La Importancia de la Primera Visita al Dentista para Bebés

La salud oral del niño es importante desde el principio de su vida, y los odontopediatras y los pediatras están de acuerdo en ello. Por ello, hay que llevar al bebé al odontopediatra desde un principio, no únicamente desde la salida de los dientes definitivos cuando ya tienen entre 6 y 7 años de vida.

Sin duda, la primera visita temprana de tu hijo al dentista o de un bebé al dentista cuando erupcionan los dientes tiene varios aspectos positivos. Por un lado, facilita el establecimiento del “dental home” u “hogar dental”. Ello incluye todos los aspectos para el cuidado de la salud bucal y se realiza de manera integral, continua, accesible y coordinada con la familia involucrada.

La necesidad de crear este vínculo hace que, cada vez con mayor frecuencia, los odontopediatras visitemos bebés, desensibilizando así a la población infantil del entorno dental.

Es fundamental llevar a los niños al dentista al cumplir su primer año de vida o bien en el momento en que le salgan las primeras piezas dentales. Actualmente, es bastante usual es hacerlo cuando ya ha completado su primera dentición, algo que ocurre aproximadamente a los 3 años. Además, se ha descubierto que existen una relación en el desarrollo facial y la aparición de la dentadura en los más pequeños, siendo clave observar cualquier irregularidad para actuar cuanto antes.

La odontopediatría para los más pequeños cubre sus necesidades desde sus primeros años de vida. En esta primera toma de contacto, el especialista deberá abrir un historial de antecedentes médicos y deberá dejar constancia de la genética de los padres. También es importante que en esta primera cita se den pautas para perfeccionar la higiene dental. Los padres deben estar bien informados para potenciar la salud dental del niño.

¿Cuándo debe hacerse la primera visita?

La primera vez que el niño visita al dentista debe coincidir con la erupción del primer diente de leche, antes del año de vida. La primera visita al odontopediatra debe realizarse cuando erupciona el primer diente de leche (temporal) y no más tarde del año de vida.

La Asociación Dental Americana (ADA) y la Academia Americana de Odontología Pediátrica (AAPD) recomiendan que los niños tengan su primera visita al dentista alrededor del primer año de edad, o dentro de los seis meses posteriores a la erupción del primer diente de leche.

En Echeverría creemos que es importante visitar el odontopediatra antes de la erupción del primer diente o durante el primer año del bebé. Es en las revisiones tempranas cuando se pueden identificar los primeros signos y realizar tratamientos sencillos en caso de ser necesario.

Beneficios de la visita temprana

  • Establecer una relación de confianza con el entorno dental.
  • Recibir educación y asesoramiento sobre el cuidado bucal adecuado.
  • Evaluar el desarrollo dental y detectar problemas tempranamente.
  • Prevenir caries y controlar el crecimiento oral.

La especialidad del dentista de bebés que ayuda a cuidar la salud dental y prevenir problemas dentales, también se conoce como Odontobebé.

¿Qué se hace en la primera visita al odontopediatra?

En esta primera visita de los niños al dentista, el odontopediatra revisará la presencia o no de caries “de biberón”, si se hay alteraciones del crecimiento o cualquier anomalía relacionada con la erupcional dentaria. En ese momento se dan recomendaciones de higiene y de cuidados dentales (recuerda que las caries pueden salir desde que aparece el primer diente). A partir de esa primera valoración, se programan vistas de tratamiento o control preventivo, según sea el caso.

Por un lado, visitar al odontopediatra permite que se haga una valoración del riesgo de caries del bebé. De esta forma, se promueve un asesoramiento individualizado en dieta e higiene como la base de la prevención de la enfermedad. También, se valora el crecimiento y el desarrollo del paciente.

Higiene bucal antes de la erupción dental

Antes de la erupción dentaria es importante pasar una gasita humedecida o similar con agua tibia por las mucosas y superficies blandas de la boca del bebé para retirar los restos de leche. En concreto masajear de manera circular las encías además suele provocar alivio al bebé cuando comienza la erupción dental.

Las medidas de higiene bucal deben implementarse a más tardar en el momento de la erupción del primer diente temporal.

Higiene bucal en bebés

Factores que influyen en la salud bucal del bebé

La lactancia materna juega un papel muy importante en la nutrición, el desarrollo y las ventajas psicológicas y sociales del bebé. Además, reduce significativamente el riesgo de una gran cantidad de enfermedades agudas y crónicas.

La alimentación nocturna con biberón y/o zumo y el consumo frecuente entre comidas de bocadillos, snacks o bebidas que contienen azúcar aumentan el riesgo de la caries de la primera infancia.

La exposición óptima al flúor es importante para todos los lactantes y niños dentados.

Los hábitos orales no nutritivos (p. ej., chuparse los dedos o el chupete, bruxismo, empuje anormal de la lengua, etc.) pueden ejercer fuerza sobre los dientes y estructuras dentoalveolares.

El miedo al dentista en los niños

Uno de los problemas de la primera visita de los niños al dentista es que suelen ir con miedo. Conviene evitarlo favoreciendo la relación del niño con el odontopediatra.

El miedo al dentista es bastante común: más del 15% de la población lo padece, según la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, la odontología y, en especial, la pediátrica han experimentado cambios tan notables en la atención al paciente, que este temor resulta infundado y somos los padres los que muchas veces cometemos el error de transmitirlo.

Lo primero que hay que tomar en cuenta para evitar que tus niños le tengan miedo al dentista es: cuanto antes mejor. De esta manera los niños también se familiarizan con la consulta y el dentista, sin relacionarlos con una experiencia traumática, y aprenden la importancia de la higiene y la salud bucal.

Si eres tú quien ha tenido una mala experiencia o sientes miedo al dentista, no se lo contagies a tus pequeños. No te adelantes ni cuentes anécdotas que los inquieten. Lo que hayamos vivido nosotros no tiene por qué repetirse.

El odontólogo infantil cuenta con los recursos y conocimientos, no sólo para atender eficazmente su salud bucal, sino también para que estén tranquilos en la consulta y no sientan miedo al dentista. Háblales del dentista con naturalidad y una actitud positiva, transmitiéndoles confianza y seguridad en todo momento. Explícales de manera sencilla a dónde van y para qué, pero no predispongas a tus pequeños con palabras que puedan atemorizarlos. Evita hablar de jeringuilla, sangre, pinchazo o daño.

Si tu hijo ha tenido una experiencia negativa y ya le tiene miedo al dentista, comunícaselo previamente al odontopediatra.

Cuando el niño acude a la consulta es importante que se encuentre con un espacio propio en el que poder entrar en contacto con los olores y sonidos propios de una consulta de la forma más relajada posible.

Si tu hijo tiene miedo al dentista lo mejor es acudir a un centro en el que tengan el tiempo suficiente como para atenderle en condiciones. Esto quiere decir que padres, dentistas y niños deben aceptar la posibilidad de que el niño acuda a la consulta y no se pueda realizar tratamiento y que las primeras vistas sean vistas cortas cuyo objetivo inicial será valorar el estado de salud del niño y en todo caso hacer tratamientos cortos e indoloros.

También es muy importante que en todo este proceso los padres no trasladen sus miedos al niño y se hable con naturalidad acerca de su miedo y cómo superarlo. Una vez el niño vaya ganando confianza se irá avanzando en el tratamiento.

Para trabajar con niños es esencial generar espacios adecuados desde que éstos entran en la consulta. Para ello salas de espera adaptadas, gabinetes dentales con sillas específicas para que estén cómodos, elementos de distracción como muñecos de peluche o pantallas para ver dibujos y por supuesto mucho cariño por parte del equipo son herramientas imprescindibles.

Si los niños ven que sus padres van al dentista, y lo normalizan, no deben sentir miedo de su primera visita en el dentista, ni de las posteriores revisiones. También es importante evitar cualquier tipo de comentario que pueda propiciar que los niños asocien el dentista con algo que les produce rechazo.

Consejos para preparar a tu hijo para su primera visita al dentista

Consejos para los padres

  • Mantén la calma y transmite tranquilidad a tu hijo.
  • Normaliza la visita al dentista hablándole de forma positiva.
  • No relates experiencias negativas ni uses palabras que puedan asustarle.
  • Utiliza vídeos y canciones para familiarizar al niño con el entorno dental.
  • Déjale llevar un muñeco o objeto que le haga sentir seguro.

Otras consideraciones importantes

La dentición puede provocar molestias localizadas intermitentes en el área de los dientes temporales en erupción, irritabilidad y salivación excesiva; sin embargo, muchos niños no tienen mayores dificultades aparentes. El tratamiento de los síntomas incluye analgésicos orales y mordedores fríos para que el niño note alivio al morder.

El período perinatal es el período que comienza con la finalización de la semana 20 a la 28 de gestación y termina de una a cuatro semanas después del nacimiento. Este periodo juega un papel crucial para el bienestar de las mujeres embarazadas y la salud y el bienestar de sus hijos recién nacidos.

También resulta fundamental que el odontólogo informe a los padres sobre los hábitos dietéticos que deben seguir con respecto a los pequeños. A esta edad, los niños empiezan a andar y es posible caerse y romperse un diente, de ahí que sea preciso informar a los padres sobre la prevención de traumatismos dentarios.

En muchos casos y sin ser conscientes de ello, los padres pueden transmitir las bacterias que luego producirán las temidas caries. Uno de los hábitos más habituales que lo producen tiene lugar al comprobar la temperatura de su comida a través de la cuchara del pequeño.

Si el niño tiene dolor de muelas y puede aguantar lo ideal es que esperes a hacer algo una vez hayas visitado al dentista.

El hilo dental es un elemento de higiene interdental y por tanto solamente se usará en caso de que exista contacto entre las muelas. Este contacto no suele aparecer hasta que no erupciona el primer molar definitivo, que es a los 6 años. Sin embargo, si al observar la boca de tu hijo ves que las muelas de leche se tocan unas con otras entonces podrías empezar a usar el hilo con cuidado.

Los niños aprenden a través del ejemplo así que lo mejor que puedes hacer para ayudar a tu hijo a mantener una boca sana es tener tu también una boca sana. Esto quiere decir que el niño te verá cepillar los dientes a diario, sabrá que acudes al dentista con regularidad y sobretodo no le traspasarás tus miedos y angustias al dentista en caso de padecerlos.

Cuanto antes se lleve al niño al dentista mejor, sin embargo, no tendrá sentido hacerlo antes de que le hayan salido los primeros dientes.

Si estás nervioso lo va a notar y se lo transmitirás. Respira profundamente y normaliza el momento todo lo que puedas. ¿Tiene un muñeco que lleva a todas partes? Déjale que también lo traiga al dentista. Se sentirá mejor y, además, puedes contarle cuánto le gusta a su peluche ir al dentista y cuidar de sus dientes.

La mejor manera de normalizar y enseñar cuánto de importante es cuidar la higiene bucal de toda la familia es mediante el ejemplo.

El papel del odontopediatra

Es un odontólogo especializado en la atención integral de los niños. Una vez finalizada la carrera de odontología cursa un máster de atención integral infantil, donde adquiere conocimientos más específicos y herramientas para poder dar la mejor atención a los más pequeños.

El odontopediatra acompañará a tu pequeño en su desarrollo bucodental hasta la fase adulta, instaurando buenos hábitos de higiene y de alimentación, y haciendo revisiones periódicas para prevenir y evitar el desarrollo de patologías dentales.

El odontopediatra tiene la responsabilidad de establecer un vínculo positivo y duradero con tu hijo, extendiéndose más allá del gabinete dental.

El odontopediatra está especializado en el trato con niños, por lo que sabrá cómo conseguir que la experiencia sea lo más divertida posible, con paciencia y amabilidad.

¿Vale la pena tratar la caries infantil?

Sí. Además de la masticación, el buen cuidado de los dientes de leche influye en el correcto desarrollo del habla y de los huesos que los sustentan (maxilar superior y mandíbula). También sirven de guía para que los dientes definitivos erupcionen en una posición adecuada. Sus características hacen que la caries avance de forma más rápida, ocasionando un dolor ascendente al pequeño hasta llegar al nervio.

En estas edades podemos prevenir y corregir maloclusiones de forma más sencilla, orientando a los papás sobre los correctos hábitos de succión y gracias a la maleabilidad de sus huesos. Instaurar unos buenos hábitos de higiene, fluorizaciones, alimentación y visitas periódicas al odontopediatra desde bien pequeños evitarán el desarrollo de la caries infantil.

Es vital comprender que la caries no se contagia ni se hereda; lo que transmitimos a nuestros hijos son hábitos de alimentación e higiene bucal.

tags: #dentista #para #bebes