El pollo al horno siempre es una buena opción para compartir en familia. Es un plato fácil, rápido y gusta a todos. Una buena receta de muslos de pollo al horno puede hacernos nuestro menú de diario mucho más sencillo. Y si encima no manchamos casi nada y no tenemos que estar prácticamente pendientes de su preparación, como con estos muslos de pollo preparados en el horno, pues sus virtudes siguen en aumento.
El pollo asado es un clásico que nunca pasa de moda, ideal para una comida familiar o una cena especial. Su piel crujiente y su carne jugosa lo convierten en un plato irresistible. Os enseñamos cómo lo prepara Karlos Arguiñano paso a paso para que lo podáis hacer vosotros en casa sin ninguna complicación. Además, os damos varios trucos para que su resultado sea muy jugoso por dentro y crujiente por fuera.
El pollo es un ave cuya carne se denomina blanca por ser baja en grasa y en calorías. Su sabor de por sí es bastante suave y su textura tierna.

Ingredientes Clave
En la receta de hoy, vamos a emplear, para asar en el horno, una de las partes más jugosas de esta ave, los muslos de pollo. Existen muchas maneras de condimentarlos para aportarles más sabor: con vino blanco, cerveza, cítricos, etc.
Para preparar los muslos de pollo al horno, necesitarás los siguientes ingredientes:
- 8 muslos de pollo
- 1 cebolla
- 1 limón
- 100 ml de vino blanco
- 3 dientes de ajo
- Romero seco
- Tomillo fresco o seco
- 100 ml de aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta al gusto
Estos ingredientes no pueden ser más aromáticos y le dan a la carne asada -que queda tierna por dentro y crujiente por fuera- un toque buenísimo. Podemos poner los muslos sobre una cama de cebolla laminada que aportará dulzor y suavidad al conjunto. Una forma similar a los muslos de pollo asado con mostaza y miel, otra receta triunfadora.
Preparación del Adobo
Comenzaremos preparando el adobo para el pollo. Para eso en un vaso de batidora echamos los dientes de ajo pelados, junto con el aceite y las hierbas aromáticas, así como la sal y la pimienta.

Embadurnamos con el adobo los muslos de pollo y los colocamos en una fuente, los tapamos con film y los dejamos en la nevera durante una hora y media.
Muslos de Pollo al horno a la cerveza ¡Más JUGOSO y delicioso!
Asado al Horno
Colocamos los muslos de pollo en una fuente horno junto con su adobo. Durante el horneado es conveniente ir dándoles la vuelta de vez en cuando para que se doren por igual en ambos lados, así como ir pincelándolos con la salsa para evitar que en ningún momento se sequen.
Precalienta el horno a 180º con calor arriba y abajo. Mientras, limpia el pollo retirando los restos de plumas y excesos de grasa. Remueve bien y una vez esté todo bien integrado, úntalo bien por todo el pollo hasta que quede bien embadurnado.
Horneamos con calor arriba y abajo, sin aire caliente para no resecar el pollo. El tiempo más o menos de 40 - 45 minutos a 200º C en la bandeja del medio. Tened cuidado porque cada horno es un mundo y el tuyo puede necesitar variar la temperatura.
Guarniciones y Acompañamientos
Simplemente acompañados de una ensalada verde completa, estos muslos de pollo al horno ya resultan deliciosos, aunque seguramente si tenemos niños en casa, también los prefieran con unas buenas patatas fritas bien crujientes.
Y ya que encendemos el horno vamos a aprovechar para asar al mismo tiempo unas patatas asadas al estilo “rústico” que serán la guarnición perfecta para los muslos. Lavamos bien las patatas y las cortamos en gajos sin pelar. Las pasamos a otra fuente de horno y bañamos con los otros 50 ml de aceite. Espolvoreamos sal, pimienta y romero seco. Horneamos durante una hora a 200º C, los podemos meter 15 minutos antes de hornear el pollo, así luego serán 45 minutos con el horneado de los muslos.
Una ventaja que presenta este pollo al horno con limón, como casi todas las recetas de pollo asado, es que podemos acompañarlo de una gran variedad de guarniciones. Arroz, patatas cocidas, fritas o en puré, verduras a la plancha o una sencilla ensalada son estupendas opciones.

Trucos y Consejos
Un truco para que esta carne asada quede más tierna y sabrosa es untar con mantequilla toda la piel del pollo tras haberla sazonado y salpimentado. Luego sólo tendrás que colocarlo sobre la cama de patatas y cebolla, y meter la bandeja al horno. Conseguirás que el pollo te quede jugoso por dentro y crujiente por fuera.
Es importante que a mitad de cocinado, remuevas la guarnición para que no se quede quede pegada o se queme. Mezcla el jugo de la bandeja de horno con perejil picado y viértelo por encima.
El Pollo Asado de la Abuela
Cuando mi abuela hacía pollo al horno siempre usaba una cazuela de barro que yo aún conservo, y que por supuesto he usado para preparar esta receta en su honor y recuerdo. La primera cosa que hacía mi abuela era meter la mano entre la piel y la carne del pollo, separando bien una de otra para después introducir ramas de tomillo fresco o de otras aromáticas, directamente sobre la carne, una tarea sencilla que aporta gran sabor y aroma al resultado.
Seguidamente, pelaba la manzana reineta y la troceaba, introduciéndola dentro del pollo. Luego metía una pastilla de caldo concentrado y medio limón, que hacía de tope para que no se saliese el relleno. Para culminar su receta, pelaba las patatas y las cortaba rasgando en trozos irregulares y las ponía en su fuente de barro como cama, colocando inicialmente el pollo con la pechuga abajo.
Añadía el caldo y el coñac y lo horneaba a 200º durante tres cuartos de hora aproximadamente. Después daba la vuelta al pollo, dejando la pechuga arriba y horneaba otros cuarenta y cinco minutos. Antes, regaba con la salsa, volvía a espolvorear con las aromáticas y dejaba el pollo asarse hasta que la piel estuviera bien crujiente y se vieran las ramitas de tomillo a través de la piel.
El pollo al horno de mi abuela es un plato muy completo ya que lleva la guarnición de patatas y manzana y una salsa que agradece que haya abundante pan para mojar. Ella siempre lo servía con una guarnición extra de ensalada de lechuga, tomate y cebolla tras unos boquerones en vinagre como aperitivo, otra tradición de su cocina que siempre nos ponía cuando íbamos mis hermanas y yo a comer con ella los fines de semana. Que lo disfrutéis.