El Impacto de los Castores en la Península Ibérica: Causas y Consecuencias

El castor europeo (Castor fiber) es una especie que ha experimentado una notable recuperación en Europa tras haber estado al borde de la extinción. Sin embargo, su reintroducción, a veces de manera controvertida, ha generado tanto beneficios como desafíos. Este artículo explora las causas y consecuencias de la presencia de castores en la Península Ibérica, analizando su impacto en los ecosistemas y las actividades humanas.

En la actualidad solo existen dos especies del género castor: Castor europeo (Castor fiber) y castor americano (Castor canadensis). El castor europeo o euroasiático, se distribuye por casi todo el hemisferio norte de Europa y Asia y, el castor americano, se encuentra en América del norte. Hay que decir que se hicieron introducciones, estas legales, de castor americano en Patagonia y en zonas de Holanda y Finlandia.

Debido a la gran presión ejercida por la caza a la que fueron sometidos, los castores se fueron extinguiendo paulatinamente de Europa y Asia hasta tal punto que a finales del siglo XIX principios del siglo XX, se calculaba que solo quedaban unos 1.200 castores (D.J.Halley). En el año 1.922 Suecia fue el primer país que inicio la re-introducción de castores a la que le han seguido 20 países más, lo que ha supuesto que a día de hoy el castor ya no está en peligro de extinción pero si tiene el estatus de especie en especial protección según la directiva europea 92/94 CEE 1992.

El castor europeo se encuentra protegido por varias Directivas del Consejo de Europa. De su presencia no suelen derivarse daños importantes a los intereses humanos; excepcionalmente, en situaciones de alta densidad de población, cuando algunos grupos familiares ocupan hábitats marginales, pueden producir afecciones locales en árboles cultivados (choperas) o en las conducciones hidráulicas (Halley y Rosell 2002).

Distribución geográfica del castor europeo (Castor fiber).

Reintroducción Ilegal y Expansión en España

En marzo de 2005, se detecta y confirma por primera vez la existencia de castores en los ríos Ebro y Aragón. En el año 2003, fueron re-introducidos de manera ilegal, 18 castores entre los tramos bajos del río Aragón y tramos medios del río Ebro, en zonas correspondientes a las Comunidades Autónomas de Navarra y La Rioja. Por la forma de como se llevó a cabo dicha re-introducción y, tras las quejas de particulares respecto a los daños que los castores ocasionaban en fincas agrícolas, los Gobiernos de estas comunidades procedieron a su captura. Los castores re-introducidos corresponden a la especie Castor fiber y fueron traídos desde Alemania.

Han pasado 15 años desde que se llevo a cabo la re introducción y, a pesar de los medios que las Comunidades Autónomas pusieron para erradicarlos, los castores ya ocupan gran parte del río Ebro y sus afluentes. La Comisión Europea considera al castor como especie naturalizada y así se lo ha trasmitido al Gobierno Español.

Impacto en los Ecosistemas

Los castores son pequeños balones de oxigeno para estos ríos. Además, los castores construyen canales para acceder al interior de la isla. Estos canales junto a pequeñas balsas, son el lugar idónea para la freza de peces y anfibios. Una doble función.

Toda esta vegetación espontanea que nace en las riberas de los ríos, es la comida preferida por los castores. Este es un buen ejemplo de la labor de poda que hacen estos roedores.

Con esto lo que quiero decir es que urgía re-introducir castores en los maltrechos ríos españoles. Ojala se hubiera hecho de una manera legal y controlada, pero no había tiempo que perder. No he podido conocer personalmente los motivos que les indujeron a llevar a cabo esta re-introducción y si eran cocientes de las repercusiones que su acción iba a generar. El castor de esta fotografía es, probablemente, uno de los re-introducidos en el año 2003.

Dique construido por castores, alterando el flujo natural del agua.

Tras mi viaje por los ríos de Holanda, Belgica y principalmente Francia, he podido comprobar su estado ecológico y la mayor parte de ellos, están muy humanizados y exceptuando los tramos altos, los castores tienen pocas posibilidades de aumentar su población. La mayor parte de los ríos de la Península Ibérica también se encuentran en un estado muy reprobable. Algunos han desaparecido, otros apenas llevan caudal y abundan los embalses, centrales eléctricas etc.

Daños y Soluciones

Durante varias generaciones, los agricultores han trabajado las tierras junto a los ríos. Ante esta nueva perspectiva, los damnificados por daños producidos por castores, pueden acudir al Departamento de Medio Ambiente, denunciar los daños y solicitar ayudas para poner los medios para evitarlos. Eliminar los castores re-introducidos ya no es la solución, más aún tras el fracaso y el alto coste que supuso el intento que llevaron a cabo las Comunidades Autónomas afectadas.

Con dejar un margen de 30 metros entre el río y la finca y plantar especies de ribera en esa franja, el problema estaría resuelto. Álamo blanco protegido contra los castores con malla conejera. En parques o paseos donde hay árboles ornamentales, lo normal es poner mallas tipo conejeras alrededor del árbol. La malla tendrá como mínimo un metro de altura. En función del crecimiento vegetativo del árbol, la malla se pondrá más justa o más holgada al tronco.

En las choperas para la producción de madera, lo más eficaz para evitar los daños es colocar malla cinegética en la zona más expuesta. Esta tendrá un metro de altura como mínimo y los soportes, si son de madera, se colocan por dentro. También se llega a utilizar el pastor eléctrico adaptado.

Hay que tener en cuenta un detalle importante. Los mayores daños se producen en ríos pequeños ya que las fincas de frutales, olivos, están en la misma orilla del río. Cuando un castor se instala en en el lugar que ha elegido, lo primero que busca es madera para construir una pequeña presa y le da igual que sea comestible o no.

Castor roendo un árbol, un comportamiento natural que puede causar daños en áreas cultivadas.

Repelentes para Castores

Existe en el mercado un repelente para castores de cuya eficacia todavía no puedo confirmar. No se comercializa en España, así que lo tuve que comprar a través de una hermana que tengo en Francia. El repelente lo aplicamos a unos 30 perales plantados en espaldera y lo aplicamos únicamente a los troncos. Los perales tienen una corteza muy rugosa lo que dificulta su aplicación y disminuye su eficacia. Se trata de una pasta bastante espesa compuesta de pequeñas piedrecitas que al aplicarlo al tronco, se quedan adheridas.

El castor cuando trata de morder el tronco, sus dientes chocan con esta película de pequeñas piedras. Al parecer no le gusta y se retira. Transcurrido un año tras la aplicación, el efecto producido por el repelente es satisfactorio para los troncos, pero no para las ramas bajeras. Tras volver a la finca de los perales el segundo año, los troncos árboles a los que se le aplicó el repelente no presentaban signos de mordeduras de castor. El tercer año no fue posible acudir a la finca por las consecuencias del Covid.

Rama de peral con repelente y mordida por castor.

La Dentadura del Castor: Una Maravilla de la Naturaleza

Los castores son un tipo de herbívoros característicos de América del norte. Estos roedores son de naturaleza semiacuática y se mueven con gran agilidad dentro del medio acuático, gracias a sus pies traseros, los cuales son usados como aletas de natación. Este tipo de herbívoros son imprescindibles en la naturaleza, gracias a sus habilidades como constructores. Debido a este crecimiento perpetuo, los castores se ven obligados a roer los árboles de su entorno para contar con una longitud apropiada.

Otro de los aspectos más destacables de su dentadura es su característico tono anaranjado. Esto se debe a su alto contenido en hierro, lo que provoca que su esmalte dental se encuentre pigmentado con este color. El hierro provoca que su dentadura tenga una gran fortaleza, lo cual le permite cortar la madera de manera más segura y ágil, además de evitar la aparición de caries dentales.

A diferencia de otro tipo de mamíferos, como el ser humano, los castores cuentan con hierro en su dentadura en lugar del conocido magnesio. Al ser más resistente que el magnesio, el autor principal del estudio en The McCormick School of Engineering and Applied Science, el doctor Derk Joester, tomó a los castores como un reto a estudiar para entender la composición de sus dientes: "Hemos hecho un gran paso hacia adelante en el entendimiento de la composición y estructura del esmalte, el material no estructurado, que forma solo una fracción del esmalte, parece desempeñar un papel importante en contra de la caries dental. Encontramos que son esos pocos iones, que le proveen de diversidad son los que hacen realmente la diferencia en cuanto a la protección. Debido a ello, los castores serían fundamentales para lograr fortalecer los dientes humanos, así como para fomentar la prevención de las temidas caries, gracias a este alto contenido en hierro.

A pesar que hoy en día los castores del Ebro no tienen depredadores naturales, exceptuando quizás cuando son crías, siguen comportándose como si los tuvieran. Construyen sus madrigueras como en el pasado, fuera del alcance de osos, lobos, hienas. Sus hábitos son principalmente nocturnos y desconfían de cualquier sonido u obstáculo que se sale de lo habitual. No se de que se asusta en el vídeo, pudo ser del imperceptible click de la cámara o que ese pequeño bulto ayer no estaba, quien sabe.

Castores en el río Tajo a su paso por Guadalajara

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