El Legado del Dr. Gregorio Jiménez: Una Saga Familiar Dedicada a la Odontología en la Clínica CIRO

La clínica CIRO, cuyo nombre completo es Centro de Implantes, Rehabilitación Oral y Ortodoncia, se distingue de otros centros dentales en España. No solo por su decoración, que incluye obras de arte de Rafael Macarrón y otros artistas contemporáneos, sino también por la composición de su equipo.

Cinco de los empleados comparten el mismo primer apellido, y cuatro comparten ambos apellidos. Trabajan juntos en CIRO desde que terminaron su formación, incluyendo dos años de estudios en Estados Unidos, un requisito de su padre. Además, comparten comidas semanales y vacaciones de verano y Navidad. Silvia bromea diciendo que es "un rollazo".

Es evidente que se llevan bien y comparten una pasión por la odontología. Cada uno de los hijos de Vicente Jiménez se ha especializado en un área diferente de la odontología, una decisión influenciada por Vicente, quien prefiere la planificación a la improvisación en su profesión.

Un equipo multidisciplinario es fundamental en una clínica dental de calidad.

El Origen de una Pasión Familiar

Sin embargo, Vicente insiste en que no influyó en la elección de la profesión de sus hijos. "El primero me hizo mucha ilusión, sí, porque ya era tener a alguien que me seguía, y la segunda también... ¿Y cómo se transmite una pasión así sin pretenderlo? Los hijos no aciertan a dar una explicación concreta, sólo que siempre han estado muy orgullosos de su padre por su profesión.

Incluso, eran embajadores de la misma entre sus compañeros de colegio. Al final, una de ellas apunta: "Quizás tenga que ver que nosotros desayunábamos literalmente con bocas en la mesa", ríe y saca un molde de escayola de la parte inferior de una dentadura de los que aún se utilizan.

Así, los cuatro hijos de Vicente trabajan codo a codo con él en la clínica. ¿Y la madre? "Es la gerente", dice una de las hijas como quien contestara a una pregunta excesivamente lógica.

Anécdotas Familiares y Consejos Profesionales

Ante la pregunta de si hay una estampida general después de las comidas del domingo para lavarse los dientes, responden al unísono: "Hombre, no". Desmienten cualquier idea preconcebida sobre una familia de dentistas en ciernes. "Teníamos muchísimas caries, y mi padre pasaba", bromea Jaime, que añade: "Ahora les doy caña a mis hijos para que se laven los dientes, porque comen mucho caramelo ¡que les dan los abuelos!".

Silvia, la responsable de infantil, se pone seria: "Es cierto que hay cierta histeria ahora con la alimentación, pero es lógico, es lo bueno. Al oír hablar de nietos, es inevitable la pregunta: "¿Continuará la saga de los dentistas Jiménez?".

En casa de los Jiménez se predica con el ejemplo. Por mucho que bromeen con las caries que tenían de niños, todos lucen una dentadura perfecta. "Es verdad que nos fijamos antes en los dientes que en los ojos", dice María José. Y de nuevo el padre vuelve a bromear: "¿Ves esa sonrisa tan bonita?", dice señalando a una de sus hijas.

Consejos para una Boca Sana

Obtener consejos para mantener una boca sana de un dentista podría parecer muy obvio, pero EL ESPAÑOL les plantea un reto: dos por persona y sin repetirse.

  • Aunque todos los cepillados son muy importantes, si sólo se puede hacer uno, que sea el nocturno.
  • No cepillarse después de devolver o de tomar cosas muy ácidas, como el limón.

¿Cómo Elegir una Buena Clínica Dental?

La familia Jiménez García reflexiona sobre cómo elegir una buena clínica dental. Reconocen que es algo complicado pero, entre todos, apuntan algunas características: que el odontólogo esté colegiado, que su currículum esté en internet, que conste de un equipo multidisciplinar y que tenga certificados de calidad.

¿Es posible encontrar un buen dentista barato? Un rotundo no. "La formación es muy cara y, sobre todo, lo son los materiales; es lo que explica también que no esté incluido en la seguridad social", comentan. Entonces, ¿es sólo un lujo que unos pocos pueden permitirse?

Para los Jiménez, hay una solución: "La filosofía ahora es tratar a los niños cuanto antes, enseñarles cómo cepillarse y hacer odontología preventiva; se trata de preparar esas bocas a futuro para que no den los problemas que actualmente existen".

La odontología preventiva en niños es clave para una buena salud bucal a largo plazo.

1 - La importancia de tu salud bucal.

El Camino a la Fama y el Reconocimiento

Aunque lo más llamativo de la clínica CIRO es su elenco profesional, es su fundador, Vicente, la mayor fuente individual de anécdotas. Se nota desde que cuenta cómo se decantó por ser médico en una familia en la que no había ninguno. Ya desde estudiante tenía claro que quería ser "el mejor" en lo suyo. "Nada de bueno, no te voy a mentir, el mejor", comenta.

El pater familias se ha esforzado mucho para llegar donde ha llegado. Nada más empezar la década de 1980 hacía las maletas para formarse en EEUU, cuando aquello era algo muy poco frecuente. A su regreso, llegó a trabajar gratis tres mañanas por semana en la entonces Ciudad Sanitaria Francisco Franco -actual Hospital General Universitario Gregorio Marañón- para formar el primer servicio en la seguridad social dedicado a problemas de oclusión temporomandibular.

Vicente reconoce que es uno de los padres de esta especialidad, pero lo que terminó de darle fama -y lo que le ha merecido el último premio entregado en Brasil- fue su trabajo en implantes, un procedimiento que tenía "muy mala fama" cuando empezó y que se consideraba "la última opción" para un paciente dental.

Después de viajar a Suecia a conocer los avances en esta práctica, Jiménez volvía a su consulta para ver que nadie quería someterse a ella. Hasta que la revista Hola! obró el milagro. "Vino la presidenta con su sobrina y le hice uno con el que quedó muy contenta; le comenté que era una técnica difícil de explicar a los pacientes y me dijo que no me preocupara, que sacaría una doble en su revista contando lo fantástica que era", recuerda.

Y dicho y hecho: "Esa publicación hizo que empezaran a funcionar los implantes en España. Pero si a él le ayudó a conseguir la fama una de las revistas del corazón más leídas del país, él también contribuyó al reconocimiento de alguien.

Lo cuenta mientras enseña uno de los muchos cuadros que decoran su consulta. "Tenía éste de Rafa Macarrón en la sala de espera y a los pacientes les gustaba mucho; así que empezaron a ir a verle y encargarle obras", cuenta sonriente, mientras desvela otra de sus pasiones, que -¡Oh, sorpresa!- comparte también con su prole. "De pequeños sólo les daba la paga si me decían quién había pintado cada cuadro del salón", concluye.

Quedan todavía muchos dientes que arreglar.

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