Las ardillas son mamíferos roedores pequeños que habitan en diversas regiones del mundo, especialmente en zonas boscosas, parques y áreas urbanas. Pertenecen a la familia Sciuridae. Entre los roedores más conocidos se encuentran las ardillas.

Tipos de Ardillas y su Distribución
Hay más de 200 especies de ardillas de 3 tipos: arbóreas, terrestres y voladoras. Este mamífero roedor puede encontrarse por todo el mundo excepto en Oceanía y la Antártida. Estos animales están presentes en casi cualquier ecosistema con vegetación. Con la excepción de los continentes australiano y antártico.
Cuando pensamos en ardillas, probablemente nos viene a la mente la típica ardilla de color rojizo o marrón que salta entre los árboles. Pero en realidad, existen más de 200 especies distintas repartidas por casi todos los continentes, excepto Australia y la Antártida.
Estas especies se dividen en tres grandes grupos: ardillas arborícolas (las más conocidas), ardillas terrestres (como las marmotas o las perrillas de la pradera) y ardillas voladoras, que aunque no vuelan como los pájaros, pueden planear largas distancias gracias a una membrana que une sus extremidades.
La especie de ardilla más pequeña es la ardilla pigmea africana (Myosciurus pumilio), que mide entre 7 y 13 centímetros de largo.
Características Físicas de las Ardillas
Las ardillas son mamíferos roedores pequeños, de entre 20 y 25 cm solamente de cuerpo, pero si contamos la cola hay que aumentar otros 15 o 20 cm, que se ha adaptado perfectamente a las ciudades aunque su hábitat natural es el bosque. Mide entre 35 y 45 cm de longitud, de las que casi la mitad pertenecen a la cola. 13 centímetros mide la ardilla más pequeña y casi un metro la más grande del mundo, contando que la responsabilidad de gran parte de este tamaño es de la cola.
El color de su espalda puede ser pardo oscuro, rojizo o castaño vivo. Su vientre es de color blanco. Las patas traseras son de mayor tamaño que las delanteras, poseen 4 largos dedos más el pulgar, de reducido tamaño, y poseen unas largas uñas curvadas.
La Cola: Un Elemento Esencial
Su cola es grande y muy peluda. Esta herramienta que permite a estos roedores protegerse de la lluvia y en invierno, también del frío y la nieve. Su potente capacidad de abrigo les permite mantener mejor su temperatura corporal. También interviene a la hora de mantener el equilibrio. La cola de la ardilla no solo les ayuda a mantener el equilibrio, sino que también actúa como una especie de paracaídas cuando saltan entre ramas.
Su adiestramiento depende del buen desarrollo de su cola, ya que en la ardilla esta constituya el elemento esencial para mantener el equilibrio en los asombrosos saltos que efectúa de un árbol a otro.
Adaptaciones en las Patas
Sus patas traseras poseen una doble articulación, lo que les facilita moverse entre los árboles y saltar de rama en rama. Independientemente de la gravedad, sus tobillos pueden dar un giro de hasta 180 grados.
Otra característica fascinante de las ardillas es su capacidad para girar los tobillos completamente hacia atrás. Gracias a ello, pueden bajar por los troncos de los árboles con la cabeza hacia abajo, una habilidad que muy pocos mamíferos poseen.
Es por esta adaptación por lo que las ardillas pueden moverse ágilmente por el entorno vertical de los árboles, tanto al subir como al bajar. Este tipo de movilidad les da una gran ventaja para escapar de depredadores, buscar alimento o explorar su territorio.

Dientes de las Ardillas: Crecimiento Continuo
Las ardillas tienen cuatro peculiares dientes frontales que crecen casi 15 centímetros cada año. Esto evita que sus incisivos se desgasten por él mordisqueo incesante con el que roen nueces y otros alimentos. Como todos los roedores, las ardillas tienen incisivos que crecen continuamente durante toda su vida.
Esto es fundamental, ya que los usan para roer nueces, semillas y ramas duras que, con el tiempo, desgastarían cualquier diente normal. Para mantener sus dientes en un tamaño adecuado, las ardillas deben roer constantemente. Si no lo hicieran, los dientes crecerían demasiado y les impedirían alimentarse correctamente, llegando incluso a causarles problemas de salud.
Alimentación y Hábitos Alimenticios
Se alimentan de semillas, cortezas, frutos secos, brotes tiernos y bellotas, que entierran durante el verano en el suelo a unos centímetros de profundidad, para luego alimentarse de ellos durante el invierno. Escaladores experimentados, tan solo bajan al suelo para buscar comida como frutos secos, semillas, raíces y hojas, y en alguna ocasión huevos o pájaros muy pequeños.
Una de las características más conocidas de las ardillas es que son muy buenas para birlar el alimento ajeno. Pasan gran parte del día buscando como robar la comida de otras ardillas o pájaros, un comportamiento conocido como cleptoparasitismo. Por lo que no es raro verlas consumir huevos de ave, insectos y hasta pequeños reptiles o anfibios. Para buscar comida confían en la memoria, el olfato y la vista para determinar en qué parte del campo es más probable que encuentren comida.
Aunque solemos imaginar a las ardillas comiendo únicamente nueces, su dieta es mucho más diversa. Son animales omnívoros y, dependiendo de la especie y del entorno, pueden alimentarse también de frutas, hongos, corteza de árbol, brotes, insectos e incluso pequeños huevos de aves.
Esta capacidad de adaptarse a diferentes fuentes de alimento les permite sobrevivir en diversos climas y estaciones.
Comer, guardar, sembrar. Las simpáticas y sociables ardillas se alimentan sobre todo de frutos secos y en particular de piñones. Pelan los conos de las piñas de manera inconfundible, dejándolos prácticamente con el eje y poco más en menos de tres minutos. ¿Sabe usted cuántos piñones puede comer una ardilla al día?. Casi 400. Otra de sus características es la de crear despensas de alimento, en los huecos de los troncos y enterradas en el suelo.
Las ardillas recogen semillas en todo su territorio y las transportan a sus despensas. Esa previsión de alimento cumple una segunda función importante. Dispersan semillas y crean reservas que a veces brotan y sirven para regenerar el bosque.
Para buscar comida confían en la memoria, el olfato y la vista para determinar en qué parte del campo es más probable que encuentren comida.
La ardilla roja: ingenio y supervivencia en la naturaleza | SLICE Iberia | DOCUMENTAL COMPLETO
Reproducción y Ciclo de Vida
Las ardillas establecen su nido en los huecos de los arboles o en un hueco del ramaje, y en ocasiones, en los nidos desocupados de algún grajo (pájaro parecido al cuervo), urraca o ave de rapiña. El nido de las ardillas tiene dos entradas y dentro de esta casa las ardillas hembras dan luz entre 3 y 4 crías.
Las crías de ardilla son muy pequeñas; no tienen pelo cuando nacen y tienen los ojos cerrados. La madre los amamanta durante 10 semanas y, poco a poco, les enseña moverse entre las ramas del árbol en el que viven.
Su periodo de gestación es de 29 a 65 días, durante los cuales la madre amamanta y cuida a las crías en su madriguera. La misma puede estar en árboles huecos o en el suelo, según la especie. Como la mayoría de los mamíferos nacen ciegas.
Pero con el tiempo, las ardillas llegan a obtener una visión periférica focal muy nítida. Y su campo de visión les permite mirar hacia arriba y hacia los lados, sin necesidad de mover la cabeza.
| Estación | Meses | Características |
|---|---|---|
| Invierno | Enero - Marzo | Primer ciclo reproductivo |
| Verano | Mayo - Julio | Segundo ciclo reproductivo |
Comportamiento y Curiosidades
Entre los roedores, las ardillas están entre las que más rápido aprenden nuevas habilidades. Las ardillas son sumamente competentes a la hora de engañar a otros animales de la naturaleza. Cuando tiene comida y se siente observada, suele cavar un agujero y simular que esconde allí su tesoro.
Las ardillas no solo emiten chillidos o sonidos agudos cuando están en peligro. También usan una variedad de vocalizaciones, movimientos corporales y gestos con la cola para comunicarse entre sí. Por ejemplo, sacudir la cola rápidamente puede ser una señal de alarma para advertir a otras ardillas de la presencia de un depredador cercano.
Además, algunas especies emiten sonidos distintos según el tipo de amenaza: no es lo mismo un ave rapaz en el cielo que un gato trepando por un árbol.
Aunque las ardillas suelen olvidarse de muchas de las semillas que entierran, lo cierto es que su memoria es bastante buena. Algunos estudios han demostrado que pueden recordar la ubicación de cientos de escondites gracias a pistas espaciales y olfativas. Usan referencias del entorno, como la forma de una roca o la posición de un árbol, para orientarse y volver a sus reservas.
Eso sí, su memoria no es infalible. El estrés, los cambios en el paisaje o la presencia de otros animales que roban sus reservas pueden hacer que no siempre encuentren lo que enterraron.
Cuando sienten que están siendo observadas por posibles ladrones (ya sean otras ardillas, cuervos u otros animales oportunistas) muchas veces hacen un entierro falso. Fingen que entierran una nuez o semilla, pero en realidad la esconden más tarde en otro lugar.
Este comportamiento, conocido como "caching engañoso", es una forma de proteger sus reservas de comida. Cavan un agujero, hacen como si depositaran algo dentro y lo cubren cuidadosamente, mientras el verdadero escondite queda a salvo en otro sitio.

El Papel Ecológico de las Ardillas
Una de las curiosidades más sorprendentes de las ardillas es que, sin proponérselo, ayudan a reforestar los bosques. Esto ocurre porque estas pequeñas criaturas tienen la costumbre de enterrar nueces, bellotas y otras semillas como forma de almacenar comida para el invierno.
Sin embargo, muchas veces olvidan dónde las han escondido. Estas semillas, al no ser recuperadas, terminan germinando y convirtiéndose en nuevos árboles. Este comportamiento es esencial para el ecosistema, ya que favorece la regeneración del bosque y mantiene el equilibrio natural.