El lenguaje es un recurso de la cultura y el habla una práctica cultural. Es un modo de acción, “…un conjunto de estrategias simbólicas que forman parte del tejido social y de la representación individual de mundos posibles o reales… en una visión del lenguaje como un conjunto de prácticas que desempeñan un papel esencial en la mediación de aspectos materiales e ideáticos de la existencia humana y, en consecuencia, en la creación de maneras singulares de estar en el mundo”. La forma en que hablamos sobre el mundo afecta la manera de explicarlo y comprenderlo. Y el mundo existe a través del matiz de las palabras. “Es en y por el lenguaje como el hombre se construye como sujeto”.
El discurso es un proceso semiótico, se identifica con el enunciado o con lo que es enunciado -concatenación de frases que se construyen-; es producido por un sujeto a través de la apropiación del lenguaje. Se trata del lugar de construcción de un sujeto, ya que a través del discurso el sujeto se construye y construye el mundo como objeto. Un proceso expresivo que integra registros semióticos heterogéneos. Básicamente “una forma de uso del lenguaje… un proceso de comunicación (que) es una caracterización que incorpora algunos de estos aspectos funcionales… las personas utilizan el lenguaje para comunicar ideas o creencias (o para explicar emociones) y lo hacen como parte de sucesos sociales más complejos”.
El refrán es un “Dicho agudo y sentencioso de uso común”. “Cualquier sentencia popular repetida tradicionalmente con forma invariable. En particular, las que son en verso o al menos con cierto ritmo, consonancia o asonancia, que las hace fáciles de retener y les da estabilidad de forma, y de sentido figurado”. “Afirmación concisa, de uso popular, que, por lo general, expresa las creencias y las ideas recibidas en una comunidad… En resumen, los proverbios tienen su origen en textos de tipo moral o didáctico; se introducen por vía culta en obras de gran difusión; se transmiten por lengua popular y, tras algunas modificaciones quedan acuñados de forma invariable en la lengua, lo que les permite volver al texto escrito y a la lengua culta”.
Lo que nos importa, a instancias de este trabajo es que los refranes son fórmulas de pensamiento y un acto de comunicación nacidos de las necesidades mnemotécnicas de las culturas orales, parte de un discurso que almacenaba conocimientos. Reflejan una manera de entender el mundo en un momento concreto y en una sociedad determinada. Se trata de una narrativa didacticomoral, que aunque hoy lejos de sus orígenes, todavía hasta cierto punto vigente, sino todo su significado discursivo, sí su práctica, común en ciertos sectores y ambientes.
Los refranes como parte del lenguaje, como discurso: acumula significados, objetiva y tipifica experiencias. Ya que, como el lenguaje y su función instrumental, el refranero popular a través de sus operaciones sirve como medio para ciertos fines, tales como, persuadir, cooperar con otros, inducir comportamientos, etc… Y como tal, es un lenguaje retórico y con clara intención didacticomoral.
Algunas cuestiones antes de iniciar la reflexión: en primer lugar, si bien la mayoría de los refranes son de antigua data, provenientes de la Península Ibérica y con varios siglos de antigüedad, y no son tan empleados como en otras épocas, no es menos cierto que todavía se utilizan en nuestros días y que eso significa que presentan cierta vigencia en la actualidad. Es más, aunque en ocasiones no lo reconozcamos conscientemente, nos vienen a la mente y los pronunciamos, además algunos refranes son de creación reciente, aunque otros apenas se escuchan ya.
Aquí, y a efectos de la revisión y análisis de contenido que realizaremos a continuación, se utilizan refraneros básicamente de España y México; si bien la mayoría de los segundos provienen de los primeros, éstos a su vez son producto reelaborado de refranes de diversos pueblos del mundo -fuentes bíblicas, orientales, grecolatinas, etc.-.
La Vejez en el Refranero
La vejez es un tema que interesa y recoge el refranero, entre el menosprecio y el reconocimiento, entre la burla más cruda y la valoración máxima de la experiencia. Los ancianos, viejos, la tercera edad, los adultos mayores, la edad madura, los adultos en plenitud, etc., varios han sido y son los términos con los cuales se han denominado a los ancianos. El refranero lo tiene claro, los llama viejos; en parte por su origen antiguo y en parte también, por pertenecer a la lengua popular, coloquial, y a veces incluso, vulgar.
En primer lugar, el paso del tiempo es irremediable, y todo el mundo llega a edad avanzada, bueno si llega o en el caso que llegue. La vejez es para todos, nadie se puede librar. Lo cual significa un recordatorio a modo de advertencia, que además, enmascara cierta amenaza con regusto a futura venganza, a modo de estar a mano o parejos.

Un anciano caminando con bastón.
- “Pasando el tiempo, llegamos a viejos”.
- “Viejo soy y viejo serás: cual me veo, tal te verás”.
- “Tales fuimos como vos; tales seréis como nos”.
- “A mis años llegarás, o la vida te costará”.
Descripción y Menosprecio de la Vejez
Hay una burla casi siempre, a veces dura y mordaz, otras frívola y jocosa, hacia las gentes de la tercera edad, centrada en sus características físicas y la pérdida de cabello o dientes, los cambios de carácter, y/o problemas con sus capacidades mentales.
- “¿Qué es la vejez? Estornudar, toser, gruñir y preguntar qué hora es”.
- “A la vejez, se acorta el dormir y se alarga el gruñir”.
- “Calvicie, canicie, muelas y dientes son accidentes; impotencia, arrugas y arrastre de pies, eso es la vejez”.
- “A los setenta, pocas bocas conservan su herramienta, y es regla general que desde los cincuenta ande mal”.
- “Los viejos son como los cuernos: duros, huecos y retorcidos”.
- “Es más fácil enderezar un cuerno que enderezar a un viejo”
- “Hombre viejo, saco de huesos”
El hecho de tener experiencia de la vida, da sabiduría como se verá más adelante, pero también esto sumado al tiempo del cual disponen las personas mayores, hacen que hablen bastante, lo cual recoge como crítica el refranero. Locuacidad estigmatizada socialmente, como la señalada también para las mujeres.
- “Al viejo nunca le falta qué contar, ni al sol ni al hogar”.
- “Antes faltarán peces en el mar que le falten al viejo cosas que contar”.
- “Todos eran en la conseja, y más la vieja”.
- “Viejo al sol, y vieja al rincón, y mozo en campo, mujeres en horno, y mozas en arrollo, dicen y hablan de todo”.
Algunos refranes presentan una especial crueldad en la visión que sobre las personas de mayor edad dan.
- “Los viejos, al rincón”.
- “Un viejo sobre un potro, un loco sobre otro”.
- “El hombre viejo, en su tierra es extranjero”.
- “Hombre anciano, cuando muere no es llorado”.
También se expresa cierta imagen de nostalgia desde su punto de vista: el final del camino en la vida, donde se mira más para atrás que hacia delante. Pero además si esta etapa se vive en condiciones adversas, pobreza o enfermedad, es doblemente pesada y negativa.
- “La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que la esperanza”.
- “El viejo que no tiene, fortuna no espere”.
- “No hay vida más trabajosa que vejez menesterosa”.
- “A la vejez, dinero y mujer”.
- “Para enfermedad de años no hay medicina”.
- “La vida pasada, hace la vejez pesada”.
- “Viejos y al par dichosos, pocos”.
Aparece la idea de la muerte, en varias ocasiones como se verá más adelante ligada a otras cuestiones, y es que su proximidad en la vejez se piensa, o incluso se siente. Junto a esto, están también los deseos de seguir con vida, de alargarla, de sobrevivir al destino.
- “La vejez es fría, y la muerte más todavía”.
- “El viejo quiere más vivir para más ver y oír”.
- “De joven se puede llegar a viejo; pero de viejo, sólo soltar el pellejo”.
No obstante, se juega con la idea de la muerte, se bromea, la risa exorciza y es que no hay mucho más que hacer que desafiarla, enfrentarla y sonreír.
- “Dijo la muerte al viejo: - ¿Qué haces aquí? Y respondió el viejo: - Esperándote a tí”.
- “¡Qué pronto el mundo nos deja!, decía suspirando el viejo”.
El Mal Carácter
Entre otras cosas, es común sostener que los ancianos tienen mal carácter, no sólo por las quejas de sus males, sino por su enojo con la vida, el mundo y con todos, y la demostración del mismo. Ya hemos señalado anteriormente el “gruñir”, pero a esto se puede añadir otra serie de actitudes y comportamientos desagradables.
- “Los viejos son codiciosos y maliciosos”.
- “Donde viejos no andan, cuervos no graznan”.
- “Donde no hay viejos, no hay perros”.
- “Años y desengaños hacen a los hombres huraños”.
- “Niños y mujeres no agradecen”.
Son comparados con animales, tachados de codiciosos, maliciosos y huraños, así como, desagradecidos, y es que: “A más años, más pecados”.
La Mala Salud
El principal problema de los adultos mayores son las cuestiones referentes y relacionadas con la salud, o mejor dicho con su falta o problemática, esto es la salud deteriorada o mala, las enfermedades en general y las relacionadas con el paso y el peso de los años en particular.
- “Vejez, mal deseado es”.
- “Vejez, ausencia de bien”.
- “La vejez no viene sola”.
- “Ancianidad, hermana de la enfermedad”.
- “El viejo, ya por ser viejo es un enfermo”.
- “La vejez es un saco de enfermedades”.
- “De tres cosas no te fíes: de la salud de viejo, de alegría de jugador y de cielo estrellado”.
A veces, se aborda el tema con cierta ironía y en tono jocoso, más que burla, se intenta quitarle gravedad al asunto.
- “Para enfermedad de años no hay medicina”.
- “De los viejos viven los médicos”.
- “Al viejo no se ha de preguntar ¿cómo estáis? Sino ¿qué os duele?”.
- “No hacen viejo los años, sino los daños”.
Así, viejo y enfermo, aparecen casi y prácticamente como sinónimos.
Amor y Matrimonio
El refranero no desaprovecha oportunidad para advertir, señalar y aconsejar. Uno de esos casos es la formación de parejas donde el hombre es mayor a la mujer, y no sólo eso, sino anciano; a veces, se trata de matrimonios por interés. La crítica humorística, condenaba a estos hombres o a ser cornudos o acabar pronto en el cementerio. Tal vez una forma de intento de disuasión, quizás sentencia inapelable a su condición y acción, o en su caso, crítica dura y burla siempre.
- “Viejo con mujer joven casado, difunto o venado”.
- “Viejo que hace el amor, candidato al panteón”.
- “Viejo que se enamora, cerca tiene su hora”.
De hecho, se subraya su sexualidad y sus ganas de ejercerla, pero en tono a veces de aplauso, y otras, marcado por lo peyorativo.
- “El viejo pierde el diente, pero no la simiente”.
- “Pajar viejo, arde más presto”.
- “Mientras más seca, más arde la leña”.
- “Quien de joven no trota, de viejo galopa”.
- “Quien de joven no corrió, de viejo se desbocó”.
De hecho hay una burla explícita hacia el enamoramiento o amor de los viejos, desde un discurso tradicional y conservador que discrimina a los ancianos, y considera que el amor es cosa de jóvenes.
- “Mal se quiere al viejo que amores tiene”.
- “Vejez enamorada, chochera declarada”.
- “El viejo, mal soldado y peor enamorado”.
- “El corazón engaña a los viejos”.
- “Vejez con amor, no hay nada peor”.
Hay también, aquellos que señalan la pérdida de la pasión por parte de los ancianos. Y es que el mismo discurso se contradice, si esto último fuera así, para qué toda la batería de refranes anteriores que describen, toda vez que desaconsejan o intentan disuadir, de los amores o matrimonios de hombres mayores con jóvenes muchachas.
- “Viejo amador, invierno con flor”.
- “Hombre entrado en días, las pasiones frías”.
- “Cenizas no levantan llamas”.
- “No hay viejo pecador”.
Las Edades y la Vuelta a la Infancia
La comparación de edades es una fórmula usual, en donde la vejez, tiene un papel protagónico, como uno de los términos de la misma. En ocasiones, con un solapado mensaje sexual.
- “El viejo por no poder, y el mozo por no saber, quedase la moza sin lo que puedes entender”.
- “Si el viejo pudiera, y el joven supiera, cuántas cosas se hicieran”.
- “Los pecados viejos, hechos en mocedad, nacen y rebotan de recio a la vejedad”.
- “El viejo verde sólo en la sepultura lo pierde”.
Pero lo más común es comparar viejos con niños, para señalar cómo los primeros regresan a la segunda infancia o niñez, esto es igualando los términos de la contrastación, o al contrario, subrayando las grandes diferencias entre ambos extremos etarios.
- “De lo que el niño se duele, el viejo se muere”.
- “Viejo que mucho duerme y niño que mucho vela, pronto se les acaba la cuerda”.
- “Los viejos, a la vejez, se tornan a la niñez”.
- “Niños y viejos, todos son parejos”.
- “Al viejo que se anda a retozar, como a un niño le deben azotar”.
- “Al viejo el vino otra vez le hace niño”.
- “La vejez es segunda niñez”.
- “Los viejos son dos veces niños”.
- “Tórnanse los viejos a los años primeros”.
En alguna ocasión, se trastocan las edades según los parámetros de las características usualmente adjudicadas a éstas. Una suerte de mundo al revés.
- “Joven es quien está sano, aunque tenga ochenta años, y viejo el doliente aunque tenga veinte”.
- “Viejo es el que muere, aunque no haya cumplido los veinte, y joven el que vive, aunque haya cumplido los seis quinces”.
Las viejitas aparecen mucho menos, debido en primer lugar a que en ocasiones bajo el vocablo viejo se ubican ambos sexos, y también en parte porque directamente se dirige el refranero más a los hombres mayores que a las mujeres de la misma edad. Cuando se presenta a las mujeres ancianas también la crítica ahonda en tintes burlescos alrededor de sus condiciones físicas y mentales.

Una abuela sonriendo.