¿Por qué duelen los dientes? Causas, prevención y tratamiento

El dolor dental es el motivo más frecuente de consulta en clínicas dentales. Existen múltiples factores que pueden causar dolor dental y es fundamental conocerlos para poder proporcionar el mejor tratamiento dental.

Causas comunes del dolor dental

En ocasiones, el dolor es muy agudo, intenso y fácil de localizar pero, en otras ocasiones, no es sencillo determinar dónde se origina el dolor. Analizamos a continuación las causas más comunes:

1. Sensibilidad dental (Hipersensibilidad dentinaria)

La sensibilidad dental, también denominada hipersensibilidad o sensibilidad dentinaria, se define como un dolor corto y agudo que aparece en los dientes como respuesta a un estímulo térmico (frío o calor), táctil (la comida, la lengua, el cepillo de dientes), evaporativo (alimentos dulces) y que no puede atribuirse a ninguna otra patología o defecto dental. Los primeros síntomas pueden ser de sensibilidad al frío, al calor, al dulce y a los ácidos, si bien en muchas ocasiones no producen síntomas.

Esa desagradable sensación cuando tomamos algo frío aparece cuando la dentina (generalmente cubierta por el esmalte) queda expuesta. Esto puede ocurrir porque el esmalte se haya desgastado, o por una retracción de la encía. Siempre que sientas sensibilidad no dudes en acudir a tu dentista, hay que descartar que no esté originada por una caries.

La dentina, que es la capa interior de los dientes, está compuesta por una gran cantidad de túbulos (conductos) dentales que comunican el nervio del diente (pulpa dentaria) con el cemento de la raíz o con el esmalte de la corona de los dientes. Cuando se produce la pérdida o desgaste de estos tejidos, por causas que hemos comentado anteriormente, deriva en la exposición de los túbulos a la cavidad bucal y se vuelven más sensibles a cualquier estímulo que allí se produzca, desencadenando así la respuesta dolorosa.

Así mismo, en pacientes con hipersensibilidad dentinaria hay mayor cantidad de túbulos dentinarios abiertos y de mayor diámetro.

Causas de la hipersensibilidad dental:

  • Desgaste del esmalte dental: Provocado por cepillado agresivo, bruxismo, maloclusiones dentarias y dietas muy ácidas seguidas de un cepillado inmediato.
  • Retracción gingival (pérdida de encía): Puede aparecer por enfermedades periodontales, cepillados agresivos y maloclusiones dentarias.
  • Fracturas dentales.
  • Empastes defectuosos.
  • Caries no tratadas.
  • Tratamientos de blanqueamiento dental: Pueden surgir episodios de sensibilidad dentinaria que, en la mayoría de los casos y con el tratamiento adecuado, son reversibles.

La hipersensibilidad dental afecta a entre el 15% y el 25 % de la población general, aunque las mujeres y personas entre 20 y 40 años son quienes presentan más frecuentemente este problema. Además, es más común que aparezca afectación en los dientes premolares y los caninos, aunque la hipersensibilidad puede manifestarse en cualquier diente de la cavidad oral.

2. Enfermedad Periodontal

La enfermedad periodontal es una infección crónica que afecta a los tejidos que rodean y sujetan los dientes. Cuando esta enfermedad avanza, los dientes pierden sujeción y comienzan a moverse. La destrucción del hueso que sujetaba los dientes deja espacios donde se acumulan sarro y bacterias que pueden originar flemones de origen periodontal (sin que haya ninguna caries).

3. Bruxismo

El bruxismo es una parafunción consistente en apretar y/o rechinar los dientes de forma inconsciente. El bruxismo puede aparecer durante la noche (bruxismo del sueño) o durante el día (bruxismo de vigilia). Cualquiera de los dos puede ocasionar dolor dental por una sobrecarga de fuerzas. Los dientes están preparados para aguantar las fuerzas de la masticación pero, cuando existe bruxismo y estas fuerzas anómalas sobrepasan la capacidad de los dientes de soportarlas, pueden doler, fisurarse e incluso llegar a fracturarse. Los dientes más susceptibles de dañarse por el bruxismo son aquellos más posteriores y aquellos que están restaurados (empastes extensos, pernos, endodoncias…).

4. Trauma Oclusal

Se dice que un diente sufre un trauma oclusal cuando está soportando más fuerzas de las que es capaz de amortiguar. Esto ocurre con mucha frecuencia en personas que han perdido piezas dentarias y, al no reponerlas, aquellas que quedan en la boca se ven obligadas a hacer más funciones de las que pueden aguantar.

5. Pericoronaritis

Cuando los dientes erupcionan, deben romper la encía que los cubre hasta alcanzar su posición en la boca. Los molares del juicio son los últimos en erupcionar, y en muchas ocasiones no queda espacio para su completa erupción. Cuando esto ocurre y el molar se queda a medio erupcionar, las bacterias que hay en la propia saliva se meten bajo esa encía pudiendo generar una infección que se conoce como “pericoronaritis”.

6. Dolor Post-Intervención Odontológica

Tras una intervención odontológica, pueden aparecer molestias durante unos días, considerándose normales. Tu dentista es la persona adecuada para informarte de qué molestias es probable que tengas tras el tratamiento. Por ejemplo, puede considerarse normal sentir algo de sensibilidad al frío durante unos días tras realizar un empaste.

7. Caries

Uno de los síntomas más comunes y también de los más temidos de la caries es el dolor que puede acompañar a esta patología bucodental. La caries es una enfermedad muy común entre los niños, jóvenes y adultos, pero no tiene por qué ir acompañada de síntomas como el dolor.

Se conoce como caries al daño en la superficie de los dientes producido por la acción de las bacterias bucales. Estas erosiones dentales se deben a la formación de biofilm sobre la superficie del esmalte. El consumo de bebidas y alimentos azucarados y una limpieza dental deficiente son algunos de los factores que más influyen en la formación de caries.

El dolor de dientes por caries está asociado sobre todo al consumo de bebidas frías o calientes, y de alimentos dulces o ácidos. Justo debajo de la dentina se encuentra la pulpa, un tejido blando con gran cantidad de terminaciones nerviosas. El dolor de dientes por caries suele aparecer desde que el daño llega a la dentina, incrementando su intensidad en la medida que se acerca a la pulpa del diente. Es la pulpa la que contiene terminaciones nerviosas altamente sensibles al dolor.

8. Fracturas y fisuras dentales

Pueden estar originadas por un accidente o un traumatismo.

9. Sarro

La acumulación de sarro en la base del diente afecta directamente a la encía, provocando inflamación y enfermedad periodontal.

Factores de riesgo para la hipersensibilidad dental

En relación con las causas de este problema, los principales factores de riesgo de la hipersensibilidad dental son:

  • Un cepillado agresivo: Puede llegar a provocar la exposición de los túbulos dentinarios.
  • Una dieta ácida, seguida de un cepillado inmediato: Hace que el esmalte dental no tenga tiempo de recuperarse, por lo que puede dañarse más fácilmente.
  • La enfermedad periodontal: Porque puede desembocar en una mayor exposición de la raíz del diente.
  • El uso de cepillos dentales duros: Ya que causan un trauma en los tejidos blandos periodontales.

Complicaciones de la hipersensibilidad dentinaria

La peor consecuencia de la sensibilidad dental guarda relación con las limitaciones que puede provocar en la vida cotidiana de los pacientes; algunos de ellos pueden llegar a sufrir una hipersensibilidad tan exagerada como para provocarles molestias incluso al respirar.

Normalmente, la mayoría de las personas se ven afectadas porque encuentran limitaciones a la hora de las comidas, especialmente con comidas frías y ácidas, así como en su higiene oral, debido a que el roce del cepillo sobre la localización afectada puede provocar dolor y hacer que el paciente evite cepillarse esa zona.

Diagnóstico del dolor dental

El diagnóstico de la hipersensibilidad dentinaria es clínico, en base a la sintomatología del paciente. Se pueden también realizar pruebas de:

  • Vitalidad pulpar: Permite valorar si en determinados dientes hay una mayor sensibilidad a estímulos de cambio de temperatura con respecto a otros dientes.
  • Hipersensibilidad por estímulos de presión: La exploración clínica puede servir para detectar zonas de sensibilidad más localizadas.

Así mismo, se debe realizar un diagnóstico diferencial con otras patologías, como caries profundas que puedan estar causando patologías pulpares. En algunos casos, puede estar indicado realizar radiografías para descartar lesiones de caries interproximales (caries en los espacios interdentales).

Tratamiento para el dolor de dientes

El tratamiento dependerá completamente de la causa identificada. Cada problema que describimos tiene su manera de abordarse.

Tratamientos odontológicos (cuando el origen es dental):

  • Si el dentista encuentra caries múltiples o infecciones, se procederá a tratarlas. Esto incluye eliminar la caries y poner empastes (obturaciones) o realizar endodoncias (tratamiento de conducto) si el nervio del diente está afectado.
  • En caso de absceso grande, se drenará la infección (a veces hay que hacer una pequeña incisión en la encía o a través del diente) y se recetarán antibióticos para combatir la bacteria.
  • Para la enfermedad periodontal, el tratamiento consiste en limpiezas profundas (raspado y alisado radicular) e instrucciones de higiene, y en casos avanzados, cirugía periodontal.
  • Si el problema era una muela del juicio ocasionando pericoronitis, se tratará la infección local y muy probablemente se extraerá la muela en cuanto sea viable para evitar recurrencias.

Uso de férulas o protectores bucales:

Si se diagnostica bruxismo o trastorno de ATM, el odontólogo confeccionará una férula de descarga (un protector de plástico a medida que te pones en los dientes generalmente por las noches). Este dispositivo ayudará a que no desgastes los dientes y a relajar la mandíbula, reduciendo el dolor muscular y dental con el tiempo.

Tratamientos médicos (cuando el origen es sistémico):

  • Para la sinusitis, el médico indicará descongestionantes, lavados nasales con solución salina, quizás antibióticos si es bacteriana, y analgésicos para el dolor. Todo esto aliviará la presión que causaba el dolor dental referido.
  • En una infección de oído, igualmente se recetan los medicamentos adecuados (antibióticos, antiinflamatorios) y al curarse la otitis desaparecerá el dolor en la boca.
  • Si por desgracia el dolor resultaba ser un aviso cardíaco, el manejo urgente del problema del corazón (medicación, procedimientos en el hospital) sería la prioridad y, resuelto el evento, la mandíbula ya no dolerá.
  • Trastornos neurológicos como la neuralgia del trigémino se tratan con fármacos neuromoduladores recetados por el neurólogo (como la carbamazepina, por ejemplo) y otras intervenciones más especializadas si hicieran falta.

En pocas palabras: se trata la causa de fondo.

Tratamiento para la hipersensibilidad dental

Existen dos líneas de tratamiento para la sensibilidad dentinaria:

  • Oclusión de los túbulos dentinarios: El tratamiento se basa en cerrar los túbulos que están presentes en el espesor de la dentina y que se comunican con la pulpa, lo que reduce el movimiento del fluido contenido en su interior. Para conseguir esta oclusión, se utilizan numerosos agentes, que pueden aplicarse en la consulta dental (láser, técnicas adhesivas, barnices de flúor, etc.) o bien por el propio paciente (dentífricos, colutorios o geles) como parte del cuidado bucodental cotidiano. La eficacia de estos agentes depende de su capacidad para adherirse a la superficie dentinaria y para resistir la acción erosiva de los ácidos por lo que es recomendable usarlos repetidamente.
  • Intervención sobre las fibras nerviosas que hay en la pulpa dental: Se trata de lograr un efecto de despolarización, que se consigue con productos tales como las sales de potasio. Esta línea de tratamiento es más lenta y los resultados tardan más tiempo en notarse, por lo que esta técnica puede utilizarse para conseguir mantener los resultados obtenidos tras una fase aguda de oclusión.

10 Consejos para prevenir la hipersensibilidad dental

  1. Mantén una correcta higiene oral. Utiliza un cepillo de dureza media o blanda, bien manual o eléctrico, y renuévalo cada tres meses para no perder su eficacia. La técnica de cepillado debe ser la adecuada, realizando movimientos del cepillo en sentido vertical y no horizontal.
  2. No te olvides del hilo dental. El hilo dental es tan importante como el cepillado de los dientes. Te ayudará a prevenir infecciones en las encías, eliminando los restos de alimentos que se quedan en los espacios interdentales o que son de difícil acceso para el cepillo de dientes.
  3. Elige bien tu pasta dentífrica. Opta por un dentífrico con un índice de abrasividad bajo para evitar desgastes del esmalte dentario y compleméntalo con un buen enjuague bucal, te ayudará a reducir la sensibilidad dental.
  4. Sigue hábitos dietéticos adecuados. Evita el consumo excesivo de alimentos ácidos, como la calabaza, las aceitunas y algunas frutas como las moras y los arándanos. Si los ingieres, espera, al menos, veinte minutos para lavarte los dientes, así darás tiempo a que el esmalte dentario se recupere de la agresión, gracias al efecto tampón de la saliva.
  5. Evita el consumo de bebidas y alimentos muy fríos o calientes. Los cambios bruscos de temperatura aumentan la sensibilidad dental e inflaman los nervios situados en el interior de tus dientes, provocando inflamación y dolor.
  6. Deja de fumar. El tabaco está directamente relacionado con la retracción o pérdida de las encías, pudiendo desarrollar hipersensibilidad dental y otras patologías bucales como la gingivitis o la aparición de caries.
  7. No hagas un uso indebido de tus dientes. Morder bolígrafos o lápices, cortar objetos o tirar de elementos con tus dientes acelerará su desgaste y la aparición de enfermedades bucodentales.
  8. Emplea férulas de descarga si sufres bruxismo. El acto involuntario de apretar los dientes puede desgastar tus dientes y provocar sensibilidad dental, dando lugar también a problemas en la articulación de la mandíbula.
  9. No caigas en falsos mitos para blanquear tus dientes. La aplicación de bicarbonato y zumo de limón en los dientes no es un magnífico método de blanqueamiento como popularmente se cree, sino todo lo contrario; ambos productos resultan muy dañinos para el esmalte del diente, causando la aparición de hipersensibilidad dentinaria.
  10. Consulta a tu dentista ante la aparición de hipersensibilidad dentinaria. Tu odontólogo, tras su diagnóstico según tu caso, determinará el tratamiento más adecuado y descartará la presencia de otras patologías.

Remedios caseros para aliviar el dolor de dientes

Cuando el dolor es generalizado y desesperante, uno busca cualquier remedio casero o consejo rápido para sentir alivio.

  • Analgésicos de venta libre: Puedes tomar medicamentos para el dolor comunes como ibuprofeno o paracetamol (acetaminofén) siguiendo la dosis indicada en el prospecto. Estos fármacos ayudan a reducir la inflamación y el dolor moderado. Ten precaución de no exceder la dosis y evita tomar aspirina si crees que puede haber infección grave o problemas de sangrado.
  • Enjuagues con agua salada tibia: Es uno de los remedios caseros más antiguos y efectivos para el dolor bucal. Mezcla media cucharadita de sal en un vaso de agua tibia y haz buches (gárgaras suaves) durante 30 segundos, varias veces al día. El agua salada limpia la boca, ayuda a reducir la inflamación de las encías y puede aliviar irritaciones. En caso de absceso, también colabora a drenar y desinfectar ligeramente la zona. Escupe el enjuague, no lo tragues.
  • Compresas frías o calientes: Para el dolor de origen inflamatorio (por ejemplo, un absceso o golpe), suele aliviar aplicar frío externo en la cara, a la altura del área adolorida. Envuelve hielo en un paño y colócalo en la mejilla por intervalos de 10 minutos. El frío adormece ligeramente y reduce la hinchazón. En cambio, si el dolor es muscular o articular (mandíbula tensa por bruxismo), a veces viene mejor aplicar calor húmedo (como una toalla tibia) en el lado de la cara para relajar los músculos. Prueba qué te va mejor en tu caso.
  • Clavo de olor u otros analgésicos naturales: El clavo de olor contiene eugenol, una sustancia usada históricamente para calmar el dolor dental. Puedes usar un clavo de especia colocándolo cerca de la zona dolorida o empapando un algodoncito en aceite de clavo (lo venden en farmacias/herbolarios) y aplicándolo cuidadosamente.

Dolor de dientes y estrés

El dolor de dientes por estrés es más habitual de lo que parece, y no solo por el bruxismo. Consecuencia de la ansiedad es la aparición puntual de gingivitis en las encías. Este cúmulo de bacterias puede terminar afectando a los dientes y no solo revestir un sangrado ocasional durante el cepillado.

¿Cuándo consultar a un dentista?

Es posible que lleve tiempo preguntándose si debe aguantar la sensibilidad al dolor o si debe hacerse una revisión dental. Los dientes dolorosos pueden ser sin duda una señal de alarma de una enfermedad como la periodontitis o la caries. Por eso debe concertar cuanto antes una cita con su dentista para que le examine los dientes. Sólo un experto puede diagnosticar exactamente por qué te duelen los dientes de repente y prescribir las medidas adecuadas para tratar no sólo los síntomas, sino también la causa subyacente.

Para que los dientes sean menos sensibles, el dentista puede sellar los cuellos dentales abiertos o dañados por el esmalte con un barniz especial de flúor o también cerrar los túbulos dentinarios -los pequeños túbulos nerviosos de la dentina responsables de transmitir el estímulo al nervio dentario- con un plástico. Esto detiene la transmisión del estímulo y el dolor deja de producirse.

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