La Cuchara con Dientes: Historia y Uso de un Utensilio Versátil

Alberto estaba lavando los platos en su casa cuando de repente le surgió una duda que perfectamente podría haber pensado cualquier otra persona en su lugar: ¿De dónde vienen los cubiertos? Este es un miembro indispensable en nuestro día a día y son muchos los que saben poco de su origen o cuándo empezó a usarse por primera vez. La cuchara, el cuchillo o el tenedor, más sus variantes, son objetos totalmente integrados en nuestra rutina y cada vez más es más cotidiano también otro artículo que cumple la misma función pero que viene desde Asia, como son los palillos.

Imaginemos por un momento que fuéramos seres primitivos, por ejemplo un Homo Antecessor o tal vez más antiguo, un Homo Erectus que fue el descubridor del fuego, además de ser capaz de domesticarlo. Junto a las ascuas de una hoguera pretendes saciar tu hambre, frente a ti hay un delicioso trozo de carne recién cazada, un magnífico T-bone hecho a las brasas. ¿Qué haces? ¡Pues lo tomas con las manos, claro! Pero, el calor te quema los dedos y la grasilla se esparce por tu cuerpo, es en ese precioso momento cuando surge una chispa de creatividad en tu cerebro.

Así que agarras un palo afilado y, sin más, has inventado el «proto-tenedor». Eso sí, aún faltan miles de años y muchas comidas incómodas para que este rudimentario utensilio se convierta en la herramienta elegante, resistente y sofisticada que conocemos hoy. Algunos de los utensilios presentes en nuestra mesa y que pensamos que han estado ahí siempre, tardaron mucho tiempo en incorporarse a nuestro repertorio.

Si bien la cuchara, es la más antigua, el cuchillo y el tenedor se hicieron esperar tanto o más como la propia servilleta. Esta última invención se le atribuye al mismito Leonardo da Vinci en 1491, hasta entonces, ropas y manteles cubrían esa función. Siendo sinceros, todavía hay quienes siguen con estos hábitos medievales para desespero y repudio de anfitriones, restauradores y compañeros de mesa.

En los albores de la humanidad, lo más parecido a un tenedor probablemente fue cualquier objeto afilado en su punta que permitiera ensartar trozos de comida que llevarse a la boca, siempre que la mano no lo permitiera. Los primeros tenedores eran, sin duda, maderos puntiagudos improvisados que se utilizaban para recoger trozos de carne de animales, pescados o alguna fruta. Podemos imaginar a nuestros ancestros en la cueva, probando diferentes utensilios, con el jefe de la tribu diciendo algo así como: «¿Por qué solo uno, si podemos tener varios pinchos para mayor eficacia?». Si avanzamos unos cientos milenios, más bien decenas de milenios, llegamos a las civilizaciones antiguas, como la griega y la romana, donde ya comenzamos a ver utensilios más sofisticados.

Pero el tenedor, como tal, seguía sin aparecer. Mientras que la cuchara y el cuchillo dominaban las mesas porque, ¿qué puede ser más satisfactorio que cortar y «cucharear»?, y más importante ¿A qué no sabías de la existencia de este verbo?. Los objetos similares a un tenedor estaban relegados a otros usos más funcionales, como ensartar carne en las cocinas, como herramienta agrícola o para lucir en la mano de Neptuno como arma. ¿Tenedor en una mesa?

El Tenedor: Un Instrumento Diabólico

Antes de que existieran los cubiertos y durante muchos siglos el ser humano comía haciendo uso de las manos. Ya en la Roma y Grecia clásica, explica Alberto, habían algunos elementos para trinchar, pero no fue hasta el siglo XI cuando empezaron a concebirse tal y como los conocemos. "Una princesa bizantina llamada Teodora, hija de Constantino de Ducas estaba harta de ensuciarse las manos. Quería llevarse la comida a la boca sin tener que usar las manos, por eso inventaron para ella el precursor del tenedor, un pincho".

La verdadera historia del tenedor como utensilio de mesa no comienza a tomar forma hasta el siglo XI, cuando la nobleza bizantina, más sofisticada que una tertulia de moda, comenzó a usar este extraño instrumento. Se dice que la princesa Teodora, hija del emperador bizantino Constantino X Ducas, al casarse con el noble veneciano el dux Domenico Selvo, trajo consigo un pequeño tenedor de oro con dos dientes, (tampoco hay que excederse y más sabiendo las consecuencias, si llega a tener tres puntas la decapitan).

Sin embargo, esta creación no convenció mucho. De hecho, se puede decir que fue ampliamente rechazada. "La gente no sabía cómo usarlo y se pinchaba las encías o la lengua, de hecho un cardenal llamado Pedro de Damián dijo que era un 'instrumento diabólico". Aun con esto en contra, la expansión del artículo continuó avanzando. Teodora se casó con el Duque de Venecia, que intento imponerlo en la corte, sin mucho éxito. Pero el invento ya se quedó en Italia.

La gente quedó horrorizada. ¡Usar un tenedor para comer! Los moralistas europeos condenaron a Teodora, el cardenal benedictino San Pedro Damián la increpo desde su púlpito con tal fuerza que nadie se atrevió a imitarla por miedo a ser excomulgado. Cuando la dogaresa (mujer del dux) falleció, los cleros afirmaron que su deceso fue un castigo divino por su pecaminoso uso del tenedor.

EL ORIGEN DEL TENEDOR 🍴 | DrawXpress

El Renacimiento y la Popularización del Tenedor

El renacimiento fue un período de grandes descubrimientos: el arte floreció, los científicos revolucionaron el pensamiento, y el tenedor… ¡se puso de moda! Fue en Italia donde finalmente se comenzó a ver al tenedor como un utensilio elegante y refinado, apto para las mesas de la nobleza. ¿Y qué fue lo que facilitó su popularización? Sin duda no te lo puedes imaginar: ¡La pasta! Así es, en una era donde los espaguetis y fideos comenzaban a ser habituales, la necesidad de enrollar con estilo un buen plato de pasta hizo del tenedor una herramienta indispensable. ¿Cómo lo hacían antes?

Los italianos, siempre adelantados en temas de moda y elegancia, popularizaron el uso de un tenedor con múltiples dientes. Ya no era un utensilio rudo de dos púas para ensartar carne, ahora tenía tres y cuatro dientes que facilitaban las comidas y, más importante aún, mantenían las manos limpias (esto es una aportación mía, porque visto, lo visto, la pulcritud estaba algo infravalorada). El tenedor, considerado menos escandaloso y bendecido por la comunidad religiosa, finalmente se atrevió a superar los Alpes y llegó a la elegante corte francesa en el siglo XVII, donde Luis XIV al final de su vida adoptó su uso.

En el siglo XVI, "Catalina de Médici tras unirse con Enrique II de Francia comenzaría su expansión, siglos más tarde en Italia y Francia ya era costumbre, le metieron tres dientes al tenedor".

Por tanto, fue en Francia donde el tenedor se convirtió oficialmente en parte del servicio de mesa formal. Los gabachos, con su amor por la etiqueta y el refinamiento, lo perfeccionaron. Así, el tenedor ya no era una rareza bizantina o un invento italiano, sino un símbolo de sofisticación y estatus.

En España el uso del tenedor no se difundió hasta el siglo XVIII. Con la Revolución Industrial, los tenedores dejaron de ser exclusivos de la élite. No todos tenemos para comprar cubertería de oro o plata, y pasaron a estar al alcance de la clase media y baja. En Inglaterra y los Estados Unidos, los tenedores comenzaron a producirse en cadenas, con diseños más funcionales y accesibles. Por contra, los chinos seguían con la suya, prefería utilizar los palillos y, todavía hoy el uso del tenedor en ese país y otros de la zona asiática sigue siendo minoritario.

Luego poco a poco fue expandiéndose a otros territorios y ya en el siglo XIX terminó de llegar a toda Europa y fue surgiendo su forma actual con una curvatura que diseñaron los alemanes. En cuanto a las cucharas, surgieron mucho antes. Posiblemente en el Neolítico, primero se hacían de huesos o madera y luego se fueron perfeccionando. Los palillos, desde antes de Cristo"Todo se remonta en a la Dinastía Shang (1766-1122 a.C) cuando unos campesinos para dar la vuelta a la carne del fuego y no quemarse usaron ramas pequeñas de árboles", explica Alberto. Nacieron en China y luego se fueron extendiendo por el resto del continente. No todos son iguales. Siguen usando ahora los palillos especialmente por tradición y en cuanto a los cuchillos tampoco los utilizan porque culturalmente ellos suelen cocinar la comida ya cortada, por lo que no necesitan cortarla durante la ingesta. A veces sí emplean tenedores y también cucharas.

Tipos de Tenedor

Y una vez conocida la historia, conozcamos un poco más los tenedores. Hemos dicho que primitivamente tuvieron dos púas, luego estas aumentaron una y más tarde, relativamente hace nada, llegaron a las cuatro comunes que tienen en la actualidad.

  • Tenedor de ensalada: De amplia pala y con púas diminutas, podría parecer una cuchara dentada en el extremo.
  • Tenedor de postre: Como el de mesa, pero de menor tamaño y habitualmente fabricado con una púa menos, no tiene filo en sus dientes y se sitúa junto a las copas, paralelamente al borde de la mesa.

Toni Castillo es desarrollador web front-end. Ha trabajado durante más de una década como periodista tecnológico y posee gran experiencia en el campo del periodismo gastronómico.

El Spork y el Tenedor Arrocero

El siglo XXI ha traído nuevas posibilidades para el humilde trinche, además de materiales, diseños y más o menos puntas. Tenemos variantes como el tenedor de mesa, de ostras, de pescado, de postre, de caracoles… y como resultado del I+D, «el spork» que no es otra cosa que un híbrido, fruto del amor entre un puntiagudo tenedor y una oronda cuchara. Este término proviene de los vocablos ingleses spoon (cuchara) y fork (tenedor), por lo que una traducción correcta al español sería «cuchador» («cuchara» y «tenedor»).

En la película de Pixar “Wall- E“, un robot intenta limpiar todos los escombros que los humanos han dejado en el planeta Tierra. La máquina está ordenando cubiertos de plástico hasta que se encuentra con un cuchador y no sabe dónde colocarlo. El cuchador es la traducción española del spork, vocablo que proviene de spoon (cuchara) y fork (tenedor) y es como una cuchara de la que saldrían los dientes del tenedor. La verdad es que hay patentes de utensilios parecidos al cuchador que datan de 1874, y ya en 1909 apareció en un suplemento del Century Dictionary. Parece ser que el padre de este cubierto fue Samuel W.

Buceando en la historia, hay muchos patriotas americanos que aseguran que fue el general MacArthur el que inventó el spork en 1940, durante la Segunda Guerra Mundial. Según esta leyenda, Estados Unidos acababa de conquistar Japón y el general se planteó el dilema de dotar a los nipones de cubiertos civilizados, ya que para él comer con palillos no era civilizado. En 1995, el presidente americano Bill Clinton afirmó en una cena, en tono jocoso, que el luchador era el símbolo de su administración: “nada de elecciones falsas entre utensilios de derechas y de izquierdas”. Si les parece absurdo este artilugio, deberían pasarse por algún restaurante de comida rápida.

El KFK introdujo el cuchador para su ensalada de col en la década de los setenta. Muchas cárceles y comedores de colegio cuentan con este utensilio como medida para recortar gastos, dado su doble uso. Más el poco riesgo que entraña en caso de trifulcas. No sirve ni para sacar ojos ni para pinchar a nadie. Es demasiado plano para tomar sopa cómodamente y sus dientecitos son demasiado cortos para trinchar carne.

¡Ojo! Una variante española de este «cuchador» es el «tenedor arrocero», cada vez más frecuente para el consumo de paellas o arroces secos y melosos. Si bien el «spork» es más ancho que largo (recuerda más a una cuchara con pequeños dientes), en nuestro caso es al contrario (las puntas se unen formando una pala a modo de cuchara). Este nuevo utensilio de mesa fue creado por los alicantinos y fabricado por una empresa Vasca especializada en menaje. En su desarrollo estuvo implicado el dueño del restaurante Dársena, Antonio Pérez Planelles.

Utensilio Descripción Uso Principal
Spork (Cuchador) Híbrido de cuchara y tenedor. Comida rápida, ensaladas, situaciones informales.
Tenedor Arrocero Tenedor con puntas que forman una pala. Consumo de paellas y arroces.

Origen de la Palabra "Cubiertos" y Evolución de los Utensilios

Pues bien, lo primero que debemos conocer el origen de la palabra “cubierto”. La primera referencia la encontramos en el latín: “coopertus”. También se cuenta que durante la Ilustración, época en la que eran frecuentes los envenenamientos en la Corte, cubrían las comidas y demás accesorios que ponían sobre la mesa para que de esta manera los comensales supieran que se habían tomado todas las medidas necesarias para evitar ningún riesgo. Y por último, también se dice que tiene origen francés, de la palabra “coutelier”, que significa cortador.

Una vez que tenemos claro el origen de la palabra “cubiertos”, es momento para saber cuándo se empezaron a fabricar los cuchillos, tenedores y cucharas.

  • El cuchillo fue el primero en aparecer, como bien conocemos en tiempos antiguos, hace más de 5.000 años, nuestros antepasados ya usaban las piedras afiliadas como instrumento para cortar y también como armas. Con el paso de los años su diseño fue evolucionando y también los materiales empleados: desde bronce hasta el hierro y el acero.
  • Después del cuchillo le llegó el turno a la cuchara. Los romanos tenían conchas de caracol y marinas. Hasta que pasado el tiempo se empezó a darle algo de forma, esas cucharas antiguas, que se hacían de madera, pizarra o marfil, así las vemos por ejemplo en los jeroglíficos egipcios. Durante el Ranacimiento y el Barroco poco a poco se fueron amoldando a su aspecto actual.
  • El tenedor fue el último de los cubiertos en aparecer. En una ocasión hablé sobre mi gusto por comer con las manos y gracias a los comentarios quedo claro que no soy la única, pero que me guste no significa que no utilice habitualmente los tenedores. Aunque me he dado cuenta que, por ser precisamente demasiado familiares nunca me había preocupado conocer nada de su historia, sobre su procedencia o desde cuando se utilizan.

El tenedor es un utensilio de cocina, para el servicio o para la mesa. Tiene forma de horquilla con dos, tres o cuatro dientes. Los primeros tenedores eran considerados una joya de orfebrería, podían tener el mango plegable y se guardaban en un estuche. En 1547, Enrique III de Francia descubrió en Venecia que la familia real utilizaba un tenedor de dos dientes. El mismo impulso esa moda en su país, le pareció un instrumento cómodo para llevarse los alimentos a la boca, para comer sin mancharse las por encima de las altas gorgueras almidonadas, que estaban de moda en aquella época. Sin embargo, la utilización del tenedor no se hizo popular hasta el siglo XVIII. Luis XIV todavía comía con los dedos, como casi todo el mundo en la época. Poco a poco, lo tenedores fueron ganando protagonismo y dientes, pasaron a tener tres y más tarde cuatro. Hoy en día, solamente el tenedor de asados, que utilizamos en la cocina para pinchas aves y pescados, tiene dos dientes, largos y finos. Los tenedores de mesa tienen formas más diversas. Algunos tenedores de servicio van emparejados con una cuchara, como los cubiertos de ensaladas o con cuchillo como los de servicio de trinchado, lo mismo que los tenedores de mesa para pescado y fruta. El tamaño varía tenemos incluso el tenedor pequeño para pasteles.

Suelen ser de metal. Ya en España, se empieza a generalizar el uso a principios del siglo XIX.

La historia del tenedor es la historia del prejuicio, la innovación y la resistencia al cambio. Estamos acostumbrados a sentarnos en una mesa a comer con nuestros cubiertos, siempre tenemos a mano el tenedor, cuchillo o la cuchara, los cubiertos que más utilizamos y que día a día se van incorporando nuevos según demanda los nuevos hábitos alimenticios.

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