La Fundación Jiménez Díaz se ha consolidado como un referente en el campo de la ortodoncia, combinando tradición e innovación para ofrecer a sus pacientes los tratamientos más avanzados y personalizados. El servicio de ortodoncia de este hospital universitario se distingue por su enfoque integral, que une aspectos científicos, tecnológicos y psicológicos, sin perder de vista la perspectiva bioética de la profesión.

Un Legado de Excelencia
El Dr. Pablo García-Camba Varela, actual Jefe del Servicio de Ortodoncia del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, ha asumido la jefatura tras 18 años de trayectoria en la institución. Su recorrido profesional comenzó como alumno de postgrado en 2007, y posteriormente se desempeñó como adjunto. El Dr. García-Camba Varela destaca la importancia de reivindicar el valor de la ortodoncia como ciencia de la salud y transmitirlo a los pacientes y a la sociedad en general.
El Dr. García-Camba Varela se siente muy honrado de que la Fundación Jiménez Díaz y el Grupo Quirón Salud le hayan encargado asumir la jefatura del Servicio de Ortodoncia. Supone todo un reto, porque tengo que estar a la altura y no es fácil. Afortunadamente tengo la suerte de contar con el apoyo de todo el equipo, sobre todo de nuestra adjunta, la Dra. María Marcianes, una estupenda ortodoncista formada con nosotros, y de la Dra. Varela, que seguirá trabajando como consultora con total dedicación a la clínica.
La Dra. Margarita Varela Morales, anterior Jefe del Servicio y ahora Consultora, ha sido una figura clave en la ortodoncia española durante décadas. Ella es una profesional excepcional. Incansable, trabajadora, estudiosa, con gran vocación científica y, al mismo tiempo, una persona empática y gran comunicadora. Esa combinación de rigor científico y calidez humana hace que todo el mundo a su alrededor la quiera y respete tanto profesional como personalmente.
La Dra. Varela recuerda sus inicios en la ortodoncia como un golpe de suerte que cambió su vida: conocí al Dr. Juan Canut, quien me ofreció la oportunidad de formarme como ortodoncista con él y con el Dr. Javier Álvarez Carlón en la Fundación Jiménez Díaz. Pero antes tenía que hacer la especialidad de Estomatología. Un gran esfuerzo, desde luego, pero descubriría mi verdadera vocación: la ortodoncia hacía compatibles mi amor incombustible por la medicina, la aplicación de habilidades técnicas propias de la odontología que siempre me encantaron y la posibilidad de establecer relaciones cercanas y duraderas con los pacientes y sus familias.
Retos y Objetivos del Servicio
El Dr. García-Camba Varela se ha planteado dar continuidad al estilo que siempre nos ha caracterizado y, a la vez, potenciar la innovación. A pesar de los cambios no siempre positivos a los que estamos asistiendo en nuestra especialidad, mi objetivo es seguir innovando sin renunciar a primar el rigor científico en el enfoque de nuestros tratamientos.
Para ello es fundamental no perder la ilusión por seguir aprendiendo siempre, estudiando, participando en congresos y cursos e implementando, tras su valoración crítica, las nuevas herramientas que van surgiendo. Algunas de ellas en pocos años posiblemente revolucionarán la manera en la que hoy entendemos toda la sanidad y también la ortodoncia.
Otro objetivo importante es mantener la atención personalizada a nuestros pacientes y el trato cálido y humano con nuestro equipo. En este sentido, tal como yo lo he vivido en la Fundación dentro, pero también fuera de nuestro servicio, sé que liderar no es sólo dirigir, sino también crear las condiciones para que todos podamos dar lo mejor de nosotros mismos en favor de los pacientes y de nuestra propia satisfacción.
El mayor reto es estar a la altura! La ortodoncia es una especialidad presente en la mayoría de los grandes hospitales europeos, pero no en muchos españoles. Mis predecesores en el cargo también me han puesto el listón muy alto pero yo, que he tenido el privilegio de recorrer un camino único como “copiloto” de una gran mentora, confío en que estaré a la altura de la confianza que tantas personas, entre ellas nuestro Patronato Rector, nuestra dirección y nuestros pacientes, han puesto en mí para tomar el relevo.

Innovación y Vanguardia Tecnológica
Siempre me han interesado mucho la tecnología y sus avances en todos los ámbitos, y trato de incorporarlos en mi día a día. Pero desde mi punto de vista, tradición y vanguardia no son incompatibles, sino complementarias.
Los ortodoncistas formados en la Fundación Jiménez Díaz, un hospital universitario de larguísima historia y tradición clínica y con uno de los institutos de investigación biomédica más importantes de España, nos hemos contagiado de ese estilo verdaderamente propio, lo que nos ha dado una base muy sólida gracias a una forma de enseñanza marcada por la autonomía y la responsabilidad progresiva superponible al sistema MIR en Medicina.
La Fundación está a la vanguardia en numerosos ámbitos de la medicina y la investigación y recibe continuamente importantes reconocimientos nacionales e internacionales, así que me basta mirar a mi alrededor para tener valiosos modelos a los que, salvando las distancias, tratar modestamente de parecerme.
Está claro que las nuevas tecnologías han llegado para quedarse y yo, como he dicho, soy un gran fan de esas valiosísimas nuevas herramientas, pero no debemos perder el juicio clínico. La IA, digitalización, nuevos materiales, softwares, etc., pueden ser fantásticos aliados, pero como cualquier sistema, deben tener evidencia científica detrás y estar siempre al servicio del clínico para beneficio del paciente y no del marketing.
El Futuro de la Ortodoncia
Quizá el cambio que considero más importante de cara al futuro es más filosófico que tecnológico: hay que recuperar la consideración de la ortodoncia como una parte trascendente de las ciencias de la salud, algo que amenaza con perderse.
Muchos odontólogos jóvenes ya no buscan una formación sólida y profunda en ortodoncia, basada en principios biomecánicos, científicos y clínicos contrastados, sino que se conforman con adquirir nociones básicas a través de cursos ofrecidos por empresas comercializadoras de sistemas de alineadores. Esta aproximación limitada deja de lado técnicas tradicionales con eficacia demostrada y minimiza aspectos clave del diagnóstico y la planificación individualizada.
Como consecuencia, puede comprometer la calidad de los tratamientos y aumentar el riesgo de complicaciones clínicas. Creo por ello que uno de los grandes desafíos para el futuro de la ortodoncia es reivindicarla como una especialidad compleja que requiere competencias en diagnóstico, planificación individualizada del tratamiento y control riguroso por parte de profesionales formados específicamente para ello.
No debemos dejarnos influir por casas comerciales que prometen el “maná” y que a los ortodoncistas nos consideran simples proveedores, atreviéndose incluso a establecer y difundir, como estrategia de marketing, rankings de los profesionales basados, no en su calidad y logros científico/técnicos, sino únicamente en relación con el volumen de tratamientos que realizan con aparatos de dicha casa comercial. Ni siquiera evaluando los resultados de los mismos.
Por otra parte, la formación continuada es algo fundamental en cualquier especialidad de la Odontología o la Medicina y en este momento en nuestro país está muy centrada en los sistemas de alineadores. Sin embargo éstos, siendo extraordinariamente útiles y un gran avance en nuestra especialidad, no son infalibles ni aplicables a todos los problemas que tratamos en ortodoncia. Por lo tanto, no podemos perder la perspectiva de que existen otros sistemas, que aunque algunos sectores de la industria quieran hacer ver como anticuados por intereses meramente económicos, siguen siendo herramientas muy útiles y con muchísimas indicaciones en nuestro día a día.
En definitiva, desde mi perspectiva pasa por unir los aspectos científicos, tecnológicos y psicológicos, sin perder nunca la perspectiva bioética de nuestra profesión.