que fortalecen el esmalte y reducen la transmisión de estímulos.
Aunque cepillarse los dientes y usar el hilo dental es un buen hábito, la técnica de cepillado es el siguiente paso crucial. Un cepillado agresivo con un cepillo de dientes de cerdas duras puede arañar la superficie del esmalte dental.
Tratamiento periodontal
En casos de retracción gingival o periodontitis, tratar la enfermedad de las encías es imprescindible para detener el avance y reducir la sensibilidad dental.
Férula de descarga
Indicada en pacientes con bruxismo, protege los dientes del desgaste nocturno.
Recubrimiento de la raíz expuesta
En algunos casos, se puede aplicar una resina o realizar un injerto de encía para cubrir la raíz y proteger la zona sensible.
¿Cómo prevenir la sensibilidad dental?
Prevenir esta molestia es posible si adoptas ciertos hábitos:
- Usa productos adecuados para dientes sensibles, desde la pasta hasta el colutorio.
- Evita cepillarte con fuerza: la técnica importa más que la energía que pongas en ello.
- Reduce el consumo de ácidos: bebe agua tras alimentos o bebidas ácidas para neutralizar el pH.
- Evita cambios bruscos de temperatura en comidas y bebidas.
- Acude al dentista de forma periódica, al menos una vez al año, aunque no tengas molestias.
- Controla el bruxismo: si aprietas los dientes, actúa cuanto antes.
La prevención es siempre la mejor solución frente a la sensibilidad dental, sobre todo si ya has tenido molestias en el pasado.
Para evitar este tipo de causas, es necesario llevar una higiene dental correcta, cepillándose los dientes con cuidado, además de usar hilo dental que ayuda a evitar caries.
A continuación te mostramos algunas formas para prevenirla y evitar su aparación una vez evaluadas las causas de la sensibilidad dental.
Por último, la higiene bucodental es clave para evitar la sensibilidad dental en invierno. Es importante incluir el flúor en las rutinas de limpieza de dientes.
Acudir de forma periódica a la consulta del dentista es una prioridad para que no aparezca la sensibilidad dental. Así, en caso de que la sensibilidad dental persista o incluso aumente, es necesario acudir al odontólogo de inmediato.
Recomendaciones adicionales
- Si sientes molestias al consumir alimentos fríos, es fundamental identificar la causa y aplicar soluciones adecuadas.
- Truco útil: Si consumes alimentos ácidos, espera al menos 30 minutos antes de cepillarte los dientes.
- Si la sensibilidad persiste más de dos semanas o se acompaña de otros síntomas (dolor intenso, inflamación, sangrado de encías), es necesario acudir a un dentista.
- Utiliza una pasta dental que contenga flúor para fortalecer el esmalte.
- Cepillado adecuado: Usa un cepillo de dientes de cerdas suaves o medio y cepíllate con movimientos suaves y circulares, no de forma horizontal o agresiva.
¿Y qué pasa con el blanqueamiento dental?
Uno de los efectos secundarios más frecuentes del blanqueamiento es la sensibilidad dental. Pero esto no significa que debas renunciar a una sonrisa más blanca.
Hoy existen técnicas que reducen considerablemente el riesgo de sensibilidad. Además, el odontólogo puede preparar tus dientes previamente con tratamientos desensibilizantes y ajustar la intensidad del blanqueamiento según tu tolerancia.
Eso sí: nunca te sometas a un blanqueamiento sin supervisión profesional. Las soluciones caseras o productos no controlados pueden agravar el problema.