Cuando un niño está por caérsele un diente siempre se llena de emoción e ilusión al saber que comenzara a tener sus nuevos dientes, sobre todo si es el primero. Sin embargo, para apresurar la caída los familiares intentan ayudar para que se caiga. Ante este hecho, no es recomendable de ninguna manera arrancar el diente a la fuerza, sobre todo si aún no está listo, ya que podría ocasionar daños dentales en el niño incluso a largo plazo.

¿Qué son los dientes de leche?
Los dientes de leche comienzan aparecer a partir de los 6 meses de edad y son los primeros dientes que comienzan a tener los niños. Estos dientes acompañan al niño hasta la edad de 11 a 12 años cuando comienzan a caerse.
Los dientes de leche no se forman de inmediato, estos comienzan a nacer a la edad aproximada de 6 meses y terminan de crecer aproximadamente hasta los 24 meses. Los dientes de leche son un total de 20, distribuido 10 en la arcada superior y 10 en la arcada inferior.
¿A qué edad comienza a caerse los dientes de leche?
A partir de los 6 años de edad, comienza el recambio de los dientes de leche por la dentición del adulto. Existen situaciones donde la caída del primer diente de leche puede ocurrir incluso antes de los 6 años.
Los dientes de leche se caen debido a que los dientes definitivos comienzan a erupcionar bajo el diente de leche provocando la destrucción de la raíz del diente temporal para posicionarse en el lugar y crecer el diente como es debido.
¿Por qué los dientes de leche se mueven?
El movimiento de los dientes de leche es un hecho normal que ocurre porque por la erupción del diente definitivo que necesitar reemplazar al diente de leche como mencionamos anteriormente. Otro de los motivos del movimiento de un diente de leche podría ser: infección del nervio del diente de leche, infección en las raíces del diente de leche, mala oclusión y caries muy profundas que destruyen la corona del diente de leche.
Consecuencias de arrancar un diente de leche antes de tiempo
En muchas ocasiones es posible conseguir un diente de leche flojo y aun sabiendo que no está listo para arrancar lo tiramos para dar paso al nuevo diente. Sin embargo, aunque el diente este muy flojo, no se recomienda arrancarlo, ya que podría ocasionar dolor, infección y sangrado.
En el caso de que un diente de leche se caiga antes de que el diente permanente esté listo para erupcionar, podría ocasionar que los dientes alrededor se muevan y ocasionen apiñamiento provocando que el diente definitivo crezca mal posicionado, generando que a largo plazo sea necesaria la utilización de ortodoncia para corregir tal alteración.
Lo más recomendable es que la pieza dental se caiga sola o que sea el propio niño que la retire de su boca para que no sienta ningún tipo de daño.
Primeros auxilios tras un golpe en un diente de leche
Es normal que los niños jueguen, corran y, de vez en cuando, se caigan. Algunas veces, estos golpes afectan a la boca y pueden acabar en un diente de leche roto.
En la mayoría de los casos no son graves, pero conviene saber que un traumatismo dental infantil puede tener consecuencias en la salud dental y en el desarrollo de los dientes permanentes si no se actúa a tiempo. Por eso, tras cualquier accidente en la boca de un niño, lo más importante es minimizar el daño y acudir cuanto antes a un especialista.
La edad también influye. Si el niño tiene alrededor de 6 años, el problema suele ser menor porque está en plena etapa de recambio dental. En cambio, si el golpe afecta a un diente definitivo, la urgencia es mayor, ya que se trata de una pieza dental que deberá acompañarle toda la vida.
Si estás aquí porque tu peque ha tenido un accidente y se ha roto un diente, lo primero es mantener la calma. En este artículo te contamos los primeros auxilios básicos y cuándo acudir a un dentista especializado en niños.
Cuando un niño recibe un golpe en uno o más dientes de leche, probablemente sangre en la boca. Lo primero que debemos hacer es mantener la calma y aclarar la zona con agua o, mejor aún, con suero fisiológico. Esto ayudará a eliminar los restos de sangre y suciedad, y permitirá observar con claridad qué tipo de traumatismo ha sucedido y cuál es su grado de gravedad.
Después, conviene revisar con cuidado:
- Que ninguna pieza dental falte ni se haya fracturado.
- Que los dientes mantengan su posición habitual (a veces se desplazan hacia adelante, atrás o a los lados).
- Si hay movilidad, comprobarlo con mucha suavidad, sin forzar ni tocar la raíz.
Es importante transmitir seguridad, ya que los niños suelen estar asustados en estas situaciones. Actuar con calma ayuda a que ellos también se tranquilicen.
En cualquier caso, lo más recomendable será llevar al niño a tu clínica dental de confianza.
Algunas recomendaciones adicionales tras el golpe son:
- Seguir una dieta blanda durante unos días.
- Usar un cepillo dental suave para la higiene.
- En caso de dolor, se puede administrar un analgésico o antiinflamatorio suave (como ibuprofeno), siempre bajo indicación médica.
Si se sospecha que el traumatismo es severo (por ejemplo, con inflamación intensa, dolor muy fuerte o sospecha de fractura de hueso), lo correcto es acudir a atención médica de urgencia en el hospital, donde podrán evaluar también la cara, encías y mandíbula.
5 Tips para salvar un diente de leche tras un golpe

Casos más frecuentes tras un golpe en un diente de leche
Cuando un niño se da un golpe en un diente de leche, las consecuencias pueden variar mucho dependiendo de la fuerza del impacto, la zona afectada y el estado previo de la boca. A continuación, describimos las situaciones más comunes que solemos atender en nuestra clínica dental en Oviedo:
- Movilidad del diente
Uno de los casos más habituales es que el diente quede un poco suelto tras el golpe. En estos casos, es importante no forzarlo ni intentar recolocarlo en casa. El odontopediatra valorará si es necesario estabilizarlo o simplemente observar su evolución.
- Desplazamiento del diente o sensación de flojedad
En ocasiones, el diente puede haberse movido hacia adelante, hacia atrás o incluso haberse hundido parcialmente en la encía. Esto puede afectar a la mordida del niño y requerir una revisión inmediata para decidir si se debe recolocar o dejar que se reacomode por sí solo. Después de la visita, el niño deberá tener una dieta blanda durante varios días para que el diente quedé bien colocado.
- Fractura del diente
Si ve que se ha roto una pequeña parte del diente de leche no tendrás que hacer nada; solo deberá acudir a la clínica dental y que el odontopediatra corrija la forma del diente estéticamente. En algunos casos cuando el trozo de diente de leche es muy grande, el profesional decidirá reconstruir el diente con composite o en los peores casos; su extracción.
- Sangrado de encías
El traumatismo puede causar hemorragia en la encía o en los tejidos que rodean al diente. Aunque suele asustar mucho a los padres, en la mayoría de los casos se controla con presión suave y una revisión dental.
- Cambio de color en el diente
Semanas después del golpe, algunos dientes de leche pueden empezar a oscurecerse (volverse grises o amarillentos). A veces tras el paso de las semanas, cuando un niño ha recibido un golpe en sus dientes; aunque ya no le duelan, pueden comenzar a oscurecerse y cambiar hacia un color más gris o amarillento. Este signo puede indicar que el nervio del diente se ha visto afectado, por lo que conviene una visita al odontopediatra para descartar complicaciones.
- Pérdida prematura del diente de leche
En los golpes más fuertes, el diente puede caerse por completo. Aunque los dientes de leche son temporales, su pérdida anticipada puede alterar la erupción de los dientes definitivos, por lo que es fundamental que un especialista valore si es necesario colocar un mantenedor de espacio. Para entender mejor cómo se produce la erupción de los dientes permanentes tras la caída de los de leche, te recomendamos leer nuestro artículo > Cuando se caen los dientes de leche y salen los definitivos <
👉 En cualquiera de estos escenarios, lo más importante es mantener la calma y acudir cuanto antes a un odontopediatra de confianza.
Golpes en los dientes de leche: ¿Qué hacer?
Sabemos que en una situación de urgencia es difícil retener tanta información. Por eso, te dejamos esta tabla como guía rápida con los pasos a seguir según el tipo de traumatismo:
| Tipo de Traumatismo | Acciones Inmediatas | Recomendaciones Adicionales |
|---|---|---|
| Movilidad del diente | No forzar, acudir al odontopediatra. | Observar evolución. |
| Desplazamiento del diente | Revisión inmediata, posible recolocación. | Dieta blanda. |
| Fractura del diente | Acudir al odontopediatra para evaluar. | Posible reconstrucción o extracción. |
| Sangrado de encías | Presión suave, revisión dental. | Controlar la hemorragia. |
| Cambio de color | Visitar al odontopediatra. | Descartar complicaciones. |
| Pérdida prematura | Valorar colocación de mantenedor de espacio. | Seguimiento especializado. |
¿Por qué acudir a un odontopediatra en estos casos?
Cuando un niño sufre un golpe en un diente de leche, no todos los dentistas están igualmente preparados para atenderlo. Acudir a un odontopediatra especializado garantiza una valoración precisa y un tratamiento adaptado a la salud dental infantil, protegiendo tanto los dientes de leche como los dientes permanentes que aún están por salir.
La diferencia con la odontología general es clara: un especialista en odontopediatría sabe cómo manejar la ansiedad infantil, detectar alteraciones en el crecimiento y desarrollo dental, y aplicar tratamientos preventivos que cuiden la sonrisa de los más pequeños a largo plazo.

Al producirse un golpe en la boca, es frecuente lastimarse los tejidos blandos -labios, encías, lengua…- y que éstos sangren. No te asustes, la sangre es muy aparatosa, pero no siempre es síntoma de un traumatismo grave. Limpia al niño con agua, hazle un poco de comprensión con un pañuelo limpio y espera unos minutos a que deje de llorar y se relaje.
Si hay un corte profundo en los tejidos blandos tendrás que llevarle a urgencias de Atención Primaria para que le den un punto de sutura -aunque ya te decimos que la mayoría de estos golpes no requieren puntos-.
La fractura puede ser de esmalte y dentina o más seria, afectando al “nervio”. La diferencia es fácil de apreciar porque si el paquete vásculo-nervioso ha sufrido daños, hay dolor y en la zona de rotura se puede apreciar un punto rojo e, incluso, un poco de sangre.
Es lo que en odontología conocemos como avulsión y lo que más os asusta a los papás: la pérdida total de un diente de leche consecuencia de un golpe. ¡Calma! Sin tocar la zona afectada con los dedos, comprime la herida con una gasa durante unos minutos y, a continuación, llama al odontopediatra.
Consecuencia del golpe puede producirse una mayor o menor intrusión, lo que se traduce en que uno o más dientes de leche se hayan “hundido” en el hueso o, todo lo contrario, una extrusión, que uno o más dientes de leche se hayan desplazado o “salido” de su alveolo.
Como veis, lejos de la creencia popular de que un golpe o traumatismo en los dientes de leche no es tan importante como en los dientes permanentes, supone una situación de urgencia odontopediátrica que debe ser tratada a la mayor brevedad posible. Cuanto más se retrase la atención, más riesgo de sufrir problemas posteriores.
La pérdida de dientes temporales demasiado pronto puede causar que se desarrollen serios problemas de oclusión si no se trata.
Normalmente, los dientes de leche actúan como guías para ayudar a que los dientes permanentes salgan con una alineación saludable. Esto puede interrumpir no solo la erupción del diente permanente, sino también la de los dientes cercanos, lo que genera serios problemas de alineación.
En consecuencia, siempre es conveniente programar una visita al dentista si el niño pierde un diente de leche antes de los 4 años. El problema se puede atender usando un mantenedor de espacio para mantener el espacio vacío abierto para que el diente permanente de debajo erupcione en su posición.
La lesión más común producida en un diente por una caída o golpe es un astillamiento. Los niños pequeños pueden astillarse un diente cuando se caen, juegan en el parque o incluso cuando se bañan en casa.
Cuando un diente recibe un golpe lo suficientemente fuerte como para que se afloje en el alvéolo, debe haber motivos de preocupación. El niño podría experimentar algo de sangrado de las encías alrededor del diente, tener algo de hinchazón, e incluso un hematoma o moretón, por la fuerza del golpe.
Todos estos síntomas son normales al tener un diente flojo debido a un traumatismo. La mejor solución es acudir al dentista, quien examinará el diente y valorará si hay un daño profundo. En ciertos casos, el diente permanente puede dañarse, especialmente si el diente de leche, debido al traumatismo, es empujado hacia dentro del alvéolo.
Si el traumatismo o golpe ha sido considerable, el diente puede llegar a perderse.
Los padres pueden preocuparse al ver que un diente se vuelve gris o marrón después de un traumatismo. La decoloración es como un hematoma. El aumento del flujo de sangre de los vasos rotos en el diente conduce al tinte grisáceo. A veces se desvanece, pero muchas veces el diente permanecerá un poco más oscuro que los dientes adyacentes.
Por todo ello, es importante comenzar a practicar una buena higiene bucal tan pronto como salga el primer diente de leche. Hay que insistir en que se cepille los dientes al menos dos veces al día. Es importante supervisar y ofrecer asistencia según sea necesario. También es importante que consuma una dieta saludable y se le limiten los alimentos y bebidas azucarados.
Una cosa importante antes de acudir al odontopediatra es si la rotura del diente ha sido limpia (hay un solo fragmento) o si por el contrario se ha roto en varias partes. En el primer caso habrá que guardar el trozo roto en un recipiente con un poco de leche o suero fisiológico y llevarlo al dentista, pues cabe la posibilidad de que pueda pegarse.
Si no es así, podría reconstruirse el diente fracturado con una resina especial. Posteriormente, habrá que hacer un seguimiento (a la semana, a las tres semanas, a los tres y seis meses y al año) para detectar eventuales complicaciones que puedan surgir.
Una de ellas es que el diente cambie su coloración al cabo de unos días, adquiriendo un tono gris e incluso negruzco. También puede aparecer una pequeña llaga supurante en la encía que rodea el diente (fístula vestibular) o que éste muestre sensibilidad a la presión o los cambios de temperatura.
¿Qué hacer cuando un diente de leche empieza a moverse?
Lo ideal es dejar que la naturaleza siga su curso pero hay situaciones en las que es conveniente extraerlo.
Cuando el diente pende de un hilo. El diente lleva varias semanas moviéndose, y su caída es inminente. Apenas un pequeño hilo o sujeta a la encía. En estos casos podemos extraer el diente suavemente.
Lávate las manos y muévelo suavemente de atrás a adelante con una gasa o un pañuelo de papel desechable asegurándote de que está listo para ser extraído de forma totalmente atraumática. Se producirá un pequeño sangrado. Indica al niño que se enjuague la boca con agua y que presione durante unos minutos el hueco con una gasa para que deje de sangrar.
Examina el área para asegurarte que el diente ha salido completamente limpio, lo que se produce en la mayoría de los casos. Nunca fuerces la extracción de un diente que todavía parece muy unido a la encía. Dile a tu hijo que tendrá que esperar unos días más hasta que esté listo para salir.
No utilices métodos como atar un hilo al diente y el otro extremo al pomo de una puerta o utilizar unos alicates. No te lo creerás pero hay padres que se ponen creativos y ponen en práctica auténticas barbaridades para extraer los dientes de sus hijos.

Los dientes deciduos, también conocidos como dientes primarios o dientes de leche, comienzan a caerse gracias a múltiples procesos, destacando entre ellos la reabsorción de la raíz a causa de la erupción de los dientes permanentes.
El proceso de erupción se realiza de manera paulatina donde constan de fases activas, pudiendo causar irritación y molestia en nuestros pequeños, y fases de reposo.
Dos de las principales dudas que acechan a madres, padres y tutores sobre este tema se refieren a la edad a la que se empiezan a caer los dientes de leche (cronología) y el orden en el que lo hacen (secuencia).
Los terceros molares son los dientes más especiales ya que tienen un alto rango de erupción comenzando este a los 17 y pudiendo no erupcionar jamás. Si bien es verdad que dicho reloj cronológico se ve alterado por el género, ya que el reloj de ellas suele ser más temprano.
Nunca hay que forzar su caída, ya que puede pasar bastante tiempo entre el momento en el que el diente comienza a aflojarse y la salida del definitivo. Una vez caído el primer diente observaremos cómo va apareciendo el definitivo hasta llegar a su posición correcta.
Hace unos pocos años, la conservación de los dientes de leche era un acto puramente emocional. Hoy en día, sin embargo, este simple acto puede llegar a salvar vidas, ya que hay células madre en la pulpa dental. En ella, se guardan hasta dos docenas de células madre de una calidad excelente que puede multiplicarse hasta conseguir trillones y utilizarse en terapias regenerativas.
Para una conservación correcta, lo adecuado es acudir a bancos especializados en la preservación de dientes durante 48 horas posteriores a la caída de las piezas.
Los dientes deciduos brotan a partir de los 6 meses de edad y empiezan a caerse alrededor de los 6 años, dejando paso a la erupción de los definitivos. Los profesionales de la salud oral aconsejan cuidarlos bien, pues de esa manera, se evita la aparición de caries en la dentadura definitiva.
Si quieres que la salud bucal de tu hija o hijo sea correcta, los expertos aconsejan realizar una primera visita al dentista cuando el primer diente deciduo aparezca en boca.
La avulsión dental es más frecuente en niños de entre 7 y 11 años, ya que las raíces de los dientes de leche son más cortas y débiles, además del hecho que los niños suelen darse más golpes mientras juegan, pero también puede ocurrir en adultos.
Si el diente está sucio, debemos lavarlo.
Si no es posible, colocar el diente en un lateral de la mejilla o debajo de la lengua, con mucho cuidado de no tragarlo, así está en contacto con la saliva del paciente. Si los dientes se conservan en un medio adecuado (como saliva, leche, …), pueden permanecer fuera de la boca de cuatro a seis horas.
Se feruliza el diente caído, es decir, se introduce en su alvéolo y se conecta a los dientes adyacentes para que no se mueva. La ferulización suele durar tres semanas.
¿Qué hacer si se te cae un diente?
- Nunca cojas el diente por la raíz.
- Lava el diente suavemente con agua o suero.
- Si no eres capaz de recolocar el diente en su sitio, mételo en un vaso con leche o suero fisiológico.
- Acude a tu dentista rápidamente, a ser posible antes de una hora y sin olvidar tu diente en caso de que lo hayas puesto en un vaso.
No te preocupes si no has podido seguir todos los pasos indicados, cuanto menos tiempo pase, más posibilidades habrá de conservar la pieza afectada.
En resumen, si se te cae un diente definitivo (no temporal o de leche) recuerda que es probable que puedas salvarlo si actúas con calma y rapidez.
Hay veces en que las fracturas dentales son difícilmente evitables (tropiezos, golpes, accidentes, etc.), pero en muchos casos pueden prevenirse, como por ejemplo cuando se realizan determinados deportes de contacto.