Dientes de Lata: Un Viaje a Través de Personajes Inolvidables

La literatura nos transporta a mundos diversos y nos presenta personajes que, aunque ficticios, dejan una huella imborrable en nuestra memoria. En este artículo, exploraremos el fascinante universo del libro "Dientes de Lata" y analizaremos algunos de sus personajes más emblemáticos.

Cluny Brown: Una Joven Audaz e Impredecible

La historia gira en torno a Cluny Brown, una veinteañera que vive con su tío fontanero en Londres y a la que mandarán a servir a una casona en la campiña inglesa.

Cluny Brown, escrita hace casi 80 años por Margery Sharp, es una de esas joyas literarias que te saca alguna que otra sonrisa mientras te hace reflexionar. A través del personaje de Cluny, una joven audaz e impredecible, Sharp presenta una crítica mordaz y feminista al papel asignado a las mujeres en la sociedad inglesa de los años 30.

Cluny es una protagonista encantadora y llena de sorpresas, que se niega a encajar en el molde tradicional y vive sin preocuparse por las expectativas ajenas. La historia está narrada con una prosa elegante y un sarcasmo sutil que, a través de situaciones cómicas y personajes secundarios bien construidos, plantea cuestiones sobre la libertad personal y la rebeldía femenina en una época conservadora.

Cluny no parece haber sido muy agraciada en su vida, huérfana, sin nada destacable en su aspecto, parece avocada a una vida sin sal. Pero Cluny tiene una personalidad bien peculiar, de esas que no pasan inadvertidas y mucho menos codeándose con la clase alta rural inglesa.

En la Inglaterra de 1938 Cluny no encuentra su lugar pero no le importa porque lo que ella quiere es ver mundo, experimentar y vivir cosas nuevas como una chiquilla que está por descubrir qué es la vida.

El Señor Porritt y la Sociedad Inglesa

Cluny Brown, huérfana desde muy temprana edad, vive en Londres con su tío, el señor Porritt, un fontanero cuya única preocupación en la vida es qué va a ser de su sobrina. Porque Cluny es una joven de veinte años peculiar, feúcha y con una personalidad arrolladora, que no termina de encajar en ningún sitio ni considera que nada le esté vedado, provocando situaciones que a su tío no le parecen adecuadas.

Inglaterra a dos telediarios de meterse de lleno en la segunda guerra mundial. El señor Porritt es viudo, su negocio de fontanería le va bien, es un hombre de orden y nunca falta a la comida de los domingos en casa de su hermana. Todo parece perfecto y aburrido en la vida del señor Porritt excepto Cluny Brown, una sobrina huérfana de la que tuvo que hacerse cargo. al pobre lo trae por la calle de la amargura yendo al Ritz a desayunar (alucinante), leyendo los diarios (increíble) e intentando ayudarle atendiendo ella a un cliente (cómo se atreve).

Las aventuras y desventuras de Cluny Brown en Friars Carmel son el meollo de la novela, una obra muy inglesa y muy campestre en la que no parece que pase nada pero pasa de todo, porque Cluny es divertida e independiente.

Margery Sharp demuestra en esta novela el gran talento que tenía para el ritmo narrativo. Siempre está ocurriendo algo, nos vamos de unos personajes a otros constantemente y todos tienen siempre algo que decir, algo que contar, algo que hace avanzar la historia. Aquí cada cual cumple su función.

El señor Porritt quiere mucho a su sobrina, pero Cluny pertenece a una nueva generación de mujeres que no comprende y se le escapa de las manos; sir Henry percibe la vida (casi a mediados del siglo XX) como si la reina Victoria acabase de subir al trono; lady Carmel se dedica a su jardín y sus flores mientras guarda su inteligencia y agudas observaciones a buen recaudo para cuando son necesarias; los criados de la casa sienten añoranza de cuando la mansión vivía tiempos mejores y se mataban a trabajar en ella; Andrew no entiende que quieran que se haga cargo de la mansión y se pasa la vida leyendo el periódico en busca de noticias de Europa; Belinsky, el escritor polaco, va de bohemio pero le gusta la buena vida más que a un tonto un lápiz; y Cluny... Cluny solo sabe que no quiere tener una vida aburrida, que hay mucho por ver, mucho por conocer, mucho por descubrir y, sinceramente, no entiende por qué no puede tener un perro solo por el hecho de ser criada, y nadie es capaz de contestarle adecuadamente a esa pregunta.

Todos estos personajes, y unos cuantos más de los que no os quiero hablar aquí, se entremezclan y relacionan como en un caleidoscopio, dando lugar a situaciones, conversaciones y reflexiones agudas con un fin que va más allá de las apariencias. ¿Para qué utiliza Margery Sharp a todos estos personajes? Para encuadrar el momento histórico en que se ambienta la novela y poner el foco en todas las particularidades que a la larga se han mostrado como detonantes del cambio en el orden social existente en la época.

Y es que Cluny Brown es de esos libros que, por la forma en que están contados y por la peculiaridad de los personajes que contiene, puede dar sensación de frivolidad y de quedarse en la superficie, pero nada más alejado de la realidad. Margery Sharp se revela como una autora muy divertida, con un talento innato para la ironía y un sentido del humor que campan a sus anchas durante toda la narración, pero también muy inteligente y sutil para plasmar sin fisuras y con mucha habilidad la sociedad británica de entreguerras cuya idiosincrasia misma fue su transformación intrínseca; esa sociedad que oía a lo lejos los tambores de guerra y decidía si asimilar ese sonido y prepararse para lo que venía o taparse las orejas y seguir con su vida de cuidados en el jardín y tacitas de té a las cinco...

La alta sociedad inglesa de 1938 que plasma Cluny Brown es la de un microcosmos que había comenzado su decadencia tras el estallido de la Primera Guerra Mundial y no había tenido ningún pico hacia arriba en la curva desde entonces. El orden social se transformaba, evolucionaba, cambiaba a marchas forzadas sin tomarse ni un respiro, y la vieja Inglaterra daba sus últimos coletazos.

Tal y como se dice en cierto momento del libro, lord Henry vive con cien años de retraso, y se aferra a ese agujero temporal con uñas y dientes. Quiere que su hijo haga lo mismo, que se dedique a pasear a caballo para que sus arredantarios le saluden sombrero en mano, que salga a cazar cuatro días a la semana y que el resto del tiempo se dedique a hacerse cargo de la finca.

Y luego están las mujeres de la novela, que yo unifico en Cluny porque no quiero daros más detalles sobre otros personajes secundarios que también tienen mucha importancia en la historia. Se rebelan ante el destino impuesto por la sociedad, son dueñas de sus propias decisiones, estiran todo lo que pueden las cuerdas que se empeñan en atarlas, saben que solo necesitan tiempo para encontrar el modo de romperlas, y cada de una de ellas lo acaba consiguiendo a su manera, con sus propios fines y en busca de su propia felicidad.

Cluny Brown es, en definitiva, una novela donde el humor, la ironía y el costumbrismo más mordaz se dan la mano con un retrato social mucho más profundo y crítico de lo que su pizpireta apariencia da a entender. A día de hoy nos puede parecer muy lejano, pero en 1938 la sociedad y la vida en general, tal y como se conocían, estaban abocadas a la desaparición y transición hacia algo completamente distinto e inexplorado. Esta novela muestra la convivencia entre aquellos que ya estaban subidos al tren del cambio aunque no fuesen conscientes de ello y los que veían pasar esos trenes sabiendo en el fondo que en algún momento también tendrían que subirse pero que no tenían prisa por hacerlo.

Detras de esta parodia se esconde una crítica a la sociedad británica y su forma de vivir ajenos a lo que pasa en el resto del mundo como si no fuera con ellos la cosa. También vemos fuertes referencias a la superficialidad de las personas en cuanto a la belleza física durante toda la novela que me recuerdan al cuento del patito feo y que en el fondo se parece bastante a la historia de Cluny Brown.

Otros Personajes y Adaptaciones

En Friars Carmel el tiempo parece haberse detenido salvo por la que se les viene encima: tenemos a Lady Carmel haciendo sus centros de flores, al señor de la casa haciendo paseos a caballo, al hijo preocupado por la proxima contienda y que esconde en la casa a un escritor polaco, una pija londinense amiga del hijo y el boticario del pueblo, única persona con la que Cluny puede hablar de sus preocupaciones.

Sharp crea una comedia en la que parece que Cluny Brown va a ser la protagonista, pero eso está muy lejos de la verdad. Cada uno de los personajes de esta novela es para echarle de comer aparte, no tienen desperdicio. El bueno del señor Wilson, el vividor Belinsky, la encantadora Betty Cream, el enamorado y angustiado Andrew Carmel... Un camarote de los Hermanos Marx, pero con mucho más glamour. Mucho más, ya lo creo, porque Sharp no escatima recursos para describir la encantadora mansión, la eclosión de la primavera en los jardines, o los vestidos de gala en los bailes. Tampoco se amilana en la crítica de una sociedad británica tan clasista que hasta el personal de servicio tiene reparos por el origen humilde de la nueva doncella.

El tío Arnold está convencido de que la fontanería no es oficio para una muchacha como Cluny Brown. por eso decide enviarla como doncella a Friars Carmel en Devonshire, mansión campestre del matrimonio Carmel. al mismo tiempo el hijo del matrimonio, Andrew, ha decidido hacerse cargo de un escritor polaco exiliado, Adam Belinsky, al que ofrece refugio en la misma casa durante el tiempo que sea menester. Los padres, que son unos benditos, acceden sin el más mínimo resquemor, lo que no saben, ingenuos, es que tal decisión convertirá su plácida vida en el campo en una comedia de enredo, tan divertida como tormentosa.

Congregar a personajes tan pintorescos en la misma casa no puede dejar impune la más elemental regla de convivencia. de ahí que los diálogos sean ágiles, ácidos, muy ocurrentes, repletos de sarcasmo.

De 1946 es la versión cinematográfica de Lubitsch, El pecado de Cluny Brown. Que el libro sea aún mejor que la película es mérito de su autora, Margery Sharp, que una vez más (es el segundo libro que me leo de ella) me deja sin palabras...bueno, en realidad no: ingeniosa, inteligente, chispeante, divertida, cómica (¿debería incorporar todos los sinónimos de la RAE?), en definitiva, muy entretenida.

Otros Mundos Literarios

Mientras exploramos el mundo de "Dientes de Lata", vale la pena recordar que la literatura está llena de historias fascinantes y personajes memorables. Aquí hay algunos ejemplos:

  • El Ratoncito Pérez: Desde entonces este personaje forma parte de la cultura popular hispanohablante y ¡no se le acaba el trabajo! La leyenda del Ratoncito Pérez se vive entre los 5 y 10 años de edad, cuando se produce la caída de los dientes de leche o primarios. Algunos niños pueden sufrir miedo o inquietud por la pérdida de sus dientes. El Ratoncito Pérez se puede convertir además en un buen aliado en la higiene y salud bucodental de los más pequeños de la casa, ya que para que pueda recoger unos dientes en buenas condiciones es importante que los niños eviten los azúcares y sean constantes en su cepillado tras las comidas, lo que puede favorecer a inculcarles el hábito.
  • Recolectores de Mate en Paraguay (1944): 1944, en lo hondo de la selva paraguaya. Un grupo de recolectores de mate se enfrentó durante seis meses a anacondas gigantes, jaguares que pueden acabar con un hombre de un zarpazo y la retahíla de enfermedades propias del trópico. Además, tuvieron que asumir la presencia de una de las tribus más temidas de América: los invisibles y temidos guayakíes. Este campamento recolector estaba capitaneado por don Isaac Álvarez, personaje singular en su tiempo: elegante, dadivoso, casi visionario, pero también firme cuando era necesario. De su mano (siempre univada a la de su mujer doña Enriqueta) este grupo de hombres, mujeres y niños vivió una historia que nunca quisieron ni pudieron olvidar.

Estos son solo algunos ejemplos de los muchos mundos literarios que esperan ser explorados. Cada uno de estos personajes y historias ofrece una perspectiva única sobre la vida, la sociedad y la condición humana.

SERIE OLVIDADA o PERDIDA: DIENTES DE LATA

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