¿Cuántos Dientes de Ajo Comer al Día? Beneficios y Riesgos

El ajo es un alimento tradicional de nuestra gastronomía cuyo consumo aporta múltiples beneficios para la salud. Fundamentalmente, es muy nutritivo, ya que contiene minerales y vitaminas como el manganeso, vitaminas B6 y C, selenio, calcio, cobre o potasio, por señalar algunas. Lo cierto es que tiene rastros de prácticamente todo lo que se necesita para subsistir, aunque en cantidades ínfimas. Además, contiene alicina, con propiedades antibióticas.

Pero eso sí, tampoco hay que creerse todos los supuestos milagros que se le atribuyen. Una cosa es que el ajo sea un alimento interesante a la hora de incluirlo en la dieta y otra que tomar un ajo crudo por las mañanas vaya a curar todos los males.

El ajo ha sido consumido por sus fines terapéuticos desde la antigüedad. Su origen se remonta a Asia Central, extendiéndose su uso a Grecia, donde era consumido por sus poderes curativos, además de para la prevención de multitud de enfermedades. El ajo es una de las plantas curativas más antiguas de la que tenemos referencia, ha sido cultivado por los seres humanos como planta de alimento desde hace más de 10.000 años.

Beneficios del Ajo para la Salud

Son numerosos los estudios que avalan las propiedades beneficiosas del consumo de ajo. Los prebióticos, que actúan estimulando el crecimiento y/o la actividad de alguna de las especies de bacterias que aportan beneficios a la salud del organismo, se encuentran presentes de forma natural en el ajo. Los compuestos organosulfurados, tales como la aliina o la alicina, son los responsables del aroma y sabor característicos del ajo, así como de sus principales propiedades. A continuación, se detallan algunos de sus beneficios:

  • Potente anticoagulante: El ajo ayuda a mantener el mecanismo de defensa natural de nuestro organismo.
  • Efectos antibacterianos y antifúngicos: Fortalece la inmunidad natural.
  • Reduce el colesterol malo: Tiene un efecto positivo en el metabolismo del azúcar en el cuerpo y equilibra el azúcar en sangre.
  • Actúa sobre la presión sanguínea: Es un potente antihipertensivo.
  • Antioxidante: Combate los radicales libres.
  • Propiedades antitóxicas y antiviral: Ayuda a depurar el organismo.

El ajo, además de ser un delicioso condimento en nuestras comidas, posee una serie de nutrientes y compuestos que pueden tener un impacto significativo en nuestra salud.

Nutrientes y Compuestos del Ajo

Un solo diente de ajo, con sus escasas cinco calorías, aporta una variedad de nutrientes valiosos para el cuerpo. Investigaciones han demostrado que el consumo regular de ajo puede tener un impacto positivo en la salud.

Los principales componentes activos del ajo son los aminoácidos (ácido glutamínico, arginina, ácido aspártico, leucina, lisina, valina), minerales (principalmente: manganeso, potasio, calcio y fósforo, en cantidades menores: magnesio, selenio, sodio, hierro, zinc y cobre), vitaminas (principalmente: vitamina B6, también vitamina C y, en cantidades menores: ácido fólico, pantoténico y niacina), aceite esencial con muchos componentes sulfurosos, aliína que, mediante la enzima alinasa, se convierte en alicina, ajoeno, producido por condensación de la alicina, quercetina, así como azucares (fructosa y glucosa).

En estos últimos años, diferentes estudios llevados a cabo han aportado un gran número de evidencias científicas que pueden justificar su uso como agente antihipertensivo, antifúngico, antimicrobiano, antitrombótico, hipoglicemiante e hipolipemiante.

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Ajo y Riesgo Cardiovascular

El ajo es una de las plantas curativas más antiguas de la que tenemos referencia. En el presente trabajo, revisaremos las evidencias existentes sobre el consumo de ajo y el riesgo cardiovascular, analizando su papel sobre el perfil lipídico, el endotelio vascular y la agregación plaquetaria.

En modelos animales se ha demostrado los beneficios del ajo sobre el perfil lipídico y progresión de la placa de ateroma. Uno de los primeros trabajos realizados por Efedy y cols. (1), en arterias carótidas de conejos demostró que el extracto de ajo reduce los niveles séricos de colesterol teniendo un efecto protector contra la arteriosclerosis inhibiendo el desarrollo de las lesiones en la íntima de la arteria. Otro trabajo (2) en conejos demuestra que la suplementación de ajo disminuye el colesterol y reduce la síntesis, maduración y acumulación de colágeno en las arterias.

También se han realizado estudios en humanos, por ejemplo en Canadá se evaluó la influencia sobre el perfil lipídico del ajo y el aceite de pescado, por separado y combinados, sobre los lípidos plasmáticos en varones hipercolesterolémicos y se concluyó que el ajo aislado producía una disminución del colesterol total y del LDL colesterol, mientras que el aceite de pescado disminuía los triglicéridos y aumentaba el LDL-colesterol. La combinación de ambos invertía el efecto del aumento de LDL-colesterol inducido por el aceite de pescado (6). En otro trabajo, el consumo regular de 5 g de ajo crudo dos veces al día durante 42 días disminuyó los niveles de colesterol total y triglicéridos (7).

En modelos animales (perros y ratas) se ha demostrado en la década de los 90 los efectos hipotensores y bradicardizantes del ajo de manera dosis-dependiente (13). También se ha demostrado en perros su efecto antiarrítmico dosis-dependiente por la supresión de contracciones ventriculares precoces, así como de la incidencia de taquicardia ventricular (14).

Chan y cols. (19) han realizado un estudio en ratas con el aceite de ajo enriquecido en dialil trisulfidico para comprobar su efecto anticoagulante, concluyendo que este compuesto tiene la capacidad de inhibir o desactivar la formación de trombina, aumentar los factores anticoagulantes, prevenir el desarrollo de la formación de trombos y aumentar la concentración de fibrinógeno en plasma a altas dosis. Otro estudio con ajo en polvo ha demostrado que este favorece la actividad fibrinolítica además de suprimir el sistema de coagulación previniendo así la formación de trombos (20). Estos resultados se han corroborado en otro trabajo, en el cual se demuestra que el extracto alcohólico de ajo es un potente inhibidor de la agregación plaquetaria (21).

Estudios realizados en ratas durante 3 semanas demuestran que el ajo y el dialil trisulfúrico mejoran el control glucémico y la tolerancia oral a la glucosa e incrementan la secreción y la sensibilidad de la insulina (24). Un compuesto del ajo llamado S- allilcisteína sulfóxido puede poseer efecto antidiabético ya que tiene el mismo efecto que la insulina o la glibenclamida (25).

¿Cuánto Ajo Debemos Comer al Día?

Aunque la dosis efectiva de ajo no está bien determinada, sí que se fija una dosis recomendada de unos cuatro gramos (uno o dos dientes) para adultos de ajo crudo al día.

¿Cuál es la Mejor Forma de Consumir el Ajo?

Tanto Ward como Blatner hacen hincapié en que el ajo crudo retiene mejor sus propiedades nutricionales. Según explica Blatner, el ajo crudo que se ha dejado reposar unos minutos después de picarse o machacarse es la versión con más antioxidantes. La razón está en que machacar el ajo crudo activa muchos de sus fitoquímicos saludables, como la alicina. Ward, por su parte, desaconseja freír el ajo.

Comer ajo en ayunas que tiene los mismos efectos tomado a cualquier hora del día, pero no sirve de mucho si se traga entero. Lo correcto es machacarlo o, mejor aún, cortarlo en finas láminas y, si se quiere suavizar un poco el sabor, mezclado con aceite de oliva, de lino, nuez o coco. Esto se debe a que sus principales virtudes terapéuticas provienen de la alicina, un componente que no está en el ajo, sino que sólo se libera cuando la aliína, un aminoácido azufrado que si está presente en él, entra en contacto con el oxígeno.

Riesgos y Efectos Secundarios del Consumo de Ajo

Aunque el ajo en general es bien tolerado por la mayoría de las personas, algunas pueden experimentar efectos secundarios. En particular, aquellos que padecen de reflujo gastroesofágico, gastritis o síndrome de intestino irritable pueden encontrar que el ajo empeora sus síntomas. Además, el característico olor del ajo que persiste en la boca y en las manos puede ser un inconveniente para algunas personas.

Si bien es cierto que el ajo puede causar efectos secundarios en algunas personas, como hinchazón o malestar gastrointestinal, los beneficios generales de su consumo superan con creces los posibles inconvenientes.

Los efectos secundarios del consumo de ajo son, generalmente, leves y poco frecuentes. También se ha relacionado un consumo excesivo de ajo, sobre todo con el estómago vacío, con malestar gastrointestinal o flatulencias. No ha demostrado tener efecto sobre el metabolismo de los medicamentos, aunque la Academia de Médicos de Familia de Estados Unidos (AFP) sugiere que las personas que toman anticoagulantes sean “cautelosas”.

Cómo Evitar el Mal Aliento Causado por el Ajo

Es bien conocida la principal desventaja de comer ajo crudo: el mal aliento. Para prevenirlo se pueden masticar hojas de menta fresca, hierbabuena o incluso perejil. Comer manzana después de consumir ajo crudo también ayuda de forma considerable a reducir el mal olor. Otra alternativa consiste en enjuagar nuestra boca con medio vaso de agua con una cucharadita de bicarbonato. Si no tenemos mucho tiempo podemos masticar chicle para refrescar el aliento, lo que disimulará el olor y estimulará el flujo salival, ayudando a eliminar las partículas de ajo de nuestra boca.

Otras personas a las que desagrada el olor a ajo optan por consumir ajo negro.

Recetas con Ajo Crudo

El ajo crudo puede consumirse tal cual y también en multitud de recetas. Tradicionalmente, en la dieta mediterránea, el ajo crudo se ha venido consumiendo frotando un diente de ajo pelado en pan crujiente, acompañado de aceite de oliva virgen extra.

También es costumbre, entre personas de mayor edad, tomar el diente entero en ayunas, tragándolo como si de una píldora se tratara. Otra receta consiste en picar unos tomates y añadir ajo crudo finamente troceado, además de un poco de sal, aceite de oliva y perejil. Esta receta de tomate aliñado es típica de algunas zonas del sur de España.

Propiedad Beneficio
Antiséptico, antibiótico y antimicótico Combate infecciones
Depurativo Elimina toxinas y regenera la flora intestinal
Anticoagulante Mejora la circulación sanguínea
Reduce grasas en sangre Disminuye el colesterol LDL y protege el corazón
Refuerza defensas Fortalece el sistema inmunológico
Normaliza tensión arterial Beneficioso para hipertensos
Expectorante Útil en afecciones respiratorias
Antioxidante Combate radicales libres
Regula glucosa en sangre Beneficioso para diabéticos
Efectos anticancerígenos Previene ciertos tipos de cáncer

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