Diente de León: Toxicidad y Efectos Secundarios

A menudo calificado como “mala hierba”, el diente de león no es en realidad tan “malo” como se supone. Muy común en vuestros jardines, es menos conocido por sus beneficios, injustamente.

Si te decimos: una planta con flores amarillas, que salpica los prados, los caminos, e incluso el jardín, y que a menudo se considera como una mala hierba, ¿qué respondes? El nombre “diente de león” proviene directamente de sus propiedades diuréticas, y literalmente se puede leer como “pisar en la cama”, entendiendo así como “orinar en la cama”. También se le atribuye otro nombre, “diente de león”, por la forma de sus hojas dentadas.

En sus orígenes, el diente de león se utilizaba en la medicina china y ayurvédica. Esta planta muy común tiende a crecer en casi cualquier lugar. Europa, Canadá, Rusia, y por qué no. Es una planta perenne cuyas raíces se anclan profundamente en el suelo, hasta 50 centímetros, permitiéndole resistir las regiones frías afectadas por los períodos de heladas. Es especialmente reconocible por su aspecto.

El diente de león no solo se compone de una, sino de una multitud de flores amarillas, que forman una inflorescencia. Después de la floración, sus flores toman la forma de una bola blanca de aspecto algodonoso. En realidad, se trata de sus frutos, con los que a menudo uno se divierte soplando para verlos volar.

Diente de león.

¿Por qué se califica a esta planta de “mala hierba”?

En jardinería, el diente de león es claramente visto como una adventicia, en otras palabras, una mala hierba. Para desesperación de los jardineros y de los más perfeccionistas, el diente de león crece justo donde le parece sin que haya que invitarlo. Puede que sea una mala hierba para algunos, pero no para todo el mundo.

De hecho, para sorpresa de muchos, ¡esta planta es comestible! En lugar de eliminarla, puedes cosecharla. La recolección de las flores y las hojas de diente de león se realiza en primavera, entre mediados de abril y mediados de mayo. Al final de la temporada, las hojas se vuelven más oscuras, su textura más dura y su sabor más amargo. En cuanto a sus raíces, se recogen durante el inicio del otoño.

Para aquellos que quieren saber cómo degustar el diente de león, un poco de paciencia. Por el momento, el perfil del diente de león es parecido a su sabor: bastante amargo. Una traducción “pisar en la cama” algo sorprendente, una comparación con una “mala hierba”... En fin, esta planta no está rodeada de elogios.

Y sin embargo, pronto verás que merecería ciertos cumplidos. El diente de león es una mina de nutrientes y de principios activos de todo tipo. Entonces, ¿por qué esta planta, a menudo descuidada, no despierta siempre tu interés?

Propiedades y Beneficios del Diente de León

Taraxacum Officinale o diente de león, poseería propiedades interesantes para la salud digestiva. De hecho, un estudio mostró que ciertos componentes bioactivos de la planta (el taraxasterol, el ácido chicórico, los polisacáridos o incluso la inulina) presentarían efectos positivos en el confort digestivo.

El diente de león también tendría propiedades beneficiosas para el hígado. Según la British Herbal Medicine Association, la raíz sería un estimulante hepático. Las hojas, por su parte, facilitarían la secreción de bilis para el hígado. Según un estudio, los trabajos realizados por el ESCOP y las monografías de la Comisión E coinciden en afirmar que la planta contribuiría a la restauración de la función hepática y biliar.

También se ha señalado la posible actividad depurativa del diente de león, en lo que respecta a facilitar la eliminación de sustancias tóxicas del organismo.

En la medicina popular tradicional, el diente de león es conocido principalmente por sus potenciales virtudes diuréticas. Se llevó a cabo un estudio para intentar justificar esta propiedad. Un extracto hidroetanólico de la planta fue ingerido por voluntarios a fin de observar si resultaba en un aumento en la frecuencia y el volumen de la orina. Los datos reportados parecen indicar beneficios para la salud urinaria. Sin embargo, se necesitan más estudios para confirmar esta propiedad.

Diente de león, cuándo y cómo tomarlo. Tu Farmacéutico Informa - #PlantasMedicinales

Cómo Consumir el Diente de León

En el diente de león, ¡todo se come! Desde la raíz hasta la flor. Y sí, ¿sorprendente, verdad? Empecemos por su raíz. Carnosa y amarga, puede comerse cruda o asada a la sartén, lo cual disminuye su amargor.

Los brotes tiernos, recolectados antes de la floración, son tiernos y se consumen principalmente en ensaladas. También puedes hervirlos antes de cocinarlos, para hacer salsas o acompañamientos.

Los capullos florales pueden conservarse en vinagre y consumirse como alcaparras o también salteados en la sartén.

¿Te perdiste la oportunidad de consumirlo fresco? Es la ocasión de descubrir el diente de león en su versión seca. ¿Y qué mejor en ese caso que beberlo en decocciones o en infusiones? Para ello, basta con poner el equivalente a una cucharada de raíces o de hojas de diente de león en 200 ml de agua, y dejar que infusione durante unos diez minutos.

Otra variante del diente de león es el polvo. Se trata de sus hojas o raíces que se han secado y luego triturado finamente hasta obtener una textura de polvo.

El diente de león también puede ser utilizado en tintura madre. Esta técnica consiste en macerar la planta fresca en una solución hidroalcohólica, que permitirá extraer los compuestos. El líquido obtenido después de la filtración estará fuertemente cargado de principios activos.

Los suplementos alimenticios se consumen cada vez más por su practicidad y su rapidez de toma. El diente de león no es una excepción. Se compone del polvo de diferentes partes de la planta, y tiene la ventaja de no dejar un sabor amargo en la boca.

Ahora ya conoces todas las formas que puede adoptar el diente de león. Ahora es momento de elegir cuál (o cuáles) te conviene(n). En la cocina, seguramente sorprenderá por su amargor. Si eres amante de las bebidas calientes, ¿por qué no probar el diente de león en infusión? Si no te agrada su sabor, entonces opta por su versión en tintura madre o en suplemento alimenticio.

Como hemos visto, el diente de león se puede consumir en varias formas, por lo cual es importante respetar la posología indicada si deseas aprovechar sus propiedades. En suplemento alimenticio, te resultará fácil consumir el diente de león. Para aprovechar sus beneficios, su cantidad debe ser equivalente a un mínimo de 150 mg de hojas.

Cómo Elegir y Conservar el Diente de León

En la cocina, se recomienda elegir los brotes tiernos de diente de león en primavera. Serán más tiernos y menos amargos. Si los recoges tú mismo, asegúrate de elegir lugares poco expuestos a la contaminación.

En los suplementos alimenticios a base de diente de león, siempre es preferible asegurarse de la calidad de los productos.

En cuanto a la conservación, el diente de león fresco se conserva idealmente alejado de la luz que tiende a hacer que sus hojas se pongan amarillas. Es preferible guardarlo en el refrigerador, en el cajón de las verduras, por ejemplo. Al estar fresco, debe consumirse rápidamente, en 2 a 3 días. Si deseas consumirlo por más tiempo, considera secarlo o congelarlo.

Riesgos y Contraindicaciones del Consumo de Diente de León

Precauciones y Advertencias

Por precaución, se desaconseja el consumo de diente de león en mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, así como en niños pequeños. Antes de cualquier uso de esta planta, se recomienda contar con el consejo de un profesional de la salud.

El consumo de diente de león puede causar la aparición de ciertos efectos secundarios: dolores de estómago, erupciones cutáneas, diarrea. Además, algunas personas pueden ser alérgicas, especialmente al látex presente en su tallo y sus hojas.

Dado sus propiedades, el diente de león puede interactuar con ciertos medicamentos. Así, si estás bajo tratamiento diurético, si consumes medicamentos para la diabetes, el reflujo gastroesofágico, o incluso anticoagulantes y otros productos que contienen litio, evita tomar diente de león.

Efectos Secundarios del Diente de León

Aunque no son síntomas habituales, en raras ocasiones, el diente de león puede producir los siguientes efectos adversos:

  • Reacciones en el aparato digestivo: gases intestinales, diarrea, dolor en el vientre.
  • Reacciones en la piel: dermatitis, picor, ojos irritados, boca seca o con mucha saliva. El diente de león y sus preparados cosméticos presentan un potencial medio de sensibilización por vía tópica, y en raras ocasiones reacciones puede producir hipersensibilidad y dermatitis por contacto.
  • Dolores en el cuerpo: dolor en la cabeza, dolores musculares, dolores de espalda.
  • Otras posibles reacciones: estornudos, escalofríos, imposibilidad de concentrarse, palpitaciones, etc.

Interacciones con Medicamentos

Es importante tener en cuenta las posibles interacciones del diente de león con ciertos medicamentos:

  • Con litio: La achicoria amarga impide la excreción de este metal, cuya acumulación en sangre puede desencadenar una intoxicación a medio o largo plazo.
  • Con potasio: Es posible que los niveles séricos de potasio puedan verse disparados cuando, por razón de hipertensión o de otra índole, se recibe un tratamiento a base del mismo y, a la par, se adopta la pauta de ingerir con regularidad dandelion.
  • Con anticoagulantes: (como la aspirina) y bloqueantes de acción neuromuscular (como la succilnilcolina o la toxina botulínica). Si tomas algunos de estos medicamentos recuerda la absoluta obligatoriedad de consultar con tu médico sobre la conveniencia de ingerir o no diente de león.
  • Con antibióticos: Existe la posibilidad de que esta planta restrinja la absorción intestinal de los mismos, un efecto que cabe esperar con mayor frecuencia en el caso de los fármacos denominados quinolonas, entre las que destacan norfloxacina, ciprofloxacina, enoxacina, esparfloxacina y trovafloxacina.
  • Con otros diuréticos: Dado el poder diurético que de por sí muestra Taraxacum Officinale se desaconseja su ingesta de manera paralela a la de otros fármacos de similar naturaleza, por aquellos de que en conjunto pudieran desencadenar un episodio de deshidratación por pérdida excesiva de líquido.

Contraindicaciones

El diente de león presenta ciertas contraindicaciones que deben tenerse en cuenta:

  • Hipersensibilidad al diente de león o a otras especies de la familia de las compuestas.
  • Obstrucción biliar, empiema biliar, litiasis biliar, colelitiasis, íleo.
  • Embarazo y lactancia.
  • Diarrea, úlceras gástricas, hiperacidez estomacal, gastritis, colitis ulcerativa, colon irritable.
  • Niveles bajos de potasio.

Toxicidad

En general, los preparados de diente de león no presentan toxicidad cuando se toman en las cantidades terapéuticas pautadas. Igualmente, como verdura, en cantidades normales, no resulta tóxica.

Sin embargo, debemos considerar que las hojas del diente de león, que se pueden comer como verdura, contienen oxalatos, por lo que, tomadas en cantidad elevada, pueden producir daños en el organismo en aquellas personas sensibles a los oxalatos.

También se han registrado intoxicaciones en niños por comer tallos de diente de león. Estos tallos contienen mucho látex. El látex del diente de león es rico en lactonas sesquiterpénicas, alfa-lactucerol y beta-lactucerol (taraxasterol), con propiedades irritantes.

La intoxicación por diente de león es poco común, ya que se trata de una planta de baja toxicidad. Entre los posibles síntomas de intoxicación, tenemos los siguientes:

  • Irritación de la boca, garganta o estómago
  • Mucha sed
  • Vómitos
  • Diarreas
  • Problemas respiratorios

Comer muchas hojas de diente de león podría producir síntomas de intoxicación por oxalatos o por nitratos (sobre todo hojas viejas de la planta), aunque no es habitual (en bebés y niños pequeños, síndrome del bebé azul).

Se cree que esta planta, cuando se ingiere en cantidades elevadas, puede resultar tóxica para muchos animales por la presencia de fitoestrógenos que afectan a su reproducción. Se ven particularmente afectados las ovejas, vacas, cerdos, caballos, conejos y aves.

Sin embargo, cuando se les ofrecen en pequeñas cantidades, sus efectos son muy positivos en los rumiantes, a los cuales les incrementa la producción de leche y favorece su engorde.

Composición del Diente de León.

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