Funde la nieve y aparece una de las plantas comestibles más apreciadas entre los pirenaicos: el diente de león (Taraxacum officinale), también llamada 'pixallits', 'apagallums', 'bufallums', 'coscollera' o 'lletissó'. No solamente es comestible sino también muy apreciada culinariamente y con muchas propiedades terapéuticas y saludables. La gente las va a coger y las come en casa, pero también estos días se pueden encontrar en las cartas de los restaurantes.
Cuando hablamos del diente de león lo primero que solemos pensar es en esa planta cuyos vilanos blancos se soplan y se esparcen por el aire. Aunque se trata de una planta perenne, es en la primavera cuando encontramos esta planta en el mejor momento, con sus hojas amarillas desplegadas y cuando se realiza la recolecta de los brotes. No obstante, del diente de león se pueden aprovechar todas las partes.
En esta entrada encontrarás una descripción completa acompañada por una galería de fotos para aprender a reconocer y preparar el Diente de León (Taraxacum officinale) sus propiedades y usos, como y cuando recolectarlo. Se trata de una de las plantas silvestres comestibles más comunes y fáciles de reconocer; seguramente habrás visto sus bellas flores en algún parque o pradera, o resoplado sobre sus semillas. Si te estás iniciando en este arte, la lectura de “Guía para aprender a reconocer plantas silvestres comestibles” es una buena ayuda.
El diente de león (Taraxacum officinale Weber) es una planta cuyo uso medicinal está documentado desde principios del siglo XI, a través de los escritos de médicos persas de tan merecida fama como Ibn Sina, más conocido como Avicena, y su predecesor Al-Razi o Razí, a quien debe su nombre el actual “Instituto de Investigación Médica Razi”, situado cerca de Teherán (Irán).
A menudo calificado como “mala hierba”, el diente de león no es en realidad tan “malo” como se supone. Muy común en vuestros jardines, es menos conocido por sus beneficios, injustamente.
Identificación y Hábitat
El hábitat originario del Diente de León (Taraxacum officinale) se encuentra en Europa y Asia, pero gracias a su gran capacidad de adaptación, esta planta se ha extendido por todos los continentes. Aunque prefiere terrenos ricos en nitratos, el Diente de León no tiene muchos requerimientos y puede adaptarse a casi cualquier condición.
Por eso, es común encontrarlo en terrenos baldíos, bordes de caminos, pastizales, parques, macetas, jardines, aceras e incluso en grietas de muros. Puede crecer a más de 2000 metros de altura, tanto en interiores como cerca de la costa, a pleno sol o a la sombra. En España, el Diente de León se encuentra en casi todas partes, desde Estaca de Bares hasta Tarifa.
El Diente de León es una planta silvestre resistente, capaz de soportar heladas, viento y enfermedades. Mientras que en algunos países donde se ha establecido, se estudian formas de erradicarla debido a su carácter invasor, en Europa se cultiva por el valor culinario de sus hojas y sobre todo por las propiedades medicinales de su raíz. Además, se ha comenzado a utilizar su látex para producir caucho, lo que abre nuevas posibilidades en la industria.
El Diente de León es una planta silvestre fácil de reconocer, pero, a pesar de esta descripción y de las fotos, podrías confundir el Diente de León con otras plantas silvestres de la misma familia como la Condrila (Chondrilla Juncea), Crepis (Crepis Capillaris), Cosconilla (Reichardia Picroides), Cerraja (Sonchus Oleraceus) o Achicoria (Chycorium Intibus) .
El Diente de León es una planta herbácea anual, de la familia de las Asteráceas, que llega a medir unos 30 centímetros de altura. Cuanto a la morfología, cabe destacar que los ejemplares jóvenes no presentan tallo, sino solo una roseta de hojas en la base. El Diente de León crece tanto en grupo como aislado. Una características que nos permite reconocer el Diente de León es que todas las partes de la planta, en su interior, presentan una sustancia blanca y pegajosa llamada látex.
La raíz del Diente de León es gruesa, fuerte y pivotante, con una tonalidad parda en el exterior y blanca en el interior. Se hunde profundamente en el suelo, lo que le permite resistir en distintos tipos de terrenos.
Las hojas del Diente de León son el principal elemento para reconocer la planta antes de que desarrolle su tallo. Crecen desde la base formando una roseta y pueden variar en orientación según su fase de desarrollo o el entorno: en las primeras etapas, suelen extenderse paralelas al suelo, mientras que en ejemplares más maduros pueden apuntar hacia arriba. Su tamaño es variable, alcanzando hasta 20 cm de longitud.
Al tacto, las hojas del Diente de León son lisas, sin vellos ni irregularidades. Su forma es alargada, con un extremo lanceolado y bordes dentados. En ejemplares jóvenes, los dientes pueden ser poco pronunciados, mientras que en otros casos el corte se acerca hasta el nervio central. El color de las hojas es un verde brillante, aunque pueden presentar tonalidades rojizo-violetas en el nervio central o incluso en toda su superficie.
El tallo del Diente de León sale desde el centro de la roseta de hojas y es alto y solitario, quiero decir que no presenta ramificación alguna ni hojas, se va hacia el cielo erecto y desnudo.
La flor del Diente de León es de un amarillo dorado intenso y está compuesta por numerosos pétalos alargados, cada uno con una pequeña muesca en su extremo, similar a la cola de una golondrina. Estos pétalos están sostenidos por sépalos verdes, mientras que la base de la flor, conocida como receptáculo, presenta hojas puntiagudas que se inclinan hacia abajo. A medida que la flor madura, comienza la formación de los aquenios: estructuras ligeras diseñadas para transportar las semillas flotando en el aire. Estos se agrupan en las características esferas algodonosas que solemos soplar, viendo cómo las semillas se dispersan con el viento.
Está a principios de primavera cuando los dientes de león empiezan a salir en los prados de hierba para guadañar, pero también a alta montaña (por encima de los 2.000 metros) cuando funde la nieve. Cuando justo más sacan la cabezadel suelo se cogen con la ayuda de una azada pequeña o simplemente con un cuchillo. Las que todavía están enterradas en el suelo son muy blancas. Otras que ya han salido son más negras pero igual de buenas. Estas acostumbran a ser las que se cogen en la alta montaña.
Los dientes de león se recogen antes de florecer. Cuando ya sacan la flor la planta se vuelve amarga. Entonces son fácilmente identificables por el color amarillo de la flor. En primavera es habitual ver prados llenos de dientes de leónfloridos.
El nombre de diente de león con el que popularmente se conoce en casi todos los idiomas se debe a la forma de sus hojas recortadas, de forma parecida a dientes agudos y curvos. Sin embargo, otros nombres con los que también se conoce hacen referencia a sus propiedades. Así, el castellano taraxacón o el italiano tarassaco vienen de su nombre en latín Taraxacum que quiere decir “remover” y hace alusión a sus propiedades suavemente laxantes.
En francés se conoce como pis-en-lit, en alusión a sus propiedades diuréticas, ya que las hojas tiernas del diente de león son comestibles y muy agradables en ensalada. En épocas de escasez constituían una parte importante de la alimentación del inicio de la primavera y se dice que los niños que comían mucho diente de león orinaban en la cama por su efecto diurético.

Valor Nutricional y Propiedades Medicinales
Se podría afirmar que el diente de león es una de las verduras de hoja más nutritivas que nos ofrece la naturaleza. Contiene más hierro, más magnesio y más calcio que las acelgas o las espinacas; y su contenido en vitamina A (en forma de betacarotenos) casi supera a las zanahorias.
Las hojas del Diente de León son una fuente excepcional de proteínas, aminoácidos, provitamina A (en mayor cantidad que la zanahoria) y vitamina C. También contienen niveles significativos de vitaminas del grupo B (tiamina B₁, riboflavina B₂, piridoxina B6), además de vitamina E y folatos. En cuanto a su aporte mineral, el Diente de León contiene calcio, hierro, magnesio, manganeso, potasio y fósforo.
La raíz del Diente de León es especialmente rica en inulina, un carbohidrato natural con efecto probiótico que representa aproximadamente una cuarta parte de su peso. También contiene taninos, caucho y lactupicrina, una sustancia presente en su látex, similar a la de la lechuga.
Desde el punto de vista medicinal, tanto la raíz como las hojas del Diente de León poseen múltiples beneficios. Se le atribuyen propiedades diuréticas, laxantes, colagogas y coleréticas, además de efectos ligeramente hipoglucemiantes, antiinflamatorios, depurativos y descongestionantes.
Como se ha mencionado, Avicena ya deja constancia en sus escritos del uso del diente de león para estimular la producción de bilis y de orina. En el siglo XVI se consolida su utilización y se describen sus propiedades diuréticas resultantes de aumentar la producción de orina, y su doble acción sobre el hígado: por un lado estimula la producción de bilis (efecto colerético) y, por el otro, su vaciado desde la vesícula biliar hacia el duodeno, facilitando la digestión de las grasas. Este doble efecto a nivel hepático y renal y su acción suavemente laxante hacen que el diente de león se considere una buena planta con beneficios depurativos y digestivos.
Ya en el siglo XX, en la década de los cuarenta, el Dr. Henri Leclerc (1870-1954) señaló la mejoría que se obtenía utilizando infusiones de diente de león en ciertos problemas de la piel como eccemas, erupciones y picores, en aquellos pacientes en que los problemas dermatológicos coincidían con problemas de función insuficiente del hígado, debido a la relación que existe entre el buen funcionamiento hepático y la salud de la piel.
El diente de león se indica en la monografía de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) como medicamento de uso tradicional (MTP) para trastornos digestivos leves (tales como sensación de plenitud abdominal, flatulencia y digestión lenta) y para aumentar la cantidad de orina y limpiar las vías urinarias y los riñones. Por su sabor amargo tiene también un efecto aperitivo y puede utilizarse para abrir el apetito.
El diente de león contiene compuestos bioactivos como flavonoides y ácidos fenólicos que actúan como antioxidantes, protegiendo las células hepáticas del daño oxidativo. Además, estimula la producción de bilis, facilitando la digestión de las grasas y contribuyendo a la reducción de la acumulación de lípidos en el hígado. Su efecto diurético suave también ayuda en la eliminación de toxinas, aliviando la carga hepática.
La medicina tradicional ha utilizado el diente de león como tratamiento para diversas condiciones físicas, afecciones y enfermedades. No obstante, no todas ellas han podido ser respaldadas por la evidencia científica. Actualmente, los estudios en laboratorios intentan determinar cómo utilizar sus diferentes propiedades para tratar varias patologías de una forma más natural. Entre las principales propiedades del diente de león encontramos:
- Nutritiva: las hojas de diente de león se pueden comer crudas o cocidas, presentan un rico contenido nutritivo en vitamina A, C, E y K también despunta en vitaminas del grupo B y minerales como hierro, calcio, magnesio, potasio y silicio. Finalmente es rica en inulina, un tipo de fibra que refuerza la microbiota intestinal.
- Digestiva: es un tónico amargo que favorece la estimulación de jugos gástricos implicados en la digestión. Por su contenido en inulina ayuda a mejorar estados de estreñimiento y en síndrome de colon irritable por su contenido en fibra y efecto prebiótico.
- Colerética y protectora hepática: ejerce acción sobre el hígado y la vesícula biliar favoreciendo la formación y secreción de bilis, lo que facilita la digestión de las grasas y previene la formación de cálculos biliares. Asimismo también tiene la capacidad de regenerar el hígado y protegerlo de sustancias tóxicas.
- Diurética: favorece la producción de orina y ayuda a eliminar el exceso de agua de nuestro organismo, por lo que se recomienda como tratamiento de cálculo de riñón y depurativo en general en curas estacionales.
Diente de león, cuándo y cómo tomarlo. Tu Farmacéutico Informa - #PlantasMedicinales
Usos Culinarios del Diente de León
El Diente de León es una planta tradicionalmente conocida tanto para sus propiedades alimenticias que para sus virtudes medicinales. El Diente de León es una planta extremadamente versátil, muchos son sus usos culinarios. La raíz se come cruda en ensalada, mascándola por el camino o cocida; tostada y molida se utiliza como sucedáneo del café; seca es una alternativa al palodur. Una forma común de tostar la raíz es en el horno a 100 grados durante 5 horas.
Las hojas tienen un agradable sabor amargo, más fuerte en las hojas viejas y más suave en las jóvenes; normalmente las hojas jóvenes se comen crudas en ensalada, las más viejas salteadas con ajo o cebolla, solas o acompañadas por otras verduras o chorizo y panceta. De esta última manera se revela un gran condimento para pastas y arroces, sobre todo cuando viajamos a pie y no tenemos posibilidad de llevar mucha comida fresca. El botón floral se come en ensaladas, se hace en escabeche o se conserva en vinagre.
Una vez se han recogido los dientes de león es hora de limpiarlas. Se tiene que cortar la raíz, sacar la tierra y ponerlas en remojo.
El cocinero Jaume Mora las ofrece de muchas maneras. Con ensalada es la forma más usual de consumirla, pero también hace otras recetas como una tortilla. En vez de poner patatas pone dientes de león y queso. Mora ya lo ha bautizado como 'la tortilla a la pallaresa'.Jaume Mora destaca que es un producto de temporada y Km0. Y la elaboración del plato lo complementa con productos también del Pallars como el xolís, el queso o las nueces.
Con un puñado de flores de Diente de León, secas o frescas, puedes preparar infusiones de sabor muy suave.
Principalmente se puede cocinar:
- Crudo: en ensaladas (flores y hojas tiernas) o postres (flores).
- Cocido: en tortilla, sopas, cremas de verduras, salteados, quiches, con garbanzos, a modo de espinacas o acelgas,…
Recetas con Diente de León
- Quiche de diente de león
- Diente de león en conserva
- Pastel de verduras
- Ensalada con diente de león
- Tostada queso de cabra y hierbas
- Mantequilla de hierbas
- Ensalada con pétalos de rosa

Preparación de Infusión de Diente de León
Aunque, como indicábamos, las hojas, los tallos y las flores del diente de león también se pueden infusionar, lo mejor es utilizar la raíz a la hora de elaborar un té con esta planta. "Para tomarlo en forma de té, se consume la raíz ya seca y molida", recalca la psicóloga y orientadora en alimentación Claudia Strauss. Desde Tétique, boutique de tés y chas de Barcelona, detallan cómo prepararlo paso a paso:
- Calienta en un cazo 200 mililitros de agua hasta que hierva.
- En una taza, añade una cucharada de la raíz molida de diente de león.
- A continuación, cubre la raíz con el agua hirviendo y deja reposar durante unos 10 minutos.
- Cuélalo y ya tendrás el té listo para tomar.
La Agencia de registros del Ministerio de Sanidad Alemán (Standardzulassung) recomienda para la mezcla de raíz y hojas la siguiente preparación:
Llevar a ebullición 1-2 cucharaditas de la mezcla en unos 150 ml de agua, llevar a ebullición, retirar del fuego y dejar reposar 15 minutos. Filtrar y edulcorar al gusto.
En cuanto a la dosis de la tisana así preparada indica que, salvo otra prescripción, se puede tomar una taza de infusión recién preparada por la mañana y otra por la noche.
Precauciones y Contraindicaciones
El diente de león no presenta toxicidad, ni en cantidades terapéuticas, ni tomado como verdura en la alimentación. Tiene cierto contenido en oxalatos, por lo que, sobre todo las hojas más viejas, se recomienda hervirlas antes de cocinarlas (Los oxalatos son solubles y se quedan en el agua de cocción). Sin embargo, su contenido en oxalatos es mucho menor que el de otras verduras, como las acelgas, el ruibarbo, la acedera o las espinacas.
El diente de león no debe utilizarse nunca en caso de problemas biliares sin la supervisión de un médico y está contraindicado en caso de obstrucción de las vías biliares. Debido a que contiene sustancias amargas, el diente de león estimula la producción de jugo gástrico, por lo que a ciertas personas puede causarles molestias gástricas e hiperacidez.
Para evitar este problema se puede añadir a la mezcla para infusión alguna planta con mucílagos como el malvavisco, y en el caso de tomar un preparado líquido, las gotas pueden añadirse a una infusión de malva o malvavisco. También pueden tomarse con una infusión de estas plantas las cápsulas de polvo o de extracto seco de diente de león.
Aunque el diente de león es seguro para la mayoría de las personas, existen algunas contraindicaciones:
- No se recomienda su consumo durante el embarazo o la lactancia debido a la falta de estudios concluyentes sobre su seguridad en estas circunstancias.
- Personas con obstrucción de las vías biliares, úlceras gástricas o alergias a las plantas de la familia Asteraceae deben evitar su consumo.
- Puede interactuar con medicamentos diuréticos, anticoagulantes o hipoglucemiantes, por lo que se recomienda consultar a un profesional de la salud antes de incorporarlo a la dieta.
El diente de león puede aumentar el efecto de algunos medicamentos como los diuréticos, los anticoagulantes y los bloqueantes neuromusculares, por lo que en caso de tomar medicamentos se recomienda consultar al médico o al farmacéutico la conveniencia o no de tomar diente de león.
Es importante consultar con un especialista antes de tomar cualquier planta medicinal.

tags: #diente #de #leon #comestible