El Congreso Nacional de Neurología y Psiquiatría, celebrado en Barcelona los días 12, 13 y 14 de enero de 1942, constituye un destacado ejemplo del intento de sustitución de ideas y protagonistas en la psiquiatría española durante el primer franquismo. Este evento, analizado en sus aspectos organizativos y contenidos, revela su importancia estratégica en el marco de los intereses profesionales, científicos, ideológicos y políticos de los psiquiatras de la época.

Reorganización de la psiquiatría en el Nuevo Estado
Tras la Guerra Civil, muchos psiquiatras que habían desempeñado un papel crucial en la institucionalización de la medicina mental en España se exiliaron. En el marco de un régimen político y una realidad social muy diferente, los nuevos referentes de la psiquiatría española acometieron la tarea de crear y afianzar una nueva cultura profesional acorde con los nuevos tiempos, tanto en lo ideológico y político, como en lo científico y profesional.
La celebración de congresos desempeñó un papel fundamental, no solo como foros de debate científico, sino como ámbitos de sociabilidad y de organización profesional. La documentación generada por los mismos constituye una fuente de indudable valor para analizar su importancia estratégica en el proceso de institucionalización de una determinada especialidad médica.
El Congreso Nacional de Neurología y Psiquiatría de 1942 es un ejemplo destacado de este intento de sustitución de ideas y protagonistas en la psiquiatría española. El objetivo de este artículo es analizar los principales aspectos organizativos del mencionado congreso, así como sus contenidos más destacados, con el fin de valorar su papel en el marco de los intereses profesionales y científicos de los psiquiatras durante la posguerra.

La Sociedad Española de Neurología y Psiquiatría
Recién terminada la Guerra Civil, se procedió a la fundación de la Sociedad Española de Neurología y Psiquiatría. En una carta fechada el 18 de abril de 1939, se invitaba a todos los neurólogos y psiquiatras del país a formar parte de la nueva sociedad, ante la necesidad de reanudar la vida corporativa y profesional de la neuropsiquiatría española.
La Dirección General de Sanidad designó la Junta Directiva de la nueva Sociedad, firmada por el psiquiatra falangista Jesús Ercilla. Los nombres propios de la psiquiatría franquista acometieron una tarea de (re)organización. Tres aspectos programáticos aparecieron como prioritarios: liquidar los compromisos de la antigua Asociación, contar con un órgano de expresión propio y hacer valer su presencia en Colegios Médicos, Facultades de Medicina, Direcciones Generales de Beneficencia y Sanidad, etc.
La Sociedad Española de Neurología y Psiquiatría tuvo una duración efímera y muy pronto dejó de existir ante la refundación, en 1949, de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, esta vez bajo la presidencia de Antonio Vallejo Nágera. Su principal actividad fue la organización del Congreso Nacional de 1942 en Barcelona, un congreso atípico en la historia del asociacionismo psiquiátrico español, pero de una importancia histórica innegable, pues pretendió inaugurar la psiquiatría del "Nuevo Estado".
Organización y propaganda del Congreso
El diseño y funcionamiento del congreso estuvieron controlados por la Junta Directiva de la Sociedad. Juan José López Ibor, presidente de la Sociedad, y Ramón Sarró, uno de sus vicepresidentes, ejercieron como presidente y secretario general del congreso, respectivamente. El despliegue propagandístico del congreso fue muy importante. Se imprimieron 20.000 ejemplares del programa, que se enviaron a todos los médicos de España.
La prensa nacional se hizo eco del evento en un tono triunfalista que no ofrecía dudas sobre la calidad de las ponencias y, en general, de la ciencia mental española. ABC informaba que el congreso reunía a "las primeras autoridades nacionales de estas ramas de la medicina", lo que venía a suponer la "elocuente demostración de cómo también en materia de psiquiatría y neurología debe la ciencia mundial considerable aportación a los sabios españoles".
La Vanguardia daba cuenta de las "interesantes y autorizadas ponencias"; y ambos rotativos destacaban el apoyo institucional y académico recibido por el congreso a través de recepciones ofrecidas por la Diputación provincial, el Ayuntamiento de Barcelona o la Facultad de Medicina.
Las autoridades que participaron en la sesión de apertura del congreso cumplieron un papel protocolario, pero legitimaron el congreso desde el punto de vista institucional. La sesión fue presidida por el Capitán General de la Cuarta Región Militar, Alfredo Kindelán, jefe de la fuerza aérea del ejército franquista durante la guerra civil.
Los ángeles caídos. El fanatismo de los psiquiatras de Franco (castellano)
Temas centrales del Congreso
Las ponencias y comunicaciones versaron sobre neurología y psiquiatría de guerra, avitaminosis y sistema nervioso, y nuevos tratamientos en psiquiatría, en especial las terapias de choque. Asimismo, el congreso tuvo un marcado carácter ideológico y supuso el inicio de una dinámica profesional, con la aparición o el afianzamiento de nuevos líderes que pretendieron sentar las bases de la psiquiatría durante el primer franquismo.
| Cargo | Nombre |
|---|---|
| Presidente | López Ibor |
| Vicepresidentes | Vallejo Nágera, Ramón Sarró |
| Secretario | Jesús Ercilla |
| Vicesecretario | Pérez Villamil |
| Tesorero | Vela del Campo |
| Vicetesorero | Fuster |