En el idioma español, el género gramatical es una característica inherente a los sustantivos que puede influir en la concordancia con otros elementos de la oración, como adjetivos y artículos. A menudo, los estudiantes de español se encuentran con desafíos al intentar discernir el género correcto de una palabra. A continuación, exploraremos las reglas generales, las excepciones y los casos particulares relacionados con el género gramatical, centrándonos en sustantivos como "dentista" y otros similares.
Aprender español: El género - masculino y femenino (nivel básico)
Reglas Generales y Excepciones
La regla general dice que en español los nombres o sustantivos que acaban en -o son masculinos (el dinero, el libro, el bolígrafo, etc.), mientras que son femeninos los nombres que acaban en -a (la casa, la mesa, la rosa, etc.). Sin embargo, existen excepciones importantes a esta regla.
Existen palabras que, a pesar de acabar en -a, son masculinas. Ejemplos: día, mapa, planeta, programa o sofá. Y varias palabras que acaben en -ema, esquema, poema, problema, sistema o tema, que también son masculinas. En cambio, los sustantivos son femeninos si acaban en -ción, -sión, -dad y -tad.
Es bien sabido que, en castellano, casi todos los sustantivos terminados en '-o' son masculinos. Tan es así que, en nuestro lenguaje especializado, son masculinos incluso los que proceden de femeninos latinos, como 'impétigo', 'lanugo', 'lumbago', 'vértigo' o 'cartílago' (con la sola excepción de 'virago', y ello por motivos claros).
Navarro FA en su publicación "Problemas de género gramatical en medicina" (Medicina Clínica (Barcelona) 1998; 110: 68-75) nos explica que tradicionalmente se enseñaba en las escuelas que esta norma sólo tenía tres excepciones en castellano: 'mano', 'nao' y 'seo'. Pues bien, a estas tres excepciones clásicas, se han añadido en los últimos tiempos no sólo la 'libido' freudiana, sino, sobre todo, las formadas por apócope de palabras femeninas.
El hecho de que una palabra acabe en -o o -a no tiene ninguna importancia a la hora de determinar su género en ninguna lengua latina (pediatra (m. o f.), mano (f.), mapa (m.)).
Sustantivos Comunes en Cuanto al Género
Por otro lado, existen otros, independientemente del sexo de la persona, que tienen una única forma. Estos sustantivos acaban en -ista y -ante: el/la artista, el/la dentista, el/la estudiante, el/la cantante, etc. Además, hay sustantivos que sirven tanto para femenino como para masculino. Por lo general, terminan en -ente: inteligente, obediente o paciente. Pero también existen otros como: intérprete, atleta, policía, piloto o estudiante.
Son comunes en cuanto al género los sustantivos de persona que designan tanto a hombres como a mujeres. En esta clase se encuentran la mayor parte de los sustantivos de persona acabados en -a, con muy escasas excepciones. Muchos, aunque no todos, son de origen griego.
Se dice, pues, un atleta y una atleta, y se forman, análogamente, expresiones como sus prestigiosos colegas y sus prestigiosas colegas. Algunos ejemplos de este tipo de sustantivos son: anacoreta, astronauta, burócrata, cabecilla, camarada, centinela, cineasta, comparsa, compatriota, croata, demócrata, espía, exégeta, fisioterapeuta, foniatra, geodesta, geriatra, guardia, guía, heresiarca, hincha, homicida, jerarca, karateca, linyera, logopeda, oligarca, pediatra, pirata, proxeneta, (p)sicópata, (p)siquiatra, tecnócrata, terapeuta, terrícola, trá(n)sfuga, turista, vigía, yudoca. Cabe añadir estratega, si bien en algunos países se ha registrado la variante estratego, que no se recomienda.
Son sustantivos comunes en cuanto al género los nombres de persona acabados en el sufijo -ista, como en el activista y la activista. Entre otros muchos ejemplos de este grupo, pueden señalarse ahorrista, alpinista, analista, artista, automovilista, dentista, especialista, gremialista, pianista, protagonista, taxista, violinista.
La mayor parte de los sustantivos de persona acabados en -e son comunes en cuanto al género. Cabe decir el detective y la detective (se ha documentado ocasionalmente detectiva en algunos países), y puede hablarse asimismo de intérpretes diestros y de intérpretes diestras. Algunos ejemplos son: adlátere, amanuense, artífice, cofrade, compinche, cómplice, conserje, consorte, contable, cónyuge, copartícipe, correveidile, extraterrestre, hereje, mequetrefe, munícipe, partícipe, pinche, pobre, tiple. Pueden agregarse a esta relación los sustantivos cadete, gafe, pichirre y algunos más.
Son también comunes respecto del género otros sustantivos referidos a personas y acabados en -o: el contralto/la contralto; el metomentodo/la metomentodo; el modelo/la modelo; el piloto/la piloto; un sabelotodo/una sabelotodo; el soprano/la soprano; el testigo/la testigo; el jurado/la jurado. En España se agrega el canguro/la canguro.
Pueden ser masculinos o femeninos sin que su forma se vea modificada. Son, en buena parte, de origen griego y denotan profesiones, actividades o atributos de las personas: astronauta, burócrata, centinela, guardia. Son numerosos los que se forman con el sufijo -ista: artista, dentista, pianista. El sustantivo autodidacta puede usarse como común, pero también es posible la alternancia autodidacto / autodidacta. Lo mismo ocurre con políglota, que admite la variación polígloto / políglota.
Casi todos los no agudos acabados en -r, -s, -t: mártir, prócer, papanatas, pívot. Los agudos terminados en -ar o -er: auxiliar, titular, canciller, mercader. Los procedentes de adjetivos que terminan en -l: comensal, corresponsal, profesional. Algunos de estos últimos forman femenino en -a: colegial / colegiala, español / española, al igual que los agudos terminados en -or: director / directora, doctor / doctora; en -n: anfitrión / anfitriona, patrón / patrona, y en -s: francés / francesa, marqués / marquesa (con la excepción de mandamás).
Tras la incorporación de la mujer al Ejército, se consideran comunes en cuanto al género los sustantivos que designan grados de la escala militar: el / la capitán, el / la coronel, el / la sargento, el / la soldado, el / la teniente, etc.
Alternancias y Variaciones
Algunos sustantivos en -e admiten femeninos en -a. El sustantivo jefe se utiliza como común (la jefe), en alternancia con el femenino jefa. Forman pares -e/-a, los siguientes sustantivos, entre otros: alcahuete/alcahueta; catire/catira; infante/infanta; nene/nena. Existen las alternancias sastre/sastra y cacique/cacica, pero las variantes femeninas son de escaso uso.
Se dan algunas oposiciones -ante/-anta y -(i)ente/-(i)enta, sin connotaciones particulares o significados añadidos, aunque no todas las voces se usan en todos los países hispanohablantes. Algunos ejemplos son: cliente/clienta; comediante/comedianta; congregante/congreganta; dependiente/dependienta; figurante/figuranta; intendente/intendenta; presidente/presidenta; sirviente/sirvienta. No obstante, en algunos países se emplean -con distinto grado de extensión- estos sustantivos como comunes respecto del género.
Así, por ejemplo, la cliente alterna con la clienta tanto en el español europeo como en el americano. Tiende a elegirse la primera variante como forma preferida en amplias zonas de Chile, México y las áreas centroamericana y caribeña. En algunas de estas áreas es peyorativa la forma clienta. Alternan la presidente y la presidenta en muchos países americanos. También lo hacen la dependiente y la dependienta.
Si bien es de uso general vidente como común, existe videnta en el área andina, y se ha documentado ocasionalmente en España. El sustantivo gerente cuenta con el femenino gerenta, recogido en el DRAE; es frecuente en Chile y en los países andinos, pero infrecuente en otros muchos.
La voz parturiente, que no designa personas de sexo masculino, ha caído en desuso a favor del femenino parturienta, que es la que hoy se prefiere. Se ha observado que el femenino agrega en algunos casos connotaciones, y a veces hasta significados, diferentes de los que corresponden al sustantivo común. Así, en España se utiliza asistenta en el sentido de ‘empleada de hogar’, frente al uso más habitual del sustantivo asistente como común (el asistente social/la asistente social). No obstante, se empieza a difundir en diversos países la expresión asistenta social. Como todavía no se ha integrado totalmente en la variedad culta, se prefiere asistente social.
Se siente ya como anticuado el uso de ayudanta como ‘mujer que realiza trabajos subalternos, por lo general en oficios manuales’, por lo que se prefiere ayudante como sustantivo común en cuanto al género.
Cambios de Clase
Originariamente, la marca de género de muchos sustantivos que nombran profesiones desempeñadas en otro tiempo por hombres designaba solo el masculino, mientras que la forma femenina se aplicaba a la esposa: la coronela (‘la esposa del coronel’), la gobernadora (‘la mujer del gobernador’). Este uso se ha perdido hoy casi totalmente, ya que las mujeres han pasado a desempeñar tales actividades de forma habitual.
Son numerosos los masculinos terminados en -o que designan cargos, títulos o profesiones que presentan el femenino en -a: abogada, bióloga, catedrática, diputada, ingeniera, incluso los que coinciden con nombres de ciencias o artes, como física, informática, música, política, química, técnica. Empiezan a extenderse algunos sustantivos femeninos correspondientes a masculinos no acabados en -o, como bedela, concejala, fiscala o jueza, entre otros.
Casos Particulares
Algunos de los sustantivos que aparecieron en los apartados anteriores son polisémicos, además de emplearse como comunes en cuanto al género. Así pues, aparte de designar a una mujer, se refieren a grupos o a instituciones los sustantivos femeninos guardia (la Guardia Real, la vieja guardia), policía (Llamé a la policía) y canalla (toda la canalla del barrio).
El sustantivo antípoda aplicado a las personas es común en cuanto al género: nuestros antípodas/nuestras antípodas. Como nombre de lugar es más frecuente en femenino (Se fue a las antípodas). También lo es en la expresión en las antípodas, en la que predomina el masculino: un punto de vista que se halla en las antípodas del nuestro. Sin embargo, no es la única opción: una puesta en escena suelta, ágil (en los antípodas de aquellas series televisivas tan envaradas […]).
Ejemplos adicionales
- grasa (en la Argentina, ‘persona vulgar o de mal gusto’);
- hortera (en España, ‘persona vulgar u ordinaria que pretende ser elegante’);
- maula (empleado en el Río de la Plata en el sentido de ‘cobarde’; en Cuba, en el de ‘homosexual’; en el Ecuador, en el de ‘contrabandista’, y en el Perú, en el de ‘ocioso’);
- pasota (‘persona indiferente ante cuestiones importantes’, raro fuera de España);
- pelma (‘persona pesada o molesta’).
Tabla Resumen de Género Gramatical
| Terminación | Género Común | Ejemplos | Excepciones |
|---|---|---|---|
| -a | Sí | atleta, dentista, burócrata | día, mapa, planeta |
| -e | Sí | consorte, detective, intérprete | jefe/jefa, cacique/cacica |
| -ista | Sí | artista, dentista, pianista | modista/modisto |
| -o | Sí | piloto, modelo, contralto | mano, nao, seo |
| -nte | Sí | agente, cantante, delincuente | penitente/penitenta, pretendiente/pretendienta |
El español es un idioma rico en matices y variaciones, lo que hace que el aprendizaje del género gramatical sea un proceso continuo y fascinante. Con la práctica y la atención a las reglas y excepciones, se puede dominar este aspecto fundamental del idioma.
