Todos realizamos alguna clase de rito en el día a día, y quien diga que no, miente: tocar algo hecho de madera, persignarse al pasar por delante de una iglesia aunque no se sea creyente, soplar las velas de cumpleaños... Prácticamente no existe gente tan escéptica como para no ilusionarse con alguna de estas tradiciones. Los más finos lo llamarían 'disfraz poético', pero tan solo son esperar algo bueno de la vida, querer controlar aunque sea por un mínimo el ingobernable destino.
Si todos los adscribiéramos a un escepticismo tan radical, acabaríamos cayendo rápidamente en la desidia y el negativismo por la falta de esperanza de que los buenos actos y las cosas bien hechas traen su recompensa al final del todo. El ser humano, ante todo, es un animal de ritos: no funcionamos solo en un plato estrictamente material, sino que tenemos sueños, aspiraciones, intención de cambiar el mundo.
Hay quien piensa que la gente que sopla un 'diente de león' y pide mientras un deseo es inocente y entusiasta, cuando lo que hace cumplirse esa intención puede no ser tanto el ritual como la ilusión y la motivación que genera en la persona. A veces necesitamos de estos pequeños actos para seguir adelante, ya sea por fe en que funcionan o por mera autosugestión, lo cierto es que acaban reconfortándonos. Al final del día, casi todas las personas acabamos realizando un montón de ritos de esta clase porque nos ayudan.
Dependiendo de las partes del mundo, pueden ser muy distintos, pero sorprendentemente muchos de ellos acaban compartiendo similitudes y rasgos muy parecidos. Hoy hablaremos de una de las cosas que más hacíamos de niños, y que no deberíamos abandonar nunca: soplar los 'dientes de león'.
Los humanos hemos recurrido a las flores como medio de expresión desde hace milenios, ya sea para declarar amor, buenas intenciones, dar el pésame, o preguntar si esa persona tan espacial 'nos quiere o no nos quiere' (pobres margaritas). No en todas las culturas los colores y las especies de plantan poseen el mismo significado, y es muy importante conocer esto antes de regalar nada. Para los ucranianos y otros vecinos del Este de Europa, por ejemplo, está muy mal visto regalar flores en números pares, sobre todo si son solo dos.
Guardan una superstición de que esto trae mala suerte porque solo utilizan las cifras pares cuando ha muerto una persona. Es el equivalente en España a que una persona declare su amor por otra con una corona de flores en vez de con un ramo de rosas.
¿Cuál es el Significado Oculto de los Dientes de León?
El diente de león, ciertamente, tiene un simbolismo muy potente y que ha arraigado en nuestra cultura más de lo que pudiéramos pensar en un primero instante. Su nombre científico es Taraxacum officinale, pero también se le conoce como diente de león o achicoria amarga. Curiosamente, se trata de una planta con usos medicinales y que es comestible en su totalidad, desde las flores hasta las raíces (aunque su sabor no es muy agradable).
Las flores son amarillas y muy vistosas, repletas de pétalos. La parte que se sopla, sin embargo, no son las flores, sino los frutos de la planta (cipsela) a través de los cuáles se reproduce esparciendo sus semillas con el viento. Se cree que procede de Europa, y es muy común encontrarlo en parques, avenidas o incluso abriéndose paso en la ciudad por entre los adoquines.
Según la mitología griega, la diosa Hécate premió a Teseo con una ensalada hecha con dientes de león después de que este hubiese conseguido derrotar al monstruo Minotauro de la isla de Creta. Más tarde, las semillas de esta planta se esparcirían por el mundo, llegando hasta el más mínimo rincón y creciendo por doquier. Los dientes de león tienen connotaciones muy distintas en la simbología, todas ellas positivas:

Ejemplo de un Diente de León. Fuente: Wikipedia.
Fortuna y Buena Suerte
Una planta capaz de conceder deseos no puede sino ser un símbolo de buena suerte si la vemos aparecer en nuestro jardín. El universo nos ha puesto al alcance de la mano la oportunidad de expresar nuestras ambiciones y mejores intenciones soplando uno de estos frutos. Al pedir un deseo estamos manifestando que algo nos llegue o suceda, por lo que se asocian los dientes de león con la abundancia y la fortuna.
Supervivencia y Esperanza
Capaces como son las semillas de estas plantas de viajar larguísimas distancias y aprovechar hasta la más mínima apertura o rendija pare echar raíces, son un símbolo de la perseverancia y la esperanza de un progreso en la vida.
El Amor Llama a la Puerta
En algunos países de Centroamérica y Sudamérica, consideran que la aparición de un diente de león en el jardín es un sinónimo de que pronto se tendrá un encuentro amoroso o de que 'la llama del amor' se intensificará en la relación.
¿Quien no ha soplado un diente de león? y ¿quién no ha pedido un deseo antes de soplar?. Probablemente, muy pocos. Soplar una flor seca de esta planta con connotaciones mágicas es una experiencia muy especial. Sus semillas fluyen a través del aire en un bello espectáculo mientras recordamos nuestros sueños y deseos. El diente de león debe su nombre a la apariencia de sus hojas, que recuerdan a los dientes triangulares, afilados y desiguales del león.
Ahora bien, es precisamente cuando sus hojas se van marchitando, cuando aparece la auténtica magia. Sus semillas (vilanos) hasta ese momento inmaduras y encerradas dentro de la flor, se asoman al exterior con apariencia frágil y algodonosa, para así poder ser diseminadas con el más mínimo aleteo del aire.
Según la creencia popular si pensamos un deseo mientras soplamos sobre esa constelación de levísimas semillas blancas, este se cumple. Lo cierto es que no existe una creencia única acerca de por qué se le atribuyen propiedades mágicas a esta planta, pues ha protagonizado cientos de cuentos y leyendas alrededor de todo el mundo.
Ya en el siglo XVI Pier Andrea Mattioli, un médico italiano y autor de Commentarii in sex libros pedacii dioscorides, escribía: «los magos dicen que sí una persona se frota a si misma con un diente de león será bienvenido en todas partes y obtendrá lo que desee».
En el lenguaje victoriano de las flores el diente se león simboliza amor, felicidad, fidelidad, deseos y bienvenida. Una antigua leyenda popular (de entre tantas) nos descubre el lado mágico y simbólico del diente de león. Cuenta la historia de un viejo solitario que encontró, al pie de un arco iris, una olla llena de monedas de oro.
El anciano avaro nunca llegaría a gastar tan desproporcionada cantidad de oro; sin embargo, no quería compartir su valioso tesoro con sus seres más cercanos pues el anciano, avaricioso y egoísta, no sabía amar. «Tendría que encontrar un lugar seguro para enterrarlo», pensó. Ya era medianoche así que se llevó la olla a su casa, vertió las monedas en un saco y se metió en la cama con el sin soltarlo, agarrándolo con fuerza.
Consultaría con su almohada la ubicación de su escondite. Cuando por fin, tras el excitante hallazgo, logró relajarse, cayó en un sueño profundo. Ya fuera de peligro, un ratón hambriento, oculto en su madriguera, aprovechó para salir en búsqueda de un poco de alimento y se encontró con el saco. Pensando que en su interior habría un buen festín, lo empezó a mordisquear hasta hacerle un agujero.
A la mañana siguiente el viejo se levantó, cargó con el saco y se dirigió, bosque a través, al lugar que había ideado para su tesoro. Tras horas de andanza por la espesura del bosque, llegó a un lugar oscuro y abrió el saco dispuesto a enterrar sus monedas entre la maleza. Fue entonces cuando vió, alarmado, que faltaban gran parte de las monedas que había encontrado el día anterior… «Mi monedas se han caído!», pensó «Desandaré mis pasos para encontrarlas».
Caminó agachado, buscando entre el mantillo de hojas secas del suelo, pero no había ni rastro de las monedas…Menuda fue su sorpresa cuando de pronto, en su lugar, como por arte de magia, empezaron a brotar de la tierra flores doradas; Fue obra de los duendes del bosque, que decidieron transformar las monedas en dientes de león para que así todos los humanos pudieran disfrutar del hallazgo del viejo.
El viejo pasó el resto de sus días sólo, encerrado en casa, vigilando las pocas monedas que le quedaban. El resto de los humanos acudieron al bosque para admirar el vuelo de los vilanos tras soplar. Un mágico y sencillo placer que, tal y como habían pronosticado los duendes, les trajo instantes de felicidad.
Cuenta otra leyenda popular que el diente de león es producto de la labor de las hadas. Hace miles de años, cuando el mundo estaba poblado por hadas y duendes, aparecieron los humanos. Estas mágicas criaturas, debido a su pequeño tamaño, pasaban desapercibidas por los humanos, que, sin darse cuenta, las pisaban. Las hadas cansadas de ser pisoteadas, decidieron adoptar una apariencia más llamativa; se vistieron de color dorado y tomaron la forma de una flor de diente de león; una flor que además de no pasar desapercibida tiene la capacidad de retraerse si se la va a pisar..
Es por eso que se dice que la rápida recuperación del diente de león tras ser pisado es producto de la magia del hada que habita en su interior.
La magia puede hacer posible cualquier cosa, incluidos nuestros deseos. Seguramente por eso cuando soplamos un diente de león pedimos un deseo. Supersticiosos o no, ver las semillas de esta flor flotando en el aire nos hace pensar, por un instante, en nuestros sueños. Un sencillo placer que además contribuye a esparcir las semillas de la planta.
Puedes abrir el tarrito para soplar el diente de león o conservarlo dentro como amuleto de la suerte. Para pedir el deseo solo tienes que cerrar los ojos fuerte, pensar en el y soplar, sus semillas en forma de paraguitas (científicamente llamadas cipselas) volarán enviando tu deseo al universo.
El tarrito de cristal mide 7 x 11,5 x 5,5 cm e incluye un diente de león natural recogido a mano en los prados de Nordhorn y embalado cuidadosamente por personas discapacitadas.