¿De dónde viene la palabra odontología? Origen etimológico y evolución

La palabra "odontología" tiene un origen etimológico interesante que se remonta al griego antiguo. Comprender de dónde proviene este término nos ayuda a apreciar mejor la historia y el desarrollo de la profesión dental.

Etimológicamente, la palabra "odontología" proviene del griego, quedando construida a partir de otras dos: Epi (sobre) y Onyma (nombre), por lo que emparenta etimológicamente de forma directa con la palabra “sobrenombre”.

La eponimia es, pues, el proceso de crear una palabra a partir de otro nombre. Es un proceso común y habitual para crear neologismos.

En el Diccionario de la Lengua Española encontramos la siguiente definición de epónimo: “Dicho de una persona o de una cosa: Que tiene un nombre con el que se pasa a denominar un pueblo, una ciudad, una enfermedad, etc. Es decir, un epónimo sería, por ejemplo, una persona o cosa que da nombre a otra persona o cosa.

El origen de la odontología

La odontología a través de la historia

Los avances en las artes y ciencias odontológicas han sido espectaculares, sobre todo en el último medio siglo. Así, podemos asegurar que, sin duda, se ha progresado mucho más en los últimos 50 años que en el resto de los miles de evolución humana en campos como la ingeniería industrial, la inteligencia artificial o los materiales deportivos.

En la actualidad se puede dar solución a un número importantísimo de problemas bucodentales, muchos de ellos imposibles o impensables de solventar hace unas pocas décadas, y además se puede hacer de un modo previsible, en casi cualquier lugar de la geografía de los países occidentales y a un costo, en la mayoría de los casos, asumible. Independientemente de la cambiante relación administrativa y docente entre ambas, que se remonta a más de un siglo y medio y se mantiene hoy en día, es evidente que la dentistería se ocupa de los aspectos que guardan relación con la boca (estudio de sus componentes en estado sano y enfermo, y las formas de enfermar, curar y prevenir), exactamente igual que otras especialidades lo hacen con un órgano, sistema o aparato determinado.

En la profesión dental el centro neurálgico es la terapéutica, siendo el resto de factores, aunque importantes, complementarios. Y esto es así desde una cuádruple perspectiva: a/ por un lado la enorme mayoría de los pacientes identifican casi exclusivamente la calidad del acto odontológico con el alivio de los signos y síntomas, objetivos estéticos y durabilidad; b/ los dentistas en las escuelas y facultades aprenden antes cómo se hace que por qué se hace; la mayoría de los cursos de formación continuada son técnicos; un número importantísimo (probablemente la mayoría) de los dentistas no cobran por las consultas y primeras visitas, incluso es un reclamo publicitario habitual; c/ la industria aporta cada día nuevas soluciones técnicas y d/ desde el punto de vista legal comienzan a exigirse resultados y no medios como en el contrato médico convencional.

Históricamente los dentistas eran terapeutas con cuerpo doctrinal mixto, barberos dentistas sangradores, y muy próximos en su origen a los cirujanos. Tanto los cirujanos como los dentistas independizaron su quehacer tanto en cuanto se juntaron con los médicos, hasta el punto que nadie concibe en la actualidad un cirujano que no sea médico y muchos lo mismo con el dentista2.

El progreso tecnológico nos ha brindado enormes posibilidades y, aunque es imprescindible, también nos ha hecho más dependientes y probablemente menos ingeniosos.

El predominio de la tecnología sobre la ciencia odontológica

Remontándose a los últimos años del siglo XIX y comienzos del siguiente, los doctores Carranza y Shklar6 recuerdan que la práctica de la odontología americana estaba orientada principalmente hacia la tecnología, mientras que la germana tenía un fondo científico más sólido, lo cual no hace sino corroborar un hecho para nosotros evidente: la existencia de dos orientaciones en la odontología en aquellos primeros momentos en que la odontología se consolidaba como disciplina independiente.

Pero andando el tiempo, y al contrario de lo que cabría esperarse en una rama de la medicina, la balanza odontológica caería del lado del platillo de la tecnología por el mayor peso de sus contribuciones. Esta divergencia en la manera de enfocar por un lado el arte y por otro la ciencia dental quedaron reflejados en los currículos de las escuelas e institutos de odontología aparecidos en ambos países y en otros que asimilaron ambos modelos.

Pero esta diferencia tenía también un importante componente comercial. En América muchos aparatos y materiales fueron patentados, por tanto con gran provecho para aquel colectivo. Además, muchas revistas dentales eran publicadas por depósitos dentales y su literatura tuvo gran influencia en la odontología. La relación entre la dentistería y las compañías comerciales comenzó su declive en los comienzos del siglo XX, y entre 1930 y 1940 los Estados Unidos estuvieron en la vanguardia de la investigación básica y de la tecnología dental7.

Así pues, hay que partir del recuerdo histórico de esas dos maneras de entender la odontología: ciencia y arte, con predominio acusado, que no excluyente, de cada una de ellas en uno u otro modelo.

Sin embargo, y siempre refiriéndonos al mundo occidental en éste análisis, procede tener en cuenta otros factores8, al menos estos tres:

  • La odontología ha carecido de tradición docente hasta tiempos muy recientes (en España concretamente, su estudio como carrera universitaria no llegó hasta el primer año del siglo XX) frente a los muchos siglos de antigüedad de las Facultades de Medicina, por no hablar de las escuelas médicas medievales.
  • El escaso número de dentistas con que contó la profesión en un primer momento y que no se equilibró hasta bien avanzada la segunda mitad del siglo pasado, unido al aumento del nivel de vida de la población que permitió el acceso a los tratamientos dentales, hizo que la mayor parte de los dentistas dedicaran principalmente su tiempo a la práctica dental, dejando a un lado la investigación, más lenta, más ingrata -el propio Miller, paradigma del «odontólogo científico», en la cima de la profesión y con el mayor reconocimiento internacional, trabajó en unas instalaciones tan penosas en Alemania que le llevaron a abandonar el país - y menos rentable económicamente.
  • Un tercer factor afecta a los dos anteriores. La gran demanda profesional hizo que, como queda dicho, los d...

Odontólogo vs. Estomatólogo: ¿Cuál es la diferencia?

A pesar de que han pasado varias décadas desde la creación de la carrera de Odontología en España, todavía existe cierta confusión en torno al perfil profesional de un odontólogo y de un estomatólogo. La etimología es en ocasiones caprichosa y el término estomatología se presenta algo confuso. A menos que se tengan conocimientos específicos de lingüística, lo habitual es pensar que el médico estomatólogo es un especialista en las patologías que afectan al estómago.

Estomatología es una palabra procedente del griego estoma (στόμα), que quiere decir “cavidad oral” o “boca”. Durante muchas décadas se defendió la postura de que el odontólogo era aquel que orientaba su carrera profesional exclusivamente a los dientes, mientras que el estomatólogo era un facultativo con amplia experiencia en otros aspectos como las cirugías orales y las lesiones en los tejidos blandos.

En esencia, el odontólogo y el estomatólogo son profesionales especializados en todo lo que tiene que ver con la salud de la boca. No obstante, existe diferencia en cuanto a la titulación que han obtenido para desarrollar su carrera profesional. La confusión se debe a un problema en la denominación de estos estudios. Hasta 1987, solo los estomatólogos eran facultativos autorizados para ejercer su profesión en gabinetes dentales.

Frente a los nueve años de media que implicaba convertirse en médico estomatólogo, en la mayoría de países europeos los profesionales de la salud oral podían ejercer su profesión legalmente completando una formación universitaria de alrededor de tres años. Esta situación de desventaja frente a otros países exigía un cambio radical en el abordaje de estos estudios en España.

Desde 2001 no se han graduado en España nuevos médicos estomatólogos. El cambio drástico en torno a estos estudios se produjo en 1986, con la homologación de los estudios de Estomatología en el nuevo escenario europeo. Esta carrera desaparecía de la oferta universitaria y se creaba la licenciatura en Odontología.

¿Existe alguna otra diferencia significativa entre un especialista y otro?

Lo cierto es que sí. Aunque en aspectos de salud bucodental los dos tienen las mismas competencias, el estomatólogo es, además, médico. Actualmente y con la extinción de la carrera de Estomatología, todos los profesionales que se forman en este ámbito son comúnmente conocidos como ‘dentistas’.

Por si la creación de la carrera de Odontología en España no hubiera llegado con cierto retraso, todavía hay aspectos en relación a estos estudios que nos sitúan algunos pasos por detrás de nuestros vecinos europeos. Desde las universidades, las sociedades científicas y el Consejo General de Dentistas se ha ejercido presión desde hace varias décadas para exigir a los ministerios de Educación y de Sanidad un cambio en la actual regulación. No obstante, a día de hoy no existe un marco legal que unifique los criterios de formación con respecto a otros países europeos.

Especialidades dentro de la odontología

Existen distintos tipos de dentistas u odontólogos dentro de este amplio campo, ya que pueden ser ortodoncistas, estar especializados como odontólogo experto en implantes dentales o haber realizado mayor formación en otros campos para ejercer como odontopediatra, por ejemplo.

  • Ortodoncia: Es una de las especialidades que cuenta con mayor reconocimiento. Aunque está reconocida por la Directiva 2005/36/EC, España se encuentra al margen de esta regulación.
  • Cirugía bucal: Son todos aquellos procedimientos quirúrgicos que se realizan tanto dentro de la boca (cirugía dentoalveolar) como en las mandíbulas (cirugía maxilar).
  • Odontopediatría: El diagnóstico y el tratamiento de patologías bucodentales durante la infancia se realiza a través de la odontopediatría.
  • Periodoncia: El dentista que se especializa en periodoncia es experto en el tratamiento de las enfermedades del periodoncio.
  • Prótesis bucal e implantología: Frente a la pérdida de piezas dentales o los problemas masticatorios derivados de esta, es habitual que intervenga un dentista especializado en prótesis e implantología. Los tratamientos con implantes dentales son una solución que cada vez tiene más presencia en las clínicas dentales y que ha supuesto un avance significativo en el sector.
  • Odontología estética: Es una parte de la práctica odontológica que ha ido ganando presencia en los últimos años.

En resumen: Dentista y odontólogo son lo mismo

Sí: dentista y odontólogo son términos similares o sinónimos de la profesión, por lo que no existe ninguna diferencia entre ellos. Ambas son dos palabras que sirven para designar al mismo profesional de la salud bucal.

Por tanto, odontólogo no es más que el concepto médico para designar de manera formal a aquellas personas que han cursado estos estudios. Dentista también es aquel sanitario especializado en la salud bucodental que ha superado la carrera (diplomatura) de odontología. Por tanto, es una manera más popular y menos formal de denominar a este profesional.

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