Desarrollo Dental Infantil: Guía Completa por Lucía Mi Pediatra

La dentición es una etapa fundamental en el crecimiento de tu hijo. Es normal que durante este proceso esté más inquieto y malhumorado, pero forma parte del desarrollo natural. Si no estás seguro de cómo afrontar este proceso, te invitamos a leer este artículo.

Sonrisa radiante: Consejos prácticos para una buena higiene dental

¿Cuándo Empiezan a Salir los Dientes?

Los dientes de leche comienzan a aparecer entre los 6 y 12 meses de edad, aunque el momento exacto puede variar de un niño a otro. Por lo general, este proceso comienza entre los cuatro y siete meses. El primer diente suele salir en torno a los 6 meses, pero ten en cuenta que hasta los 18 meses podría ser normal. Por lo que, si tú hijo tiene 15 meses y aún no tienen ningún diente, tranquilo, que no cunda el pánico. En el momento en el que sale su primer diente, empezarán a salir todos los demás hasta los 3 años. Ten presente que si le salen más tarde muy probablemente también le caerán más tarde.

Este proceso suele iniciar con la erupción de los incisivos centrales inferiores, seguidos por los incisivos centrales superiores. Inicialmente salen los incisivos centrales inferiores, posteriormente los superiores, a continuación saldrán los incisivos laterales abajo y arriba y verás que en tan solo unas semanas desde la salida del primer diente, tu bebé ya tiene cuatro y cuatro dientes.

El proceso de erupción de los dientes de leche sigue un patrón predecible, aunque puede haber variaciones individuales.

En total, son 20; 10 en la parte superior y 10 en la inferior. Así como los adultos tenemos 32 piezas dentales, la primera dentición de los niños (los dientes de leche) la formarán 20 piezas dentales. Este es el segundo y último juego de dientes, que comienza a aparecer alrededor de los 6 años.

Ya en torno a los 13-19 meses saldrán los primeros molares abajo y arriba y a continuación los caninos. Y aquí es cuando muchos padres se preocupan al observar espantados que a su hijo le han salido los colmillos antes que ningún otro y que, más que un bebé, parece el hijo de Drácula. Tranquilos, es cierto que los colmillos salen tras todo lo demás, pero si en tu caso salen los primeros no pasa nada. El orden de la dentición también es bastante variable, no sufras.

Orden de aparición de los dientes de leche:

  • Incisivos centrales inferiores
  • Incisivos centrales superiores
  • Incisivos laterales inferiores y superiores
  • Primeros molares inferiores y superiores
  • Caninos

Calendario de erupción de los dientes de leche:

Diente Edad de Erupción (meses)
Incisivos centrales inferiores 6-10
Incisivos centrales superiores 8-12
Incisivos laterales superiores 9-13
Incisivos laterales inferiores 10-16
Primeros molares superiores 13-19
Primeros molares inferiores 14-18
Caninos superiores 16-22
Caninos inferiores 17-23
Segundos molares inferiores 23-31
Segundos molares superiores 25-33

Caninos (16-22 meses): Los caninos son los dientes puntiagudos que se encuentran a los lados de los incisivos.

¿Cómo Aliviar las Molestias de la Dentición?

La erupción de los primeros dientes puede hacer que tu bebé esté muy malhumorado, incómodo y difícil de consolar.

Si tu bebé no parece molesto, puedes notar los signos visualmente observando su boca y encías. Si notas que tu bebé está molesto, intenta distraerlo con un juguete nuevo o saliendo a dar un paseo.

  • Usa un dedal de silicona o tu dedo limpio y frota suavemente de lado a lado.
  • Un mordedor puede ser tu gran aliado. Los guantes o manoplas de dentición son perfectos para que el bebé pueda morder algo seguro y limpio.
  • El té de manzanilla es otra opción natural que puede ayudar a calmar las encías irritadas.

“Mira, mira cuanta baba, ¡Eso es que le están saliendo los dientes!” La saliva da mucho juego, sí, sin duda. El babeo es un proceso independiente de la dentición, sin ninguna relación pero con un desarrollo paralelo. La saliva aparece en el recién nacido como consecuencia de la actividad de la glándula sublingual, pero es de poca cantidad. No es hasta el 4º mes, cuando empieza a funcionar la glándula parótida, situada a ambos lados de la cara y al ser la de mayor tamaño produce gran cantidad de saliva. Saliva que es evidente en los niños a esta edad y que hasta entonces no fabricaban. Además a los 4 meses el reflejo de la deglución es bastante inmadur0 y no se realiza de una manera eficaz por lo que esto contribuye a que el exceso de saliva en la boca, no sea tragado frecuentemente y algunos niños babeen. Ocasionalmente y en esta época, aparece precozmente algún diente, no es lo habitual y no guarda relación con la salivación.

Por todo ello, deja que tu hijo se chupe los puños, los pies y ponle un babero si babeea mucho. Utiliza el chupete, les relaja. Ten un poco de paciencia en esas noches que atribuyes a los dientes, porque es muy probable que no sean sus dientes, si no cólicos, hambre, calor o simplemente ganas de que le cojas y le “achuches” y… si te preocupa mucho, consulta con tu pediatra.

¿Fiebre por los dientes?

Momento de levantar la ceja…“Está con fiebre, ¿Serán los dientes?” Dejemos claro que, en la época de la dentición, de los 6 meses en adelante, es bastante frecuente que cojan algún tipo de infección, la mayor parte de las veces, víricas. Uno de los primeros síntomas de las infecciones, como sabéis, es la fiebre.

Los dientes no producen fiebre. Si vuestro hijo tiene temperaturas persistentemente superiores a 38ºC no debemos escudarnos en los dientes, debemos buscar otro origen.

Cuidado Dental Infantil: Hábitos y Consejos

El cuidado adecuado de los dientes de leche es esencial para prevenir problemas dentales futuros.

Es importante limpiar los dientes de leche desde el primer día de su erupción. Desde que le sale el primer diente podéis empezar a limpiárselo con una gasita o un cepillo de cerdas blandas dos veces al día. Sin agobiarse y sin que ello suponga una batalla campal. Lo verdaderamente importante es empezar a crear el hábito.

Debéis comprar un cepillito infantil, de cerdas suaves y cabezal pequeño para que en cuanto puedan empiecen a cepillarles los dientes después de las comidas. Por un lado retiramos restos de comida, por otro empezamos a generar el hábito al niño y lo más importante: prevenimos la aparición de caries.

Aprovecha esta edad en la que los niños son grandes imitadores, entra con él al baño y tómatelo como un juego:“Primero papá y luego tú” e intenta hacer tú el “repasito final” que les solía decir yo a mis hijos. El primer minuto que lo hagan ellos, y el minuto final, tú.

Utiliza un cepillo de dientes suave y agua para limpiar suavemente los dientes después de cada comida.

Las visitas regulares al odontopediatra son fundamentales para el cuidado dental infantil. Lo ideal es que programes la primera cita con un dentista pediátrico antes de que tu hijo cumpla un año. Se recomienda que la primera visita al dentista sea alrededor del primer año de edad o cuando el primer diente erupcione.

Cuidar adecuadamente los dientes de leche desde una edad temprana es crucial para asegurar una óptima salud bucodental en el futuro. En Clínicas Cleardent, comprendemos la importancia de establecer rutinas de higiene bucal efectivas, realizar visitas periódicas al odontopediatra y seguir una dieta equilibrada.

Higiene oral deficiente:

Si no se lavan los dientes o se hace de forma inadecuada, por ejemplo, no accediendo a las zonas interdentales o la línea de las encías, se favorece el depósito y acumulación de placa bacteriana sobre el esmalte de las piezas dentales y, por tanto, su actividad.

¿Cuándo empezamos con la pasta de dientes?

El cepillado de dientes con flúor es la medida preventiva más eficaz para prevenir la caries dental. Las nuevas recomendaciones nos dicen que debemos empezar con la pasta de dientes con flúor desde el primer diente dos veces al día, por la mañana y antes de acostarse.

¿Qué tipo de pasta?

Las concentraciones de flúor deben estar adaptadas a la edad del niños. Aquí os dejo las últimas actualizaciones de la Asociación Española de Odontología Pediátrica.

  • En menores de 3 años, con una pasta de 1000 ppm (partes por millón) de flúor “raspada” sobre el cepillo (tamaño de un grano de arroz)
  • Entre 3 y los 6 años, pasta de 1000 ppm. Tamaño de un guisante.
  • Por encima de 6 años, dos veces al día con una pasta de dientes con 1450 ppm de flúor y la cantidad de un guisante.

¿POR QUÉ CON FLÚOR?

El flúor tópico es una excelente herramienta para proteger al esmalte del ataque bacteriano y reducir el riesgo de caries de los niños. Junto al cepillado, es fundamental insistir en evitar zumos aunque sean naturales en niños menores de dos años, mucho menos envasados.

Dieta y Salud Dental

Una dieta equilibrada es clave para la salud dental de los niños. Limita el consumo de alimentos azucarados y pegajosos, ya que pueden aumentar el riesgo de caries.

Hay que evitar dejarles el biberón con productos azucarados, en especial durante la noche, pues su excesivo y mal uso puede dar lugar a la denominada caries del biberón. La leche contiene lactosa, una forma de azúcar, por lo que puede propiciar el desarrollo de las bacterias responsables de la caries.

Es mejor darles pan integral o pasta integral que harinas blancas. Debemos tomar 5 raciones al día de fruta, por lo que aprovecha cualquier oportunidad para darle fruta (en el almuerzo del cole, en el desayuno, de postre, a la comida, a la merienda, a la cena). A partir de los 12 meses la leche ya no es un imprescindible en su dieta. Con que tome 350 ml al día es suficiente.

La Academia Americana de pediatría publicó recientemente sus recomendaciones al respecto donde considera que los niños menores de un año no deben beber nada de zumo de fruta aunque sean zumos naturales recién exprimidos, los niños entre 1-6 años no deben consumir más de medio vaso y los más mayores de 7 años no deben beber más de un vaso al día. Lo verdaderamente interesante de la fruta está en la fibra, y si hacemos un zumo, dejamos la fibra aparte, además se liberarán los azúcares que se encuentran en la fruta y actuarán en nuestro cuerpo como azúcares libres, provocando un pico de glucemia en sangre que no es saludable.

Las galletas están consideradas como bollería industrial. Llevan altas proporciones de azúcar (hasta un 30%) y grasas trans tan perjudiciales por aumentar el riesgo cardiovascular y fomentar el sobrepeso.

Otros factores a considerar:

  • La succión prolongada de chupetes o biberones puede afectar negativamente al desarrollo dental. Sí, podemos usarlo desde que la lactancia materna está completamente establecida, en torno a las 2-3 semanas de vida hasta los 18-24 meses. Les consuela, les relaja y además previene el sd. Muerte súbita del lactante. Eso sí, debemos insistir a las familias que a los 18-24 meses máximo, debemos retirarlo para que no interfiera en la mordida ni deforme la dentición o paladar.
  • Si un niño pierde un diente de leche antes de tiempo debido a una lesión o caries, es importante consultar a un odontopediatra.
  • Algunas decoloraciones en los dientes de leche son normales y pueden deberse a factores como la ingesta de ciertos alimentos o la acumulación de placa.

Mitos y Realidades

  • ¿Es importante tratar las caries en los dientes de leche? Definitivamente sí. Sí, es importante tratar las caries en los dientes de leche para prevenir el dolor y la propagación de la infección. Lo primero que debemos saber es que una boca libre de caries en la infancia está relacionada con una boca sana en la edad adulta. Si existe una infección en los dientes de leche, los dientes permanentes (que se encuentran debajo), se pueden ver afectados. ¡Muy sencillo y fácil de recordar!
  • ¿Los dientes producen fiebre? Los dientes no producen fiebre. Si vuestro hijo tiene temperaturas persistentemente superiores a 38ºC no debemos escudarnos en los dientes, debemos buscar otro origen.

Bruxismo Infantil

No es raro que los niños aprieten y rechinen los dientes. Algunos lo hacen por la noche, ya que la fase de dentición mixta provoca ciertos desequilibrios en la mordida que incitan a ejercer una mayor presión. Así, a estas edades, el bruxismo no es un problema, sino una forma natural del desarrollo de la dentición, un estímulo del desarrollo muscular y óseo que irá desapareciendo.

Aunque aún no están totalmente claras las causas del bruxismo, parece ser que el estrés es un factor muy influyente. Otra situación que favorece el bruxismo son los problemas dentales que provocan un mal engranaje de los dientes superiores e inferiores. Pero también hay que señalar que el bruxismo parece tener un importante componente genético.

El bruxismo se convierte en un problema cuando no cesa en la segunda fase dentaria. Es más habitual que lo sufran los adultos, pero a partir de los seis años, no es raro que los niños lo padezcan. Hay que ponerse manos a la obra para combatirlo, porque sus efectos pueden ser muy perjudiciales. De hecho, puede afectar seriamente a los dientes y encías de nuestro hijo, dependiendo de su intensidad y frecuencia.

Cuando los dientes se van desgastando de forma importante, su estructura se ve afectada, provocando problemas de oclusión. Pero, además, pueden producirse problemas de mandíbula, dando lugar a dolores musculares de la zona e incluso a dolores de cabeza o de oído.

Debido a que los factores emocionales parecen jugar un papel importante, lo primero que tenemos que hacer es hablar con el niño y motivarle para que exprese sus preocupaciones. También puede ser útil crear un ambiente relajado antes de irnos a acostar: sin ruidos, con luz tenue, con la lectura de un cuento… y evitar las situaciones que puedan alterarle.

Una segunda medida preventiva es el uso de una férula de descarga, que es una prótesis de plástico o resina que le pondrá el dentista al niño, ajustándose perfectamente a sus dientes (están confeccionadas a medida). Con esto se evita el choque y el desgaste. Se suele colocar por la noche y generalmente en la arcada superior y, además de amortiguar el impacto, va consiguiendo que el niño haga cada vez menos fuerza y apriete los dientes cada vez menos.

Si aún así el problema no remite, lo más inmediato será tratar y reponer las piezas dentales afectadas.

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