Antonio Fernández López: Una Vida Marcada por la Lucha y la Resistencia

Antonio Fernández López, cuya vida estuvo profundamente entrelazada con la historia de España en el siglo XX, nació el 5 de agosto de 1912 en Motril, Granada. Su origen fue marcado por el abandono, siendo dejado en el torno de un convento. Nunca conoció a sus padres biológicos, aunque siempre sospechó ser hijo de una joven soltera de una familia acomodada de Motril. Esta sospecha se confirmó cuando, años más tarde, fue rechazado por esta familia al intentar visitarlos.

Motril, Granada, lugar de nacimiento de Antonio Fernández López.

Infancia y Juventud

Las monjas del convento contrataron a una mujer llamada Verónica para amamantarlo, según cuenta su hija Montserrat Fernández Garrido en su libro "Tres generaciones rebeldes". Verónica y su esposo Felipe, tras la pérdida de sus seis hijos biológicos, adoptaron a Antonio. La familia se trasladó a Campotéjar, donde Antonio pasó su infancia y adolescencia. Como muchos niños de familias pobres, comenzó a trabajar a temprana edad, primero como niño yuntero y luego, a los ocho años, como cabrero. Nunca asistió a la escuela y pasaba las noches en la montaña cuidando cabras y ovejas. Más tarde, aprendió los oficios de carpintero y encofrador. A los 18 años, se casó en Campotéjar con una joven del pueblo.

Campotéjar, Granada, donde Antonio Fernández López pasó su infancia y adolescencia.

Compromiso Político y la Guerra Civil

Tras la proclamación de la II República, Antonio se afilió al PCE, depositando en él sus esperanzas y las de su clase. Sin embargo, el golpe de estado fascista del 18 de julio de 1936 truncó sus anhelos. Con 24 años, ocupó el cargo de Secretario del Comité Revolucionario en su pueblo. En diciembre de 1936, se alistó en el ejército republicano para defender la legalidad republicana, siendo encuadrado en el Tercer Batallón 93 Compañía Mixta. Por méritos propios, fue nombrado Comisario Político, tras ser enviado a Bogarre, Granada.

Durante la batalla del Ebro, Antonio fue hecho prisionero por la Brigada mora Litorio el 18 de abril de 1938 en Roquetas, Tortosa. Algunos investigadores lo dan por desaparecido en el frente de Tortosa el 28 de marzo de 1938.

Represión y Prisión

Al finalizar la guerra civil, como tantos republicanos, Antonio fue detenido y procesado. El Consejo de Guerra celebrado en Granada el 12 de abril de 1939 lo condenó por "Auxilio a la rebelión" a 12 años y 1 día de reclusión, así como a inhabilitación absoluta. Recorrió catorce cárceles en toda España, incluyendo las Islas Canarias. Pasó por lugares como la Iglesia de Sant Lluc de Uldecona, la Plaza de Toros de Vinaroz, Alcañiz, la prisión de "El Acebuche" de Almería, el Cuartel de Zaragoza, y las prisiones de Aranda de Duero, Burgos, Sevilla, Granada, Astorga, Yeserías y Cádiz. En total, pasó seis años en prisión.

Mientras estaba en prisión, fue uno de los represaliados en Granada a los que se les abrió expediente en la Comisión Provincial de Responsabilidades Políticas para incautarle sus bienes. Aunque carecía de bienes, el expediente fue abierto en su contra.

La Ley de Responsabilidades Políticas, publicada el 9 de febrero de 1939, se dirigió contra los partidarios de la República, buscando despojarlos de sus bienes y sancionarlos laboral y socialmente. En Granada, un alto porcentaje de la población se vio afectada por estos procedimientos.

Prisión "El Acebuche" de Almería, una de las cárceles por las que pasó Antonio Fernández López.

Vida Después de la Prisión

Tras salir de prisión en 1944, Antonio regresó a una vida marcada por la pérdida y la lucha. Su joven esposa había fallecido y él aceptó como hija propia a una niña que ella había tenido con otro hombre. Se instaló en Granada en casa de su prima Concha Gálvez González, viuda de un asesinado por los fascistas, con quien tuvo una hija, Enriqueta, aunque la relación no perduró.

En 1950, Antonio inició una relación con María Garrido Martín, hija del guerrillero Juan Garrido Donaire, "Ollafría", y de Leonor Martín Pajares. La vida de Leonor también estuvo marcada por la represión y la persecución debido a la actividad guerrillera de su esposo. Leonor fue torturada e incluso encarcelada para que revelara el paradero de "Ollafría".

A mediados de los años sesenta, Antonio y María se trasladaron a Barcelona, donde vivían en una barraca. Más tarde, Leonor se reunió con su esposo en Casablanca, Marruecos, gracias a la ayuda de un pasaporte comprado a un policía corrupto. Leonor y Juan vivieron en Casablanca hasta 1969, cuando la ONU los trasladó a Bélgica como exiliados políticos. Leonor falleció en Bélgica en 1974, seguida por Juan en 1975, sin poder regresar a su tierra.

La historia de Antonio Fernández López es un testimonio de la lucha, la resistencia y la resiliencia en tiempos de guerra y represión. Su vida, entrelazada con la de otros personajes marcados por la historia, refleja la dureza de una época y la persistencia del espíritu humano.

La dictadura franquista a ojos de la comunidad internacional | España después de la Guerra

Juan Garrido Donaire "Ollafría" y su mujer, Leonor Martín Pajares, en Casablanca (Marruecos) en los años sesenta.

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