Más de la mitad de los adultos padecen con mayor o menor frecuencia dolores dentales provocados por estímulos como alimentos o bebidas fríos, calientes o dulces. El dolor es pasajero y no persiste durante mucho tiempo, pero es desencadenado de nuevo y posiblemente incluso intensificado por cada acción del estímulo. Este fenómeno se denomina «cuello dental hipersensible» o con el término científico de hipersensibilidad dentinaria, y se caracteriza por una sensación dolorosa breve, punzante y localizable ante estímulos:
- mecánicos (sonda)
- químicos (ácido)
- térmicos (principalmente frío, pero también calor)
- osmóticos (dulces)
- evaporativos (cánula de aspiración, chorro de aire)
La cual remite transcurrido un tiempo que va desde segundos hasta minutos.
La sensibilidad dental o hipersensibilidad dental va más allá de ser una simple molestia en la boca. La hipersensibilidad o sensibilidad dental es un dolor agudo y corto causado por la exposición de la dentina y como respuesta a diferentes estímulos externos (como el frío, el calor, el ácido o los dulces).
En este artículo se exponen la etiología de los cuellos dentales sensibles y estrategias de prevención y tratamiento de hipersensibilidades dentinarias acreditadas e innovadoras.
En la consulta odontológica, el secado de cuellos dentales mediante chorro de aire o la colocación de la cánula de aspiración también puede desencadenar estos dolores.
Para muchos pacientes, una sintomatología dolorosa acusada, por ejemplo al ingerir bebidas frías, supone una pérdida de calidad de vida. Debido a la amplia extensión de las zonas dentales sensibles, tanto el autotratamiento como la terapia profesional adquieren una importancia considerable en la terapia profesional.
¿Cómo aliviar la sensibilidad dental? Remedios caseros y tratamiento | Clínica dental Avodent
Etiología de las hipersensibilidades dentinarias
El complejo de síntomas
Un diente periodontalmente sano, rodeado por el esmalte dental y que no presenta lesiones cariosas, por regla general no suele ser sensible. Las sensibilidades tan solo pueden aparecer cuando, debido a la pérdida de sustancias dentales duras (esmalte y cemento radicular) o a causa de la reabsorción del aparato de sostén periodontal, la dentina desprotegida está expuesta al medio oral. La aparición de una hipersensibilidad dentinaria es atribuible principalmente a tres factores de un complejo de síntomas:
- Una lesión gingival (recesiones singulares o generalizadas).
- Un defecto de la sustancia dental dura.
- Un componente erosivo.
Las hipersensibilidades no aparecen hasta que concurren estos tres síntomas.
En la etiología de los cuellos dentales hipersensibles, las recesiones están consideradas como el principal factor de predisposición y son provocadas principalmente por una técnica de limpieza traumática así como por periodontopatías y su tratamiento.
Una limpieza de dientes demasiado frecuente, una presión de limpieza excesiva, la utilización de un dentífrico abrasivo o los movimientos de limpieza exclusivamente horizontales pueden dañar no solo las estructuras periodontales, sino también las sustancias dentales duras. De este modo aparecen los denominados defectos cuneiformes, cuya mayor frecuencia se observa en caninos y premolares, mientras que donde menos se dan es en los segundos molares.
Además de la frecuencia y del tipo de la limpieza dental, factores como la edad, el bruxismo y el estatus social están asociados positivamente a la prevalencia de defectos de la sustancia dental dura cervicales no cariosos.
Por regla general, la dentina expuesta está recubierta por un denominada barrillo dentinario formado por proteínas de la saliva y depósitos de fosfato cálcico. Este barrillo dentinario sella de manera suelta y natural los túbulos dentinarios e impide así la salida del licor dentinario.
Junto a las influencias físicas, son sobre todo los ácidos los que favorecen la eliminación del barrillo dentinario. El consumo de conocidos refrescos ácidos, pero con creciente frecuencia también de las denominadas bebidas energéticas así como de bebidas alcohólicas, conduce a una reducción de la dureza superficial y al mismo tiempo a la pérdida de la capa protectora de barrillo dentinario. El componente erosivo es considerado, incluso por encima del físico, como factor clave para la apertura de los túbulos dentinarios.
Las recesiones gingivales pueden deberse, entre otros, a los siguientes factores:
- Procesos inflamatorios (gingivitis, periodontitis).
- Tratamiento periodontal (quirúrgico).
- Tratamiento ortodóncico.
- Retracción gingival fisiológica debida a la edad.
- Técnica de limpieza errónea («frotación» horizontal).
- Cargas erróneas.
La dentina expuesta, sobre todo en la zona del cuello dental y los túbulos dentinarios abiertos son la causa por la que los dientes reaccionan con dolor a los estímulos mencionados. En este contexto, es importante excluir otros cuadros clínicos como por ej. lesiones cariosas, pulpitis o fracturas internas (fisuras capilares en la dentina, a menudo bajo obturaciones de amalgama o inlays de oro), los cuales pueden provocar una sintomatología dolorosa similar.

Prevalencia
Las hipersensibilidades dentinarias aparecen típicamente en pacientes con una edad de entre 20 y 50 años con un pico en la cuarta década de la vida. Sin embargo, los datos sobre la prevalencia de cuellos dentales hipersensibles dependen en gran medida de la cohorte estudiada y del método de determinación del dolor. Así, no es de extrañar que los datos sobre la frecuencia de hipersensibilidades dentinarias fluctúen en gran medida.
Las mujeres se ven afectadas con mayor frecuencia que los hombres (60,7 frente al 39,3%), los pacientes de edades comprendidas entre 30 y 49 años constituían el grupo de edad afectado con mayor frecuencia y los premolares (36,5%) y las superficies bucales (54,8%) eran las áreas con mayor frecuencia de afectación.
También en este estudio pudo demostrarse una relación significativa entre el consumo de alimentos potencialmente erosivos y la incidencia de cuellos dentales hipersensibles. El bruxismo nocturno parece favorecer en una medida considerable la frecuencia de hipersensibilidades dentinarias.
No resulta sorprendente el hecho de que los pacientes padezcan un mayor número de hipersensibilidades del cuello dental tras un tratamiento periodontal, si bien estas remiten gradualmente incluso sin terapia de desensibilización adyuvante al cabo de unas seis semanas.
Los procedimientos de cirugía periodontal conducen a un incremento significativo del número de hipersensibilidades en comparación con las técnicas conservadoras cerradas.
| Grupo Demográfico | Prevalencia |
|---|---|
| Edad | Mayormente entre 20 y 50 años |
| Género | Mujeres más afectadas (60.7%) |
| Dientes | Premolares (36.5%) |
| Superficies | Bucales (54.8%) |
La aparición del dolor
En comparación con el esmalte cervical, la dentina es un tejido compuesto vital y permeable, formado por una matriz de colágeno orgánica y un componente inorgánico, la hidroxilapatita. La dentina está atravesada por un sistema de conductos, los denominados túbulos dentinarios, en los cuales se encuentran el licor y los procesos odontoblásticos (fibras de Tomes). Dependiendo de la profundidad, se contabilizan hasta 30.000 túbulos por mm2 de dentina.
En la pulpa, según el tipo de diente se encuentran entre 1.000 y 2.000 fibras nerviosas, de las cuales tan solo un porcentaje muy pequeño llega hasta la dentina.
En torno al 25% de estas fibras nerviosas están mielinizadas, y por lo tanto son fibras conductoras rápidas.
La teoría más extendida sobre la aparición del dolor en cuellos dentales hipersensibles es la teoría hidrodinámica según Brännström. Dicha teoría postula que toda estimulación externa con los túbulos dentinarios abiertos conduce a una deformación de la superficie y por ende a un desplazamiento del licor en el interior de los túbulos. Como consecuencia se desencadena un potencial de acción en los mecanorreceptores pulpares que estimulan preferentemente las fibras A-δ mielinizadas, las cuales son en última instancia las responsables de transmitir el dolor al cerebro.

Tratamiento de las hipersensibilidades dentinarias
En el tratamiento de cuellos dentales sensibles debería distinguirse básicamente entre medidas terapéuticas causales y preventivas y las intervenciones sintomáticas o terapéuticas del dolor. Muchas de estas medidas pueden ser aplicadas por el propio paciente, mientras que otras se adoptan exclusivamente en la consulta odontológica. En el contexto de la etiopatogénesis del síndrome doloroso existen dos conceptos terapéuticos distintos que comparten el objetivo de reducir la sensación dolorosa:
- Bloqueo de la respuesta neuronal a estímulos externos mediante la elevación del umbral de despolarización.
- Sellado mecánico de los túbulos dentinarios abiertos e inhibición de los mecanismos de acción hidrodinámicos de la excitación del dolor.
Terapia causal
Bajo el concepto de terapéuticas causales se agrupan aquellos tratamientos médicos cuyo objetivo primario es eliminar la causa de la dolencia. En el caso concreto de la hipersensibilidad dentinaria, se trata de la causa de por ejemplo los cuellos dentales expuestos, defectos de limpieza y daños por erosión.
La aparición de defectos no cariosos en el cuello dental, y por consiguiente de un aumento de las probabilidades de hipersensibilidad de los cuellos dentales, obedece a múltiples factores, si bien una limpieza dental demasiado frecuente o incorrecta está considerada como un cofactor importante. Por lo tanto, un objetivo terapéutico causal consiste en llevar a cabo la higiene oral doméstica de la forma menos traumática posible para los dientes y la encía.
En este contexto, pueden ser convenientes las siguientes medidas o modificaciones del comportamiento, y debería sondearse su viabilidad junto con el paciente:
- Utilización de un cepillo dental de dureza media o blando.
- No lavarse los dientes más de dos veces al día.
- Utilización de un dentífrico con un bajo grado de abrasividad (índice RDA < 80).
- Evitar la frotación horizontal.
- Cambio a un cepillo dental eléctrico.
- Adopción de una técnica de limpieza sistemática.
- Evitación de distracciones durante la limpieza dental (por ejemplo, ver la televisión).
- Evitar limpiarse los dientes cuando se esté muy fatigado.
El segundo aspecto con carácter terapéutico causal es la evitación de daños por ácido debido al consumo frecuente de alimentos erosivos. También la erosión tiene un origen multifactorial, si bien la exposición al ácido exógeno, sobre todo mediante bebidas, debe evaluarse como el principal factor. Además de la exposición a ácidos contenidos en bebidas, también los ácidos endógenos producidos por el organismo, por ej. en caso de patologías con reflujo o bulimia (el ácido gástrico contiene ácido clorhídrico), conducen a daños considerables en la sustancia dental dura, sobre todo en las superficies palatinas y oclusales.
En caso de que existan indicios anamnésicos y clínicos de un grado elevado de exposición a ácidos, debería esclarecerse particularmente su procedencia. Si la causa de los daños dentales producidos son ácidos endógenos, por regla general es recomendable una clarificación médica por parte del médico de cabecera.
En caso de daños dentales debidos a la alimentación, después de explicar la relación causal puede diseñarse junto con el paciente una estrategia para evitar o cuando menos minimizar daños adicionales a los dientes por la acción de ácidos.
Naturalmente, el objetivo principal debe ser la reducción del suministro de ácidos, pero muchas personas no pueden o no quieren renunciar al consumo regular de determinados productos (por ej. frutas cítricas, zumos de frutas, refrescos, bebidas deportivas (bebidas energéticas o vino).
La reducción de la frecuencia de consumo de productos ácidos se traduce en una mejora, análoga a la reducción del consumo de tentempiés dulces en el contexto de la aparición de la caries. La ingesta de mayores cantidades de una sola vez sería preferible a su ingesta en pequeñas cantidades distribuida a lo largo del día. Además es recomendable consumir productos con contenido en calcio (por ejemplo, lácteos) junto con los alimentos ácidos.
Las medidas terapéuticas causales aquí presentadas pueden considerarse también básicamente como medidas preventivas, y pueden evitar o retardar considerablemente la aparición de hipersensibilidades dentinarias.
En muchos casos, el intento de modificar los comportamientos no tiene éxito, especialmente en adultos. La amonestación y la explicación de las posibles consecuencias, al estilo de una educación paternalista, constituye una técnica de motivación muy ineficaz para guiar a los pacientes hacia un estilo de vida sano. La entrevista motivacional, una técnica de conducción de conversaciones centrada en el paciente con la meta posible de favorecer un cambio, parece ser eficaz también en la odontología. En muchos lugares de Alemania se imparten cursos, y la entrevista motivacional ya se ha introducido en la formación de las competencias comunicativas y sociales de los estudiantes de odontología.

Terapia sintomática
Interrupción de la respuesta neuronal mediante la elevación del umbral de despolarización
Hasta ahora, tan solo las sales del potasio han logrado el éxito terapéutico con este mecanismo de acción. El potasio, al igual que en menor medida el calcio y el estroncio, es capaz de reducir sensiblemente la excitabilidad de los nervios intradentales. La mayoría de pastas dentífricas o colutorios bucales desensibilizadores de venta libre contienen nitrato de potasio, cloruro de potasio o citrato de potasio.
Numerosos estudios han demostrado un efecto clínico de los productos para el cuidado con contenido en sales de potasio, consistente en una reducción de la sensibilidad dental a estímulos desencadenantes del dolor, como un flujo de aire definido o el sondaje. En cambio, otros autores no han hallado ninguna diferencia entre una pasta dentífrica convencional con contenido en fluoruro y un dentífrico con contenido en nitrato de potasio.
La mayoría de los productos con contenido en sales de potasio contienen además otros componentes activos, como compuestos de fluoruro o agentes antibacterianos. El efecto mitigador del dolor no se manifiesta de inmediato, sino no antes de dos semanas, pero los verdaderos efectos no se observan hasta transcurridas entre 4 y 8 semanas de aplicación diaria.
Junto a la acción clínica documentada, la aplicación doméstica sencilla constituye sin duda una ventaja de estos productos, mientras que el efecto retardado y dependiente de la dosis debe evaluarse como un inconveniente; por regla general, los dientes se vuelven de nuevo sensibles al dejar de utilizar el producto.