La aparición de los dientes de leche es un proceso fascinante que sigue un patrón bien establecido. Como padres, es natural preguntarse cuándo comenzarán a salir los primeros dientes de nuestros hijos y en qué orden lo harán. Este proceso no solo marca un hito en su desarrollo, sino que también influye en su salud bucal futura.
El proceso de dentición en bebés es un hito importante en su desarrollo. Aunque puede generar molestias, es una etapa natural que cada niño vive a su propio ritmo. A pesar de saber, de forma orientativa, a partir de qué meses empiezan a salir los primeros dientes en bebés, conviene prestar atención a los síntomas.
💥🦷 Primeros DIENTES DEL BEBÉ: 5 COSAS que deberías saber + cómo aliviar el dolor
¿Cuándo Aparecen los Primeros Dientes del Bebé?
El momento en el que suele comenzar la dentición, es decir, la salida del primer diente del bebé, es bastante variable. Cada bebé lleva su ritmo de desarrollo, pero generalmente el primer diente aparece alrededor de los 6 meses de vida. No obstante, hay bebés en los que el primer diente erupcionará antes, sobre los 3-4 meses. Incluso, hay bebés que presentan algún diente desde el nacimiento, aunque es poco frecuente. En otros bebés, en cambio, no se podrá ver su primer diente hasta cerca de los 12 meses.
Se considera retraso de la dentición si no ha salido ningún diente hacia los 15-16 meses. En este sentido, la genética y los antecedentes familiares influyen. Por tanto, si los padres tuvieron una dentición más tardía, es posible que su bebé también. Sin embargo, si hay cierto retraso en la aparición de los primeros dientes (aproximadamente, una vez superado el primer año de vida), es recomendable consultar al especialista.

¿En Qué Orden Salen los Dientes de Leche?
Generalmente, la salida de los dientes de leche es simétrica (en el lado derecho e izquierdo) y sigue un orden. Cada tipo de diente tiene un rango de tiempo en el que suele aparecer. De este modo, el orden en el que suele producirse la dentición en el bebé es el siguiente:
- Incisivos frontales inferiores: entre los 6-10 meses.
- Incisivos frontales superiores: entre los 9-12 meses.
- Incisivos laterales (superiores e inferiores): entre los 9-16 meses.
- Primeros molares (superiores e inferiores): entre los 13-19 meses.
- Caninos (colmillos, superiores e inferiores): entre los 16-23 meses.
- Segundos molares (superiores e inferiores): entre los 23-33 meses.
Por tanto, el bebé completará la salida de los dientes de leche entre los 2-3 años, aproximadamente. Todos ellos conforman sus 20 primeros dientes o dientes de leche, que estarán presentes hasta los 6-7 años, aproximadamente, cuando comiencen a caerse para dejar paso a los dientes definitivos.
Es importante recordar que cada niño es único, y el tiempo de erupción de los dientes puede variar. Si notas que el proceso de dentición de tu hijo no sigue este patrón o si hay un retraso significativo, es recomendable consultar con un dentista pediátrico.
Síntomas de la Dentición
La aparición de los primeros dientes provoca toda una serie de síntomas en el pequeño, aunque no todos los presentarán:
- Exceso de salivación: antes de la aparición del primer diente el bebé tendrá un aumento en la salivación y babeará más de lo normal.
- Inflamación de las encías: las encías estarán inflamadas y sensibles y es posible que algo enrojecidas.
- Necesidad de morder: el pequeño comenzará a llevárselo todo a la boca, incluso, sus propios puños, ya que la presión ejercida lo aliviará.
- Irritabilidad: las encías se inflaman y se rasgan para dejar paso al diente, por lo que el pequeño sentirá molestias en la boca y le producirá cierta irritabilidad. Esto hará que llore más de lo habitual, que pierda el apetito por las molestias y que presente más dificultades para dormir.
Finalmente, es importante mencionar que, a pesar de que la temperatura puede subir ligeramente, la dentición no produce fiebre en el bebé. De igual modo, la diarrea tampoco es un síntoma de la salida de los dientes. En caso de que el bebé presente estos síntomas, se debe consultar con el especialista, ya que puede ser debido a algún tipo de infección coincidiendo con este momento o como consecuencia de los gérmenes introducidos en la boca al llevarse objetos o sus manitas.
¿Cómo Aliviar las Molestias de la Dentición en el Bebé?
Para tratar de aliviar las molestias que la dentición pueda estar ocasionando al bebé, será útil que los padres tengan en mente las siguientes recomendaciones:
- Mantener seca el área alrededor de la boca, para evitar que el exceso de salivación pueda llevar a la aparición de erupciones en la piel.
- Ofrecerle un anillo de dentición o mordedor, ya que la presión aliviará las molestias en sus encías. El tamaño debe ser adecuado y no debe desmontarse en piezas más pequeñas con las que el bebé se pueda atragantar. Algunos de ellos pueden introducirse previamente en la nevera (no en el congelador) para que el frío ayude a aliviar las molestias al bebé.
- Si se percibe que el bebé está demasiado molesto por la salida de los dientes, se debe acudir al pediatra para que valore la situación y prescriba algún tipo de medicamento si lo considera oportuno.
Cuidado de los Dientes del Bebé
Incluso antes de que aparezca el primer diente de leche en el bebé, es recomendable frotarle suavemente las encías con una gasa limpia humedecida o con el dedo limpio, especialmente, después de la alimentación para evitar que queden restos de comida.
Cuando haya salido el primer diente, hay que comenzar a cuidarlo, ya que es posible la aparición de caries. Se debe cepillar dos veces al día, sobre todo, después del desayuno y por la noche antes de dormir. El cepillo de dientes y el dentífrico deben ser específicos para bebés y se debe utilizar muy poca cantidad.
Se deberá evitar impregnar el chupete en sustancias dulces, así como que el bebé se quede dormido tomando el biberón, ya que puede favorecer la aparición de caries. Además, se debe pedir cita con un dentista infantil al año de edad del bebé o en los seis meses siguientes a la erupción del primer diente.
Alrededor de los tres años, cuando ya el niño es más mayor y tiene, posiblemente, completa su dentadura de leche, es posible aumentar la cantidad de pasta de dientes al tamaño de un guisante. No obstante, es importante que sea capaz de escupir el exceso para que no se lo trague.
Los padres deberán ayudar y supervisar al niño mientras se lava los dientes, ya que no será hasta los 7-8 años cuando pueda hacerlo por sí solo de manera correcta.
Higiene Dental y Uso de Flúor
Desde que le sale el primer diente podéis empezar a limpiárselo con una gasita o un cepillo de cerdas blandas dos veces al día. Sin agobiarse y sin que ello suponga una batalla campal. Lo verdaderamente importante es empezar a crear el hábito.
Debéis comprar un cepillito infantil, de cerdas suaves y cabezal pequeño para que en cuanto puedan empiecen a cepillarles los dientes después de las comidas. Por un lado retiramos restos de comida, por otro empezamos a generar el hábito al niño y lo más importante: prevenimos la aparición de caries.
Aprovecha esta edad en la que los niños son grandes imitadores, entra con él al baño y tómatelo como un juego: “Primero papá y luego tú” e intenta hacer tú el “repasito final” que les solía decir yo a mis hijos. El primer minuto que lo hagan ellos, y el minuto final, tú.
El cepillado de dientes con flúor es la medida preventiva más eficaz para prevenir la caries dental. Las nuevas recomendaciones nos dicen que debemos empezar con la pasta de dientes con flúor desde el primer diente dos veces al día, por la mañana y antes de acostarse.
¿Qué tipo de pasta?
Las concentraciones de flúor deben estar adaptadas a la edad del niños. Aquí os dejo las últimas actualizaciones de la Asociación Española de Odontología Pediátrica.
- En menores de 3 años, con una pasta de 1000 ppm (partes por millón) de flúor “raspada” sobre el cepillo (tamaño de un grano de arroz).
- Entre 3 y los 6 años, pasta de 1000 ppm. Tamaño de un guisante.
- Por encima de 6 años, dos veces al día con una pasta de dientes con 1450 ppm de flúor y la cantidad de un guisante.
Junto al cepillado, es fundamental insistir en evitar zumos aunque sean naturales en niños menores de dos años, mucho menos envasados.
Los zumos industriales, refrescos y bebidas azucaradas multiplican por tres el riesgo de caries además de favorecer la obesidad infantil el sobrepeso y el aumento de factores de riesgo para desarrollar diabetes méllitus o HTA en la vida adulta.
Alteraciones Comunes en la Dentición
Algunas cosas que debéis saber las familias en relación a la dentición del bebé y las alteraciones más frecuentes. El pediatra valorará si hay que hacer algo con ese diente.
- Salida asimétrica: salen un lado y no en el otro, o tarda más de 6 meses en salir el diente del lado contrario.
- Dientes de más (diente supernumerario), o de menos (anodoncia). No les suele causar ningún problema, pero mejor que lo valore el pediatra.
- Caries. Muchas veces se debe al uso excesivo del chupete, que recordemos no debería usarse más allá de los 18-24 meses. También puede suceder con la succión frecuente del pulgar.
- Hematoma de erupción: pequeño abultamiento morado que se forma en la encía al ir a salir el diente. Es frecuente sobre todo con la salida de los molares. No requiere ningún tratamiento.
- Opérculo: trozo de la encía que cubre parte del diente en erupción. Puede molestar al masticar, pero no requiere ninguna actuación en particular.
Mitos Sobre la Dentición
Hay muchos síntomas que los padres atribuís a la salida de los dientes, pero científicamente sólo algunos de ellos se asocian a la dentición. Algunos estudios dicen que la erupción de los dientes se asocia, de mayor a menor frecuencia a: inflamación (leve) de las encías, irritabilidad, babeo, mayor necesidad de chupar/morder, pérdida de apetito (leve), sueño inquieto, moqueo, febrícula (nunca fiebre alta), diarrea y erupción peribucal. Todos ellos generalmente leves o muy leves.
Lo que está claro es que la erupción de los dientes no causa fiebre alta, ni ninguna enfermedad en el niño, como catarros o gastroenteritis.
Olvídate de collares de ámbar y demás “inventos”. No hay ninguna evidencia científica que estos collares alivien nada y sí la hay de su peligrosidad: asfixia, atragantamientos y estrangulamientos. Nada de collares, pulseras, ni anillos en los bebés. Nada de falsas creencias ni remedios milagrosos. Fuera bulos y productos milagro. Y si tienes dudas, consulta con tu pediatra que te mostrará siempre la evidencia científica de la que disponemos.