Historia de la Odontología en España: Desde los Primeros Depósitos Dentales Hasta la Actualidad

La historia de la odontología en España es rica y fascinante, marcada por la evolución de los tratamientos, la introducción de nuevos materiales y la aparición de los primeros depósitos dentales. Este artículo explora este recorrido histórico, desde los rudimentarios inicios hasta los avances tecnológicos de hoy en día.

Los Primeros Suministros Odontológicos

Como cada cual es dueño de sus recuerdos, no puedo olvidar a los establecimientos que nos surtían de material en la Escuela de Estomatología de Madrid allá por los principios de los años setenta ¡del pasado siglo! Ahora hay infinidad de casas comerciales con abultadísimos catálogos, incluso pueden pedirse bastimentos por Internet.

Así, a vuelapluma tenían representantes en la Escuela de Estomatología de Madrid: Serra Fargas (Alarcón), Solé Palau (Félix), Garralga (Morata), Compañía Dental Española (Benito Lamas), Dental Madrid (Juan), Smith (Chércoles y Rufino), Sudenta (Rafa y Torres), Hispano Dental (Gerardo Ros). Unidesa enviaba a Julio Vázquez, Ramón, Isidoro y otros. Estaba en el Paseo de las Delicias y allí, en 1973, compré mi primer equipo, un “compacto” Castellini que aún conservo como joya de museo.

Cada cual teníamos nuestras preferencias. Personalmente las mías se fueron hacia Félix, de Solé Palau; Julio Vázquez, de Unidesa, y Alarcón, de Serra Fargas.

El "Ajuste" de Precios en la Odontología Antigua

Decía ese reclamo que la persona que quisiera comprar “estuches con los instrumentos necesarios para limpiar dientes” acudiera “para su ajuste a la calle de San Alberto, frente a la iglesia de San Luis, casa núm. Lo del “ajuste” se refiere, naturalmente, a la compra, el “ajuste del precio” que, por cierto, entonces (como ahora de una u otra forma) se regateaba y se llegaba al acuerdo “ajustando” posiciones, a veces con la ayuda de terceras personas.

Ante mercancías tan variopintas cabe preguntarse: ¿Cómo llamar al establecimiento de San Alberto? ¿Mercería? ¿Bisutería? ¿Quincallería?

Instrumentos Quirúrgicos y Dentales del Pasado

El país vecino contaba con artífices magníficos en el ramo de la cirugía, muchos de los cuales, como la casa Charriere, surtieron durante cientos de años a los hospitales europeos (en mi libro Historia General de la Higiene Bucodentaria, patrocinado por Inibsa y editado por Yeltes, Soluciones Gráficas -Madrid, 2003-, reproduzco los anuncios de Louis de la Riviere y Joseph Vigneron -pp.

Fernando VI o Carlos III (no puedo precisarlo) enviaron, por la época que nos ocupa, al licenciado don Josef Fernández (después primer cirujano de cámara) a París a comprar “máquinas de anatomía y cirugía” de las cuales trajo una docena de cajas con todos los instrumentos para practicar la talla, el trépano, al amputación, los partos, la urología, la oftalmología, etc.

Entre los cientos de artilugios figuraban reproducciones en cera de una mandíbula superior e inferior para estudiar anatomía, dos “speculum oris” para abrir la boca en caso de trismus, dos instrumentos de monsieur la Malle para bajar la lengua y escarificarla, el instrumento de monsieur Joube para cortar el frenillo, treinta y nueve instrumentos (nada menos) para todo género de operaciones en los dientes, el instrumento de monsieur Joube para limpiar la lengua, el de Levret para bajarla, un instrumento cortante y chato en su punta para picar y escarificar las encías, otro instrumento de plata en forma de horquilla para sostener la lengua al cortar el frenillo, de monsieur Petit, dos pulicanes inventados por Fray Cosme y M. Garengeot (pulicanes o pelícanos, artilugios de extracción antiguos muy anteriores a los autores citados. Aquí se refiere, sin duda a la llave inglesa o de Garengeot, que otros atribuyeron al hermano Cosme); dos obturadores para el paladar, de plata sobredorada; otros instrumentos para los dientes, dos gatillos de la idea del cuchillero, el instrumentos de M.

A París también fue, a principios del siglo XIX, concretamente en 1808, Juan Francisco Gariot, cirujano y dentista de Cámara de Carlos IV, por orden del futuro Fernando VII, a comprar “un estuche de instrumentos de aplicación e boca con treinta y cuatro piezas de oro que entregó para uso propio de S.M.

La Evolución de los Materiales y las Prótesis Dentales

Los dentistas más modestos recurrían a los herreros y cuchilleros y la prótesis la hacían personalmente imitando a los orfebres, joyeros y plateros. El material, los dientes por ejemplo, los traían cazadores de hipopótamos de África, singularmente portugueses.

Ya en el siglo XIX las necesidades se disparan, la amalgama y la orificación precisan infinidad de instrumentos excavadores, limas, fresas, atacadores, martillos, neumáticos…). Es tal la complejidad que surgen infinidad de manufacturas especializadas en tal o cual implemento.

El Primer Depósito Dental en España

Hasta el momento, el primer depósito dental conocido, propiamente dicho, de España es el hallado por mí en un periódico del que sabíamos su existencia, pero no localización. Pues bien, en su número 28, año II, 10 de febrero de 1865, p. 31, aparece textualmente la siguiente noticia:

“Buen catálogo. Nuestro buen amigo el señor D. B. Joaquín Martínez, que vive Calle Hortaleza, 70 y 72 principal, donde tiene su gran depósito de objetos e instrumentos de dentista, ha tenido la amabilidad de remitirnos su excelente catálogo con 169 gravados perfectamente concluidos, el que vende también en su casa a 4 rs y recomendamos eficazmente por merecerlo así, sin perjuicio de trasladar alguno a nuestro periódico, si en ello conviene el Sr.

En tercer lugar, hizo un catálogo con dibujos y precios, que vendía por 4 reales (¡una peseta!). ¡Quién lo tuviese!

Don Salvador Villanueva, el director de La Voz de los Ministrantes, además de sangrador era dentista, y así se anuncia en su propio periódico. La caja se ofrece abierta mostrando dos bandejas. El texto sobre el asunto esta vez es más extenso.

Cuantos profesores se dedican en nuestro país a la prótesis dentaria no precisan, por cierto, recurrir al extranjero para proveerse de los géneros que necesitan. De todo lo mejor y de lo más bueno que se conoce, procedente de las fábricas más acreditadas de los Estados Unidos, Bélgica, Francia e Inglaterra, encuentran siempre grande y variado surtido en el depósito de artículos para dentistas que, como ya saben nuestros lectores, tiene establecido hace doce años D. B. Joaquín Martínez en la calle de Hortaleza, núm.

En nuestro número anterior hemos anunciado la publicación que el señor Martínez acaba de hacer de un magnífico catálogo, ilustrado con 159 grabados (ahora pone diez menos), de cuya perfección es una prueba el que hoy publicamos, con anuencia de dicho señor.

En su alegato “Al público” justifica la necesidad de tales publicaciones y dice:

“En 1860 ya mis deseos de ver arraigarse en España estas publicaciones eran muy ardientes. El Sr. D. Benigno Joaquín Martínez, que a la sazón tenía estrechas relaciones con los profesores dentistas, tuvo la idea de fundar un periódico de esta índole, y yo, en todas mis cartas, le excitaba a que llevase a cabo su pensamiento, estimulándolo con la reflexión del gran beneficio que iba a producir y la instrucción que iba a propagar entre los que se dedican al arte odontológico.”

Le escribe desde Málaga, donde entonces residía.

Por ejemplo, y esto también es primicia, en 1860, en el Diario de Avisos de Madrid (domingo, 15 de enero de 1860, núm.

Dientes artificiales montados en goma elástica volcanizada. Precios: los mismos que los sistemas ya desusados. Primero un bazar, luego un depósito, y ahora una quincallería.

Y, ¿qué es o era una quincallería?

Según la Enciclopedia Universal Ilustrada (Espasa), la palabra “quincalla” viene del francés “quincaille” y ésta, del neerlandés “kinklen”, que significa sonar.

La Introducción del Caucho en la Odontología

El caucho, como todos sabemos, es un producto que se obtiene del látex, la leche que fluye de las incisiones efectuadas en multitud de árboles tropicales. Su aplicación en Odontología comenzó a partir de esa fecha, después de un encuentro de Goodyear en París en 1851 con el dentista Thomas W. Evans (el dentista de Napoleón III y Eugenia de Montijo) quien tuvo la idea de usarlo con este fin.

En España, en 1856 ya se anunciaba en el diario Las Novedades la “Gran fábrica de goma elástica volcanizada de Galante y Compañía” (Las Novedades, n.º2.180, 9 de febrero de 1856, p.

En 1860, varios dentistas madrileños comenzaron a usarlos como base de dentaduras; en marzo, el dentista Llorente, dentista de cámara del infante don Francisco, había hecho traer de Estados Unidos una máquina de volcanizar con el nuevo sistema de “cautchouc” (Diario de Avisos de Madrid, 30 de marzo de 1860, p. 12).

Don Pedro Kramer, el de la quincallería de la calle de la Montera, que lo vendía, no era dentista y es el segundo suministrador de material odontológico cuyo nombre conocemos en España. ¿Quién sería el tal Pedro Kramer?

La litografía estaba firmada por P.

La mencionada doña Polonia Sanz, que también pidió a Isabel II el cargo de dentista de cámara sin éxito, presumió luego con el exótico nombramiento de dentista de cámara de Muley Abbs, el hermano del sultán de Marruecos, vencido por O’Donnell y Prim en 1860 (La Época, núm.

Doña Paloma aprendió a usarlo y se ofreció (mediante pago de 500 reales) a enseñar su manejo.

El Depósito de Don Cayetano Triviño

Hasta ahora podría afirmarse que hemos estado hablando de la prehistoria de los depósitos dentales. Sin embargo, en 1872, el anteriormente mencionado don Cayetano Triviño y Portillo comunica en las páginas de su Revista Odontológica (en el núm. 1, p.

Lo primero que ofrece es una gran variedad de dientes franceses, ingleses (de la casa Ahs) y americanos (de las casas Samuel S.

Referente a instrumental, incluye diversos modelos para orificar, botadores y escarbadores para limpieza del sarro, además de limas de acero inglesas y un articulador con dos tornillos con el que se podía bajar, subir, adelantar y retroceder (Revista de Odontología, año I, diciembre, num. 1, Madrid, 1872, pp.

El depósito estaba domiciliado en la calle del Arenal, número 11, sede también de la Revista Odontológica y, como ha dicho su gerente, era D.

Y fue también un decenio durante el cual otros depósitos tomaron la antorcha del fatigado Triviño. Tuvo su despacho en Madrid, primero en la calle de la Aduana, n.º29, y luego en la de la Reina, n.º 21 (Madrid). En Barcelona tenía una sucursal en la calle Urgel, n.º 20. Se anunciaba en El Progreso Dental, periódico editado en Zaragoza desde 1889 por Riva Fortuño y comenzó siendo agente de la casa Stehr de Trieste (vía Squero Nuovo, n.º 3.

Ramón Alcalde Burillo, por cierto, era hijo de Mme.

La Polémica con García Vélez

García Vélez era un dentista cubano hijo del cabecilla insurgente Calixto García.

Depósitos Dentales Extranjeros en España

Además de Stehr, de Trieste, tuvieron representantes en España “Henri Picard et Frere”, de París, con la denominación de “Depósito Dental de Madrid”, gestionado por don Gastón Bernard. El despacho estaba en la calle Esparteros, n.º6.

Igual hizo el depósito dental Rohc y Fils, de Marsella (24 rue de Rome), que se estableció en Madrid en la calle Espoz y Mina, n.º 3, y ofrecía dientes de las fábricas S. S. White y C.

También se anunciaba el depósito dental de Eduardo Porro (Escudillers, 45. Barcelona) y el calorígeno de Román Pons (Hospitalet, 83.

El mismo Subirana vendía su “coqulla” (mufla) para calentar el caucho en la vulcanizadora. La fábrica de escayola La Mina servía el producto a 2,50 la arroba.

Luego en Madrid amplió sus pretensiones y propició en 1898 la creación de su Compañía Dental Española, con un capital de 100.000 pesetas, repartidas en 2.000 acciones de 50 pesetas. Tenía la representación de S. S.

Hacia 1914 comenzó a producir el famoso dentífrico Perborol, líder en el sector, aunque comercializaba también el Listerine de la Cía.

Evolución de los Tratamientos de Ortodoncia

¿Cómo han evolucionado los tratamientos de ortodoncia?, ¿desde cuándo se utilizan métodos para mejorar el aspecto de los dientes? En términos odontológicos, la Ortodoncia podría parecer la rama más moderna. A pesar de lo que pueda pensarse en un principio, la preocupación por una mala colocación de los dientes no es algo actual.

Durante muchos siglos, la colocación de los dientes respondió casi en exclusiva a estos fines estéticos, olvidándose de otros motivos como los funcionales o los estrictamente sanitarios. Poco a poco, este concepto fue cambiando y finalmente Defoulon, en el año 1841, introdujo el término de ortodoncia.

De este modo, al abandonar los motivos puramente estéticos, fue cuando se empezaron a estudiar las irregularidades dentarias y su relación con los huesos maxilares. Desde los primeros y rudimentarios ejemplos de la práctica de la ortodoncia hasta los modernos sistemas actuales, se han sucedido infinidad de estudios y dispositivos que nos han permitido alcanzar el conocimiento y la precisión actual.

Uno de los puntos de inflexión más importantes en la historia de la ortodoncia fue la introducción de los Brackets en 1928.

En Clínica dental Ráez contamos con un área de ortodoncia en exclusiva y trabajamos con los mejores sistemas del mercado ya sean brackets estéticos, ortodoncia invisible o bien ortodoncia lingual.

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